Las bombas atómicas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945 cambiaron para siempre la historia. Christopher Nolan rescata ahora para el cine la vida de Robert Oppenheimer, que estuvo detrás de este capítulo que marcó el principio de un nuevo orden mundial.
Julius Robert Oppenheimer, un brillante y enigmático físico teórico, se convirtió en el científico más famoso de su generación tras los eventos de Hiroshima. Un icono del hombre moderno que enfrenta las consecuencias del progreso científico.
Robert Oppenheimer
Primeros Años y Educación
Hijo de una pareja de inmigrantes judíos de origen alemán que hicieron fortuna en el sector textil, Robert Oppenheimer nació en Nueva York el 22 de abril de 1904. Robert Oppenheimer nació en Nueva York el 22 de abril de 1904, vino al mundo en el seno de una familia de emigrantes judíos de origen alemán, formada por Julius S. Oppenheimer un rico comerciante textil que se había asentado en los Estados Unidos en 1888 y Ella Friedman una artista de escaso renombre que mostró siempre gran interés por la educación humanística de su hijo.
De él se dice que fue un joven con tendencia a enfermar y de personalidad atribulada, pero con grandes dotes en lo académico, tanto para la ciencia como para las artes. Robert tenía un hermano menor, Frank, que también se convirtió en un físico.
Tras recibir sus primeros años de formación en la Ethical Culture Society School de Nueva York, sus problemas de salud hicieron que ingresara en la Universidad de Harvard con un año de retraso, lo cual compensó graduándose en química en solo 3 años con los más altos honores. Durante toda su vida fue un estudiante muy versátil, con buena aptitud tanto para las ciencias como para las artes.
En Harvard se interesaría por la termodinámica y la física experimental, materia de la cual en los Estados Unidos todavía no existían centros de reconocimiento internacional, por lo que continuó con sus estudios en Europa. Oppenheimer se interesó en la física experimental en la asignatura de termodinámica dictada por el profesor Percy Bridgman, y como para la época no había en los Estados Unidos centros de física experimental de clase mundial, se le sugirió continuar sus estudios en Europa.
En 1924 Oppenheimer solicitó una beca para desplazarse a Europa, donde pudo ampliar sus conocimientos de Física experimental bajo la tutela de Ernest Rutherford, director del celebérrimo Laboratorio Cavendish, perteneciente a la Universidad de Cambridge.
En 1926 partió hacia la Universidad de Göttingen para estudiar bajo la supervisión de Max Born. Göttingen era entonces uno de los principales centros en física teórica en Europa, allí conocería a Werner Heisenberg, Jordan Pascual, Wolfgang Pauli, Dirac Paul, Edward Teller y Enrico Fermi. Allí Oppenheimer conocería al futuro Premio Nobel de física Paul Dirac.
Obtuvo el título de doctor a la temprana edad de veintidós años y se convirtió en una de las grandes promesas de la Física contemporánea. Oppenheimer era conocido por ser un estudiante que aprendía muy rápidamente.
Carrera Científica
Regresó a los Estados Unidos en 1927, a la Universidad de Harvard. Regresó a Estados Unidos en 1927, para incorporarse directamente como docente de la Universidad de Harvard, así como al eminente Consejo de Investigación Nacional (un organismo estatal cuyas decisiones tenían tanto peso científico como político y social).
Solo un año después comenzaría su carrera como profesor en Instituto Tecnológico de California -Cal Tech- y la Universidad de California en Berkeley, donde entabló amistad con el premio Nobel de Química, Linus Pauling.
Las primeras investigaciones de Oppenheimer estarían enfocadas a los procesos energéticos de las partículas subatómicas, incluidos electrones, positrones y los rayos cósmicos. También realizó trabajos innovadores sobre estrellas de neutrones y agujeros negros, espectroscopia y teoría cuántica de campos.
Además de sus logros académicos a Oppenheimer se le atribuye la excepcional formación de toda una generación de físicos estadounidenses entusiasmados por sus cualidades de liderazgo e independencia intelectual.
A Oppenheimer se le atribuye el haber fundado la escuela estadounidense de física teórica, era reputado por su eclecticismo, su interés por los idiomas, la filosofía oriental y la elocuencia y claridad con la cual pensaba.
Sin embargo, como decíamos al principio, la vida del físico también se vio marcada en diversas ocasiones por periodos de depresión, tendencia hacia la autodestrucción y otros problemas psicológicos, algo que no obstante, no le impidió posicionarse como uno de los físicos más notables de todos los tiempos. Era un hombre alto, delgado, fumador continuo, que a veces olvidaba comer durante sus períodos de concentración individual.
Algunos de sus amigos pensaban que Oppenheimer tenía tendencias auto destructivas y en varias ocasiones sus colegas se preocuparon por su melancolía e inseguridad.
Robert Oppenheimer fue conocido por su participación en el Proyecto Manhattan.
La historia COMPLETA de LA BOMBA ATÓMICA | DOCUMENTAL | FARID DIECK
El Proyecto Manhattan
La vida de Oppenheimer, como la de muchos personajes de su época, estuvo fuertemente marcada por el contexto político. De la ciencia a la política y viceversa; el proyecto Manhattan
Así, por su ascendencia alemana, su primer interés por la política se vio motivado por el ascenso de Hitler en la Alemania del 36. En la línea de otros muchos intelectuales americanos de la época, se escoró decididamente hacia la izquierda y apoyó el comunismo, a cuyas causas internacionales consagró parte de la fortuna que había heredado de sus padres (financió, por ejemplo, al bando republicano español durante la Guerra Civil).
En este contexto no resultó difícil reunir a algunas de las mentes más privilegiadas de Estados Unidos y Europa, quienes en la carrera contra los alemanes de construir la primera bomba atómica se congregaron en torno al Proyecto Manhattan y se pusieron al servicio de Oppenheimer, nombrado director científico del proyecto pese a las reticencias de diversos mandos del pentágono debido a sus anteriores asociaciones izquierdistas. En 1941, fue llamado para trabajar en el Proyecto Manhattan, cuya finalidad era fabricar dicha bomba y se le pidió el cálculo de la masa crítica del Uranio 235, dato necesario para producir una reacción en cadena.
De hecho, durante los años siguientes Oppenheimer sería investigado constantemente y de cerca por el FBI y el departamento de seguridad interna del Proyecto Manhattan, no obstante, debido a su papel central y lo imprescindible de su figura durante todo el proyecto, nunca fue retirado de su cargo.
Oppenheimer y General Leslie Groves, oficial del ejército encargado del Proyecto Manhattan, decidieon que el lugar más adecuado para instalar los laboratorios era Los Álamos en Nuevo Méjico. El equipo que comenzó con 30 científicos se incrementó hasta reunir a 5 mil científicos, ingenieros y técnicos calificados en diversas disciplinas.
Una de las primeras decisiones que tomó Robert Oppenheimer al frente de este proyecto fue la de convocar de un simposium veraniego en las instalaciones de Berkeley, al que fueron invitados prestigiosos científicos europeos que, como el suizo Felix Bloch, el alemán Hans Bethe y el húngaro Edward Teller, estaban estudiando a fondo los recientes descubrimientos de la física nuclear, y se sentían cercanos a los Estados Unidos hasta el punto de ayudar al país a desarrollar una potente arma destructora capaz de darle la victoria en la larga contienda bélica.
Finalmente, el proyecto Manhattan cumplió su meta el día 16 de julio de 1945 con la prueba Trinity que tuvo lugar cerca de Álamo Gordo, en Nuevo México.
En una meseta cerca de Santa Fe, la capital de Nuevo México, se construyó rápidamente el laboratorio de Los Álamos. Ahí consiguió Oppenheimer reunir un grupo de los más brillantes físicos de la época, incluyendo a Enrico Fermi, Richard Feynman, Robert R. Wilson, y Victor Weisskopf así como Bethe y Teller. Allí nació la segunda hija de Oppenheimer, Katherine (llamada Toni), en 1944.
El trabajo colectivo de los científicos en Los Álamos tuvo su primer éxito en la primera explosión nuclear cerca del pueblo de Alamogordo, Nuevo México el día 16 de julio de 1945. A la prueba Oppenheimer le nombró Trinity.
Prueba Trinity
El 6 de agosto de 1945, la bomba de uranio -Little Boy- fue lanzada sobre la ciudad de Hiroshima, Japón. Tres días después, la bomba de plutonio -Fat Man- se lanzó sobre Nagasaki.
Una vez desarrollada la bomba nuclear, muchos de los científicos participantes en el proyecto mostraron su reticencia a ser empleada, sobre todo contra la población civil.
Al orgullo que sintió Oppenheimer después de la exitosa prueba Trinity pronto lo reemplazó el sentimiento de culpabilidad y horror, aunque nunca dijo que se arrepintió de hacer el arma. Oppenheimer estaba físicamente agotado y moralmente se sentía desolado. Después de Hiroshima, el brillante y enigmático físico teórico Julius Robert Oppenheimer se convirtió en el científico más famoso de su generación, un icono del hombre moderno que enfrenta las consecuencias del progreso científico.
De este texto sagrado tan importante para el hinduismo, reprodujo precisamente unas palabras tras la primera prueba que hizo en Nuevo México en julio de 1945 de la bomba letal. De este texto sagrado tan importante para el hinduismo, reprodujo precisamente unas palabras tras la primera prueba que hizo en Nuevo México en julio de 1945 de la bomba letal. “Me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”. Una predicción que desgraciadamente se haría realidad meses después.
Tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, el desarrolló nuclear continuó y Oppenheimer se integró en el Comité Asesor General de la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos, encargada de la investigación y el desarrollo de armas nucleares.
El científico, a pesar de que ser considerado como héroe tras la Segunda Guerra Mundial, siempre mostró un gran pesar por las víctimas inocentes que había provocado su trabajo. En un discurso pronunciado en Filadelfia, dijo que «según todos los estándares del mundo en el que crecimos la bomba era algo diabólico».
En otra conferencia comparó la capacidad nuclear de Estados Unidos y de la URSS con «dos escorpiones en una botella, cada uno capaz de matar al otro, pero solo a riesgo de su propia vida».
En la noche del 7 de agosto de 1945, aproximadamente 36 horas después de que el bombardero B-29 Enola Gay arrojara sobre Hiroshima una bomba de uranio, los científicos y militares destinados en el Laboratorio Nacional de Los Álamos organizaron varias fiestas para celebrar el éxito de la misión. Robert Oppenheimer, el director científico del proyecto, asistió a una de las fiestas, pero se marchó pronto; al hacerlo, vio a uno de los físicos vomitando en unos arbustos y no porque hubiera bebido demasiado.
El 6 de agosto de 1945, unos 70.000 japoneses murieron en el instante de la explosión de Hiroshima, en el que se convirtió en el acto humano que más muertes ha provocado en un menor espacio de tiempo. Tres días más tarde, le tocó a Nagasaki.
Veinte años más tarde, el físico, muy conmovido en un documental de la NBC, regresaba hasta aquel punto para dejar su sentencia más famosa: “Sabíamos que el mundo dejaría de ser el mismo. Había quien reía y había quien lloraba. La mayoría guardaban silencio. Recordé un verso de las escrituras hindúes, el Bhagavad Gita. Vishnu trata de convencer al príncipe de que debería cumplir con su obligación y, para impresionarlo, toma la forma de un ser de muchos brazos y dice: ‘Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos’. Supongo que todos, cada uno a su manera, pensamos algo así”.
Permanentemente estuvo muy rodeado de militantes comunistas como su mujer Kitty o su hermano lo que le perseguiría en la era del Macartismo, aunque él nunca llegó a pertenecer a ninguna asociación comunista.
Controversias y Declive
Desde el primer momento expresó su postura contraria a la carrera nuclear en la que su país y la URSS ya estaban inmersos, y se opuso al desarrollo de la bomba de hidrógeno, ganándose la enemistad de parte del Ejército y la Administración, e investigadores del FBI estaban convencidos de que estaba involucrado en una conspiración soviética. Posteriormente entre 1947 y 1952 Oppenheimer pasaría a ocupar el cargo de presidente del Comité Asesor General -GAC- de la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos -AEC- el cual se opuso al desarrollo de la bomba de hidrógeno.
Temeroso de perder la batalla en los libros de historia, Truman obligó al exsecretario de Guerra Henry Stimson a defender el uso de la bomba en un artículo publicado en febrero de 1947 en la revista Harper’s. El artículo presenta la decisión de usar la bomba como algo moralmente muy meditado.
Ocupó el cargo de asesor jefe en la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos que se creó tras la Segunda Guerra Mundial y, desde allí, abogó por el control internacional del poder nuclear. Sus mensajes se dirigían a evitar la proliferación de armamento nuclear y frenar la carrera armamentística entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética.
En su papel como consejero político del GAC y debido a la sombras que se cernían sobre él por sobre su simpatía con los comunistas, Oppenheimer se fraguo muchos enemigos, sobre todo en el FBI, entonces dirigido por J. Edgar Hoover,
Por ello, en 1953, Oppenheimer fue acusado de ser un riesgo para la seguridad y el propio presidente Dwight David Eisenhower le pidió su renuncia. Al este negarse a renunciar, se celebró una audiencia de seguridad en la cual fue declarado no culpable de traición, pero en la que, sin embargo, se dictaminó que no debía tener acceso a secretos militares. En 1954, Julius Robert Oppenheimer fue destituido del puesto que aún ocupaba en la Comisión de Energía Atómica, bajo la acusación de haber colaborado con el comunismo internacional durante la Guerra Civil Española (1936-1939) y de estar al servicio de potencias enemigas de los Estados Unidos de América.
En consecuencia, su contrato como asesor de la Comisión de Energía Atómica fue cancelado; todo a pesar de que la Federación de Científicos Estadounidenses salió inmediatamente en su defensa. Nueve años después de aquel escarnio público, John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson rehabilitaron su figura con la concesión del Premio Enrico Fermi.
Privado de poder político, el físico pasaría los últimos años de su vida elaborando ideas sobre la relación entre la ciencia y su papel en la sociedad y recorriendo Europa y Japón dando charlas. Se dice también que a partir del momento de la auditoría, Oppenheimer comenzó a comportarse como un animal herido, retirándose paulatinamente a una vida cada vez más sencilla.
Vida Personal
Para entender las acusaciones que pesaban sobre él por comunismo hay que rescatar la figura de su hermano pequeño Frank, también físico y que sí estuvo afiliado a dicho partido y con quien Robert acudió en su juventud a diversas protestas sindicales. Cuando se vio candidato al proyecto del gobierno para desarrollar la bomba atómica, Robert aseguró que estaba tratando de cortar todos los lazos con quienes compartían estas ideas (sus amigos de la universidad habían simpatizado con esta ideología).
En 1936, Oppenheimer comenzó una relación sentimental con Jean Tatlock, la hija de un profesor de literatura de Berkeley, y a partir de entonces, y como muchos intelectuales en la época, empezó a sentirse atraído por las ideas comunistas y de izquierdas. Ella sí fue miembro activo del Partido Comunista y muy comprometida con la causa de la República Española, con la que colaboraba recaudando fondos. Su relación estuvo marcada por los episodios de depresión que ambos padecían y por los rechazos que sufrió Oppenheimer cuando le pidió matrimonio. Jean le dijo que no hasta en dos ocasiones, motivo por el que finalmente acabaron rompiendo en 1938.
Robert se casó con Kateherine, conocida como Kitty, en 1940. Su mujer, que había estado casada en tres ocasiones anteriores, fue un gran apoyo para el físico durante el Proyecto Manhattan y parece que a ella le consultaba cuestiones relativas al trabajo.
Era licenciada en botánica y trabajó como técnica de laboratorio en Los Álamos. Tras dejarlo, organizaba encuentros con las mujeres de los científicos. Se enfrentó junto a su marido al tribunal en 1954 y juró lealtad a los Estados Unidos durante el proceso.
La hija de Oppenheimer hablaba tres idiomas y en 1969 aspiró a un puesto de traductora en las Naciones Unidas. La sombra de su padre sin embargo llegó hasta ella y un informe desfavorable, en el que se rescataban las sospechas que recayeron sobre él, acabó con sus aspiraciones. Rechazada por la organización la joven, de ahí la terrible coincidencia con la que fue amante de su padre, puso fin a su vida en 1977.
Rehabilitación y Fallecimiento
Diez años más tarde, en 1963, el presidente John F. Kennedy concedió a Oppenheimer el Premio Enrico Fermi, en un gesto por su gran contribución a la física, pero también destinado a limpiar las falsas acusaciones vertidas sobre él en el pasado. Menos de cuatro años después, el 18 de febrero de 1967, J. Robert Oppenheimer fallecía de un cáncer de laringe. El 18 de febrero de 1967 fallecía a causa de un cáncer y sus cenizas eran esparcidas en el mar frente a su casa en St. John, en las Islas Vírgenes, un área conocida ahora como "playa de Oppenheimer".
Oppenheimer siguió como director del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, hasta que renunció en 1967.
De él muchos físicos han sugerido que, de haber vivido lo suficiente como para ver sus predicciones sustentadas por experimentos, Oppenheimer hubiera ganado un Nobel de Física por su trabajo relacionado con el colapso gravitacional y las estrellas de neutrones.
Como el propio Oppenheimer le dijo a un entrevistador en 1948: «No tiene idea de lo repugnante que es repasar mi vida. Es imposible ser completamente sincero. Es un arte y requiere técnica, y hay que aprenderla.
Su relación con el Gobierno se dio oficialmente por finalizada. Oppenheimer no dejó de abogar por la libertad en la búsqueda del conocimiento.
Legado
La historia del ser humano esta llena de paradojas. Puede decirse que desde el final de la Segunda Guerra Mundial y hasta la actualidad vivimos en una de ellas. Nos referimos al hecho de como el desarrollo de las bombas nucleares, las armas más destructivas jamás creadas por el ser humano y con el potencial de reducir nuestro planeta varias veces a cenizas, han supuesto precisamente el mayor garante de la paz en el mundo, actuando en numerosas ocasiones como pedal de freno a una escalada bélica con potenciales consecuencias terribles; el mejor ejemplo lo encontramos en la Guerra Fría.
Si para Bird (Oregón, 1951) significó una inmersión de cinco años de trabajo, Sherwin (1937-2021) había comenzado veinte años antes a trabajar en ella. El libro les valió un premio Pulitzer y ha inspirado el filme Oppenheimer que Christopher Nolan estrenará este verano y que cuenta con las interpretaciones de Cillian Murphy, Emily Blunt, Robert Downey jr., Matt Damon, Florence Pugh, Kenneth Branagh, Gary Oldman y Rami Malek, entre otros.
Si se quiere entender a Trump y cómo Estados Unidos ha podido pasar por todo este periodo con un bufón al mando, hay que ver que ya habíamos pasado antes por esto, y la historia se repite cíclicamente. Aún pagamos las consecuencias de la caza de brujas contra la amenaza del comunismo.
