Óscar Higares (Madrid, 1971) es un hombre polifacético: torero retirado, empresario, modelo y reconocido actor. Creció en un ambiente taurino, siendo hijo del torero salmantino Aurelio García Higares y nieto de Atanasio Fernández, un reconocido mayoral.
Higares siempre ha expresado su gratitud hacia los valores aprendidos en el mundo del toro, destacando la constancia, perseverancia, esfuerzo, trabajo y pasión como elementos clave en su vida.
Adora a su mujer Sandra, con la que comparte tres hijas preciosas. Su amor a la familia es infinito. Es un padre maravilloso, tierno y cariñoso. Oscar es un ser alegre, respetuoso, sensible y empático con todo el mundo.
Inicios en el Toreo
Fue durante una novillada nocturna en Madrid que Óscar Higares se enamoró de los ruedos. Inició su carrera en 1992 en Las Ventas. Como torero, se sintió admirado y orgulloso al salir a hombros por la puerta grande de la plaza de toros de Las Ventas en Madrid en 1993.
Hablar de Óscar García Higares, es hacerlo de un espada nacido en la capital de España en julio de 1971, un diestro que cosechó grandes triunfos en plazas tan importantes como Las Ventas, coso de donde salió en hombros el 20 de junio de 1993 tras cortas las dos orejas a “Escribiente” un animal marcado a fuego con el hierro de Victorino Martín.
Con antecedentes taurinos, su padre fue torero salmantino Aurelio García y su abuelo, el mayoral de la ganadería Atanasio Fernández, una de las más laureadas del campo charro, vacada que nutrió de sangre a otras que todavía mantienen su estatus en las ferias.
Óscar tuvo claro desde niño cuál era su vocación, debutando de luces el 19 de agosto de 1988 en Santa Cruz del Retamar (Toledo), haciendo lo propio con picadores el 11 de mayo de 1991 en la plaza de toros de Valdemoro (Madrid). Tomó la alternativa y confirmó la misma el 12 de octubre de 1992 en la primera plaza del mudo, actuando como padrino el vallisoletano Roberto Domínguez y actuando como testigo el sevillano Pepe Luis Vázquez con toros de la ganadería Manolo González.
Tras una carrera que arrancaba en 1992 en Las Ventas, ahora Óscar Higares es feliz tras cortarse la coleta, dedicado a mil y una actividades que poco o nada tienen que ver con su antigua profesión.
Transición a la Actuación
Desde el año 2000 y hasta el año 2011, compaginó su pasión por la tauromaquia con otra gran pasión, ser actor, vocación que descubrió participando en el programa El Club de Flo en La Sexta y ganó el concurso como monologuista.
Fue el primer talent show en el que yo participaba, se llamaba El club de Flo, Lo presentaba Florentino Fernández y era de hacer monólogos. Durante 14 semanas hice aquellos monólogos y gané ese concurso. A raíz de aquello, se descubrió el talento escondido que yo tenía para la interpretación y me ofrecieron mi primer personaje.
En aquel entonces estaba toreando y era un reclamo siempre para programas de televisión, entrevistas, pasarelas, fotos… Me propusieron hacer una prueba para una serie, acepté, la preparé como si no hubiera un mañana, me dieron ese personaje y empecé.
Sí, yo lo que soy, he sido y seré es artista. Los artistas, tenemos la necesidad de expresar, transmitir y de poder crear. En ese momento, haciendo los monólogos pude expresarme y, por suerte, me dieron la oportunidad de seguir haciéndolo a través del personaje de Mateo en Canal Sur, fue mi primera intervención en una serie y a partir de ahí empecé muy poquito a poco, luchando mucho y con esfuerzo.
Durante todos estos años ha pasado por múltiples de programas y series televisivas, destacando su participación en Masterchef Celebrity, siendo también invitado a la final de Maestros de la Costura. En 2022 encarnó el papel de Domingo Dominguín en la serie Bosé, todo un éxito de audiencia y, por supuesto, es célebre su presencia en la serie «Entrevías».
Participación en Televisión
En 2010 concursó en el formato de telerrealidad Supervivientes. Ha sido invitado especial en varios programas televisivos, entre ellos, La Hora de José Mota, Mira quien baila y Maestros de la Costura.
Acabas de recibir un premio. Sí. Actor emergente en un festival de cine en Aranda de Duero. Y me hizo mucha ilusión recibir mi primer premio como actor emergente a mis 53 años.
'Háblame sucio' el plato que desató risas | MasterChef Celebrity
Todos los programas en los que yo he participado me han aportado. He participado en varios talent shows, empecé con el Club de la Comedia, luego hice Mira quién baila, que fue un programa divertidísimo en el que la disciplina es una parte fundamental para poder avanzar en el programa. Fui finalista del programa y trabajé hasta aprender esos bailes. Fue un programa muy divertido. Yo no había bailado casi. Después de ese programa hice Supervivientes, que era un programa que me apetecía mucho porque era una aventura maravillosa. Luego hice MasterChef, que fue un programa también muy divertido y concursé con unos genios de la televisión. Estuve con Boris Izaguirre, Mario Vaquerizo, Santiago Segura, Carmen Lomana, Antonia Dell'atte. Todos eran maravillosos y se aprende mucho de ellos
Consolidación como Actor
Oscar se consolidó como actor gracias a su participación en la Serie Gigantes de Enrique Urbizu, cuyo trabajo tuvo un respaldo muy positivo de la crítica. Ya es oficial que la serie de Tv Entrevías es la serie de habla no inglesa número uno en el mundo.
Y yo me incorporé a Entrevías para revolucionar un poco el barrio con el personaje del comisario Antonio Romero. Es un personaje con muchas aristas y muchas cosas de las que tirar, da mucho juego; para disfrutarlo, para divertirme, para poder darle esa emoción necesaria a un personaje. Los villanos son muy divertidos de interpretar. Es muy malo, sí, pero eso es lo bonito.
Estoy recibiendo una avalancha de cosas bonitas que me está trayendo Romero porque es un personaje muy odiado, pero todo el mundo me da la enhorabuena por ese trabajo tan fantástico, tan maravilloso donde estoy rodeado de esas grandes figuras y esos grandes maestros como José Coronado, Luis Zahera, María Molins, Laura Ramos, Michelle Calvó, Natalia Dicenta… todos esos actorazos y actrices maravillosos, te hace crecer y también te llena de responsabilidad porque el listón está muy alto y existe la posibilidad de desaparecer cuando estás compartiendo escena con ellos. Por suerte, ha tenido una acogida el personaje increíble.
Fue la primera serie que yo hice con el maestro Urbizu y tuve la oportunidad de disfrutar y de aprender muchísimo. Me lo dijo Urbizu: “Óscar aprovecha porque esto es una escuela pagada” y si algo he aprendido en mi vida ha sido a escuchar y a prestar atención; a estar siempre esos dos pasitos detrás, pero sin perder detalle.
Cuando estaba rodando la 4.ª temporada de Entrevías, estaba rodando la otra serie “La Suerte” para Disney, y en este momento estoy rodando con Enrique Urbizu otra serie para HBO. No he parado.
En los últimos años se ha podido ver al extorero en El inmortal, Cuando nadie nos ve y en Bosé, donde dio vida a Domingo Dominguín.
Valores y Familia
Yo soy hijo de un torero, Aurelio García Higares, un grandioso torero que no llegó a conseguir ser una gran figura del toreo, pero sí un hombre muy respetado y querido en la profesión. Un hombre con una elegancia y una clase maravillosa que toreaba como los ángeles. Pero bueno, las cornadas y los tiempos no permitieron que fuera una gran figura. Mi madre, Estrella es una mujer maravillosa, trabajadora, talentosa, llena de luz y de magia.
Somos tres hermanos mi hermano César, el mayor; yo, el mediano; y mi hermano Víctor, el pequeño. Tuvimos una infancia muy feliz, trabajando, yendo al colegio. Lo dejé muy temprano porque encontré mi vocación, que era la de torear. Nuestros valores fueron basados en el esfuerzo, sabíamos que para conseguir las cosas había que ganárnoslas. Desde muy pequeñito, aprendí a ganarme las cosas solamente con lo que yo hacía. A mí nadie me regalaba nada, ni a mí, ni a mis hermanos, ni a mis padres.
Yo creo que al final los valores como mejor se transmiten es con el ejemplo. Cuando los hijos ven lo que hacemos los padres y las madres, es lo mejor que podemos transmitirles. Mis hijas están acostumbradas a verme hacer de todo.
Mis hijas se llaman India, Martina y Chloe, nombres nada convencionales. La pareja lleva más de quince años unida pero, salvo que uno haya errado en sus investigaciones, no se han casado. Él dice que son matrimonio. No tenemos por qué llevarle la contraria. Se quieren y forman una agradable familia.
Faceta Personal y Aficiones
Yo sé hacer muchas cosas: coser, bailar, cocinar… Mi madre es una mujer muy talentosa que ha sido autodidacta y ya desde que yo era muy pequeño, veía como pintaba, como dibujaba, como cosía… Ahora a sus 72 años, hace bolsos de crochet maravillosos y unas prendas increíbles y las vende. Yo aprendí por curiosidad, le decía a mi madre,” a ver, enséñame cómo se cose a máquina.” “¿Para qué?” me preguntaba “Bueno, no sé para qué, pero siempre al final para algo sirve,” respondía.
A mí nunca me ha preocupado el dinero, nunca he hecho nada por dinero. Ella es la que manejaba todas mis inversiones cuando yo era muy jovencito. Yo tengo pisos, locales, plazas de garaje, todas esas cosas me las hacía mi madre. Yo no me preocupaba de nada y con el paso del tiempo ahí está todo y pagado. Todo gracias a mi madre, que era quien se preocupaba.
Rutina y Cuidado Personal
Yo soy un tipo deportista que me gusta cuidarme, que me gusta la disciplina para mis entrenamientos. Siempre me ha gustado cuidarme y me hago tratamientos en MASSUMEH para mantener mis arrugas a raya. En el centro MASSUMEH, únicamente se realizan tratamientos no invasivos, acudo habitualmente y también utilizo diariamente sus cremas: limpio mi cara con leche y uso el tónico, el Caviar Hydrolifting Serum, el suero de Essential Vitamins & G.L.A., su contorno de ojos y la Crema de día SPF 15 y SPF 50.
Para un torero es fundamental la preparación física, es esa fortaleza física la que te hace tener despejada la mente. El valor delante del toro es ser capaz de pensar. Si no eres capaz de pensar, te bloqueas. Empecé a boxear porque era uno de los mejores entrenamientos para un torero. Tener el poder de respirar delante del toro para que no te sientas bloqueado y tener mucha soltura. También hacía entrenamientos con pesas, y toreaba mucho de salón en los entrenamientos y luego iba a tentaderos a torear, becerras y todo eso.
Por lo menos dos horas al día entreno. Sufro mucho de la espalda, de las lumbares, entonces ya he dejado de correr. Yo corría antes mucho, pero lo he dejado por el impacto y las lesiones que tengo. Fácil tendré 20 huesos rotos. Muñecas, dedos, tobillos, rodillas, clavículas. Todo de cuando toreaba, de las cogidas, de las cornadas, de las volteretas. Según vas cumpliendo años, te va saliendo todos los achaques.
Momentos de Desconexión
El verdadero momento de desconectar para mi es cuando me voy a Chiclana, a mi casa de Cádiz. Mis padres viven allí, mi padre está mayor, tiene 86 años y tiene que estar yendo a médicos. Cuando puedo, me bajo y los llevo al médico. Pero también aprovecho para tener mi momento de soledad, para ir a la playa, caminar descalzo... Me encanta el mar. Necesito el mar y el sol. Allí encuentro la paz. Yo vivo en un sitio privilegiado, en un pinar donde a 100 metros tengo una cala preciosa que saco siempre en mi Instagra...
