Alfredo Pérez Rubalcaba, una figura singular y decisiva en la política española de las últimas décadas, nació en Solares (Cantabria) en 1951, hijo de Alfredo Pérez y María Dolores Rubalcaba.
Madrileño de adopción, estudió en el Colegio del Pilar y en la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense, donde se doctoró en 1978 con premio extraordinario, con una tesis sobre estereoselectividad en reacciones orgánicas.
Muy pronto, compaginó tres actividades que serían sus grandes pasiones: la docencia de la Química, la política y la práctica del atletismo.
Inicios en la Docencia y el Deporte
En 1974 inició su carrera docente como profesor de Química orgánica, y actividad investigadora que completó en las universidades de Constanza (Alemania) y Montpellier (Francia). Con la misma dedicación meticulosa con que desarrolló su labor en la universidad, practicó el atletismo en la modalidad de velocidad.
Aunque una temprana lesión le impidió seguir adelante, en 1971 consiguió correr los 100 metros en 10,9 segundos, y un año después los 200 metros en 22,4 segundos, marca más que notable para un deportista universitario, y de la que siempre se declaró muy orgulloso.
Entrada en la Política
También en 1974 inició su actividad política, dentro y fuera de la Universidad. En el ámbito académico se convirtió muy pronto en un referente del movimiento de los Profesores No Numerarios (PNN), que luchaba por los derechos laborales de este colectivo, abogaba por la autonomía universitaria, y participaba en las demandas de democracia y libertad de toda la sociedad. La Transición es un periodo de intensa actividad para Alfredo Pérez Rubalcaba, que le otorga una gran relevancia en los sectores más movilizados de la universidad.
Como consecuencia de ello, tras las elecciones de octubre de 1982, su vida da un giro decisivo al aceptar la invitación del ministro de Educación y Ciencia del nuevo Gobierno socialista, José María Maravall, para dejar la docencia e integrarse en la Administración.
Trayectoria en el Ministerio de Educación y Ciencia
Su primer destino en el Ministerio de Educación y Ciencia es el de director de gabinete de la Secretaria de Estado de Universidades e Investigación, Carmina Virgili. En este puesto permaneció desde 1982 hasta 1985, año en que fue nombrado director general de Enseñanza Universitaria. Al año siguiente, pasó a ser secretario general de Educación, cargo que en 1988 fue elevado a la categoría de Secretaría de Estado.
Los intensos años en el Ministerio de Educación, fueron esenciales en la trayectoria política de Alfredo Pérez Rubalcaba. Por una parte, desempeñó un papel muy importante en desarrollo de las reformas educativas emprendidas por el Gobierno socialista, y en la gestación de normas de gran trascendencia, como la Ley de Reforma Universitaria (LRU) en 1983, la Ley de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica (Ley de la Ciencia) en 1986, y, especialmente, la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) en 1990).
La LOGSE fue la primera y más importante ley educativa de la historia de la democracia española. Adaptó el modelo de enseñanza a los principios de la Constitución, asumiendo la realidad del Estado autonómico. Asimismo, creó una nueva etapa de Educación Secundaria Obligatoria de los 12 a los 16 años.
Su trayectoria en el Ministerio de Educación y Ciencia culminó en junio de 1992 cuando es nombrado ministro por Felipe González. En ese puesto permaneció doce meses, pues en julio del año siguiente, con la remodelación de Gobierno que se produjo tras las elecciones generales, pasó a la cartera de Presidencia y de Relaciones con las Cortes.
El encargo también incluía la portavocía del Gobierno en una época extraordinariamente compleja. En las elecciones legislativas del 6 de junio de 1993, fue elegido diputado por Toledo, iniciando un periodo de dos décadas y seis legislaturas de permanencia ininterrumpida en el Congreso de los Diputados.
En las elecciones de 1996, que se saldaron con la victoria del Partido Popular, es elegido diputado por Madrid. A raíz de la dimisión de Felipe González como secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba asume por primera vez responsabilidades en el partido, en concreto, se hace cargo de la Secretaría de Relaciones con los Medios de Comunicación, en la nueva Comisión Ejecutiva que lidera Joaquín Almunia tras el XXXIV Congreso Federal de junio de 1997.
Tras los resultados de las elecciones de marzo del año 2000, en las que el Partido Popular obtuvo mayoría absoluta, Almunia dimitió de su cargo al frente de PSOE y se convocó un nuevo Congreso Federal, en el que resultaría elegido José Luis Rodríguez Zapatero.
La campaña de las elecciones de 2000 estuvo marcada por el final de la tregua que la banda terrorista ETA había declarado unilateralmente el 16 de septiembre de 1998, y los asesinatos del portavoz del Partido Socialista de Euskadi, Fernando Buesa y su escolta, apenas tres días antes del comienzo de la campaña. La intensificación de los atentados de ETA, que solo en el 2000 asesinó a 23 personas, propiciaron que los dos principales partidos alcanzaran en diciembre de ese año el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, conocido también como Pacto Antiterrorista.
El acuerdo fue propuesto por José Luis Rodríguez Zapatero, y en su elaboración Alfredo Pérez Rubalcaba desempeñó un papel muy importante. El 11 de marzo de 2004, tres días antes de las elecciones generales, una serie de atentados perpetrados en Madrid por terroristas yihadistas ocasionaron 193 muertos. Tras la victoria del PSOE en las elecciones del 14 de marzo de 2004, Rubalcaba pasó a ser portavoz del Grupo Socialista del Congreso de los Diputados.
Dos años después, el 11 de abril de 2006, entraría en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como ministro de Interior. En los más de cinco años que permaneció al frente de esta cartera, tuvo que hacer frente a crisis como la huelga de transportistas por carretera de 2008, o el accidente del avión de Spanair en Madrid, el 20 de agosto de ese mismo año.
Dos ámbitos destacan en la labor de Rubalcaba al frente del Ministerio de Interior: las políticas de seguridad vial y la lucha contra la banda terrorista ETA.
Pero, sin duda, el cese definitivo de la actividad armada de ETA fue uno de los grandes logros de toda la trayectoria política de Alfredo Pérez Rubalcaba. El anuncio del cese de las acciones armadas por parte de ETA se produjo el 20 de octubre de 2011, cuando Rubalcaba ya había salido del Gobierno para encabezar la candidatura socialista en las elecciones de noviembre de ese año.
En las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, el PSOE obtuvo 110 escaños, y Rubalcaba pasó a ser el líder de la oposición. Poco después, en el 38 Congreso Federal socialista fue elegido Secretario General del partido.
Junto a ello, logró alcanzar un consenso interno sobre la necesidad de reformar el Estado autonómico. A raíz de los malos resultados obtenidos por el PSOE en las elecciones europeas del 25 de mayo de 2014, Rubalcaba anunció su decisión de convocar un congreso extraordinario del partido para que en él se eligiera un nuevo secretario general.
Tras su salida de la política, volvió a la docencia al reintegrarse a su plaza de profesor titular de Química Orgánica en la Universidad Complutense de Madrid.
Fallecimiento y Legado
El 10 de mayo de 2019 falleció en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid como consecuencia de un ictus. Al día siguiente, el Congreso de los Diputados acogió la capilla ardiente por la que pasaron miles de ciudadanos y representantes de instituciones y partidos políticos. Todas las muestras de afecto que recibió de todo el espectro político y la sociedad en su conjunto, dan fe de su extraordinaria dimensión política.
Rubalcaba fue un hombre de Estado con una enorme capacidad de trabajo y gran talento político, cuyas responsabilidades pusieron a prueba su grandeza y templanza. Se mostró siempre como un luchador por la libertad, y contribuyó a forjar un país moderno, europeo y democrático desde todos los cargos y responsabilidades que ocupó en su amplia carrera de servicio público.
