Hace ya casi dos semanas, un operativo policial en Oviedo rescató a tres niños que habían permanecido encerrados junto a sus padres durante casi cuatro años en un chalé en la zona rural, conocido desde entonces como la "casa de los horrores". Este caso ha conmocionado a la opinión pública, revelando una situación de extrema vulnerabilidad y negligencia infantil.
Imagen ilustrativa de una casa en zona rural.
Rescate y Estado de los Menores
Los menores, de entre 8 y 10 años, vivían en una acusada situación de insalubridad, rodeados de basura y excrementos de gato. Los niños no estaban escolarizados, obligados a usar pañales y durmiendo en cunas a pesar de su edad. Apenas vieron la luz del sol desde diciembre de 2021.
Agentes de policía y servicios sociales durante el rescate.
Tras el rescate, los menores recibieron asistencia sanitaria inmediata y fueron trasladados a un centro de menores en Oviedo, bajo la tutela de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar. Allí, se les está garantizando su bienestar y se realiza una valoración inicial en los ámbitos físico, psicológico, social y relacional para determinar las posibles consecuencias de la situación vivida.
Los niños se asombraron al ver el exterior después de tanto tiempo. El hermano mayor tiene problemas de motricidad y los pequeños sufren estreñimiento. Tras la retirada de la patria potestad y la custodia a sus progenitores, los menores se encuentran en un centro de acogida del Principado de Asturias, bajo evaluación física y psicológica.
La prioridad, sostiene la psicóloga, es que los niños se encuentren en un "entorno amoroso, didáctico y educativo". Si antes del encierro recibieron afecto y buenos cuidados, "hay algo que recuperar". De no ser así, su recuperación, aventura, será más complicada: "Hay periodos sensibles para la adquisición del habla, la psicomotricidad fina y gruesa y el establecimiento del apego".
La CASA DE LOS HORRORES DE OVIEDO: 3 Niños encerrados en pañales y Rodeados de Basura I TRC
Investigación y Detención de los Padres
La investigación comenzó el 14 de abril tras la denuncia de una vecina que alertó sobre la posible presencia de niños en la casa. Tras varios días de vigilancia, la policía comprobó que la puerta de la casa solo se abría para recoger los pedidos de comida de los supermercados, que eran demasiado grandes para una sola persona.
Los agentes pudieron acceder a la vivienda con el permiso del titular de esta y realizaron una inspección ocular del espacio en presencia del matrimonio. Es entonces cuando determinaron que existe una situación de riesgo para la integridad de los menores.
El juez ha decretado prisión preventiva sin fianza para los dos padres, un alemán de 53 años y una mujer de 48 con doble nacionalidad alemana y estadounidense. Los padres han explicado que temían que sus hijos enfermaran tras la pandemia y aseguraban que padecían trastornos de salud que no existían.
Condiciones de la Vivienda
La Policía Local de Oviedo considera que hay “indicios suficientes de criminalidad” en la ya denominada casa de los horrores, donde dos niños de ocho años y uno de diez han estado encerrados junto a sus padres desde la sexta ola de la pandemia en 2021, rodeados de basura y sin escolarizar.
Las condiciones de la vivienda eran insalubres, con una evidente falta de higiene y una "sorprendente cantidad" de medicamentos almacenados. Los niños llevaban pañales, dormían en cunas y un camastro sin patas. Sus últimos zapatos se habían comprado en 2019 y convivían con un gato en malas condiciones de higiene y salud.
Cuando los agentes accedieron a la vivienda, encontraron un cuarto de baño con una caja llena de pañales usados. Los menores llevaban mascarillas y apenas sabían andar. Tras casi cuatro años de encierro, los niños salían por primera vez al exterior desde diciembre de 2021. Durante este tiempo, ni siquiera habían pisado el jardín.
El Perfil Psicológico de los Padres
Una de las preguntas que surgen es qué pudo llevar a los padres a esta situación. La hipótesis más plausible, según la psicóloga Ana Villarrubia, es que se trate de un síndrome de Munchausen por poderes. Este trastorno provoca que los padres induzcan o inventen problemas de salud en sus hijos para mantener el control y el rol de cuidador.
"Les hacen creer que están enfermos y, además, los enferman a través del uso de medicamentos que no están indicados", ha aclarado. Es habitual que estas situaciones deriven de algún desencadenante, "como el miedo o el estrés desbordante". A partir de entonces, lo importante para los padres, según la psicóloga, deja de ser el bienestar de los menores y se centra en cómo se sienten ellos mismos al proporcionar esos falsos cuidados.
Otra hipótesis, que Villarrubia considera menos probable, es una psicosis compartida. La investigación apunta a que el encierro fue deliberado. Los padres solicitaron que sus hijos estuvieran escolarizados en casa tras la pandemia. El centro educativo se negó y, poco después, se trasladaron a España, donde trataron de empadronar solo al padre y ocultar al resto de la familia.
El padre ordenaba cerrar las ventanas a las cinco de la tarde, y los niños no estaban escolarizados, habiendo pasado la mitad de su vida encerrados. La interrogante clave es desde cuándo dejaron de recibir cariño, afecto y cuidados básicos a nivel físico y emocional.
Representación del síndrome de Munchausen por poderes.
Secuelas y Futuro de los Menores
Aún se desconoce cuánto daño les ha podido producir este encierro. La gravedad de la situación va más allá de haber permanecido encerrados en condiciones insalubres: "Lo único que han conocido en la vida son personas que a la vez son cuidadoras y agresoras". El contacto con los demás y confiar en un adulto de referencia puede resultar ahora confuso para estos niños.
La psicóloga Natalia Ortega explica que la adaptación debe ser paulatina, para evitar que los nuevos estímulos bloqueen a los menores. Los niños, tímidos y relacionándose solo con adultos, están ahora en un centro de acogida, donde se les realizarán valoraciones psicológicas.
La consejera de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias, Marta del Arco, ha confirmado que la Dirección General de Infancia y Familias ha asumido la custodia de los tres menores en régimen de acogimiento residencial en un centro dependiente de la Consejería, donde, según Del Arco, “se les está garantizando su mayor bienestar”.
