A una edad en la que muchos políticos se retiran, Abel Ramón Caballero (Ponteareas, 1946) vive su mejor momento profesional, con una actividad frenética y una influencia política sin precedentes. Ser el alcalde de la ciudad española con los mejores resultados electorales y presidir la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) hacen de 2015 un año inolvidable para él.
Hijo de un padre militar y una ama de casa, el destino jugó pronto con Caballero. Originalmente iba a llamarse Ramón, pero tras la muerte de su hermano Abel, su madre decidió preservar ese nombre, llamándolo Abel Ramón.
Primeros Años y Estudios
Estudiante aplicado, inicialmente quiso ser oficial de la Marina Mercante, siguiendo los pasos de su hermano Daniel. Sin embargo, una travesía durante unas prácticas le hizo darse cuenta de que no era su vocación. Completó sus estudios de la Marina Mercante e inició Económicas en Santiago. "Me independicé con 18 años; la carrera me la pagué yo, no quise que lo hicieran mis padres", declara superorgulloso de algo que aconteció hace medio siglo.
Tras un máster en la Universidad de Essex, accedió a la Universidad de Cambridge para hacer el doctorado. "Lo mío fue una proeza; fui el primer economista español en doctorarse en Cambridge y lo hice en tres años". Esos cinco años en tierras inglesas le sirven para alardear del manejo de la lengua de Shakespeare.
Carrera Política
Ser catedrático de Economía y más tarde director de un departamento en la Universidad de Vigo son otros de sus méritos. Su actitud de superioridad se alimentó de una exitosa y precoz carrera política. Aún no había cumplido los 40 cuando González le llama para ser ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Corría 1985 y se vivía una euforia política protagonizada por Felipe y su promesa de cambio.
Después del subidón ministerial y tras varias apacibles legislaturas como diputado, Caballero viviría su peor pesadilla. En 1997, Fraga le pasa por encima en las autonómicas. Ese batacazo le acabaría echando de la política por la puerta de atrás.
Como había hecho treinta años atrás, aquel chaval que se sentía frustrado sobre la cubierta de un barco, recogió sus cosas y regresó a su casa: la Universidad. Hiperactivo, rápidamente encontró alivio en las clases, las investigaciones económicas y en una sorprendente creación literaria. Fiel a su estilo de "a toda máquina", en cuatro años publicó cuatro novelas: templarios, piratas o conflictos económicos y sociales. Nada de política. Eso era el pasado. "¿Cómo iba a pensar que lo mejor estaba por llegar?", aún se pregunta hoy.
Regreso a la Política y Alcaldía de Vigo
La política le dio una segunda oportunidad al ser designado presidente del Puerto de Vigo. De inmediato hizo de la Autoridad Portuaria una plataforma pública de tal magnitud que le permitió ser candidato a la Alcaldía y arrebatarle el poder a Corina Porro.
El resto de la historia es conocido: las segundas elecciones le consolidan como regidor, provocan la jubilación de Porro y dejan a los nacionalistas KO. Su defensa a ultranza de Vigo ha sido determinante para que la imagen de valedor de la ciudad calase entre los vigueses.
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Claro que el éxito de Caballero no reside sólo en el hiperviguismo. El millonario plan de humanizaciones, la imagen de austeridad personal, el tono serio y firme, la extenuante capacidad de trabajo y el respeto que se ha ganado entre los sectores más conservadores han sido claves.
Esa transversalidad política y social explica un resultado sin parangón en la democracia local. Un hito que le permite hoy sonreír al ver la imagen que le devuelve el espejo: la de un regidor apreciado, la referencia municipal del PSOE, el presidente de los alcaldes y, lo más importante, la de un hombre realizado.
| Cargo | Años |
|---|---|
| Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones | 1985-1988 |
| Presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo | 2005-2007 |
| Alcalde de Vigo | 2007-Actualidad |
En el ecuador de quinto mandato al frente de la Alcaldía de Vigo, Abel Caballero (Ponteareas, 1946) recibe al equipo de Metropolitano.gal para abordar alguno de los retos y desafíos a los que se enfrenta la ciudad.
