Amancio Prada, nacido en Dehesas, León, en 1949, es un músico leonés que ha dejado una huella imborrable en el mundo de la música y la poesía. Su vida y obra son un testimonio de pasión, dedicación y un profundo amor por la cultura.
El músico leonés Amancio Prada fue galardonado con el premio Castilla y León de las Artes 2005. El jurado valoró "no sólo" la aportación de Prada al ámbito de las músicas como creador e intérprete "sino su contribución a la difusión de un repertorio poético muy extenso que abarca diferentes siglos así como formas cultas y populares".
Asimismo, el jurado valoró el "exquisito uso" de la voz "como vehículo de expresión artística" que Amancio Prada "ha llevado por todo el mundo y transmitido a través de discos y actuaciones personales".
Salutación elegíaca a Rosalía de Castro
Primeros Años y Formación
Prada estudió Sociología en la Universidad de la Sorbona de París, ciudad en la que llevó a cabo estudios de armonía, composición y guitarra con los profesores Michel Puig y Silos Manso. En su época de estudiante en París, Amancio ya tenía experiencia en la música y “una gran afición”. Había debutado con una orquesta con el pasodoble Tengo miedo, torero y había compuesto su primera canción sobre el poema de Lorca La guitarra.
Llegó a la capital francesa con “cuatro mudas” y cuatro libros, uno de Rosalía de Castro, otro de Lorca y dos de Tagore. Durante su estancia en Paris, acabó viviendo en una chambre de bonne en el boulevard “de las malas hierbas” entre su compañero Silicio Félix Pardo, que ocupaba una estancia a un lado y una “francesita”, al otro lado.
En diciembre de 1973, se presentó junto a Georges Brassens, aunque sus actuaciones se sucedieron tanto en radio y televisión como en distintas universidades del país vecino, donde grabó su primer disco, 'Vida e Morte' (1974).
Regreso a España y Consagración Musical
A su regreso a España, en 1975, grabó su segundo disco, dedicado a Rosalía de Castro y fijó su residencia en Segovia para dedicarse por entero a la composición, época de la que datan trabajos como 'Caravel de Caraveles', 'Canciones de Amor y Celda', 'Leila Doura' y 'Cántico Espiritual', basada en los textos de San Juan de la Cruz y obra con la que Prada inició una serie de recitales que comenzaron en el Teatro Español de Madrid en febrero de 1982.
Ese mismo año grabó 'Canciones y Soliloquios', trabajo centrado en los poemas de Agustín García Calvo, y emprendió una gira de conciertos que le llevaron a las principales universidades norteamericanas. Posteriormente y tras su presentación en el Palau de la Música de Barcelona, en el Piccolo Teatro de Milán y en el Teatro del Odeón de París, grabó 'De la Mano del Aire' (1984) y 'Dulce Vino de Olvido' (1985).
En 1986 estrenó 'Sonetos del Amor Oscuro', de Federico García Lorca, en el Teatro María Guerrero de Madrid, bajo la dirección escénica de Lluis Pasqual, y preparó su siguiente álbum, 'A Dama e o Cabaleiro' (1987), sobre la poesía neotrovadoresca de Alvaro Cunqueiro. Más tarde, y en colaboración con el escritor Manuel Vicent compuso las canciones del disco 'Navegando la Noche' (1988).
Un Intérprete Apasionado de la Poesía
En referencia a Prada, Joaquín Díaz calificó de "muy importante" la labor de difusión de poetas "en niveles populares" realizada por el premiado mediante sus actuaciones y sus discos, en los que ha transmitido siempre la "valoración" de "esos poetas" y ha permitido que el público los haya visto de forma "muy personal". "Ha sido el vehículo creador de la música que ha vuelto a dar vida a esos poetas", señaló Díaz.
Para explicar el origen de ese Cántico, al que él mismo puso música, recurrió a sus vivencias personales, que comienzan en el otoño de 1969, cuando estaba “arrancando patatas” en la tierra de su tía Manuela, poco antes de coger un tren a París para estudiar sociología y hacer una tesis sobre la agricultura a tiempo parcial en El Bierzo.
El texto del poeta es “un texto de amor humano” ya que “un místico no tiene otras palabras para expresar el amor divino”. En aquel momento, Prada ya había descubierto a Paco Ibáñez, “que era Dios” y tuvo la suerte de cantar junto a él en un Festival de los pueblos ibéricos en Francia, ante 4.000 personas.
Tras los cinco años que vivió en París, Amancio Prada se trasladó a Segovia porque, según confesó, se había enamorado de la ciudad el verano anterior. Allí encontró un libro de Gerald Brenan sobre San Juan que le ayudó a entender al poeta: “Fui aprendiendo dónde me había metido”. Después de otros cinco años en Segovia, “que es lo que dura el amor eterno”, se fue a Madrid gracias a la invitación de José Luis Gómez para que interpretase el Cántico en el Teatro Español.
Etapas Notables en su Carrera
- 1992: En colaboración con la Compañía de Ballet de Luis Fuente incorporó el nuevo espectáculo 'Canciones en Danza'.
- 1994: Editó 'Emboscados', un oratorio sobre un largo poema propio para dos voces solistas y conjunto de cámara.
- 1997: Grabó 'Rosas a Rosalía' con la Orquesta Real Filharmonía de Galicia y junto a Amelia Muge, Ginesa Ortega, María del Mar Bonet, Marisa Paredes, María Dolores Pradera, Martirio, Nuria Espert y las Pandereteiras de Baio.
- 1998: Su disco 'Tres poetas en el Círculo' --Cunqueiro, Lorca y García Calvo--, es su primera grabación "en vivo y en directo" realizada durante los conciertos celebrados en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Su primer disco-libro, 'Canciones del Alma', está dedicado íntegramente a textos de San Juan de la Cruz ya que está compuesto por la última versión del 'Cántico Espiritual' y cinco nuevos poemas de San Juan de la Cruz musicados por él: 'La Noche', 'La Fuente', 'La Llama', 'Vivo sin vivir en mi', y el villancico 'Del verbo divino' y con el que conmemoró los 25 años de la primera versión de esta obra, que fue estrenada en la Iglesia de San Juan de los Caballeros (Segovia) el "sábado de gloria" de 1977.
En marzo de 2004 publicó su segundo disco-libro 'Sonetos y Canciones de Federico García Lorca', una compilación de todos sus temas inspirados en la poesía del granadino Federico García Lorca y en el que los tres últimos temas del trabajo son un homenaje a Paco Ibáñez, aunque cuenta con uno nuevo, 'A Mercedes en su vuelo'.
'Hasta otro día, Chicho', de abril de 2005, su tercer disco-libro, editado por la Fundación Joaquín Díaz, está dedicado a su amigo Chicho Sánchez Ferlosio y a finales de ese mismo año publicó 'Rosalía, Siempre', un homenaje a la obra poética de Rosalía de Castro, siempre presente a lo largo de su trayectoria musical.
'Huellas de Salamanca' (2005), cuarto disco-libro editado por el Ayuntamiento de Salamanca recogió la grabación en directo del concierto celebrado en el Teatro Liceo de Salamanca con motivo de la conmemoración del 250 aniversario de la Plaza Mayor.
Amancio Prada en sus Propias Palabras
Amancio Prada (Ponferrada, 1949) habla casi como canta. Y no dice cosas muy distintas.
En un diálogo reciente, Prada compartió:
- Sobre cantar en la catedral de Santiago: "Para mí, que fui niño de coro en Cambados, cantar con dos escolanías fue una maravilla, una gozada. Eran ochenta voces, eso crea un bosque primaveral, risueño, un milagro del apóstol Santiago."
- Sobre su vida entre Madrid y Urueña: "No, no. Aunque voy mucho. Vivo entre Madrid y Urueña."
- Sobre su juventud en París: "Sí, llegué en 1969 y me fui en 1975. Me marcó mucho, claro. Y para bien. Allí tuve la suerte de ver cantar a los grandes: Moustaki, Brassens... Con Brassens incluso canté."
- Sobre su futuro en la canción: "Nunca tuve un horizonte, voy donde la vida me lleva. Pero yo cantaba siempre: cuando era niño, cuando acompañaba a mi padre arando con las vacas, cantaba mi madre y cantaban mis hermanos. En aquel mundo se cantaba."
Prada recuerda sus inicios cantando pasodobles y cumbias mientras estudiaba en Ponferrada, y su infancia como pastor, donde el canto era un refugio contra el miedo.
El músico describe su vida como un fluir constante, donde cada experiencia contribuye a su presente. Ama las cosas sencillas y se entusiasma con la música, que expresa con su voz y su guitarra.
Cuando terminó, después de un largo silencio, le dijo: “¿Cómo no te has muerto? ¿Después de esto qué vas a cantar?”. Él contestó que quería seguir cantando y que estaba buscando algo.
Como una premonición, Amancio Prada descubrió poco después los Sonetos del amor oscuro de Lorca, que tienen una influencia indudable de San Juan de la Cruz.
Trovador del siglo XXI, Prada es uno de nuestros músicos más singulares, intensos e ilustrados. Sus composiciones nos llevan a disfrutar de la poesía castellana y de la lírica galaico-portuguesa.
Con más de una treintena de álbumes, conserva el empuje, amor y pasión del niño que oía las melodías cantadas por su madre o el canturreo del padre al batir la tierra mientras él guiaba a las vacas que tiraban del arado.
A través de poemas entrelazados por las canciones, serpenteamos por su biografía: los cuatro años del seminario en Cambados; los estudios sobre Agronomía y Sociología en la Sorbona; conciertos con Brel, Paco Ibáñez, Brassens o Ferré; los encuentros con María Zambrano y la entrañable amistad con Carmen Martín Gaite, Agustín García Calvo, Chicho Sánchez Ferlosio o Isabelita Escudero.
Conversador cálido, torrencial e incontinente, ama las cosas sencillas, sin imposturas ni alharacas. Se entusiasma y su canto aletea entre sus grandes manos y la fragilidad de las cuerdas de su guitarra, expresiva y curtida en miles de canciones, que como las poesías son semillas antes que frutos.
Armonías y palabras que constituyen la viva huella de su memoria en su encendida voz de pájaro solitario que entrega el alma y canta como respira.
