¿Dónde se produce la sangre en el cuerpo humano?

La sangre cumple funciones esenciales para el buen funcionamiento del organismo. En este artículo, explicaremos dónde se produce la sangre, qué funciones cumple, qué componentes la forman y cómo circula por el cuerpo.

MÉDULA ÓSEA | Qué es, significado, clasificación, ubicación, función y enfermedad

La médula ósea: fábrica de células sanguíneas

La médula ósea es un tipo de tejido que se encuentra en el interior de los huesos. Puede ser de dos clases: roja y amarilla. En la médula ósea roja se produce la hematopoyesis, que es el proceso de fabricación de las células de la sangre.

La médula ósea amarilla, por su parte, es la parte interior del hueso compuesto principalmente por grasa y no interviene en la formación de la sangre. Durante la niñez, la mayor parte de los huesos contienen médula roja, que es funcionalmente activa, pero con el paso de los años, en los huesos largos y grandes se convierte en amarilla, aunque puede volverse a convertir en médula roja si fuese necesario.

En los adultos, la médula ósea roja (en adelante, médula ósea) se localiza principalmente en los huesos largos y planos como costillas, el esternón, la columna vertebral, el cráneo, la escápula y la pelvis.

Componentes de la sangre

La sangre está formada por una parte líquida y varias células con funciones muy concretas:

  • Los hematíes, eritrocitos o glóbulos rojos.
  • Los leucocitos o glóbulos blancos.
  • Las plaquetas.

Es la parte líquida que transporta las células sanguíneas y muchas sustancias necesarias para el cuerpo. Es un líquido amarillento compuesto de agua, proteínas, sales minerales y otras sustancias necesarias para el funcionamiento normal del organismo y en donde se encuentran “nadando” las células sanguíneas.

Glóbulos rojos (Hematíes)

Los glóbulos rojos son unos discos bicóncavos (como una esfera hueca aplanada en sus dos polos) que contienen la hemoglobina, una sustancia rica en hierro cuya función es transportar el oxígeno desde los pulmones hasta el resto de células del cuerpo.

Una concentración adecuada de glóbulos rojos permite que los tejidos reciban el oxígeno necesario. Cuando estos niveles bajan, puede aparecer anemia. Para su formación la médula ósea necesita principalmente hierro, vitamina B-12, ácido fólico y vitamina B-6. De ahí la importancia de incluir en la dieta alimentos que contenga y nos aporten estos nutrientes.

Glóbulos blancos (Leucocitos)

Los leucocitos, o glóbulos blancos, forman parte del sistema inmunitario. Aunque son menos numerosos que los glóbulos rojos, su papel es esencial para mantener la salud. Los glóbulos blancos son los encargados de defender el organismo frente a las infecciones. Se producen a partir de las células madre en la médula ósea, donde se almacenan, y se liberan al torrente sanguíneo cuando el organismo los necesita. Los glóbulos blancos viven en la sangre unas doce horas. Son de un tamaño más grande que los glóbulos rojos. Son los anticuerpos encargados de la defensa de nuestro organismo frente a las infecciones.

Tipos de glóbulos blancos:

  • Neutrófilos: Son los primeros que acuden frente a una infección. Lo normal es un recuento entre 3.000 y 7.000 unidades por milímetro cúbico.
  • Eosinófilos: Son los encargados de responder ante las reacciones alérgicas.
  • Basófilos: También intervienen en las reacciones alérgicas, liberando histamina, que es una sustancia que aumenta la circulación sanguínea en la zona para que aparezcan otro tipo de glóbulos blancos y, además, facilitan que éstos salgan de los vasos sanguíneos y avancen hacia la parte dañada.
  • Linfocitos: Constituyen un 30% del total de leucocitos (entre 1.000 y 4.000 por milímetro cúbico). Al contrario que los granulocitos, viven durante mucho tiempo y maduran y se multiplican ante determinados estímulos. No sólo luchan contra infecciones, sino que también matan a células extrañas y producen anticuerpos, que son proteínas fabricadas para unirse y matar a un antígeno específico, que nos proporcionan inmunidad.
  • Monocitos: Constituyen un 5% del total de leucocitos. Su función consiste en acudir a la zona de infección para eliminar las células muertas y los desechos. Contienen enzimas especiales con las que también pueden matar bacterias.

Plaquetas (Trombocitos)

También conocidas como trombocitos, intervienen en la reparación de los tejidos. El valor normal se sitúa entre 200.000 y 300.000 plaquetas por milímetro cúbico. Las plaquetas (o trombocitos) son las células que previenen la hemorragia con la formación de coágulos. Se producen en la médula ósea a partir de una célula llamada megacariocito que proviene de las células madre. Las cifras normales de plaquetas en sangre son de 150.000 a 450.000/mm3 en sangre. Son imprescindibles para evitar las hemorragias. Son las células sanguíneas más pequeñas. Se producen también en la médula ósea y viven unos 6-7 días. Las plaquetas intervienen cuando se produce una rotura en alguna de las conducciones de la sangre. Son incoloras.

Hematopoyesis: El proceso de formación de la sangre

Todas las células de la sangre se originan a partir de una célula madre hematopoyética. Esta célula tiene la capacidad de transformarse en glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas, según lo que el organismo necesite en cada momento. Este proceso se conoce como hematopoyesis y es esencial para mantener el equilibrio del organismo.

La médula ósea mantiene el número normal de los tres tipos de células sanguíneas, sustituyendo a las viejas que sufren una muerte natural programada, conocida con el nombre de apoptosis. Además siempre que sea necesario, la médula ósea es capaz de producir células de manera más rápida.

La producción de nuevas células sanguíneas esta regulada por diferentes citoquinas, ya que estas interaccionan con las células madre hematopoyéticas y estimulan la producción de nuevas células.

Circulación sanguínea

El recorrido que realiza la sangre se denomina circulación sanguínea. El sistema circulatorio, también llamado aparato circulatorio o sistema cardiovascular, es una red de órganos y tejidos que distribuye la sangre por el cuerpo. Está formado por el corazón, los vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares) y la sangre.

Su trabajo principal es llevar oxígeno y alimentos a las células y recoger dióxido de carbono y otros desechos. Además, regula la temperatura del cuerpo y mantiene estable el medio interno para que las células funcionen bien.

Tipos de circulación:

  • Circulación pulmonar o menor: La sangre pobre en oxígeno va del ventrículo derecho a los pulmones, libera dióxido de carbono, recoge oxígeno y regresa al corazón.
  • Circulación sistémica o mayor: La sangre oxigenada sale del ventrículo izquierdo y se distribuye por todo el cuerpo, luego vuelve desoxigenada por las venas cavas.

Cantidad de sangre en el cuerpo

De forma general, se calcula que un adulto tiene entre 4,5 y 6 litros de sangre en su organismo. A diferencia de lo que muchas personas creen, no todos tenemos la misma cantidad de sangre en el cuerpo. Esto depende de la edad, el peso, el sexo y la altura.

Funciones de la sangre

La sangre cumple funciones esenciales para el buen funcionamiento del organismo:

  • Transporta oxígeno y nutrientes a las células.
  • Recoge el dióxido de carbono y otros desechos.
  • Regula la temperatura corporal.
  • Mantiene el equilibrio interno del organismo (homeostasis).
  • Defiende el organismo contra infecciones.

En resumen, la sangre es un tejido fundamental para la vida, que se produce en la médula ósea y circula por todo el cuerpo, cumpliendo funciones vitales para el organismo.

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