Baltasar Garzón Real, una de las figuras más importantes de la justicia española, nació el 26 de octubre de 1955 en Torres, un municipio enclavado en el corazón de la Sierra Mágina, en la provincia de Jaén. Este pequeño pueblo, marcado por los ciclos del campo y el aislamiento geográfico, forjó en Garzón un carácter que marcaría su vida personal y profesional.
Vista del pueblo de Torres, Jaén.
A pesar de su proyección internacional, Garzón nunca ha roto el vínculo con Torres, regresando con frecuencia para participar en eventos locales y siendo considerado su mejor embajador.
Infancia y Juventud
Garzón se crio en el seno de una familia trabajadora. Su padre, Ildefonso Garzón, era agricultor y más tarde trabajó en una gasolinera, mientras que su madre, María Real, se dedicaba al hogar y al cuidado de sus cinco hijos, siendo Baltasar el segundo. Su infancia, aunque austera, le inculcó una fuerte ética del trabajo y un profundo sentido de la justicia.
En el pueblo, se le recuerda como un niño inteligente, curioso y muy vivo. Un capítulo fundamental de su infancia fue su paso por el Seminario de Baeza y el de Jaén. En aquella época, para un niño de pueblo con altas capacidades pero recursos limitados, el seminario era la vía principal para acceder a una educación de calidad.
Durante varios años, Garzón estuvo convencido de su vocación sacerdotal. Fue allí donde desarrolló su disciplina de estudio y un fuerte sentido de la justicia social, influenciado por las corrientes más progresistas de la Iglesia de aquel entonces. Sin embargo, antes de ordenarse, descubrió que su verdadera vocación no estaba en el púlpito, sino en las leyes.
Un cambio clave en su vida fue cuando su padre consiguió trabajo en una gasolinera cerca de la capital, lo que obligó a la familia a desplazarse. De su infancia en Torres, Garzón extrajo lo que él llama su «terquedad serrana». La dureza del clima de Mágina y la rectitud de sus padres forjaron ese estilo directo y, a veces, desafiante que marcó su carrera en la Audiencia Nacional. Él sostiene que en su pueblo aprendió que «un hombre vale lo que vale su palabra».
En sus memorias y en diversas entrevistas, Garzón ha admitido que su patria es su infancia «en Torres». «El olor a tierra mojada de Sierra Mágina y el ejemplo de mi padre en la gasolinera. Allí aprendí que la justicia no es algo abstracto, sino defender a los que no tienen voz», ha contado en alguna que otra ocasión. Es en Torres donde, ademas, «empezó el mundo y donde siempre termina».
Sobre su infancia, Garzón recuerda «las manos» de su padre, «siempre manchadas de grasa y oliendo a gasolina». Además, su carácter se ha ido moldeando siendo «un hombre de la sierra». «Los que hemos nacido entre estas piedras de Mágina tenemos una terquedad serrana que no se doblega fácilmente. Si creo que algo es justo, voy a por ello, aunque sople el viento en contra», ha explicado.
En 1973, se matriculó en la Facultad de Derecho de Sevilla, donde se licenció en 1979. En varias entrevistas, el propio Garzón ha confesado que siempre ha sido tenaz, perfeccionista y algo serio.
Carrera Judicial
Garzón ingresó en la carrera judicial en 1981, asumiendo su primer destino en el juzgado de la localidad onubense de Valverde del Camino. Luego, fue trasladado hasta el Juzgado de Primera Instancia de Villacarrillo, en su tierra natal. En 1983 ascendió a magistrado, siendo destinado a Almería. Cinco años más tarde fue nombrado inspector delegado para Andalucía del Consejo General del Poder Judicial y, luego, tomó posesión como magistrado del Juzgado Central de Instrucción n.º 5 de la Audiencia Nacional.
Su desembarco en la Audiencia Nacional se produjo el 29 de enero de 1988, fecha desde la que asumió el Juzgado Central de Instrucción Número 5. En sus primeros años en el tribunal centró su labor en la lucha contra la banda terrorista ETA, siendo el primer magistrado que se desplazó a Francia para interrogar a etarras, y la persecución del narcotráfico gallego, lo que comenzó a darle notoriedad gracias a operaciones como la 'Nécora'.
Sede de la Audiencia Nacional en Madrid.
Breve Paso por la Política
En 1993, Garzón hizo un paréntesis en su carrera judicial y aceptó el encargo de Felipe González para entrar en política como número dos de las candidaturas del PSOE por Madrid. Tras las elecciones, que el líder socialista ganó tras centrar su discurso en la lucha contra la corrupción, Garzón fue nombrado secretario de Estado del Plan Nacional contra las Drogas.
Decepcionado por su paso por la política, se reincorporó a la Audiencia Nacional en mayo de 1994, donde comenzó a investigar el terrorismo de Estado de los GAL por el que fueron condenados el ex ministro del Interior José Barrionuevo y su secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera.
La Fama Internacional: El Caso Pinochet
En 1998 el magistrado saltó a la fama internacional cuando ordenó la detención del dictador chileno Augusto Pinochet cuando se encontraba realizando una visita médica a Londres. Este acto sentó un precedente histórico en el Derecho Penal Internacional bajo el principio de justicia universal: los crímenes contra la humanidad podían ser perseguidos fuera del país donde se cometieron. Desde entonces, se convirtió en un icono global de los derechos humanos.
Cerco al Entorno de ETA
Convertido ya en juez estrella, Garzón inició entonces el cerco al entorno de la banda terrorista ETA, con sumarios como los instruidos contra EKIN, KAS y XAKI (18/98) -las "entrañas" de la banda, según la sentencia de la Audiencia Nacional-, Batasuna y sus 'herriko tabernas' (35/02) y las organizaciones juveniles Jarrai, Haika y SEGI.
Controversias y Suspensión
Después de que en 2002 se promoviera su candidatura al Premio Nobel de la Paz, el juez decidió en 2005 abandonar la Audiencia Nacional y trasladarse a Estados Unidos para dirigir dos cursos en la Universidad de Nueva York financiados por el Banco Santander. Su decisión de no abstenerse en el archivo de una querella presentada contra esta entidad motivó la apertura de la segunda querella contra el juez por parte del Tribunal Supremo.
Tras su vuelta a la sede judicial, que se produjo en 2006, Garzón investigó al aparato de extorsión de ETA y heredó la pieza que su sustituto, Fernando Grande-Marlaska, abrió sobre el chivatazo que se produjo en el bar 'Faisán' de Irún (Guipúzcoa) durante una operación policial desarrollada en pleno alto el fuego de la organización.
Después de avalar con sus resoluciones el proceso de paz emprendido por el Gobierno, Garzón se declaró competente en 2008 para investigar los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el Franquismo, para lo cual llegó a pedir certificados de fallecimiento de Francisco Franco y de los ministros de sus primeros gobiernos.
En 2009, el magistrado investigó la trama de corrupción 'Gürtel', en la que están imputados ex altos cargos y alcaldes del PP madrileño y llegó a ser juzgado y absuelto el expresidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps.
A pesar de que durante su carrera el Supremo había rechazado decenas de querellas contra el juez, en 2009 decidió abrirle tres procedimientos por autorizar las escuchas de los abogados de Gürtel en prisión con sus abogados, declararse competente para investigar los crímenes del franquismo y cobrar de la Universidad de Nueva York por dirigir unos cursos patrocinados por el Banco Santander y otras grandes empresas con causas pendientes en su juzgado.
El 9 de febrero de 2012, el Tribunal Supremo condenó por unanimidad al juez Garzón por prevaricación: “Once años de inhabilitación especial y separación definitiva del cargo que ostenta”, dice la sentencia. El pleno del Consejo General del Poder Judicial, convocado el 23 de febrero de 2012, ratificó, con el apoyo de 20 de sus 21 miembros, la expulsión de la carrera judicial del juez Garzón.
Ese día Garzón bajó por última vez las escaleras de la Audiencia Nacional con lágrimas en los ojos y entre el aplauso de los funcionarios de su juzgado, tras ser suspendido por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a raíz de la decisión del juez Luciano Varela de dictar la apertura de juicio oral contra él por declararse competente para investigar los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo.
Vida Personal
Sobre su vida personal, Baltasar Garzón estuvo casado, durante 40 años, con Rosario Molina, una bioquímica con la que tuvo tres hijos; María, Baltasar y Aurora. La primogénita es directora de la Fundación FIBGAR. En 2021, el matrimonio tomó caminos por separado y comenzó una relación con Dolores Delgado, exministra de Justicia y exfiscal general del Estado.
El 3 de diciembre de 2023 se casaron en una ceremonia íntima celebrada en su propia casa. El matrimonio reside en la exclusiva urbanización de Ciudalcampo, a las afueras de Madrid.
Baltasar Garzón y Dolores Delgado.
En varias entrevistas, el juez ha confesado que siempre le ha costado encontrar cierto equilibrio entre su vida personal y la profesional. En su día a día, practica deporte, especialmente caminar, y le gusta leer ensayos, libros sobre historia y filosofía.
Hace años, creó la Fundación FIBGAR (Fundación Internacional Baltasar Garzón) para promover los valores de la defensa de los derechos humanos, la justicia universal y la memoria histórica.
Actividad Reciente
En estos últimos años, aunque no ha podido desarrollarse profesionalmente como juez, sí que ha tenido intervenciones en otros ámbitos. Garzón posee un bufete de abogados, Alocad, con sede en Madrid, desde donde dirige defensas internacionales de alto perfil -como la de Julian Assange-. También, es muy normal verle en distintos programas de televisión, sobre todo aquellos que se producen en La Sexta.
Desde que fue expulsado de la carrera judicial, Garzón ha ejercido como asesor del Tribunal Penal Internacional y de director de la defensa jurídica del fundador de Wikileaks, Julian Assange. También, ha trabajado en Argentina, Colombia y Ecuador. Es doctor honoris causa por la Universidad de Jaén y por veinte centros universitarios más del mundo.
Legado
Baltasar Garzón sigue siendo noticia. El jurista español ha sido uno de los magistrados más importantes del panorama político y social después de instruir varios de los casos que, sin duda, marcaron la actualidad.
Garzón ha instruido varios de los casos judiciales más importantes de nuestro país. En toda su carrera ha tomado parte de distintos juicios que han sido trascendentales para la sociedad.
Cronología de Baltasar Garzón.
En toda su carrera, su función como juez ha ido, en muchas ocasiones, en la misma línea que sus pensamientos e inquietudes políticas. Además, se presentó, en 1993, como candidato independiente en las listas del PSOE por Madrid en las elecciones generales de 1993, a petición del entonces presidente Felipe González. Fue elegido diputado, pero renunció al escaño pocos meses después -en 1994-, por discrepancias con el gobierno del PSOE, especialmente por la falta de apoyo a su trabajo en temas de narcotráfico y corrupción.
Tras ser inhabilitado como juez en 2012, Baltasar Garzón ha seguido interviniendo en el debate público y ha colaborado con actores del espectro progresista, incluido el PSOE, pero también con otros como Unidas Podemos o incluso plataformas internacionales de derechos humanos.
