La fe cristiana ha sido una parte inseparable de la historia mundial, moldeando culturas y sociedades a lo largo de los siglos. En Occidente, esta influencia se ha manifestado principalmente a través del cristianismo, una evolución conjunta que ha dado forma a nuestra civilización.
La Iglesia Católica Romana es una institución cristiana que tiene sus raíces en Roma y reconoce al Papa como su máxima autoridad. El término "católica" proviene del griego katholikos, que significa "universal".
La inminente llegada del Reino de Dios fue proclamada por Jesús de Nazaret, autoproclamado Mesías. Tras divulgar la palabra divina, finalmente fue crucificado, muerto y sepultado en el año 33 de nuestra era. Los seguidores de Cristo, durante casi trescientos años, fueron perseguidos hasta que se legalizó su culto.
En el año 380, Teodosio I adoptó el cristianismo como religión oficial de todo el Imperio romano. Las diferentes misiones que se fueron creando en la Alta Edad Media extendieron esta religión por el resto de Europa, Oriente Medio y África oriental.
Los verdaderos orígenes del Catolicismo
Los Primeros Pasos de la Iglesia Católica
La Iglesia Católica Romana se autodenomina "universal y santa", considerándose la iglesia original que se transmitió desde los apóstoles, según lo declarado en el Concilio Vaticano II.
Después que Jesús estableciera su iglesia con su preciosa sangre, la iglesia fue perseguida por muchos años. Aunque hubo numerosos antepasados de la fe que se adhirieron a la verdad mientras recibían muchas persecuciones, tal como Jesús había profetizado a través de la parábola del trigo y la cizaña, comenzó a aparecer la cizaña, que representa a los inicuos, incluso en los tiempos de la iglesia primitiva.
Con el paso del tiempo, y cuando el apóstol Juan partió de este mundo, la iniquidad se hizo constante y comenzó a expandir su influencia. En medio de todo esto estaba la Iglesia de Dios establecida en Roma.
La Iglesia de Dios de Roma abandonó el Día de Reposo desde el año 150 d. C. y empezó a guardar el culto dominical y a celebrar la Santa Comunión el domingo (el Día de Resurrección) aboliendo la Santa Comunión de la Pascua; estas eran leyes que se crearon sin fundamento en la Biblia.
La Iglesia Oriental centrada en Jerusalén y la Iglesia Occidental centrada en Roma ya estaban tomando caminos diferentes. En los años 155 d. C. y 197 d.
Posteriormente, en el año 313 d. C., el emperador romano Constantino proclamó el Edicto de Milán. A través de este edicto, Constantino declaró que todas las personas tenían libertad para adorar a la deidad que desearan, e incluso garantizó derechos legales a los cristianos.
Como resultado, a la Iglesia de Dios de Roma, que había sido perseguida constantemente, se le otorgó la libertad. En 325 d. C., se llevó a cabo el Concilio de Nicea bajo la superintendencia del emperador Constantino, y concluyó en guardar la Santa Comunión el primer domingo después de la luna llena del equinoccio de primavera, aboliendo la Santa Comunión de la Pascua.
Con esta medida tomada por la Iglesia de Dios de Roma, todos los santos que deseaban guardar la verdad de la iglesia primitiva, la guardaron en el desierto, lo cual hizo que al final la verdad desapareciera en la niebla de la historia.
Mientras tanto, superficialmente Constantino parecía haberse convertido al cristianismo. Sin embargo, por linaje, él debía también servir como sumo sacerdote, pontifex maximus, del mitraísmo romano. Se dice que fue bautizado justo antes de morir; no obstante, aún hay una controversia sobre si recibió el bautismo mientras estaba vivo o después de su muerte.
Cerca del año 395 d. C., el emperador Teodosio excluyó a todas las religiones excepto el cristianismo, ordenando que el cristianismo fuera la religión del Estado. Con la protección del emperador romano, la Iglesia de Dios de Roma obtuvo más poder. Aun así, la Iglesia de Dios de Roma era solo un organismo religioso de Roma.
Eventos Clave en la Historia de la Iglesia Católica
- Siglo XI: Se produce el conocido como Gran Cisma, donde el cristianismo se divide en la Iglesia católica de Occidente y la Iglesia ortodoxa de Oriente.
- Siglo XVI: Como resultado de una crisis dentro de la Iglesia católica de Occidente, surge en Alemania la Reforma protestante con Martín Lutero que culminará con las guerras de religión europeas.
- Conquista de América: El cristianismo es propagado en el Nuevo Mundo y por todo el planeta.
Figuras Influyentes en la Iglesia Católica
- Tomás de Aquino: Nacido en Italia en el siglo XIII, fue uno de los pensadores y filósofos más prolíficos e influyentes del cristianismo. El fraile pasó la mayor parte de su vida viajando e intentado demostrar la existencia de Dios en todos sus escritos y tratados filosóficos, como en su monumental "Summa Theologiae".
La Iglesia Católica en España
Una síntesis de veinte siglos de historia sin prejuicios ni estereotipos, atendiendo tanto a la jerarquía como al creyente de a pie. Esta es una narración de santos y pecadores. O, mejor dicho, un relato en el que nos encontraremos con santos que son pecadores y pecadores que pueden llegar a ser santos.
Una síntesis de la historia de la Iglesia en España desde la época romana -con sus martirios y apostasías- hasta los retos del siglo XXI. Este libro, alejado de estereotipos y prejuicios, no trata solo de la historia de la institución, aunque el rol de obispos, sacerdotes y religiosos haya sido fundamental.
El peso de lo político, así como el conocimiento de los ritos y devociones, recorre de forma constante estas páginas. Sea cual sea nuestra opinión sobre este proceso, no es posible entender la historia española sin la influencia del catolicismo en su vida social, política, cultural y económica.
Joseba Louzao logra condensar e iluminar un pasado que, seamos católicos o no, también es el nuestro.
La historia de la Iglesia católica no es siempre bien valorada en la sociedad y quizás nosotros, los católicos de a pie, deberíamos comprender cual ha sido dicha historia antes sacar conclusiones. Muchas de los eventos que parecen pesarnos se deben a contextos socioculturales más que a dogmáticos y al comprendernos, nos podremos dar cuenta de cómo la mano de Dios ha estado guiándonos a lo largo de la historia.
Los Primeros Concilios Ecuménicos
Durante los primeros 300 años, los cristianos fueron perseguidos y muchos murieron como mártires. No obstante, también fue una época con un cristianismo muy puro y entregado ante la adversidad. Las corrientes o herejías que surgieron hasta ese momento (judaizantes, gnósticos, encratistas…) fueron debidas principalmente a cuestiones de costumbres o evangelización.
En cambio, durante los siglos siguientes (s. IV-VI d.C.), gracias a la libertad religiosa promulgada por Constantino con el Edicto de Milán (313 d.C.) y la implantación del cristianismo como religión única de estado con Teodosio (380 d.C.), la iglesia pasó de intentar sobrevivir a poder plantearse grandes cuestiones. Éstas serían de corte teológico en oriente (más especulativa) y eclesiástico en occidente (más práctica).
Veremos en esta sección cómo las grandes cuestiones teológicas se debatirán en los primeros concilios ecuménicos tras la aparición de diferentes herejías y cristalizarán finalmente en el credo actual.
La Basílica de San Juan de Letrán
Se trata de la basílica de San Juan de Letrán, en Roma. Tras la conversión del emperador Constantino después de salir victorioso de la batalla de Puente Milvio (312 d.C), este ordenó la construcción de la iglesia como agradecimiento a Dios.
Esta iglesia se encuentra entre las cuatro Basílicas Mayores: la Basílica de San Pedro, San Pablo de Extramuros, Santa María la Mayor y San Juan de Letrán.
En el año 846 un devastador terremoto destruyó la primitiva iglesia. Esta fue reconstruida por el papa Sergio III y decidió dedicarla a San Juan Bautista. Posteriormente, el papa Lucio II dedicó la basílica también a San Juan Evangelista.
Una curiosidad sobre esta iglesia es que goza de la extraterritorialidad dentro del Estado italiano, por lo que pertenece al Vaticano. En la nave principal destacan las estatuas de los doce apóstoles, que datan del siglo XVIII. Según cuenta la tradición , el ara del altar papal es la misma piedra que utilizaba el apóstol San Pedro para predicar en el antiguo Imperio Romano.
La fachada de la basílica es otro claro ejemplo del clasicismo barroco, obra del arquitecto Alejandro Galilei en el siglo XVIII. Destacan las estatuas que se encuentran en lo alto de la fachada, que representan a Jesucristo, san Juan Evangelista y san Juan Bautista, así como a doctores de la iglesia.
