Benito Martínez Gómez Gayoso fue un gramático español del siglo XVIII. Según el prólogo de sus Conversaciones críticas, nació en Alberguería de la Valmuza (Salamanca), en 1700, y opositó para ser catedrático de Humanidades en la Universidad de Alcalá; sin embargo, no se han encontrado documentos que acrediten estas afirmaciones. Falleció en Madrid en 1787.
Su trayectoria profesional estuvo vinculada a los archivos públicos y privados: fue primer archivero de estado, archivero de la Secretaría de Gracia y Justicia y, en su Gramática, dijo ser oficial mayor del archivo del Duque de Medinaceli. Asimismo, sirvió a la Academia de la Historia como tesorero y censor.
Contribuciones Filológicas
La obra más relevante que hace de Martínez Gómez Gayoso una figura destacada en la labor filológica del siglo XVIII es su Gramática de la lengua castellana (1743). La segunda y última edición que se conoce, corregida y aumentada por el propio autor, vio la luz en 1769, en la imprenta de Gabriel Ramírez (Madrid). Fue la primera obra de estas características que se reeditó en España.
El propósito que movió a Martínez Gómez Gayoso fue publicar una obra, de calado nacional, que sirviera de referencia gramatical en una época en la que aún no se había publicado la Gramática de la Academia, que, por cierto, tomó esta Gramática como punto de partida. Se trata de un manual destinado a un público joven y en proceso de formación, por lo que la teoría se formula de manera sencilla.
Aunque se observan algunas ideas racionalistas, es una gramática de corte latinizante y conservadora, que bebe, principalmente, de la teoría gramatical de Antonio de Nebrija (1441-1522). Siguiendo la tradición gramatical, se estructura en cuatro partes: «De la Orthología y la Orthographía», «De la Etymología» (Morfología), «De la Syntaxis» y «De la Prosodia».
Manuel Luis Gayoso de Lemos y Amorín: Un Gobernador entre Dos Mundos
Manuel Luis Gayoso de Lemos y Amorín nació en Oporto el 30 de mayo de 1747. Hijo del pontevedrés Manuel Luis Gayoso de Lemos y Sarmiento (1721- 1787), que nació en Santa María, y de la portuguesa Theresa Angélica de Amorín y Magallanes, y era hermano de Francisco Gayoso de Lemos. Los Lemos eran una familia de Pontevedra y los Gayoso de Bueu.
Manuel empezó como cadete en el Regimiento de Lisboa y después destinado en diferentes batallones al servicio de su majestad.
Existe controversia sobre su lugar de nacimiento. Gayoso de Lemos jugó al despiste durante toda su vida sobre su nacimiento en Pontevedra. Para argumentos en contra la crónica de Jack D. Elliott Jr. que sitúa su nacimiento en Oporto y titula su crónica como ‘Manuel Gayoso y el Natchez español’ (1789). La Real Academia de la Historia de España, en su biografía sobre Manuel Gayoso de Lemos, da por bueno que nació en la ciudad de Oporto.
A favor tenemos que Gayoso de Lemos nació en Pontevedra según el libro Old Families of Lousiana publicado en 1931, en base a los Archivos Federales, en donde consta que su nacimiento fue en nuestra ciudad: "Don Manuel Luis Gayoso de Lemos was born in Pontevedra, Spain, May 31, 1751". Además, en un documento oficial en el que solicita al rey en 1794 mejor destino dice de manera clara y concisa: "El Coronel Don Manuel Gayoso de Lemos, su edad 43 años, su País Pontevedra, su calidad Noble, su salud robusto, sus servicios y circunstancias los que expresa".
El documento oficial anteriormente citado aporta una relación detallada de cargos y de destinos que complementan el perfil laboral del personaje, y dice así: "En Lisboa 11 años, en cuyo tiempo desempeñó diferentes Comisiones, y desde Abril de 1781 estuvo embarcado en el Navío de Guerra La España hasta Junio de 1782, siguiendo sus diferentes destinos en el Crucero del Cabo de Finisterre, a la Altura de Cádiz en la Escuadra del Señor Don Francisco de Borja y después en el Escuadra (...) del Exmo Señor Don Luis de Córdoba. En Cádiz tres años y medio de Ayudante del Exmo Señor Conde de O’Reilly con el Empleo de Primer Ayudante de aquella Plaza, en el tiempo que estuvieron ally los Príncipes de Francia, la Escuadra, y el Ejército combinado. En la Corte de Lisboa tres años y medio a las órdenes del Exmo Señor Conde de Fernán Núñez, en cuyo tiempo por los servicios que ally hizo S.M.
Embarcó en Cádiz (1788) hacia el puerto de la Habana en el bergantín Nuestra Señora del Carmencon su mujer, Teresa Margarita Hopman, su hijo Manuel y dos jóvenes criados, Francisco Antonio Sánchez y Josef Antonio Mayo, naturales de Cee. Su misión era poner orden ya que existían muchos conflictos entre los funcionarios españoles y americanos.
Mantuvo excelentes relaciones con los indios nativos americanos y para ello "firmó tratados con los indios Chickasaws y Choctaws, y tenía amplios poderes sobre la región de Mississippi y este de Tennessee".
Vida Personal
Durante su vida, Gayoso se casó en tres ocasiones. La primera vez con la lisboeta Teresa Margarita Hopman y Pereira alrededor de 1787, con quien tuvo dos hijos. Teresa y su hija recién nacida fallecieron al no poder recuperarse de los infortunios del viaje que les llevó a América por primera vez.
En 1792 se casó con Elizabeth Watts natural de Natchez, pero a los tres meses de la boda la tragedia llamó a su puerta y Elizabeth murió a causa de unas fiebres: "Una curiosa leyenda decía que el gobernador desconsolado mantuvo a su esposa muerta en una bañera llena de líquido para embalsamar" en el segundo piso de su lujosa mansión. Manuel pronto se consoló con la hermana de su difunta mujer, Margaret Cyrilla Watts, con la que se casó en 1798.
Falleció de un brote de fiebre amarilla el 18 de julio 1799, un año después de su tercera boda, con tan solo cincuenta y dos años. Está enterrado en Nueva Orleans bajo el altar mayor de la Catedral de San Luis.
Los norteamericanos, que son más agradecidos, ya se han encargado de que en su país no caiga en el olvido Gayoso.
Xosé Ramón Gayoso: El Rostro de la Televisión Gallega
Su vida está marcada por el más dulce de los secretos: Xosé Ramón Gayoso (A Coruña, 1956) nació en la confitería La Imperial, propiedad de sus abuelos Ramón y Rosa. Gente humilde que salió adelante a base de trabajo y esfuerzo, una de las máximas de quien lleva 26 años como presentador en la Televisión de Galicia, exactamente desde el día en que se inauguró este canal, y que ha sobrepasado los ochocientos programas del fenómeno Luar, sin que su imagen se haya desgastado un ápice. Porque esa naturalidad innata, «de niño saludador», la ha aplicado a su vida profesional, caracterizada por un estilo campechano y afable que él ha acuñado también en su vida privada.
Xosé Ramón Gayoso ya estaba en la Televisión de Galicia durante su inauguración en 1985, y presenta su programa más emblemático, el Luar, desde hace 25 años, cuando Fermín Cacho o Miriam Blasco consiguieron la medalla de Oro en los JJOO de Barcelona 92.
Hemos charlado con él sobre cuál podría ser su verano favorito. Ha sido difícil de encontrar, pero ha merecido la pena, puesto que en la búsqueda, poco a poco, se ha ido dibujando el perfil de un hombre cercano, humilde y familiar: "Tengo que decir que soy más de invierno que de verano, aunque recuerde grandes momentos de mi infancia en la playa de Riazor, con mis hermano. Éramos una familia coruñesa modesta, de clase media. Los domingos íbamos a Santa Cristina, un poco más alejada. Mi madre me decía que era una croqueta, porque solo hacía rebozarme en la arena", recuerda el conductor de Luar.Xosé Ramón Gayoso: "Mi vida entera es un verano maravilloso"
Su padre es de Lugo. Allí, la familia de Gayoso posee una casa muy bonita, según sus propias palabras, con una huerta para la economía doméstica.
En verano, pasaban los fines de semana en contacto con la naturaleza, rodeados de vacas, gallinas y conejos. Es una casa de labranza pequeña, donde vivían primos y primas, un lugar distinto a la ciudad. Pasó el tiempo y con él Gayoso se fue haciendo más 'invernero':"soy gallego por los cuatro costados, ni mucho frío ni mucho calor, no necesito la playa en verano. Hay muchas cosas que hacer, lugares maravillosos que descubrir, actividades culturales, música. Hemos sido educados hacia la playa, pero no tengo la sensación de que sea obligatoria para pasar un buen verano. Y no, no la odio, porque yo no odio nada", sentencia.
El verano es, afirma Gayoso,una estación esencial para descansar del trabajo. "Puede que el mío no conlleve picar piedra, pero también exige mentalmente, y mi cabeciña necesita relajarse. En vacaciones me hace falta todo, pero nada es indispensable. Será por distraerte, con todas las opciones que tenemos en esta sociedad. Tienes miles de ventanas abiertas al mundo ya desde tu propia casa, tu habitación. Me encanta pasear al perro, ir al teatro o al cine".
Y reflexiona: "Buscamos la felicidad, pero en su forma plena está entre los meses de vida y los 9 años, luego todos añoramos. Esa época ha pasado y buscamos una nueva felicidad, o algo parecido a estar con papá y mamá, sin necesitar más. Yo tengo una hija y viví en su infancia los recuerdos de la mía, entonces retorné a la felicidad. Así que podría elegir esos veranos de los 90, cuando mi hija es pequeña y yo, de repente, soy niño todavía. Del resto, soy una persona muy normal, así que no tengo ningún verano en especial".
Pero Gayoso, en su humildad, escondía cosas. Que grabó durante la transición española un disco con Álvaro Someso, 'Choca esos cinco'. Que hubo una parte de su vida en la que entró en contacto con el atletismo, convirtiéndose en campeón de España juvenil de lanzamiento de martillo. "De esos años no recuerdo más que las pistas de Riazor, y que estaba como un toro", rememora el presentador. Con los años, ya no había tanto tiempo y sus padres le avisaron: "de la bolita no vas a vivir".
Falamos con Xosé Ramón Gayoso
"A mí el deporte me fascina, ningún día iba a disgusto. Desarrolla muchas cualidades, espíritu de esfuerzo. Ser competitivo contigo mismo, no con los demás. Cuando ganabas pero no mejorabas tu marca, la sensación era agridulce, no te superaste. Qué bonito el día cuando lanzabas más lejos que nunca, aunque quedaras cuarto. Total, siempre habrá alguien mejor que tú", razona Gayoso.
"A base de esfuerzo, todo se consigue. Quizás el hándicap era que no aprendí demasiado a trabajar en equipo, y luego me costó al entrar en la vida laboral. Aunque claro que había compañerismo. De todos modos, el esfuerzo siempre era tuyo, tú trabajabas duro. Los demás pueden tirar de ti en una serie, arroparte, animarte o taparte, pero eres tú el que empuja hacia delante", concluye.
"El atletismo me dio muchos galones para la vida. Y todavía me encanta subir el monte, o correr por la playa. Aunque me gusten las pachangas con los amigos, sigo prefiriendo el deporte individual. Aún veo retransmisiones de atletismo, cuando tengo tiempo, y me evocan una parte muy importante de mi vida, mi juventud", celebra.
Los suyos fueron dos años consecutivos en lo más alto del pódiumespañol, como el mejor lanzador de martillo entre los 15 y los 16 años. No llegó de la nada.
"Yo machacaba mucho, era un atleta muy implicado. Estudiaba en la ya desaparecida academia Galicia, que organizaba actividades extraescolares en Riazor. Íbamos todos los colegios de A Coruña a los campeonatos escolares". A los 12 años, el presentador descubre un nuevo mundo fascinante para él. Luego se federó, entrando a las filas del Club Atletismo Coruñés. Hasta los 18 años fue todos los días a Riazor, no descansaba ni un día y solo fallaba por catarros o lesiones, incluidos fines de semana, fiestas y festivos. No había vacaciones. Tampoco descansaban sus compañeros, una docena de lanzadores de martillo, jabalina y disco. Gayoso, al no celebrarse su prueba en pista cubierta, se pasaba los veranos compitiendo. "Si éramos los número uno no era porque fuéramos mejores, sino por lo mucho que entrenábamos". Su hermano, Juan Bautista, fue campeón de España juvenil, junior y militar (cuando la mili todavía era obligatoria) en la misma prueba.
Con la llegada de la Universidad, Gayoso seguía entrenando, pero el nivel de exigencia era muy alto, así que se tuvo que pasar al deporte de mantenimiento. Actualmente, continúa corriendo.
En 1973 fueron internacionales con la selección española los dos hermanos Gayoso a la vez, en la categoría juvenil (Juan Bautista es un año mayor, y ese año coincidieron en categoría y prueba). Compitieron al norte de París, en los juegos de la FISEC (Federación Internacional Deportiva de Enseñanza Católica). Su hermano ganó el campeonato, él quedó tercero, compartiendo los pódiums. Se metió un irlandés por medio.
Después empezó una etapa más seria. Llegaron los 25 años y la necesidad de buscar un sitio en la vida. El conductor de Luar afirma que las nuevas etapas también fueron estupendas, porque fue muy afortunado. "Mi vida es toda verano.
Con él sobran las presentaciones. Desde hace casi 30 años, Gayoso se ha metido en las casas de todos los gallegos y a base de carisma y naturalidad ha conseguido conquistar a la audiencia. Con “Luar”, que este año cumple 22 años en antena, ha dado el testigo a cantantes, actores y humoristas que hoy se encuentran entre los favoritos de los gallegos.
La verdad es que ya antes de ser abogado andaba por el mundo de la farándula. Vamos, que no iba muy desencaminado. Cuando tenía 6 años, mis padres nos preguntaron a mi hermano y a mí si queríamos participar en la rondalla del colegio, y dijimos que sí. A mi hermano le pusieron una guitarra en la mano y a mí una bandurria, y yo ya no me bajé del escenario nunca más. Recuerdo que estando en el escenario con mi bandurria me di cuenta de que aquello me encantaba y con el paso del tiempo, cogí la guitarra de mi hermano, empecé a cantar y a los 16 años monté un grupo con un amiguete, “Keltia”, con el que nos presentamos a varios concursos de música en A Coruña. Cantábamos en pubs y conseguimos grabar un disco, que en aquel tiempo era la meta que perseguía todo artista, y con la CBS, que era la discográfica de Los Pecos, Miguel Bosé… Nosotros éramos unos ‘rapaciños’ que cantaban las canciones que les apetecían porque no se podía decir que tuviéramos una línea coherente.
Bueno, llegó un momento en el que había que profesionalizarse, querían que grabáramos un segundo disco y que lo hiciésemos como profesionales. Con el primero, nos habían llamado para actuar en “Aplauso” y yo les dije que no podía ir en esa fecha porque tenía un examen de Derecho en la Facultad. Y no fuimos, aunque después nos dieron otra fecha. Sí, lo conseguí. Después, empecé a preparar oposiciones y finalmente me marché a Madrid para trabajar en un despacho de abogados, en el que estuve cinco años. Despacho al que llego también por medio de la música, porque entre los artistas que grababan para la CBS estaba Elsa Baeza y, aunque no la conocía personalmente, sí teníamos amigos comunes. Un día, vi en una revista que tenía una relación con un conocido abogado, que era Luis Zarraluqui. Nos pusieron en contacto y me abrió las puertas de su casa. La verdad es que aprendí mucho, y sobre todo me sirvió para darme cuenta de que aquello no era lo mío. Yo seguía cantando en pubs de Madrid y decidí volver a Galicia. En ese momento tenía 27 o 28 años.
Ya de vuelta, preparé unas oposiciones para la Xunta, para la Consellería de Economía e Facenda, y aprobé sin plaza. A los pocos meses, y también por la música, me llamaron de la Radio Galega, que en ese tiempo empezaba a funcionar. Y allí, alguien comenta que va a empezar a funcionar la televisión. Así que me fui a las oficinas que tenía en este momento la tele y les pregunté si necesitaban un abogado. Era el año 85 y cuando por fin me recibió Mariano Martín, que era el que hacía la selección de personal, me dijo que ya tenían asesoría jurídica y que lo único que le faltaba a la empresa para ponerse a andar era contratar presentadores. Así que yo, en ese momento, le di las gracias. Pero me di la vuelta y le pregunté que cómo era eso de los presentadores. A partir de ahí, cambió todo. Es decir, que mi vida en el mundo de la farándula estaba marcada desde los seis años.
Qué va, para nada. De hecho, cuando empecé en la tele, mi padre me decía: “tú vete haciendo algo más, que esto dura dos días”. Veías que en la televisión todo era muy efímero, programas que duraban dos o tres años… Nunca pensé que podía permanecer desde los 29 años hasta los 57 que tengo ahora. Y que “Luar”, el programa que empiezo cuando llevo unos siete años en la tele, lleve ya 22. A mí realmente el programa que más me gustó de todos los que hice fue “El vecino do xoves”. Era un formato en el que el plató estaba decorado como si fuese un apartamento y allí yo era el inquilino, un tipo que trabajaba en televisión y que los jueves por la noche volvía a su casa y a las diez, recibía a un grupo de amigos y se hacía una tertulia. Esos tres o cuatro invitados que participaban eran siempre personajes. Por ese apartamento pasaron Santiago Carrillo, Atahualpa Yupanqui, el General Gabeiras, George Moustaki, Xosé Manuel Beiras o José Luis Barreiro, entre otros. Combinábamos la tertulia de tal manera que había gente que hablaba y gente que tocaba. Todo de una forma muy natural. Era un programa de entrevistas, música, reportajes… Lo tenía todo y todo dramatizado como si estuviésemos tan cómodos en mi casa. Fue el programa que más me gustó de todo lo que hice.
Está bien que lo digan. Yo lo intento, aunque no creo que sea tan bueno como me pintan. Es imposible gustar a todos y habrá gente a la que no le caigo bien porque, posiblemente, en algún momento de mi vida les mostrara la parte mala o menos buena, que todos tenemos. ¿Trabajador? Pues ni más ni menos que otros. Bien, aunque a veces es un traje bonito pero incómodo. Limita un poco tu vida. No puedes ir tranquilamente a una fiesta popular a comer unos berberechos. Y si vas, ya sabes que, además de tomar algún berberecho, también vas a trabajar. En general, yo lo hago encantado, pero no vivo solo, tengo familia. Mi mujer, con la que llevo casado 28 años, lo sabe muy bien. Desde hace diez años, cuando vamos a la romería del pueblo, mi familia se despide de mí al llegar hasta la hora de comer. Por eso procuro mantener un perfil bajo. Me expongo muy poco, vivo en A Coruña, prácticamente en el mismo barrio de siempre, donde ya me conocen.
Hay varios. Los que más aprecias son los que cuando bajan del escenario son gente completamente normal. Porque arriba son auténticos monstruos, con una capacidad tremenda de seducción, de comunicación. Y cuando terminan de cantar, son gente sencilla como lo eran Manolo Escobar o el “Dúo Dinámico”, o como es Sergio Dalma. Son tipos trabajadores, serios, encantadores. Contar bien todo lo que quieres contar. “Luar” no se parece nada ahora a cuando empezamos. Son más de novecientos programas y en los últimos diez años hemos intentado que, desde el primer minuto hasta el último, vayamos narrando algo. Todo tiene un hilo conductor. Mimamos todo, desde la primera pieza que toca un artista hasta el final. Es como una película en directo de casi tres horas de duración. Para mí, el mayor esfuerzo es ir creando ese libro, capítulo a capítulo. Y después, desarrollarlo en directo, claro. De hecho, en las gráficas de audiencia que nos dan, mantenemos los espectadores hasta el final. Éste es un trabajo de un equipo. El resultado final de un programa de televisión, aunque haya una sola cara, es fruto del trabajo de muchas personas.
“Luar” es un programa con un concepto de espectáculo global. Es cierto que hay música, pero también hay un espacio para el humor, hay números circenses… Hay muchos contenidos. El éxito de “Los Tonechos” o de “Mucha e Nucha” son momentos importantes en la vida de “Luar”. Pero también hay otra mucha gente como Paula Vázquez, que empezó con nosotros, Luis Tosar, Luis Zahera… Un montón. Nuestro programa es una especie de escaparate. Y eso está muy bien, porque no debemos olvidar que estamos en una empresa pública y hay que ser conscientes de ello. Hubo un tiempo que sí, que me tentaron Antena 3 y Tele Madrid. Yo, que no soy buen negociante, les dije a los directivos de la TVG que no me quería marchar. Descubrí mis cartas porque lo sentía así y porque era la verdad. “Luar” ya era un programa considerado y estuve desde el primer minuto de emisión de esta casa. Te sientes muy vinculado, hay mucho cariño en la relación que yo siento con la Televisión de Galicia. Buena prueba de que no me quería ir es que a los señores de Tele Madrid les dije que si me arreglaban mi vida y la de mi hija, que de aquella tenía 9 años, me iba para Madrid. Claro, los tipos me miraban como diciendo: “éste de qué va”.
Pasemos a los vinos, que es lo que nos ocupa en esta revista. Tinto, sin duda. Posiblemente porque otra de mis características, que no digo virtudes, es la lealtad. Soy un tipo muy leal con toda la gente que me rodea, empezando por mi familia, mis compañeros, mis amigos… Me considero una persona leal. Y con el vino creo que pasa un poco eso. Toda mi vida he tomado vino tinto y sigo haciéndolo, aunque me encanta el vino blanco. Siempre fui de Rioja de crianza porque hace 30 años era difícil encontrar un tinto gallego bueno. Pero, efectivamente, en los últimos 15 años, aquí aparecen unos vinos gallegos tremendos, tanto blancos como tintos. A mí me gustan mucho los de Ribeira Sacra, por ejemplo.
Exactamente, creo que es una cuestión de tiempo. Ahora se están haciendo muy bien las cosas pero le falta tiempo, marketing, abrirse más al mercado. Para nada. Tengo un paladar bastante basto, nada refinado. Lo que es una gran ventaja, porque como y bebo de todo. Así que no puedo describir todos esos aspectos que definen un vino. A mí me gusta o no me gusta, pero reconozco que todo requiere un proceso de educación. Este mundo me parece apasionante de verdad. Bueno, todos conocen el albariño, pero últimamente también piden Ribeiro. Uno de los artistas que viene al programa que más entiende de vinos es Sergio Dalma.
José Ramón Cancio y de María Gayoso Pampillo
El héroe de El Callao en la guerra hispanoamericana. Regencia de Espartero (1840-1843). y Cancio y de María Gayoso Pampillo. de donde se trasladó a la Universidad de Santiago. cuando comenzó la Guerra de Independencia (1808-1814). de Santa Cruz de Rivadulla. Destacó en la defensa de Ponte Sampayo. Concluida la expulsión de las tropas francesas, prosiguió su formación castrense, embarcándose el 17 de abril de 1817 en Cádiz con destino al Perú, con el fin de combatir a los insurrectos. Iba encuadrado en el regimiento del Infante don Carlos, y pronto se distinguió comandando el II Batallón de Arequipa, siendo enviado a batallar contra los rebeldes chilenos. En 1820 es ascendido a coronel, siendo nombrado gobernador militar de Lima. la Fortaleza del Real Felipe. nuestro héroe tomó la decisión de atrincherarse en la referida plaza. todavía, la esperanza de la llegada de refuerzos de la Península. Ayacucho, 9 de diciembre de 1824, el asedio se hizo totalmente infernal. sin víveres, famélicos y enfermos, capituló. concediéndole el grado de Mariscal de Campo. General. pretendiente Carlos, que residía en Portugal en ese momento histórico. de las Tropas del Norte de la Primera Guerra Carlista. oscura de la hasta entonces brillante carrera militar de don José Ramón. obstante, Mendizábal le nombró ministro de la Guerra en abril de 1836. (Mendizábal), y provocó el motín de La Granja o Sargentada. expedición Gómez, de las fuerzas carlistas, que recorrieron media España. nombrado Capitán General de Madrid. viejos conocidos y amigos del Grupo de los Ayacuchos. Montes de Oca en octubre de 1841. respectivamente. contestación en Cataluña, como consecuencia del librecambismo. protagonista. compañero de luchas y sufrimientos en el lejano Perú. desposeído de todos sus cargos y honores.
Con momentos oscuros, sin embargo, convendremos en reconocer su Gesta Heroica de El Callao. Murió en Madrid el 19 de febrero de 1853.
