El vals: Orígenes y evolución de un baile emblemático

El vals, un baile que evoca salones de baile opulentos y parejas girando al compás de melodías armoniosas, tiene una historia rica y fascinante. Hoy en día, el vals puede parecer indisociable de la lujosa Viena del Imperio de los Habsburgo, pero sus orígenes son mucho más humildes y rurales.

Su propio nombre deriva de la palabra alemana walzen, que significa "girar", y es heredero del folclore tirolés. A partir de finales del siglo XVIII, el vals fue penetrando en los salones de las grandes capitales europeas hasta que, un siglo después, su protagonismo era indiscutible.

Historia del vals, el baile ''inmoral''

Orígenes humildes y rurales

El vals nació en Austria. No obstante, hay que tener en cuenta que los orígenes exactos del vals permanecen un poco borrosos. Lo que sí se tiene claro es que este baile se originó entre Alemania y Austria.

El vals es un baile que deriva de una antigua danza popular. El vals apareció en un momento en el que los bailes en corro y los bailes en la corte estaban a la orden del día. Este nuevo baile en «pareja» supuso una revolución para la mayoría de la población. De hecho, muchos lo veían como una práctica obscena y vergonzosa.

La conquista de los salones de baile

A comienzos del siglo XIX, el vals hacía furor entre los más jóvenes. En cierto modo era la expresión perfecta de una nueva sociedad que había arrinconado los usos aristocráticos y había concedido el mando a la burguesía en el continente. Poco o nada tenía que ver con los estudiados movimientos del minué o la contradanza.

El vals permitía a las parejas entrelazarse libremente y conquistar en cada uno de sus vertiginosos giros una absoluta sensación de libertad. Goethe lo recogió vívidamente en una escena de Las penas del joven Werther (1777), en la que el protagonista cuenta un baile que empieza con unos minués: "Cuando llegamos al vals comenzamos a dar vueltas unos alrededor de los otros, como si fuéramos esferas [...] Jamás he bailado con mayor ligereza y facilidad. Era yo algo más que hombre. Tener en mis brazos aquella amable criatura, volar con ella como una exhalación, perder de vista todo lo que me rodeaba... ".

El aumento de la popularidad del vals debe mucho a los músicos austríacos Johann Strauss padre (1804-1849), Josef Lanner (1801-1843) y Johann Strauss hijo (1825-1899). Este último fue autor, entre otras piezas, del más emblemático de los valses vieneses: El Danubio azul que, a su muerte en 1899, interpretaron todas las orquestas de Viena al paso de su féretro. Estos tres compositores transformaron una simple danza campesina en obras plenas de brío y musicalidad destinadas a un público mucho más sofisticado.

Rechazo y aceptación social

Las mentes conservadoras, en cambio, no tardaron en calificar de inmoral el hecho de que una pareja bailara entrelazada. Hasta entonces, lo habitual era que los bailarines sólo se tomaran de la mano mientras efectuaban complicadas coreografías, como en el versallesco minué.

En 1818, Madame de Genlis, institutriz del futuro rey Luis Felipe de Francia, dijo que el vals echaría a perder a toda joven honesta que lo ejecutase. De Genlis definía así el nuevo baile: "Una joven dama, ligeramente vestida, se arroja en brazos de otro joven que la estrecha contra su pecho y la conquista de forma tan precipitada que no puede impedir que su corazón lata desaforadamente y que la cabeza empiece a darle vueltas. ¡Tal es el efecto del vals!".

En 1833, un manual británico de buenos modales recomendaba que sólo lo danzaran las mujeres casadas, ya que era "un baile demasiado inmoral para ser bailado por señoritas".

Ninguna de estas objeciones impidió la difusión de la nueva danza, a la que contribuyó la apertura de un tipo nuevo de establecimiento: las salas de baile. En 1759, la cantante lírica Teresa Cornelys, tras recorrer los escenarios de media Europa con escaso éxito, recaló en Londres y fundó el que iba a ser el primer salón de baile público, el Carlisle House.

Funcionaba como un club privado y exclusivo donde se podía cenar, jugar a las cartas, escuchar las interpretaciones de una orquesta de cámara y, por supuesto, bailar. Su ejemplo no tardó en seguirse en otras capitales europeas. En Viena se abrieron el Sperl o la Sala de Apolo, donde veló sus armas el mismo Johann Strauss padre. Los más jóvenes abrazaron con entusiasmo la nueva moda y las salas de baile acabarían por ser el hábitat natural donde se desarrolló el vals.

Lo mismo cabe decir de los valses del alemán Carl Maria von Weber y del polaco Frédéric Chopin o los que el ruso Piotr Tchaikovsky incluyó en algunos de sus famosos ballets, como El cascanueces, El lago de los cisnes o La bella durmiente.

El vals como rey de los salones

Mediado el siglo XIX, el vals ya era el rey absoluto de los salones de la clase alta en toda Europa. Su origen se remonta al ländler, una danza floclórica del siglo XII que se bailaba en Austria y las zonas del Sur de Alemania. Esta danza se extendió por Europa en el siglo XVIII y se hizo muy popular entre las clases bajas, pero no fue aceptada por la nobleza y la alta burguesía hasta finales de siglo, cuando incluyeron este baile en sus grandes y prestigiosos salones. Apareció en las ciudades austríacas, principalmente en Viena, al transformar y modernizar la danza tradicional.

Aunque mantuvo el ritmo y los giros propios del ländler, refinó su forma y estructura, sobre todo sustituyendo la fiereza y el taconeo por la suavidad y fluidez propios del vals vienés.

Tipos de vals

A lo largo del tiempo y la geografía, se han ido desarrollando muchos estilos de vals. Para poder escoger la clase de baile que necesitas, es importante descubrir cuáles son todos los tipos de vals que existen.

  • El vals vienés: Este tipo de vals se baila en segmentos musicales de 8 compases o con un tempo que tiene un promedio de 150 pulsos por minuto. Recuerda que el vals vienés está compuesto por pasos bastante rápidos y que hay varios tipos de valses vieneses (internacionales o estadounidenses). Los miembros de la pareja están bastante próximos y solo se separan en algunas figuras.
  • El vals lento o inglés: El vals inglés consiste en una evolución del vals vienés que apareció casi al mismo tiempo que el vals vienés. Mientras que el vals vienés es rápido y se baila a tres tiempos, el vals inglés se baila a dos. El segundo tiempo es un tiempo de pausa, lo que le valió la denominación de «vals lento».
  • El vals musette: El musette te sumergirá en el corazón de los bailes populares franceses. Se trata de un baile menos aéreo que el vals vienés, donde se coloca a los dos compañeros en un espacio más restringido. El tempo es rápido y la pareja suele girar más que en el vals clásico. Este tipo de vals se aproxima bastante a la java, que apareció en la misma época en Francia.

El vals es, sin duda, el baile que mejor representa al Romanticismo y al siglo XIX. Cuando pensamos en un vals nos vienen a la mente las imágenes de un salón burgués decimonónico en el que las parejas bailan al son de una orquesta con un característico movimiento circular.

Tipo de Vals Tempo (pulsos por minuto) Características
Vals Vienés 150 Rápido, pasos rápidos, giros frecuentes
Vals Inglés (Lento) 84-90 Más lento, pausa en el segundo tiempo
Vals Musette Rápido Más restringido, giros frecuentes, similar a la java

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