Alejandro Fernández: Legado de un Pionero en la Ribera del Duero

La Ribera del Duero ha perdido a uno de sus hombres más importantes. Alejandro Fernández falleció en Santander mientras disfrutaba de unos días con su hija Eva.

Alejandro Fernández, un visionario del vino.

Un Comienzo Humilde y una Pasión por el Vino

Alejandro Fernández, con un pasado humilde como carpintero, demostró su espíritu emprendedor al crear dos patentes de recogida de remolacha que aún se utilizan. Sin embargo, su verdadera pasión siempre fue el vino. En 1972, comenzó modestamente, lanzando su primer vino en 1975.

Desde ese momento, Alejandro Fernández se convirtió en el mejor embajador de sus propios vinos, llevándolos a todas partes y ofreciéndolos generosamente. José Luis González Cledera, enólogo y ex director técnico de Vinoselección, recuerda: “Tenía una personalidad arrolladora y entre las muchas vivencias que tuve la oportunidad de compartir con él, recuerdo un día comiendo en Zalacaín".

Esa perseverancia le permitió introducir sus vinos en Vinoselección, el primer club vinícola fundado en España, con quien mantuvo una larga relación comercial que hoy continúa con la bodega dirigida por tres de sus cuatro hijas.

Cledera añade: “A principios de los años 80, un viernes por la tarde, apareció en Vinoselección una persona con un par de botellas de vino insistiendo en que las catáramos juntos. Era tarde, pero la tenacidad de Alejandro logró su objetivo".

Según Cledera, “Con él, se ha perdido una figura legendaria del mundo del vino: un hombre hecho a sí mismo, sin grandes estudios, pero con una enorme inteligencia natural. Era algo tímido, con cara de bonachón, generoso y con un gran corazón. Si veía a alguien pidiendo limosna, le daba y le ofrecía trabajo en el campo y vivienda".

Alejandro Fernández llegó a formar un imperio del vino con la idea de crear cuatro bodegas, una para cada una de sus hijas.

Reconocimiento y Legado

Pablo Álvarez, presidente de Tempos Vega Sicilia, lamenta su muerte como una “triste desgracia” y destaca que Fernández “ha sido y es un referente mundial. Él fue uno de los creadores de la DO Ribera del Duero, y la llevó, junto con otros productores, a ser considerada una de las grandes zonas del vino en el mundo”.

Álvarez subraya que Alejandro fue capaz de crear “un estilo inconfundible que han seguido muchas bodegas de la región, aunque no han sido tantas las que lo han conseguido” y considera que “El mundo del vino español y, especialmente, la Ribera del Duero, siempre estarán en deuda con él".

Miguel A. Torres, presidente de Familia Torres, se une a las condolencias, comentando que "hemos perdido una figura muy importante de la historia de los grandes vinos españoles. Tuve la ocasión de conocer a Alejandro por allá los años 80, cuándo con la Editorial Castells de Barcelona, preparábamos la edición de un libro llamado “Vinos de España - cata”.

Torres añadió: "Un día en una de las catas, a ciegas siempre, apareció el Tinto Pesquera, que nosotros desconocíamos, pero que nos sorprendió por su gran calidad" y añade: "Después pudimos vernos en alguna feria vinícola, en España y en el extranjero.

El sumiller Custodio L. Zamarra comenta que "Alejandro significó mucho para mí, tanto en lo personal como en lo profesional. Tenía una gran amistad con él, me llamaba por teléfono y me traía vinos que no tenia nadie; venía a comer a Zalacain con los vinos debajo del brazo y me decía que los diese a probar a todas las mesas... La verdad es que era un espectáculo".

Enrique Pascual, presidente del Consejo Regulador que Fernández impulsó, lamenta la pérdida de “un referente de la DO Ribera del Duero, impulsor de la marca de calidad y artífice de nuestra expansión por todo el mundo”.

Massimo Galimberti, presidente de Vinoselección, lo describe como "Una persona que siempre he admirado. Un carácter recio y recto, alguien nacido para hacer vino que contribuyó más que nadie a llevar la Ribera del Duero a su actual nivel de prestigio, antes de abrir nuevos caminos llevando su sabiduría a otras zonas vitivinícolas de España. Un carácter campechano, algo ingenuo en el mejor sentido de la palabra y con un inagotable deseo de hacer cosas y hacerlas bien".

Sonia Pince de Galimberti, fundadora de Amavi, le recuerda como un “abanderado de honor de Castilla y León” y añade: “Se ha apagado tu luz, ¡pero seguirá siempre brillando tu importante legado!

Viñedos de Tinto Pesquera en la Ribera del Duero.

Tinto Pesquera: Un Vino que Marcó una Época

El proyecto más preciado de Familia Fernández Rivera, Tinto Pesquera, se fundó en 1972. Con más de 200 hectáreas de viñedo propio en el corazón de la Ribera del Duero y más de 40 años de éxitos, Tinto Pesquera es pionero en los métodos de elaboración de la Tempranillo.

Tinto Pesquera se elabora a partir de sus propios viñedos de Tempranillo y se caracteriza por la personalidad que define a la bodega. El nombre del vino honra a Pesquera de Duero, el pueblo natal de Alejandro y Esperanza, fundadores de la bodega.

Sus vinos, que conservan la tradición en el cultivo y la elaboración, comparten una historia de pasión y respeto por la tierra, unida al esfuerzo de un equipo humano que se ha adaptado a los nuevos tiempos.

En 1975, Alejandro fundó su primera bodega junto a su entonces esposa, donde elaboraba su mítico Tinto Pesquera. Este vino le valió reconocimiento internacional, gracias en parte a los 98 puntos que recibió en 1982 por parte del crítico estadounidense Robert Parker.

La sociedad familiar creció hasta sumar otras tres bodegas: Condado de Haza, también ubicada en la DO Ribera del Duero; la zamorana Dehesa La Granja; y El Vínculo, en Castilla-La Mancha.

En 1982, coincidiendo con el nacimiento de la Denominación de Origen Ribera del Duero, nace Tinto Pesquera Janus, un vino que solo se elabora en añadas excelentes y a base de uvas procedentes de los mejores viñedos de Tinto Pesquera.

Janus es la interpretación y la máxima expresión del viñedo y la uva tempranillo, siendo un vino elegante, intenso y que perdura en el recuerdo y la memoria. Robert Parker elevó a Tinto Pesquera, concretamente a Janus, a la categoría de mejores vinos del mundo.

Alejandro Fernández y Esperanza Rivera, fundadores de Familia Fernández Rivera.

Expansión y Diversificación

En 1994, ve la luz la primera añada de Condado de Haza, uno de los proyectos más aclamados de Familia Fernández Rivera. En Vadillo de Guareña, Familia Fernández Rivera eligió una bodega con más de tres siglos de antigüedad para acoger a Dehesa La Granja, un proyecto que combinó el mundo del vino con la agricultura y la ganadería.

Como un homenaje a la unión entre las dos Castillas de la familia Fernández Rivera, en 1999 ve la luz en Campo de Criptana El Vínculo, una bodega cuya misión era la de crear grandes vinos en tierras manchegas. Familia Fernández Rivera se diversifica y abre el Hotel AF Pesquera.

Fue en 1972 cuando Alejandro y Esperanza plantaron las primeras semillas de Tinto Pesquera, en el corazón de la Ribera del Duero. Medio siglo después, la bodega mantiene su esencia original, pero con la mirada siempre puesta en el futuro.

El 2019 marcó el inicio de un nuevo y emocionante capítulo en la historia de Familia Fernández Rivera ya que las nietas de Esperanza y Alejandro tomaron las riendas del grupo, abanderando los valores que siempre han definido a la casa.

Conflictos Familiares y Legado Empresarial

La muerte de Alejandro Fernández reveló conflictos familiares relacionados con su herencia. Las tres hijas mayores de Alejandro Fernández se vieron excluidas de la herencia, incluso de la legítima, que fue destinada a sus nietos, los ocho hijos de las cuatro hermanas.

Según fuentes cercanas a la familia, las tres hijas mayores esperaban no recibir nada, pero sí contaban con la legítima. Lucía, Olga y Maricruz continúan al frente de la empresa y son accionistas mayoritarias, siempre y cuando sus hijos les cedan el poder sobre la parte de la empresa que les dejó su abuelo.

Esta situación es el resultado de una guerra que comenzó entre las cuatro hermanas, con Eva y su padre aliados por un lado, y las tres restantes hermanas y la madre por el otro. Eva, la única que está fuera de la sociedad, fue apoyada por su padre hasta su muerte.

La ausencia del patriarca hace muy difícil que este nuevo proyecto siga adelante.

En un comunicado, las hermanas que gestionan la empresa afirmaron: “Nos gustaría, de manera oficial y en primera persona, comunicarte que, una vez conocidas las últimas voluntades de mi padre, y al margen de las distintas acciones que a raíz de ellas se puedan emprender, la continuidad del actual equipo de gestión, así como de los distintos proyectos que venimos desarrollando, están garantizados”.

Esperanza Rivera y tres de sus hijas siguen al frente de Bodegas Pesquera, rebautizada como Familia Fernández Rivera. Eva y Alejandro abandonaron la empresa forzados por la guerra fraternal y decidieron elaborar un vino por su cuenta.

En el mismo documento atacan de forma velada el vino que su padre decidió crear con su hermana Eva: “Queremos aclarar que el único Tinto Pesquera del que podemos garantizar la trazabilidad es el realizado en las instalaciones de nuestro grupo empresarial, en los viñedos pertenecientes a nuestro grupo empresarial, en las instalaciones de nuestro grupo empresarial y por el equipo técnico del grupo empresarial de familia Fernández Rivera, y es el que se comercializa a través de nuestros canales oficiales”.

La muerte le sorprendía cuando se encontraba pasando unos días con su hija menor, Eva Fernández. Ambos se enfrentaban desde hacía años al resto de su familia por el control del grupo bodeguero.

Alejandro Fernández, un hombre que impulsó la creación de la DO Ribera del Duero y cuyo legado perdurará en el mundo del vino.

Un vino lleno de vida

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