Ava Gardner: El Legado de la Actriz Más Hermosa del Mundo

Hay actrices cuya mirada no se acaba nunca. Ava Gardner, que este 24 de diciembre hubiera cumplido cien años, es una de ellas.

Ava Lavinia Gardner nació en el día de nochebuena de 1922 en un pequeño pueblo de Carolina del Norte. Nació en una familia modesta, su padre era granjero.

Hoy sería políticamente incorrecto, pero un publicista de la Metro la definió en los años cincuenta como “el animal más bello del mundo”. Ava Gardner explotó su gran belleza en la pantalla y también en la vida real.

La actriz, que recibió el aplauso de la crítica por sus actuaciones en filmes como Mogambo o La condesa descalza, vivió intensamente: hombres, fiesta, vino...

Durante sus años en activo actuó en 59 películas y sus partenaires más característicos fueron, entre otros, James Mason, Robert Taylor o Gregory Peck.

Su belleza deslumbrante le hizo adquirir gran notoriedad en el mundo del cine. Louis B. Mayer (dueño de la Metro Goldwyn Meyer) dijo de ella: "No sabe actuar, no sabe hablar, pero es fantástica".

En sus propias palabras: «En el fondo, no soy nada complicada. Me gusta vivir una vida sencilla y ajena al ojo público».

Veamos cómo una joven de Carolina del Norte se convirtió en una leyenda de Hollywood y un ícono de estilo.

Sus Inicios y Llegada a Hollywood

Cuando creció y se convirtió en una hermosa adolescente, su cuñado, dedicado a la fotografía, le tomó una instantánea para colocarla en el escaparate de su establecimiento. La casualidad fue que un ejecutivo de la Metro Goldwyn Mayer se quedó prendado de la chica que aparecía en la fotografía y quiso de inmediato contratarla para hacerle una prueba.

Su carrera comenzó a gestarse en 1941, cuando en una visita a su hermana que vivía en Nueva York y el marido de esta, fotógrafo le hizo algunas fotos y tras ver el resultado, las colgó en el escaparate de su estudio en la Quinta Avenida. Barney Duhan, un conocido cazatalentos de la Metro Goldwyn Mayer las vió y se puso en contacto con ella, la MGM le hizo un contrato de 7 años.

Comenzó así una carrera cinematográfica que dio títulos tan conocidos como La noche de la iguana de John Huston, La condesa descalza de Joseph L.

Durante los primeros años de su contrato, las apariciones de Ava Gardner fueron muy breves, apareciendo en títulos como “H.M.

Su gran oportunidad llegó con la película “Forajidos” (1946), un film realizado por Robert Siodmak que supuso también el descubrimiento de Burt Lancaster. Para entonces, Mayer ya había apuntado a Gardner a unas clases de dicción y le dio el rol protagonista en Forajidos (Robert Siodmak, 1946), un filme muy negro basado en un relato de Ernest Hemingway en el que la joven Ava, que encarnaba a la novia de un gángster, compartía cartel con Burt Lancaster y Edmond O’Brien.

A partir de “Forajidos”, Ava Gardner se consolidó como protagonista y en los últimos años de la década de los 40 intervino en títulos como “Mercaderes De Ilusiones” (1947) de Jack Conway, “Venus Era Mujer” (1948), fantasía romántica de William A. Seiter con Robert Walker, “Mundos Opuestos” (1949) de Mervin Leroy, “Soborno” (1949) de Robert Z.

A finales de los cuarenta, Gardner ya llevaba a las espaldas otro matrimonio y otro divorcio. Se casó con el músico Artie Shaw en 1945. Rompieron en 1946. La vida personal no le sonreía, pero sí lo hacía la profesional.

Ava era ya una estrella del firmamento hollywoodiense, y la Metro no dudaba en emparejarla con grandes actores como Robert Taylor y Charles Laughton en otra cinta de cine negro, Soborno (Robert Z.

Y para la RKO rodó Odio y orgullo (Robert Stevenson, 1951), un drama de época con reminiscencias de Lo que el viento se llevó, donde Gardner era una chica pobre que hereda una gran fortuna y decide vengarse del hombre al que ama, un médico al que daba vida Robert Mitchum, que la despreció para comprometerse con otra mujer.

La década de los 50 fue la mejor época profesional para Ava Gardner ya que intervino en proyectos cinematográficos tan relevantes como “Magnolia” (1950) de George Sidney, “Pandora y el Holandés Errante” (1951), película de Albert Lewin que le emparejó con James Mason; “Las Nieves Del Kilimanjaro” (1952), película de Henry King que adaptó un libro de Ernest Hemingway, “Los Caballeros Del Rey Arturo” (1953) de Richard Thorpe, “Mogambo” (1953), película de John Ford por la que fue nominada al premio Oscar en una producción en la que compartió protagonismo con Clark Gable y Grace Kelly en ambiente africano, “Melodías De Broadway” (1953) de Vincente Minnelli, “La Condesa Descalza” (1954), película de Joseph L.

Cuando rodó “La Condesa Descalza”, Ava se enamoró de España y desde ese momento pasó largas temporadas en tierras españolas admirando el arte del toreo y bailando flamenco.

Ava Gardner en "La condesa descalza"

Sus Matrimonios y Relaciones

En 1942, Ava se casó con Mickey Rooney (nacido en 1920), pero su matrimonio resultó un fracaso y duró escasamente un año. Con posterioridad mantuvo un romance con Howard Hughes.

Con 19 años, recién llegada a Hollywood, se casó con el «niño eterno», Mickey Rooney, del que se divorció al año siguiente; en ese tiempo, Ava trabaja sin parar, de hecho, rueda ocho filmes y se hace verdaderamente famosa: empieza su carrera de ‘mujer fatal’.

El aterrizaje en la Meca del cine le reportó un par de pequeños papeles y un primer marido. La estrella del estudio, Mickey Rooney, la vio y le dijo sin más: “Desde el momento en que nos cruzamos por el pasillo he querido acostarme contigo”.

Así, cuando mientras empezaba a despuntar como actriz Mickey Rooney -el de La Ciudad de los muchachos- la invitó a salir, ella, como buena chica sureña, no concebía tener sexo antes del matrimonio. Y hasta tal punto lo dejó claro con sus atléticos enfrentamientos de lucha libre en el coche, que Rooney dijo: «Pues entonces, casémonos».

Ava accedió y se casaron. Pero en la primera noche de su luna de miel, empezó a lamentar su decisión y procuró prolongar la velada bebiendo champán. Finalmente, se enganchó del brazo del último amigo de Rooney que quedaba como si él fuera la roca de Gibraltar y ella estuviera a punto de ser arrastrada por una terrible corriente.

Una vez casados se dio cuenta de que Mickey no pensaba variar su manera de vivir. Ya durante la luna de miel se dedicó a jugar, día sí y otro sí, con sus amigos, al golf. La promoción de películas y las ausencias por motivos imprevistos formaban parte de su rutina. Y llegó el momento en el que, en una fiesta en la que sus amigos le pidieron que compartiera con ellos la libreta en la que guardaba los números de teléfono de sus conquistas amorosas, Mickey, que debía andar bastante borracho, la sacó delante de Ava… Allí acabó su matrimonio.

El segundo marido tampoco duró mucho. El clarinetista y director de orquesta de jazz Artie Shaw era un intelectual dominante que aspiraba a convertir a Ava en su Pigmaleon, como en My Fair Lady. Le imponía qué libros leer y la presión para una chica sureña bastante inculta fue tal que no lo soportó. Artie, ante su resistencia, se desilusionó y llegó el nuevo divorcio.

Para entonces habían aparecido dos personas que iban a ser una constante en la vida de Ava. El multimillonario Howard Hughes la cortejó sin éxito durante años. Howard fue muy paciente antes de, por fin, invitarla unos días a San Francisco. Allí sacó la artillería pesada: la instó a comprarse lo que quisiera, le regaló un anillo de oro y tenía previsto regalarle cada día una joya mejor.

La relación con Frank Sinatra fue otra. Ava lo conocía de los tiempos de su matrimonio con Rooney. El primer comentario que le hizo el exitoso cantante de ojos azules y cara aniñada fue: «Hey, qué pena que no te conociese antes que Mickey. Me hubiera casado yo contigo».

Seducida por su aura, Ava Gardner cayó en sus redes.Por entonces Sinatra seguía casado con Nancy y Lana Turner ya había prevenido a Ava Gardner que Frank nunca dejaría a Nancy. Sin embargo Ava dejó muy claro que ella solo continuaría con la relación si él se divorciaba. Eventualmente lo consiguió. Y también consiguió que Frank le presentara a su familia. «¿Por qué no puedo conocer a tus padres, Frank?». «Pues porque hace dos años que no hablo con ellos. Por un problema financiero». A Ava no le pareció bien. Se empeñó en que los llamara. El encuentro se produjo en Hoboken, pueblo en la otra orilla del río Hudson, al otro lado de Manhattan, donde creció Sinatra, y Ava Gardner se entendió a las mil maravillas con la madre de La Voz, quien le dijo más tarde: «Tú me trajiste de nuevo a mi Frank».

Así arrancó su gran historia de amor. Ava se encontró con un temperamento que era la horma de su zapato. Los dos tenían un genio explosivo. Cuando se juntaba eso con el alcohol y los celos, las voces y los platos volaban en su mansión de Palm Springs.

Dos momentos álgidos del matrimonio fueron los amagos de suicido de Frank. Un día, tras haberse alejado de su lado Ava, él la llamó. «No lo soporto más. Me voy a pegar un tiro ahora mismo». Ava escuchó el disparo a través del teléfono y corrió hasta la habitación de hotel donde Frank la esperaba tranquilamente: había disparado a través de la cama y piso abajo.

Que la carrera de Frank no pasaba por su mejor momento lo complicaba todo. La estrella más famosa de Estados Unidos en esos años tenía problemas de voz y cada vez llenaba menos salas y aceptaba contratos muy por debajo de su caché habitual. Mientras tanto, Ava triunfaba con películas como The Killers, Mogambo y por supuesto La condesa descalza que la consagró como la actriz más deseada de su generación. Aquello, para el ego de Sinatra, no fue bueno.

Al final tanta turbulencia los desgastó y al cabo de un par de años decidieron separarse. Una de las circunstancias que ayudó fue el que, cada vez que había una infidelidad de Sinatra, Howard Hughes, que tenía espías por doquier, se las apañaba para que Ava Gardner se enterase.

Ava Gardner y Frank Sinatra

Su Vida en España

En España se enamoró y mantuvo varias relaciones, siendo las más sonadas las mantenidas con los toreros Luis Miguel Dominguín y Mario Cabré.

El buen recuerdo de sus días en la Costa Brava la llevó de vuelta a España. Se entregó a la noche, al flamenco, a los toros, al vino y al amor. Tuvo un apasionado romance con el torero Luis Miguel Dominguín.

Y cuando ella se separó de nuevo, el multimillonario volvió a presentar sus credenciales. Ava se negó en redondo y al poco ya estaba en brazos de Luis Miguel Dominguín, al que conoció durante una fiesta en Madrid más o menos mientras se separaba de Sinatra.

Lo que está claro es que a aquellas alturas Ava Gardner ya no era ninguna chavala sureña inexperta sino una mujer hecha y derecha, con mucho mundo, consciente de su belleza y atractivo. La relación con Dominguín fue la mejor de todas. Pese a la barrera del idioma, los dos se entendían como nadie.

En diciembre de 1955 estaba a punto de cumplir treinta y tres años, era una estrella confirmada y necesitaba tomar un respiro y alejarse de aquel Hollywood en el que nunca se sintió cómoda. Su destino fue Madrid. Se instaló primero en La Bruja, una lujosa casa en la urbanización La Moraleja, y se dedicó a disfrutar de la noche madrileña como casi ninguna estrella desde entonces. Esto lo recrea muy bien Paco León en Arde Madrid.

Su periplo español terminó cuando tras mudarse a El Viso empezó a incomodar a sus vecinos, el dictador argentino Perón y su esposa. Ava nunca fue discreta y según parece se dedicaba a canturrear en su balcón, con un castellano cada vez mejor, tonadillas del tipo «Juan Domingo Perón es un maricón». La Guardia Civil no tardó en aparecer. Y aquellos polvos engendraron lodos cuando Fraga procuró negociar con la estrella una deuda impositiva que el gobierno franquista estimaba en más de un millón de pesetas. Ava Gardner se negó a pagar y abandonó el país.

Esta estancia permanente en la península conllevó su alejamiento de Hollywood, regresando en los años 60 al cine en contadas ocasiones.

A finales de los 50, la actriz consiguió por fin romper con la Metro y encabezó el cartel de 55 días en Pekin (Nicholas Ray, 1963) junto a Charlton Heston y David Niven. La película se rodó en Madrid y Ava no tuvo que regresar a ese Hollywood que detestaba.

Documental: Ava Gardner biografía (Ava Gardner biography)

Últimos Años y Legado

A.D. The Ballad of Tam Lin. La condesa descalza (1954, Joseph L. Ride, Vaquero! The Bribe («Soborno», 1949, Robert Z. One Touch of Venus («Venus era mujer», 1948, William A.

Instalada en Londres, todavía tuvo tiempo para alguna relación más. Muy sonada fue aquella con el británico George C. Scott, que llegó a pegarle durante el rodaje de La Biblia. El resultado fue que John Huston hubo de contratar a tres mafiosos sicilianos en pleno rodaje para tener controlado a su actor principal durante sus borracheras.

Los postreros ligues no impidieron que Ava mantuviera durante el resto de su vida buena relación con sus tres exmaridos, que rechazara una y otra vez a Howard Hughes y, ya en 1988, una apoplejía evidenció que las muchas noches de alcohol y baile habían hecho mella en su salud.

Ava protagonizaría varios títulos cinematográficos de poco interés y trabajó en series televisivas hasta su fallecimiento a causa de una neumonía en Londres el 25 de enero de 1990. Tenía 67 años. No tuvo hijos.

Y así el 25 de enero de 1990 Ava Gardner murió en Londres a los sesenta y siete años de edad. Sus funerales fueron fastuosos. Toda la profesión se rindió a su personalidad. Y pese a ello, en el fondo, Ava nunca dejó de ser esa chica sureña algo tomboy, como confiesa en su autobiografía, que de niña se encaramaba descalza a los árboles y se peleaba con los muchachos de su pueblo, una redneck educada por una madre puritana que a lo único que aspiró fue a ese gran amor que nunca tuvo y a ser ella misma.

Murió en Londres a los 68 años de edad. Entre sus declaraciones más significativas destacamos la siguiente:"Fui una chica guapa que hizo cine, nada más que eso. Carecía de auténtica vocación interpretativa, aunque con el paso de los años llegué a sentir un auténtico amor por mi trabajo". Ava Gardner fue una de las actrices más hermosas que se han visto nunca en las pantallas de cine. Una mujer libre que no se dejó someter por las directrices de Hollywood. El próximo 24 de diciembre se cumplen 100 años del nacimiento de esta fascinante actriz.

TCM ha preparado en su honor un especial con algunas de sus películas más recordadas, como Cruce de destinos, la película dirigida por George Cukor y que la actriz protagonizó junto a Stewart Granger; Magnolia, el musical realizado por George Sidney; El juez de la horca, el film de John Huston protagonizado por Paul Newman y Siete días de mayo, el thriller político de John Frankenheimer en el que Ava Gardner compartía reparto con Burt Lancaster, Kirk Douglas y Fredric March.

*Esta entrada fue publicada en este blog el 17 de marzo de 2010.

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