Poza de la Sal, un pequeño pueblo en la comarca burgalesa de la Bureba, es conocido por su rica historia y su conexión con una figura icónica: Félix Rodríguez de la Fuente. Ubicado en el límite con las famosas Merindades de Burgos, este pueblo, que en su época llegó a contar con más de 3.000 habitantes, hoy tiene menos de 300 debido a la despoblación.
Salinas de Poza de la Sal. Foto: Wikipedia
Un Pueblo con Historia
Poza de la Sal fue uno de los tantos pueblos de Burgos que nos gustaron muchísimo. Además de su importancia histórica, Poza de la Sal ofrece a sus visitantes una variedad de atractivos turísticos que combinan naturaleza, historia y cultura.
Salinas de Poza de la Sal
Las Salinas de Poza de la Sal son uno de los mayores orgullos de los vecinos. Además de sus inmensas "piscinas", se pueden observar también (en ruinas) los 3 almacenes donde la realeza guardaba la sal. No fue hasta el 2003 cuando se iniciaron las obras de recuperación para poner en valor los aspectos históricos, científicos y turísticos de la zona.
Vista Panorámica de Poza de la Sal. Foto: Wikipedia
Lavaderos y Merenderos
Justo en la parte baja de las Salinas, encontrarás una serie de lavaderos, abrevaderos y fuentes que fueron construidos en el siglo XVIII. Son varios y bastante grandes por lo que diríamos que es otro de los puntos imprescindibles en los que parar. Es un lugar donde hoy puedes encontrar merenderos, zona de barbacoa y columpios para disfrute de los habitantes del pueblo y de sus visitantes.
Lavaderos en zona merenderos Poza de la Sal. Foto: eldiario.es
Félix Rodríguez de la Fuente: El Hijo Predilecto de Poza de la Sal
El 14 de marzo de 1928, nacía Félix Rodríguez de la Fuente en Poza de la Sal. Sí, ya sabes: Félix, el amigo de los lobos y protagonista de la mítica serie de TV "El hombre y la tierra". Para honrar su memoria, como pueblo orgulloso de haberlo parido y criado, han instalado una estatua en lo alto de una colina donde se le puede ver junto a un lobo. Se encuentra en las inmediaciones del lavadero y muy cerca de las Salinas.
Escultura a Félix Rodríguez de la Fuente con un lobo en Poza de la Sal. Foto: Wikipedia
El 14 de marzo de 1980 fallecía en un accidente de avión en Alaska Félix Rodríguez de la Fuente, posiblemente el mayor comunicador que haya dado nuestro país. Un especial de tres horas en total titulado Félix, el último héroe con el que inauguró su undécima temporada, y donde junto a amigos, compañeros de profesión y familiares repasó la vida y obra de Félix a la vez que investigó sobre los detalles de su fatal y prematuro desenlace.
Uno de los invitados que mayor peso tuvo en aquel especial fue su biógrafo, Benigno Varillas (Asturias, 1953), periodista ambiental, naturalista y dinamizador social que publicó en 2010, de cara al 30 aniversario de su muerte, Félix Rodríguez de la Fuente: El mensaje. Una extensa y detallada biografía de 700 páginas cuya segunda edición se lanza este sábado, coincidiendo con el 40º aniversario de su defunción.
El texto es el mismo que en el libro original, salvo los dos últimos capítulos. En ellos abordaba la evolución de la conciencia ambiental tras la muerte de Félix, algo que ha cambiado mucho en esta última década. Por ello ha preferido actualizarlo y desarrollarlo todo en una colección aparte de pequeños libros disponibles en su página web.
A los diez años de edad, a Félix le tocó irse a estudiar a un internado de Vitoria. En 1946 comenzaría sus estudios de medicina en la Universidad de Valladolid. Sus apariciones televisivas como invitado irían en aumento hasta que en 1966 tuvo una sección propia en el espacio Televisión Escolar dando las clases de zoología como Félix, el amigo de los animales.
El público infantil se convertiría en su principal target. Félix siempre supo que eran el futuro para cambiar las cosas, y los niños agradecieron que les hablasen tan abiertamente como si fueran adultos. Sus colaboraciones en televisión seguirían mientras empezó a escribir en Blanco y Negro, el suplemento del ABC. La fama incipiente le permitió desarrollar uno de sus grandes sueños: el estudio de los lobos. Lo haría en uno de sus lugares favoritos de la península ibérica: la localidad de Pelegrina, en las inmediaciones de Sigüenza (Guadalajara).
No obstante, el mayor éxito se lo reportaría su serie estrella, El hombre y la Tierra. Un total de 124 capítulos repartidos en tres temporadas: la Serie Venezolana, rodada en Venezuela; la Serie Fauna Ibérica, rodada en España; y la Serie Americana, rodada entre Canadá y Alaska.
Fue precisamente durante el rodaje de esta última temporada cuando nos dejó para siempre. Mientras filmaban unos planos aéreos para los capítulos sobre la Iditarod, la avioneta que pilotaba Warren Dobson y transportaba al propio Rodríguez de la Fuente junto a los cámaras Teodoro Roa y Alberto Mariano Huéscar se estrelló provocando la muerte de sus cuatro tripulantes.
Nuestra generación mamó su mensaje póstumo. Algunos ni siquiera habíamos nacido cuando murió, pero sus programas consiguieron sobrevivirle gracias a su imperecedera calidad e impregnar a la muchachada de valores como el conservacionismo, el amor por la naturaleza y la sostenibilidad mucho antes de que acuñásemos términos como “cambio climático”.
Muchos también fueron sus detractores. Tal y como explica Benigno Varillas en la introducción de su libro, algunas de las actividades de Félix: “Podían parecer contradictorias. Así, hay quien ve poco compatible ser conservacionista y cetrero a la vez; proteger la fauna y coger pollos de halcones y azores de nidos; criticar los toros como espectáculo pero sacrificar animales en los rodajes; ser sensible y duro a la vez. Pero leyendo y desmenuzando su obra, empezaron a encajar una en otra las etapas de su vida y hasta esas aparentes discordancias. Sin negar sus excesos y defectos -que, afortunadamente para él, fue transgresor y humano- su trayectoria empezó a cobrar sentido”.
El mensaje no es ni mucho menos la única biografía dedicada a Félix Rodríguez de la Fuente. Joaquín Araújo escribió La Voz de la Naturaleza: biografía de Félix Rodríguez de la Fuente (Salvat, 1990) y El amigo de los animales. Miguel Pou le dedicó Félix Rodríguez de la Fuente: el hombre y su obra (Planeta, 1995), que reeditaría bajo el nombre de Félix, el amigo de los animales (Equipo Sirius, 2005) y ampliaría con La conciencia planetaria de Félix Rodríguez de la Fuente (Ed. Rueda, 2008). Juan Manuel Ramos Cumplido publicó en 2001, con la editorial Raíces, Qué lugar tan hermoso para morir. Crónicas inéditas sobre la vida y la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente.
En el 30 aniversario de su muerte también llegó Los tres cielos. Aventuras infantiles de Félix Rodríguez de la Fuente (Miguel Ángel Cubeiro, Suso y Pinto. Auga editora, Caja de Burgos y Ayuntamiento de Poza de la Sal, 2010). Con el motivo del 40º aniversario, RTVE le rinde tributo a partir de este sábado con una programación especial. La 2 recupera El hombre y la Tierra remasterizada en alta definición (a partir del 14 de marzo, dos capítulos cada sábado a las 12:45 h). Imprescindibles recupera el domingo 15 (21:30h) El animal humano, documental que viaja a los recuerdos infantiles de los espectadores que se pegaban al televisor para escucharlo. Además, diversos programas e informativos de RTVE se fijarán en todas las facetas del gran divulgador.
Son innumerables las estatuas, placas, monumentos, trofeos, galardones y homenajes que ha recibido en estas cuatro décadas de ausencia.
El Casco Histórico y Otros Atractivos
Además de todo lo anterior, Poza de la Sal tiene un casco histórico muy bonito. En el centro de la plaza, verás una pérgola conocida como el templete de la música. Y no es por casualidad... En Poza de la Sal se celebra el Festival Nacional de Charangas que reúne cada año a las mejores charangas de España. Se celebra en primavera.
Desde aquí, te recomendamos pasar por la Puerta de la Concepción también conocida como Arco del Conjuradero. Era la puerta principal de acceso a la villa medieval amurallada. Y para los amantes de los castillos, Poza de la Sal también tiene el suyo. Se encuentra en la parte alta del pueblo. Se llama el castillo de los Rojas y se construyó en el siglo XIV aunque hoy está medio en ruinas. Además de las funciones típicas de vigilancia y defensa, funcionó también como prisión.
Castillo de los Rojas en Poza de la Sal. Foto: Wikipedia
Rutas de Senderismo para Explorar el Entorno Natural
Desde la Oficina de Turismo municipal quieren fomentar más el turismo en los meses de invierno y primavera. Por ello, ofertan durante todo el año una serie de rutas de senderismo que permiten disfrutar del paisaje natural de la zona.
- Ruta de los Almendros en Flor: Un recorrido de unos tres kilómetros que discurre por las faldas de este pueblo burgalés y permite contemplar los cerca de 3.000 almendros que puede llegar a haber en Poza en su mejor momento.
- Ruta del Diapiro: De seis kilómetros, permite a aquellos que la recorren presenciar las vistas del diapiro, del Castillo de Poza, el Altotero, el Castellar y las salinas.
- Ruta a Castil de Lences: Permite a sus visitantes conocer uno de los pueblos cercanos, Castil de Lences, a cinco kilómetros de Poza de la Sal.
- Infierno Pozano: Marcada para realizarse con bicicleta de montaña y que en el mes de julio celebra una carrera que atrae a amantes de la BTT a competir en este entorno natural.
Rutas de Senderismo en Poza de la Sal. Foto: burgosconecta.es
Y así, con esta vista general del pueblo, terminamos nuestra visita a Poza de la Sal y tomamos rumbo a Frías y Tobera y a continuar nuestra ruta por las Merindades, donde se encuentran algunos de los pueblos más bonitos de Burgos.
