¿Dónde Nació Audrey Hepburn? Descubriendo sus Raíces Belgas

Audrey Hepburn, ícono del cine, del glamour y de la elegancia del siglo XX, no nació en Hollywood, sino en Bruselas. Un 4 de mayo de 1929, la capital belga vio llegar al mundo a Audrey Kathleen Ruston, quien más tarde sería recordada por su estilo impecable y su sonrisa inolvidable.

Este dato no solo añade un matiz curioso a su biografía, sino que convierte a Bruselas en un lugar donde recordar sus primeros pasos y conectar con la memoria de la actriz. Visitar la ciudad y descubrir sus vínculos con Audrey es una manera distinta de vivir el patrimonio cultural y personal.

Callejeando por Ixelles, uno de los barrios de Bruselas, advertí una plaquita que me saltó a la vista. Y es que esta indicaba el lugar de nacimiento de una de las actrices más importantes del siglo XX: Audrey Hepburn. Un 4 de mayo de 1929 la actriz nació en la capital belga, descendiente de una familia holandesa de la aristocracia. Más tarde, vivió en Holanda y luego en Reino Unido, pero en Estados Unidos fue donde comenzó realmente su carrera como actriz, rodando películas como Desayuno con diamantes, Sabrina y Sola en la oscuridad.

Aunque muchos siguen creyendo que nació en Estados Unidos o Reino Unido, Audrey Hepburn nació el 4 de mayo de 1929 en el número 48 de la Rue Keyenveld y pasó allí su infancia hasta los 5 años que abandonaron Bélgica. Aunque no es posible acceder, esta placa conmemorativa indica dónde nació y pasó los primeros años de su vida. Este es un lugar que debes conocer si admiras a esta mujer.

Su padre era anglo-irlandés y su madre holandesa. Su padre era el jefe de una compañía de seguros británica que operaba en Bruselas y por ello la joven pudo pasar algunos años de su vida en la capital belga, además de en Inglaterra y Holanda.

Un historiador de la ciudad, Marc Danval, explicó que su padre pudo conseguir el préstamo de esta casa a muy buen precio. El edificio se encuentra muy próximo a Louise y a la Place de Stephanie, siendo esta la parada más cercana para acercarse a echar un vistazo. Se trata de una estrecha calle de edificios donde apenas hay comercios o bares de la cual nadie podría pensar que fue entre sus aceras donde la actriz vio por primera vez la luz del día.

Una placa dorada se sostiene junto al portal y al número 48 que conmemora a la actriz diciendo 'Cercle d'histoire locale d'Ixelles. Ici naquit le 4 Mai 1929 la comedienne Audrey Hepburn' (Sociedad de Historia de Ixelles. Aquí nació en el 4 de mayo 1929 la actriz Audrey Hepburn.

Los actuales habitantes de la casa fueron entrevistados por un periódico japonés acerca de sus impresiones y confesaron que se sienten afortunados de vivir en una casa con tanta historia: "Vivimos aquí desde hace siete años. Nos encanta esta excelente actriz, es por eso que ponemos carteles por todo el edificio de ella.

Frente a la placa conmemorativa, se plasmó un impresionante y original mural/graffiti de la artista en el 2013 como parte de un proyecto llamado 'redibuja Ixelles' que contaba con el apoyo de la comunidad. El mural estaba dedicado a ella bajo el título 'Breakfast at Ixelles', sacado de su más famosa película: Desayuno con Diamantes (Breakfast at Tiffany's).

Las cuatro imágenes de la artista que mostraba el mural además de varios collages con fotografías, se plasmaron sobre un fondo con los llamativos colores de la bandera belga. Sin duda una de las cosas más impactantes y sorprendentes que me ha regalado mi barrio desde que llegué por primera vez aquí.

Patrimonio que Respira Cine

Aunque pasear por Bruselas ya impresiona, saber que Audrey Hepburn vivió aquí le da otra dimensión al recorrido. La ciudad es una mezcla entre lo clásico y lo moderno, igual que ella, elegante y con un toque desenfadado.

Muchos viajeros jóvenes descubren Bruselas buscando gofres, cerveza artesanal o festivales, pero añadir el “tour Audrey Hepburn” a la lista es ampliar nuestro conocimiento de la ciudad. Su antigua casa, situada en Ixelles, es parada obligatoria para fans del cine. Esta no es visitable, pero una placa marca el lugar. En este punto su historia personal se integra con la colectiva.

Raíces en Bruselas

El 4 de mayo de 1929, Audrey Hepburn nació en Ixelles, un barrio que sigue conservando su aire distinguido y bohemio. Paseando por sus calles descubrirás un mosaico de estilos arquitectónicos, con edificios modernistas que muestran la creatividad belga de principios del siglo XX o casas art nouveau con balcones de hierro forjado. Este ambiente te ayuda a imaginar cómo era el entorno cultural en el que creció la joven Audrey, un lugar que respira diseño y arte en cada esquina.

Los Estanques y la Vida Cultural

Andando unos 15 minutos hacia el sureste desde la casa natal de Audrey Hepburn, encontramos los estanques de Ixelles, un conjunto de dos lagos de agua dulce ubicados en el corazón del barrio. Son los únicos que fueron salvados de la campaña de secado de los humedales del valle de Maalbeek. Se hallan rodeados de bares, restaurantes y salas de conciertos.

A pesar de que el agua se encuentra contaminada, este espacio es un punto de encuentro para los jóvenes, donde la arquitectura monumental del edificio Flagey (antigua sede de la radio nacional) se mezcla con la música y la vida social, convirtiéndolo en el lugar perfecto para entender cómo el barrio combina tradición e innovación, en sintonía con la dualidad de Audrey, clásica y moderna a la vez.

Galerías, Mercados y Diversidad en un Barrio con Estilo Propio

Ixelles es hoy uno de los barrios más multiculturales de Bruselas, con mercados callejeros y galerías de arte. El barrio ofrece un patrimonio humano y cultural tan rico como diverso. Sus cafés art déco, su moda local y sus barrios multiculturales, hacen que la actriz, que más tarde sería embajadora de UNICEF, encaje perfectamente con esta ciudad abierta, diversa y solidaria.

Caminar por sus calles es encontrarse con arte urbano, mercados vintage y una vida nocturna vibrante que conecta con la energía de los jóvenes. Aún no siendo cinéfilo, puedes sentir que Audrey todavía inspira, trascendiendo su legado en la pantalla y mezclándose con el aire cultural de Bruselas.

Tabla: Resumen de los Primeros Años de Audrey Hepburn

FechaEvento
4 de mayo de 1929Nacimiento en Ixelles, Bruselas, Bélgica
Hasta los 5 añosResidencia en la Rue Keyenveld, Bruselas
1939Traslado a Londres con su madre tras el divorcio de sus padres.
Durante la Segunda Guerra MundialVivió en Holanda y luego en Inglaterra.

Audrey como Puente entre Generaciones

El patrimonio no son solo piedras antiguas o edificios históricos, también son las personas que dejaron huella, y su ciudad natal rinde homenaje a Audrey no con monumentos gigantes, sino con pequeños guiños que invitan a descubrirla. Rescatando la relación entre Audrey y Bruselas hacemos más grande una figura que inspira por su talento, pero también por sus valores.

Birthplace of Audrey Hepburn (Brussels)

Durante toda su vida, Audrey mantuvo el pasaporte británico, nacionalidad a la que tenía derecho por línea paterna. Aunque en un principio estuvo rodeada de lujos, la infancia de Audrey se vio marcada por el divorcio de sus padres, y porque fue testigo de primera mano de las crueldades de los nazis, que mataron a varios familiares suyos.

Durante la II Guerra Mundial, vivió en Holanda, país natal de su madre, que le hizo adoptar su apellido, Van Heemstra, y le obligó a hablar en holandés, para que los nazis no la relacionaran con Gran Bretaña. Pasó hambre y calamidades que hicieron estragos en su constitución física.

Desde pequeña, Audrey Hepburn estuvo necesitada del afecto de su padre, que apenas la prestó atención durante toda su vida, y de su madre, que a pesar de que la adoraba, se comportaba con gran frialdad aristocrática con ella. Estudió para bailarina, su verdadera vocación, pero finalmente tuvo más éxito como modelo en Londres. Enseguida llamó la atención de los productores que le ofrecieron pequeños papeles.

Su primera aparición cinematográfica fue en Nederlands in 7 Lessen, donde interpretaba a una azafata de una compañía aérea. Enseguida le salieron otros papeles en la divertida comedia Oro en barras, y en Americanos en Montecarlo. Con su papel secundario en la comedia romántica Young Wives' Tale llamó la atención de los ejecutivos de la compañía estadounidense Paramount, que negociaron duramente para que la actriz se pasara al cine americano.

Su primera película de Hollywood fue la mítica Vacaciones en Roma, de William Wyler, donde era una princesa decidida a pasar un día como una turista normal en la Ciudad Eterna, donde recibe la interesada ayuda de un intrépido periodista, encarnado por Gregory Peck. “En Audrey no había ni pizca de mezquindad ni de egoísmo. Tenía muy buen carácter y supongo que la gente se daba cuenta de eso. No era chismosa, traidora, mezquina ni ambiciosa, características que tanto abundan en este negocio. Es fácil querer a Audrey”, comentó Peck. Por este trabajo, la actriz se convirtió en una celebridad internacional y obtuvo un merecido Oscar a la mejor actriz.

Pasó de William Wyler a Billy Wilder, otro de los grandes, que de princesa la transformó en hija del chófer en Sabrina. El rodaje fue complicado porque su “partenaire”, Humphrey Bogart tenía problemas con la bebida. Ella mantuvo un sonoro romance con su otro compañero de reparto, William Holden, que estaba casado, pero rompió con él cuando se enteró de que se había hecho una vasectomía, ya que Audrey deseaba por encima de todo tener hijos.

Al final acabó casándose con Mel Ferrer, que fue su compañero de reparto en Guerra y paz (1956), una digna adaptación de la celebérrima novela de Tolstoi. Su matrimonio con el actor no fue del todo satisfactorio para Audrey, que estaba muy enamorada pero no se sentía correspondida. Se quedó embarazada pero finalmente perdió el niño, lo que le hizo caer en una terrible depresión.

Sólo consiguió salir del túnel al quedarse encinta nuevamente, y dar a luz a su hijo Sean Hepburn Ferrer, que se convirtió, como no podía ser de otra manera, en el motor de su vida. “Desde pequeña, lo único que deseaba era tener un hijo, o montones de hijos”, comentó la actriz.

A Hepburn solían emparejarla los primeros años con actores maduros, pues tras el rodaje con Bogart pasó a protagonizar Una cara con ángel, con Fred Astaire, y Ariane, con Gary Cooper. A nivel actoral, su trabajo más esforzado es posiblemente Historia de una monja, basada en el caso real de una religiosa enviada al Congo a trabajar como enfermera.

Justo después rodó un western fallido, pero interesante por momentos, Los que no perdonan, film del que renegó incluso su director, John Huston, quien en su autobiografía aseguraba que no lo podía soportar. Otro de los grandes errores de Hepburn fue protagonizar Mansiones verdes, dirigido por su marido, un film bastante discreto.

El personaje con el que más se identifica a Audrey Hepburn es Holly Golightly, la protagonista de Desayuno con diamantes, que acude a fiestas de la alta sociedad en busca de un novio solvente al que cazar. Basada libremente en la novela de Truman Capote, es una de las mejores películas de Blake Edwards. A día de hoy llama la atención que un ejecutivo de los estudios llegara a ordenar que quitaran “esa maldita canción”, refiriéndose a “Moon River”, que se ha convertido en un clásico. Para compensar este desaire, Audrey tuvo el detalle de escribir a Henry Mancini, el compositor. “Tu música nos ha hecho volar”, le explicaba la actriz. Esta vez sí que emparejaron a Audrey con un actor de su edad, George Peppard, que sin embargo no estaba a la altura de su talento. Otro gran error fue contratar a Mickey Rooney para interpretar al vecino chino, que en cualquier caso no da al traste con un agridulce film de primera categoría.

Interpretó a una profesora acusada de lesbiana por una niña vengativa en la adaptación de la obra de Lilian Hellman La calumnia, nuevamente bajo la batuta de William Wyler, que volvería a reclutarla en la comedia Cómo robar un millón. Por su parte, Charada es una genial cinta de suspense a lo Hitchcock con mucho humor, dirigida por Stanley Donen, con irrepetibles secuencias de la actriz con Cary Grant.

Después de la comedia romántica Encuentro en París, Hepburn tuvo una amarga experiencia durante el rodaje de My Fair Lady, un excelente musical de George Cukor. La actriz fue escogida porque el productor Jack Warner quería una gran estrella, en detrimento de Julie Andrews, que había protagonizado el musical en Broadway. Ella habría hecho un gran trabajo como cantante, mientras que Audrey Hepburn tuvo que ser doblada. En la noche de los Oscar, Hepburn fue nominada, pero competía con Julie Andrews, que finalmente fue la ganadora, por Mary Poppins (su primer largometraje). En el discurso de aceptación, Andrews fue bastante vengativa, pues le agradeció irónicamente la estatuilla a Jack Warner.

Audrey Hepburn hizo un gran trabajo como invidente en Sola en la oscuridad. Al citado Stanley Donen le costó mucho trabajo convencerla de que volviera a trabajar con él en la especialmente memorable Dos en la carretera, escrita por Frederic Raphael. Se resistía a ser la protagonista porque era una película de tono más descarnado y realista que las comedias blancas y elegantes que ella siempre insistió en interpretar, para mantener su imagen sofisticada. Un ejemplo de que la película no se parece en nada al resto de su filmografía son las palabras malsonantes de la secuencia final, insólitas en una película de Audrey Hepburn. Por otra parte, el resto de sus películas suelen tener un montaje cronológico, a diferencia de lo que ocurre con esta excelente disección de la vida conyugal.

En la última etapa de su carrera, Hepburn estuvo más centrada en su vida familiar que en el cine. Prefería estar con su hijo que rodando cine. En 1968 se divorció de Mel Ferrer, y se emparejó con Andrea Dotti, médico más joven que ella, con el que tuvo un segundo hijo llamado Luca. La relación con Dotti también fracasó.

Volvía al cine en ocasiones puntuales, cuando le interesaba mucho el proyecto o sus responsables insistían hasta la saciedad. Fue la protagonista de Robin y Marian, romántica revisión de la leyenda de un Robin Hood ya maduro, interpretado por Sean Connery. Le siguieron las discretas Lazos de sangre, Todos rieron y el telefilm Amor entre ladrones. Se despidió del cine para siempre con Always (Para siempre), de Steven Spielberg, donde aparecía como secundaria interpretando a un ángel. El papel le iba al pelo, pues en la vida real era un ser angelical que dedicaba mucho tiempo a las labores humanitarias. Fue nombrada embajadora especial de UNICEF.

Tres meses antes de su muerte, aún viajó a Somalia, a pesar de su delicado estado de salud. El 24 de enero de 1993, sus dos hijos Sean y Luca, junto a sus ex maridos y su última pareja, Bob Wolders, estuvieron acompañando su funeral en aquel pueblito de Suiza donde había decidido vivir.

La personalidad y el estilo de Audrey Hepburn fueron dignos de una moda inolvidable, inmortalizada en el tiempo; su sonrisa fue la forma en que las chicas de la época debían sonreír; su figura esbelta y tenue era la silueta que todas las muchachas debían tener. Pero ciertamente su singular aureola y magnetismo perduraría más allá de las modas.

Su última actuación había sido con el rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg, en Always (1989), donde su sola presencia hace eterna referencia a la frase inscripta en su funeral: "Si en el cielo existen los ángeles, estoy convencido de que deben tener los ojos, las manos, el rostro y la voz de Audrey Hepbrun".

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