La pregunta sobre el origen de la maldad ha sido objeto de reflexión y estudio a lo largo de la historia. Desde la psicología clínica hasta la filosofía, diversos enfoques intentan desentrañar los factores que contribuyen a la manifestación de comportamientos dañinos y destructivos. Este artículo explora diferentes perspectivas sobre el nacimiento de la maldad, incluyendo factores biológicos, psicológicos y sociales.
La representación de la maldad en el arte ha sido un tema recurrente a lo largo de la historia.
El Concepto de Maldad en el Psicoanálisis
Desde el psicoanálisis estructural, la maldad se define como “la capacidad que tiene un sujeto de ejecutar la destrucción del otro” (Lander R. 2017). Sin embargo, la pregunta de por qué la maldad se origina de manera desproporcionada en algunos sujetos persiste.
Factores Psicológicos y la Falta de "Holding"
Existen diferentes teóricos de la psicología clínica que explican esta pregunta, entre ellos Donald Winnicott, quien afirma en el año de 1950 que los individuos se hacen extremadamente violentos por la falta de "holding", una clase de sostenimiento psíquico y emocional de un infante en sus primeros de vida. En pocas palabras, un niño que no tiene una figura parental que lo cuide, le procure ternura y lo sostenga en sus momentos más difíciles no podrá introyectar amor, por lo tanto, no podrá brindar compasión ni interés por los demás.
Percibirá un mundo hostil en el que tendrá que defenderse por su cuenta y satisfacer sus necesidades de manera inmediata sin importar los medios. Se calcula que alrededor del 1% de la población a nivel mundial puede tener esta estructura patológica, (BBC, 2020). Esto puede verse manifestarse la vida cotidiana, al enterarnos en los medios de comunicación de actos violentos en los que el responsable expresa no sentir remordimiento, ni culpa.
58. ¿Existe el gen de la maldad? Carmen Puerta.
Un ejemplo es el de Juan Carlos, a quien se le denominó como “El monstruo de Ecatepec”, quien confesó el homicidio de 20 mujeres, pero podrían haber sido más. Juan Carlos en sus declaraciones decía haber vivido maltrato y abandono por parte de su madre que lo obligaba a vestirse como mujer cuando era niño. “Si salgo de ésta, de una vez le digo a los patrones - señalado a los agentes que atestiguan el interrogatorio- voy a seguir matando mujeres", declaró Juan Carlos, sin señales de arrepentimiento.
Trastornos de la Personalidad y la Maldad
Trastorno Narcisista de la Personalidad
En cuanto al trastorno narcisista de la personalidad, destacan entre sus características la sobrevaloración de sí mismo, desprecio por los demás, personalidad arrogante, incapacidad de generar relaciones saludables, altanería, falta de sensibilidad, self grandioso entre otros. El narcisismo evoca al amor que se tiene de la imagen de uno mismo, para Freud era un estadio de la evolución de la libido.
“En esta estructura, el Yo ideal se internaliza y se toma como el propio Yo. Es decir, investido de libido, el Yo y el Yo ideal se fusionan de tal forma que es imposible diferenciar el uno del otro, ya que el Yo ideal es perfecto, aspiracional y sin errores” (Nasio D. 1988). Esto tiene como consecuencia un sentido vago de falsedad, vergüenza, envidia, vacío o incompletud, fealdad, e inferioridad, que compensa a través de una operación inconsciente con sentimiento de orgullo, desprecio, autosuficiencia defensiva, vanidad y superioridad. Aunque el amor propio y la autoestima son indispensables en la vida del ser humano, existen manifestaciones que pueden sugerir vivimos en una sociedad de cierta manera narcisista.
Hoy en día, una importante cantidad de adultos jóvenes reflejan rasgos de esta estructura. Por ejemplo, muchos de quienes pertenecen al grupo denominado “milenial” se les ha enseñado desde muy temprana edad que son muy especiales y únicos. También existe un gran énfasis en el materialismo y la riqueza con un enfoque de placer basado en el éxito y el alcance de metas y expectativas poco realistas de la vida. Simplemente las palabras “selfie” e “influencer” tan populares hoy en día dan mucho que pensar al respecto.
Trastorno Límite de la Personalidad
Por último, el trastorno límite de personalidad o fronterizo cuyas características son de inestabilidad, difusión de la identidad, imprevisibilidad y licuefacción de las fronteras, exprime otro tipo de sufrimiento de la identidad. “Al contrario que en la histeria, el malestar no se da por exceso sino por debilitamiento de los organizadores (personales y colectivos) de la identidad, de los sistemas simbólicos, de los contenedores colectivos que hacían de conectores y de la trasmisión transgeneracional de la vida psíquica” (Barale, 2009). La impulsividad y las dificultades en las relaciones sociales son comunes en los sujetos quienes padecen este trastorno.
Hoy en día se pueden encontrar videos de los denominados “Lord y Ladys”, quienes de manera impulsiva defienden de una manera desadaptativa su inadecuada forma de ver el mundo, evidenciando su falta de madurez e inestabilidad emocional.
La Manipulación y la Predisposición Biológica
En una era dominada por la sobreinformación, los algoritmos y los discursos virales, la manipulación se ha convertido en un fenómeno cotidiano e invisible. La psicóloga Claudia Nicolasa, experta en comportamiento humano, aborda la creciente influencia de los entornos digitales en nuestras decisiones y relaciones personales, y asegura que hay personas que nacen con una predisposición biológica hacia la maldad, lo que ha provocado un fuerte debate entre oyentes y profesionales del ámbito psicológico.
“La manipulación está en auge”, afirma Nicolasa, “pero no porque sea nueva, sino porque hoy en día tenemos un portal maravilloso para ejercerla: las redes sociales y los medios de comunicación”. Esta realidad facilita que muchas personas vean sus decisiones condicionadas por factores externos sin siquiera darse cuenta. Aun así, Nicolasa insiste en que no todo manipulador actúa con malicia consciente: “Todos podemos ser manipuladores. Algunos lo hacen de forma deliberada, pero otros sin darse cuenta, desde sus propias inseguridades o heridas emocionales”.
La manipulación puede ser sutil y ejercerse en diversos contextos.
En el episodio, la psicóloga desmonta la idea de que el manipulador es siempre un villano ajeno. De hecho, plantea que muchos de estos comportamientos se dan en contextos cercanos y aparentemente inocentes. “Cuando una interacción pasa de ser un intercambio sano a convertirse en una forma de obtener beneficios personales, estamos hablando de manipulación”, explica. Esto, asegura, ocurre con frecuencia en el entorno familiar, incluso entre padres e hijos, donde sin intención consciente se refuerzan dinámicas que perpetúan el control emocional.
El momento más impactante de la entrevista llega cuando Nicolasa responde sin tapujos a una pregunta directa: ¿se puede nacer siendo una persona manipuladora o incluso mala? Su respuesta es tajante: “Hay personas que nacen malas. Eso que se llama psicopatía primaria. Desde pequeños ya se puede identificar esta falta de empatía, insensibilidad a los castigos, falta de culpa, de remordimiento... No empatizan emocionalmente con otros”. Con esta afirmación, Nicolasa pone sobre la mesa un aspecto incómodo pero real: que el componente biológico en ciertas conductas antisociales existe y puede manifestarse desde edades tempranas.
Sin embargo, matiza que la manipulación también puede aprenderse a través de la experiencia y la observación. “Si un niño ve que fingiendo estar enfermo consigue que sus padres cambien de planes o le den atención especial, aprenderá a usar ese patrón de comportamiento”, explica. Y no lo hará necesariamente con maldad, sino como una estrategia emocional mal calibrada.
Más allá del perfil del manipulador, la psicóloga señala algo igual de importante: el papel del entorno en alimentar estas conductas. “Si tienes una madre con mucho miedo a la soledad y cada vez que haces un plan te dice que la dejas sola, y tú anulas tu plan por eso, estás reforzando esa manipulación. Esa madre, quizá sin darse cuenta, sobrepasa límites y anula al otro emocionalmente”, alerta.
El Gen de la Maldad: ¿Realidad o Mito?
Sobre el gen de la maldad se ha escrito e investigado muchísimo. ¿Los psicópatas tienen una composición genética especial que determina su enfermedad? Lo cierto es que hay numerosos estudios que se centran en el debate sobre si existe el gen de la maldad. Por otro lado, los resultados de estos estudios no apuntan en la misma dirección, algo que ha hecho que el debate se abra aún más.
¿Qué nos dicen algunos autores?
- La crueldad está asociada al cromosoma X que fabrica MAO-A. Hans Brunner decidió investigar el caso de una familia holandesa en la que 40 de sus miembros varones habían cometido crímenes. Su descubrimiento fue que todos tenían el MAOA-A.
- Según el doctor Nigel Blackwood, miembro del Instituto de Psiquiatría en King College, el MAO-A no sería el promotor de crimen en sí, sino que también influiría una infancia traumática. Lo más interesante sobre la idea del MAO-A para él es que se pueda elaborar una terapia adecuada para estas personas en las que la genética les juega un flaco favor.
- El doctor Kent Kiehl, neurocientífico de la Universidad de Nuevo México, descubrió que los psicópatas tienen menor densidad neuronal en el sistema paralímbico. Se trata de una de las zonas fundamentales para el procesamiento de las emociones.
- Según el doctor Marcelino Cereijido, “No existe un gen de la maldad en el ser humano, pero hay circunstancias biológicas y culturales que propician la perversidad”.
Experimentos Psicológicos Clásicos
A lo largo de la historia de la psicología ha habido numerosos experimentos que han cuestionado la maldad intrínseca en el ser humano.
Milgram y la Obediencia
Uno de ellos el experimento de obediencia de Stanley Milgram. En él alentaba a un grupo de voluntarios a que pulsara un aparato de descargas eléctricas. El 65% de los participantes dieron descargas eléctricas capaces de matar a un ser humano.
Hay que decir que las descargas no eran reales. El sujeto que recibía las descargas era cómplice del experimentador.
Experimento de la Cárcel de Stanford
Otro experimento, el de la cárcel de Stanford, el psicólogo Philip Zimbardo escogió a personas que desempeñaran el papel de carceleros y otros el rol de prisioneros. El propio psicólogo que ideó el experimento decidió suspender el experimento porque tanto presos como carceleros habían asumido el papel como si fuera real. Y ya no sólo eso, sino que habían llegado a vejaciones, insultos y malos tratos.
Así pues, ¿existe la maldad intrínseca en el ser humano de modo que todos podemos ser crueles al extremo en un momento determinado? Ahí dejamos una cuestión que ha suscitado y sigue suscitando numerosos debates encontrados. De lo que no cabe duda, partiendo de los experimentos de psicología social, es que las condiciones en las que nos movemos pueden ejercer sobre nosotros un poder enorme.
Finalmente, quizá lo más hermoso de estos experimentos no es descubrir que, bajo determinadas circunstancias, una gran mayoría de nosotros podemos causar un daño muy grande. La mayor fuente de esperanza es que hay personas, héroes, que aunque se encuentren en un contexto propicio para causar daño, no lo hagan.
La Perspectiva Budista
Desde la perspectiva budista, existe poca maldad en el mundo. Lo que nosotros llamamos maldad, el budismo lo llama ignorancia. La ignorancia, en resumen, sería el no saber conectarnos con nuestra auténtica naturaleza. Esta naturaleza sería serenidad y amor hacia nosotros y hacia los demás.
El budismo asegura que todos buscamos la felicidad, sin embargo, no siempre acertamos en las formas. Su Santidad el Dalai Lama no califica a las personas como buenas o malas, sino que califica sus acciones de afortunadas o desafortunadas. Según el historial de aprendizaje de cada uno de nosotros, nos han enseñado a buscar la felicidad de un modo u otro.
En una sociedad consumista donde prima el éxito personal por encima de todo, no es difícil caer en el egoísmo y la individualidad. Este pensamiento nos llevaría a mirar por nosotros mismos de tal modo que olvidamos a los demás. Y de esta forma, buscaríamos nuestra felicidad desde el egoísmo, con la posible consecuencia, de hacer daño a los demás si fuera necesario.
## Reflexiones FinalesTodos los seres humanos, en menor grado quizá tenemos rasgos de psicopatía, de narcisismo o fronterizos. Sin embargo, cuando estas actitudes se convierten en patrones recurrentes y pasan a la cotidianidad es menester solicitar orientación profesional. Es prioritario que los profesionales de la salud, apuntemos a hacer visible estas tres condiciones clínicas, a pesar de las dificultades y deficiencias sociales, gubernamentales y de infraestructura para el cuidado de la salud mental. También reflexionar sobre los factores de riesgo que pueden originarlos, para diseñar intervenciones oportunas y de prevención ajustadas a nuestros usuarios.
