Efectos y Riesgos del Aborto Provocado: Una Crisis Médica Prevenible

El aborto no seguro es una de las principales causas de mortalidad materna, responsable de al menos 1 de cada 12 muertes. Cada año, millones de mujeres enfrentan complicaciones graves, como infecciones y hemorragias, debido a la falta de acceso a servicios médicos seguros.

Mapa que muestra la tasa de mortalidad materna por país.

El Impacto Global del Aborto No Seguro

Las mujeres en África, Latinoamérica y Asia son las más afectadas por este problema de salud. Sin acceso a un aborto seguro, muchas mujeres recurren a métodos inseguros, lo que aumenta el riesgo de complicaciones como infecciones, lesiones internas y fertilidad reducida.

Cómo Prevenir las Muertes por Aborto No Seguro

Las acciones clave para reducir la mortalidad y las complicaciones son: proporcionar anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, ofrecer servicios de aborto seguro y tratar las complicaciones derivadas de abortos no seguros.

Gráfico que muestra el uso de diferentes métodos anticonceptivos.

El Rol de Médicos Sin Fronteras (MSF)

Médicos Sin Fronteras respondemos a las consecuencias del aborto no seguro, proporcionando atención médica a las mujeres que sufren complicaciones. En muchos de nuestros proyectos de salud sexual y reproductiva, abordamos las consecuencias del aborto no seguro y ofrecemos servicios de aborto seguro cuando es necesario.

En 2019, MSF atendimos a miles de mujeres por complicaciones de abortos inseguros y proporcionamos más de 21.500 servicios de aborto seguro. Nuestro objetivo es reducir las consecuencias del aborto no seguro y mejorar el acceso a atención médica para todas las mujeres, sin importar su contexto.

Aborto seguro en Secretaría de Salud

MSF y el Aborto No Seguro: Una Cuestión Médica

MSF no tiene una posición política ni ética sobre el aborto; como organización médico-humanitaria, considera las consecuencias de los abortos no seguros como una cuestión médica a la que hay que responder. Los riesgos de un aborto no seguro son bien conocidos y pueden prevenirse prestando una atención adecuada a estas mujeres.

Cuando una mujer está decidida a interrumpir su embarazo, buscará la forma de someterse a un aborto independientemente de si el procedimiento es seguro y legal o no. Y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, arriesgará la vida para interrumpir el embarazo. Nuestro único objetivo es evitar las consecuencias del aborto no seguro.

Las muertes a causa de abortos no seguros se reducen enormemente cuando la mujer puede acceder a servicios médicos. Por ejemplo, tras la legalización del aborto en Sudáfrica en 1996, diversos estudios confirmaron que, para el año 2000, la mortalidad materna por abortos no seguros se había reducido en un 91%; además, el número de mujeres con infecciones causadas por estos procedimientos se había reducido a la mitad.

Complicaciones del Aborto No Seguro

Las principales complicaciones de un aborto no seguro son hemorragia grave, infección, peritonitis y lesiones en vagina y útero; también pueden darse consecuencias a largo plazo que afecten a embarazos futuros, entre ellas la infertilidad. Cuando ocurren complicaciones derivadas de un aborto no seguro, la mujer suele renunciar a buscar ayuda médica profesional por temor a las consecuencias sociales que esto le pueda acarrear.

Aborto Espontáneo vs. Aborto Inducido

El aborto espontáneo o natural es la pérdida involuntaria del feto antes de la semana 20 de gestación. Ocurre naturalmente, la mayoría como consecuencia de problemas cromosómicos que hacen imposible el desarrollo del bebé, según MedlinePlus. Normalmente son resultado de errores casuales durante el crecimiento del embrión y están relacionados con condiciones heredadas de los padres.

El aborto inducido o provocado, sin embargo, es lo que se conoce como interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Se realiza de forma premeditada y requiere de un equipo médico para evitar complicaciones. En España, según datos de 2023 del Ministerio de Sanidad, en el 93,94% de los casos el motivo por el que se lleva a cabo la IVE es “a petición de la mujer”, muy por encima de otros como posibles malformaciones o enfermedades en el feto o riesgos para la vida de la madre.

Una IVE puede llevarse a cabo a través de fármacos (píldora abortiva) o de métodos quirúrgicos, que pueden requerir anestesia o sedación, control ecográfico y cuidados concretos dependiendo de la técnica con la que se realizaron. “A pesar de que existen indicaciones para cada procedimiento, es importante que sea el especialista quien determine el método más adecuado según las circunstancias individuales de cada embarazada”, recuerdan desde Clínica Isadora, hospital ginecológico acreditado para realizar IVEs.

Riesgos Físicos y Psicológicos del Aborto Inducido

Existen narrativas que afirman que las interrupciones voluntarias del embarazo siempre conllevan consecuencias físicas negativas en la mujer. Esto no es cierto. De hecho, se trata de un procedimiento que, si se realiza de forma correcta, es sencillo y seguro. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una IVE es “una intervención sencilla que pueden practicar una amplia gama de trabajadores de la salud”. Eso sí, es imprescindible información, medicamentos de calidad y el apoyo de profesionales de la salud cualificados.

Como en cualquier procedimiento médico, existe la posibilidad de que ocurran ciertas complicaciones. En este caso, hablamos de un aborto incompleto, de sangrado abundante, de infecciones y de daños en el útero y otros órganos, pero son muy poco comunes y normalmente suceden a raíz de abortos no seguros, cuando la mujer no encuentra facilidades para interrumpir el embarazo y busca por sí sola formas para hacerlo. Desde Médicos Sin Fronteras recuerdan que “si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, la mujer puede incluso arriesga la vida para interrumpir el embarazo”.

Hay casos en los que la decisión de interrumpir un embarazo, aun siendo voluntaria, se relaciona con secuelas psicológicas. Como explica a Maldita.es la psicóloga Elena Herráez, la pérdida del feto, voluntaria o no, no suele estar reconocida socialmente, “lo que implica afrontar un duelo que se vive como ‘desautorizado’”: “Esto puede suponer una sensación de aislamiento y soledad, además de la tendencia a la represión emocional”, especialmente si las opiniones sobre el aborto en el entorno son negativas. Sin embargo, no hay evidencia de que esto suceda ni a largo plazo ni por necesidad. La culpa y el dolor no son sentimientos que se den siempre tras un aborto ni son los únicos posibles.

Los motivos que pueden llevar a una persona a decidir interrumpir voluntariamente su embarazo son diversos y dependen, entre otros, de las circunstancias personales, sociales, familiares o económicas. De ahí que el impacto emocional también varíe. Una interrupción voluntaria del embarazo puede dejar huella, pero también puede no dejarla. Además, que haya impacto psicológico no significa que este impacto vaya a ser un trauma.

De nuevo, no existe una respuesta única general sobre si seguir adelante con un embarazo no deseado puede tener consecuencias psicológicas: hay que tener en cuenta la motivación de la persona para tomar esta decisión. Si no es así, un embarazo no deseado va a ser vivido como un evento estresante ligado a reacciones de ansiedad y depresión y que está muy relacionado con la depresión posparto una vez se produce el nacimiento.

Estudios y Estadísticas Relevantes

  • El índice de muerte materna vinculado al aborto es 2,95 veces más elevado que el de embarazos que llegan al parto en la población de mujeres de Finlandia entre los 15 y los 49 años de edad.
  • Las mujeres que se habían practicado abortos tuvieron un índice de mortalidad casi doble a las controles en los siguientes 2 años, persistiendo el índice de muerte incrementado elevado durante por lo menos 8 años.
  • Mortalidad de 1,1/100.000 mujeres que abortaron a las 12 semanas de gestación, investigación realizada por el Departamento de Ginecología y Obstetricia y Biología de la Reproducción de la Universidad de Paris.
  • Tras un aborto provocado (curetaje), el riesgo de placenta previa en el siguiente embarazo y parto prematuro, con posible aborto espontáneo, se presentó en 3 mujeres de cada 4 con historia de aborto, OR 2,9, (95% IC 1,0-8,5).
  • Las mujeres que han sufrido un aborto provocado padecen un síndrome de estrés generalizado con un 30% más de probabilidad que las que han llevado adelante su embarazo no deseado.
  • Las mujeres que habían abortado presentaban malestar psicológico hasta cinco años después de la interrupción, siendo los efectos de evitación, pesar, angustia y ansiedad mayores en el caso de abortos provocados que en los espontáneos.

Complicaciones según el Método de Aborto

Sea cual sea la técnica utilizada, el aborto provocado es un procedimiento quirúrgico o químico, que siempre se acompaña de un riesgo para la salud. A continuación te describimos las complicaciones más frecuentes según el método utilizado:

  1. Aborto por Succión, legrado o aspiración: Puede provocar infección, trauma del cérvix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación pélvica, embolismo, trombosis, esterilidad.
  2. Aborto por dilatación y curetaje (D y C): Los mismos riesgos que el de succión o aspiración, y además puede haber complicaciones adicionales: perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal, absceso pélvico y tromboembolismo.
  3. Aborto por dilatación y evacuación (D y E): Los mismos riesgos que el método de dilatación y curetaje (D y C), ya mencionados, además de los siguientes: infección pélvica, renal, del cérvix y peritoneal. También puede causar que la mujer tenga en futuros embarazos implantación ectópica (fuera del útero), bebés de bajo peso o que nacen muertos.
  4. Aborto mediante inyección salina: Puede provocar embolismo (coágulo) pulmonar, y formación de coágulos intravasculares que pueden afectar a distintos órganos.
  5. Aborto mediante administración de prostaglandinas: Los riesgos más comunes son los siguientes: ruptura del útero, sepsis, hemorragias, paro cardíaco, vómito y aspiración de éste, embolia cerebral y fallo renal agudo.
  6. Administración de mifeprex o mifepristone (RU-486): La RU-486 puede provocar grave infección bacteriológica, sepsis (infección en la sangre), sangrado prolongado y abundante que podría requerir una cirugía, e incluso muerte.

Tras un aborto inducido, en general no tienes por qué tener problemas para concebir y llevar una gestación a término. Pero debes tener en cuenta que se trata, generalmente, de una cirugía sobre el útero y, por tanto, no está exenta de consecuencias físicas potencialmente severas: perforación uterina, inflamación pélvica, cicatrices uterinas, adherencias, etc. Se podría poner en peligro tu fertilidad futura.

Impacto Psicológico y Social

Someterte a un aborto inducido podría afectar a tu relación de pareja. Hay estudios que indican una incidencia de ruptura de parejas entre el 60% y el 70% (Dra. Burke) tras un aborto provocado. El aborto es un problema de salud que puede tener graves consecuencias físicas y psicológicas para la mujer, desde problemas físicos derivados de legrados y del tratamiento del mismo, hasta depresión, ansiedad o incluso suicidio.

Publicaciones populares: