El Río San Pedro, ubicado en la Bahía de Cádiz, es un lugar de gran importancia tanto histórica como natural. Su historia está entrelazada con disputas territoriales y ambiciones comerciales, mientras que su entorno natural ofrece una rica biodiversidad y paisajes únicos.
Historia y Conflictos en torno al Río San Pedro
En 1648, vecinos de Jerez de la Frontera realizaron una acción que cambiaría el curso de la historia de la región. Rompieron el terreno que separaba el cauce del río Guadalete y el del Salado, en el punto más cercano entre ambos, el olivar de Cartagena. El propósito era desviar el Guadalete para que desembocara por el Salado, buscando así una vía directa para la salida de los productos jerezanos, sin depender del paso por El Puerto de Santa María.
Este hecho provocó un largo pleito entre El Puerto y Jerez ante el Consejo de Castilla. Los responsables de la corta del río Guadalete no fueron identificados con precisión. El Ayuntamiento jerezano eludió responsabilidades, mientras que los documentos de la época se refieren genéricamente a vecinos de aquella ciudad o, a lo sumo, a “algunas personas celosas de diferentes estados”. Algún autor se refiere a una acción de las comunidades religiosas y la clerecía jerezanas, quizás los del monasterio de la Cartuja, que disponía de extensas propiedades y de una importante producción agrícola, pero no hay seguridad al respecto.
Existían viejas rivalidades entre las dos ciudades porque Jerez veía supeditada la navegación de sus barcos por el Guadalete a los intereses de El Puerto de Santa María. Desde tiempo atrás, Jerez alimentaba proyectos para mejorar la navegabilidad del río Guadalete y potenciar su papel comercial a través de esta vía fluvial.
En el reinado de Felipe II se barajaron alternativas al eje fluvial Sevilla-Sanlúcar de Barrameda, que se hallaba muy condicionado por los peligros para la navegación que entrañaba la barra arenosa que formaba el Guadalquivir en desembocadura. De hecho, en 1581, los ingenieros Ambrosio Mariano Azaro y Francisco de Montalbán diseñaron un proyecto para construir dos dársenas circulares y un canal navegable a fin de llevar las aguas del Guadalete hasta los mismos pies de aquella ciudad.
Vecinos de Jerez, por tanto, abrieron un canal de comunicación entre el Guadalete y el Salado, una especie de by pass entre ambos ríos que sirvió para satisfacer las aspiraciones de aquella ciudad. El Puerto reaccionó de inmediato, elevando una queja ante el Consejo de Castilla en la que advertía de las negativas consecuencias que esta acción tendría para las condiciones de navegación del curso bajo del Guadalete, al privarle del aporte natural de las aguas que provenían de la sierra.
Este pleito fue fallado a favor de El Puerto, aunque Jerez se resistió por todos los medios a su alcance al cumplimiento de la sentencia. La disputa entre las dos ciudades, sin embargo, no había tocado a su fin. La solución fue de nuevo poco duradera, pues, o bien por el efecto natural del curso de las aguas, como alegó Jerez, o por una nueva acción deliberada de los jerezanos, como defendió El Puerto, los cauces del Guadalete y el Salado volvieron a estar unidos al poco tiempo.
Esto provocó que, a fines del siglo XVII, se entablara un nuevo y agrio pleito entre las dos ciudades, en el que inicialmente Jerez consiguió el apoyo de Cádiz. El Puerto se quejaba de que la desviación del Guadalete provocaba dos graves consecuencias para sus intereses: la falta de caudal de este río al paso por su término y la obstrucción del acceso a la ciudad por vía fluvial debido a la formación de una barra, prácticamente infranqueable en bajamar para embarcaciones de una cierta envergadura. Ello había provocado el traslado del invernadero de las galeras de España desde El Puerto a Cartagena, así como serios daños al comercio portuense.
Los hechos aquí narrados influyeron en el cambio de denominación del río Salado, llamado desde entonces Salado de San Pedro o simplemente río San Pedro. La razón es que los jerezanos denominaron río San Pedro al canal que abrieron entre el Guadalete y el Salado, para subrayar así que se trataba de un nuevo cauce obra de la naturaleza, en la que ellos no habían tenido intervención.
Concluido este conflicto, el nuevo diseño de la política atlántica española, en el contexto internacional surgido del sistema de Utrecht, potenció el papel a jugar por la bahía de Cádiz. Al convertirse la bahía gaditana en una gran base naval de las marinas de guerra y mercante, reforzando e impulsando el papel que en ambos ámbitos había desempeñado hasta el momento, Patiño no podía arriesgar que sus condiciones de navegabilidad se vieran deterioradas.
Fue por ello por lo que ordenó cerrar la comunicación entre el Guadalete y el Salado de San Pedro, distribuyendo el coste de la obra entre las tres ciudades que habían protagonizado el pleito.
El Río San Pedro Hoy: Naturaleza y Recreación
Hoy en día, el Río San Pedro es un espacio natural protegido que ofrece diversas actividades recreativas. La ruta ciclista y peatonal que enlaza Puerto Real con El Puerto de Santa María a través del Parque Natural Bahía de Cádiz, conectando también el río San Pedro con el Guadalete es muy popular.
El trazado pasa a través del histórico Puente de San Alejandro, de más de 150 años de antigüedad, recuperándose ahora para este proyecto en la corta del Río de San Pedro.
Flora y Fauna
El entorno del Río San Pedro alberga una rica biodiversidad. Entre las especies que se pueden observar se encuentran:
- Flamenco rosa - Se puede ver en los humedales y lagunas del parque.
- Garza real y garceta común - Habituales en las marismas.
- Nutria europea - Ha sido avistada en algunas zonas del Río San Pedro.
- Zorros y conejos - Habitan en las áreas de matorral y pinares.
- Pinares y sabinas costeras - En las zonas de bosque.
- Enebro marítimo y lentisco - Arbustos típicos del matorral mediterráneo.
Para disfrutar plenamente de la ruta, se recomienda:
- Llevar calzado cómodo.
- Llevar agua y protección solar.
- Utilizar prismáticos y cámara para la observación de aves y fotografía de paisajes.
- Consultar la marea antes de la visita.
La mejor época para la ruta es en primavera y otoño, ideal para la observación de aves y temperaturas suaves. El verano también es agradable gracias a la sombra del pinar y la brisa marina.
014-T1. Cap14. Rio San Pedro
Recomendaciones
Para preservar este entorno natural, es importante seguir estas recomendaciones:
- No molestar ni dar comida a los animales.
- Respetar las instalaciones.
- Colaborar para evitar incendios.
- No dejar basura.
- Evitar salir solo.
- Evitar el ruido.
- Practicar un turismo responsable.
- Nunca abandonar mascotas en la naturaleza.
- No dejar huella del paso por la naturaleza.
El Plan ACTUR y el Desarrollo de la Barriada Río San Pedro
La barriada Río San Pedro (Puerto Real) cumple 40 años. El origen del barrio se produciría una década antes. Fue el llamado Plan ACTUR (Actuaciones Urbanísticas Urgentes) el que marcó el inicio de esta zona residencial y, en gran medida, el causante de muchos de los problemas que, 40 años después, sigue arrastrando la zona.
Este plan se aprobó en 1971 sobre terrenos de los términos municipales de Puerto Real (977 hectáreas) y El Puerto (616 hectáreas). El objetivo de este plan no era otro que disponer de suelo urbanizado a precio razonable para satisfacer la necesidad de viviendas sociales en las grandes concentraciones urbanas.
En el avance del plan se contemplaba nada menos que la creación de 30.766 viviendas para una población permanente que se estimó en 107.680 personas. A esto se sumaba otras más de 5.000 viviendas planeadas como segundas residencias y más de 23.000 plazas turísticas. El objetivo final era que la población total de esta “nueva ciudad” sobrepasase en temporada alta de turismo las 136.200 habitantes.
El terreno elegido para el ACTUR-Río San Pedro (más de un tercio inundable) incluía zonas de especial interés medioambiental, desde el propio parque de Los Toruños y Pinar de La Algaida, a los pinares del Río San Pedro, la Playa de Levante y las Salinas de El Trocadero.
José Antonio Barroso recuerda que cuando llegan las democracias municipales y cuando el movimiento ecologista ya está en ciernes, empieza a cuestionarse este proyecto. “Nosotros empezamos a trabajar en un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que finalmente se aprobó en 1982, que lo primero que hace en el Río San Pedro es crear zonas de equipamiento, que no había ninguna, porque todas iban a la parte de El Puerto de Santa María”, afirma el ex alcalde.
Ese PGOU, también protegía los pinares, definió las áreas universitarias y limitó el suelo industrial, prácticamente a lo que ya estaba urbanizado. Así, recuerda el ex alcalde, que cuando se terminan de ocupar los espacios residenciales no había ni un solo equipamiento hecho, a excepción del colegio de Primaria.
