La tauromaquia, profundamente arraigada en la cultura española, ha sido objeto de atención y debate a lo largo de los siglos. En este contexto, figuras como el novillero Cid de María emergen como representantes de una tradición que sigue viva en el corazón de muchos.
Una representación de la tauromaquia, una tradición profundamente arraigada en la cultura española.
El Teatro y la Tauromaquia: Un Paralelismo Cultural
Al igual que el teatro, la tauromaquia ha tenido una resonancia popular muy ancha en España. El teatro ha calado hasta las entrañas del pueblo, desentendiéndose de cualquier estrechez minoritaria para ir a buscar un eco de comprensión en las gentes y rincones más humildes. Es posible, que la contrapartida de esta popularidad nos prive de poder incluir en el índice de nuestros índices de exportación ese teatro intelectual, para turistas y diletantes, al que tampoco conviene desdeñar.
Claro está que la pujanza y el hecho social de nuestro teatro no pueden llevarnos a defender, ni siquiera a tolerar, determinadas debilidades y ramplonerías. Pero debe servir, eso sí, para saber apreciarlas en su medida justa como malas hierbas inevitables junto a la raíz de cada tronco aislado y fructífero.
La Vitalidad del Teatro y su Reflejo en la Tauromaquia
Desde la convicción de la vitalidad del teatro y la necesidad de apoyarlo -«que todos los esfuerzos se estimulen hacia una producción intensa y honrada. Demos un crédito y un margen de confianza a cuantos trabajan hoy en nuestro teatro», se lee en el editorial que abre el número de diciembre de 1952, toda una declaración de intenciones-, la revista pretendió dar cuenta tanto de las manifestaciones teatrales más exitosas y populares como de propuestas más innovadoras.
A esta vocación de reflejar de manera integral e integradora la actualidad escénica se sumó una amplia intención divulgativa que no descuidaba los escenarios internacionales, como muestran las secciones dedicadas a los estrenos en Nueva York, París, Londres, Berlín, Buenos Aires o Roma.
El Impacto de las Artes Escénicas en la Sociedad
Si tenemos todo esto en cuenta, podríamos afirmar que el interés de la revista Teatro, vista la publicación desde nuestros días, trasciende lo meramente relacionado con datos y anécdotas para ofrecernos el panorama de una época y de su particular manera de entender y considerar las artes escénicas y a sus profesionales.
Esta revista ha nacido como una profesión de fe en nuestra profesión actual. Al margen de cuantos se empeñan en negar validez a las cosas propias o se afanan por una engañosa exigencia de perfección, TEATRO quisiera afirmar y defender, ante todo, una realidad evidente.
La Crisis y el Renacer del Teatro
Desde luego, se habla mucho ‒como en el Siglo de Oro, como siempre...‒ de que una «grave crisis» amenaza, con peligro de muerte, la vida del teatro en España. Bueno está que nos inquietemos por ello si ante la palabra y el posible hecho de esa «crisis», se adopta la actitud razonable: esto es, la de una vigilante preocupación.
Pero será estéril, además de falso, que se confunda con una equivalencia de agotamiento final. Pocas cosas tendremos tan poco apagadas como nuestra vida teatral: esa «crisis», si se quiere insistir en ella, tiene muy poco de agonía y, en cambio, tiene mucho de «estirón» de juventud.
El Teatro de Cámara y su Influencia
En estos tiempos nuestros, cuando el gusto y el interés de las gentes por la escena parece crecer en extensión y en profundidad, el movimiento de los llamados teatros de cámara rebrota una y otra vez, con elogiable insistencia, sobre el ahogo de las dificultades económicas o de la indiferencia preconcebida.
Pues un concepto que encuentro equivocado de raíz parecía sostener que tales espectáculos no podían ni debían trascender al espectador medio. Un público escogido, a salvo de venenos y riesgos por su elevada formación, sería el exclusivamente destinado a presenciar obras que, por la rareza de su estética o la osadía de su tema, no serían aptas en absoluto para los más.
La Experimentación y la Educación del Público
Pero los teatros experimentales nunca han sido ni pueden ser tal cosa, porque su objeto, como el de todo teatro, es el de llevar su lección al gran público. La experimentación de una obra o un estilo rara vez es arbitraria; se efectúa sobre el supuesto previo de su mérito, y, en ocasiones, sobre la seguridad de su excelencia teatral, por tratarse de comedia acreditada en otros países.
Sólo en tal sentido puede ser aristocrático el movimiento de los teatros de cámara: en el sentido de reconocerle formador del gusto, vivificador sutil de la escena y no estéril reunión de elegidos. Los autores que revela, los estilos que descubre vienen, tarde o temprano, a incorporarse al repertorio de las compañías comerciales.
Entender el teatro de cámara como un coto cerrado es reducir a minorías lo que para enseñanza de las mayorías se escribe. Es tratar de poner puertas al campo.
La Plaza de Toros de la Maestranza en Sevilla, un lugar emblemático para la tauromaquia.
El Matador de Toros Manuel Jesús El Cid
El matador de toros Manuel Jesús El Cid impartirá una clase magistral en La Malagueta el próximo 16 de abril, Sábado Santo, en el X Certamen Doctor Juan Pedro de Luna, organizada por la Escuela Taurina Provincial-Diputación de Málaga y con entrada gratuita para el público.
A partir de las 18:00 horas se lidiarán cinco novillos de la ganadería de Torrealta, uno para El Cid y los cuatro restantes para Fran Jerez, de la Escuela Taurina de Málaga; Marco Polope, de la Escuela Taurina de Valencia; José María Rosado, de la Escuela de Ronda, y Gonçalo Alves, de la Escuela Taurina de Villafranca de Xira (Portugal).
El Nuevo Director Artístico José María Fijo El Ciento
El diputado de Cultura y Asuntos Taurinos, Víctor González, le ha dado la bienvenida al nuevo director artístico, el matador de toros José María Fijo El Ciento, que sustituye a Fernando Cámara y al que el diputado le ha agradecido su dedicación en estos años. El nuevo director desempeñará la docencia a los alumnos de la Escuela Taurina junto al matador de toros malagueño Fernando Rey.
José María Fijo El Ciento nació en Valencia el 17 de octubre de 1977. Se formó en la Escuela Taurina de la Diputación de Valencia. El 24 de junio de 1994 debutó sin picadores en Venta del Moro (Valencia). En la temporada de novillero sin picadores hizo el paseíllo en 67 ocasiones, debutando con caballos en la feria de novilladas de Algemesí el 27 septiembre de 1996 con novillos de Jandilla y alternado con Vicente Danvila y Luis Domecq.
Tras varias temporadas como novillero en España, México y Colombia sumando más de 50 novilladas con picadores, tomó la alternativa en la plaza de toros de Écija (Sevilla) el 17 de septiembre de 2005.
