Felipe II: El Año en que Nació el Rey Prudente

Felipe II, conocido como el Rey Prudente, fue una figura central en la historia de España y Europa. Su reinado marcó un período de gran poder y expansión para el Imperio Español, pero también estuvo lleno de desafíos y controversias. Este artículo explorará el año de su nacimiento, su ascenso al trono y algunos de los eventos más destacados de su vida.

Retrato de Felipe II

El Nacimiento de un Príncipe

Felipe II nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527, hijo del emperador Carlos V y de Isabel de Portugal. Su nacimiento tuvo lugar en el Palacio de los Pimentel, y fue bautizado en el convento vallisoletano de San Pablo. El bautismo estaba programado para el 5 de junio de ese año. La norma obligaba a celebrar los bautizos en la parroquia de la que formara parte el edificio donde naciese el niño, siendo en este caso la parroquia de San Martín.

Según cuenta la leyenda, se cortaron las rejas de la ventana para que se pudiera sacar a Felipe y que fuese bautizado en San Pablo. En la actualidad, se conserva la cadena que cierra la ventana para recordar aquel momento histórico.

Palacio de Pimentel en Valladolid, lugar de nacimiento de Felipe II

Ascenso al Trono

El 16 de enero de 1556, Carlos I cedió a su hijo Felipe, de 28 años, la corona de España en sus habitaciones privadas y sin ningún tipo de ceremonia. Felipe II, como se le conocería a partir de ese momento, convirtió a la monarquía española en la primera potencia de Europa y llevó al Imperio Español a su máximo apogeo, impulsando la exploración del mundo y la expansión territorial a través de los océanos Atlántico y Pacífico.

En 1555, Carlos I enfermó y decidió dejar el poder en manos de su hijo y de su hermano. En octubre de ese mismo año, tuvo lugar la ceremonia en la que entregó a Felipe la Corona de los Países Bajos. Al año siguiente, 1556, su padre también le dio las Coronas de Aragón y de Castilla. Por su parte, su tío, Fernando I de Habsburgo, heredó el poder que tenía el Imperio de Carlos V en Alemania.

Con 29 años, Felipe II tomó posesión de su cargo como Rey de España siendo también rey consorte de Inglaterra, pues por aquel entonces estaba casado con Maria Tudor.

Un Reinado Marcado por el Poder y la Religión

Convencido del origen divino de su poder, su política se encontró siempre inspirada por dos principios básicos: la defensa de la fé católica y su constante preocupación por ser justo. La obsesión por actuar acorde con sus principios le condujo a constantes escrúpulos y dudas, y llevó a que los confesores y las juntas de teólogos jugasen un papel crucial en el gobierno del Estado. Felipe II mostró siempre un férreo sentido del deber, ya que se sentía responsable de sus actos no solo ante sus súbditos sino también ante Dios.

Entraría desde muy joven en contacto con los asuntos de Estado, ya que en 1543 actuó como regente de los reinos hispánicos, y ese mismo año contrajo matrimonio con María de Portugal, con el objetivo de alcanzar la unidad peninsular. En 1546 llegó a ser nombrado duque de Milán y ocho años después, viudo de su primera esposa, se desposó con María Tudor, la entonces reina de Inglaterra, para lograr la unión de España con aquella nación.

Principales Acontecimientos Durante su Reinado

El reinado de Felipe II comenzó con un nuevo estallido de la rivalidad entre Francia y España y en 1556 se reanudó la lucha entre ambas potencias, logrando los españoles una importante victoria en la batalla de San Quintín en 1557. Fruto de esa nueva amistad, llegaría la boda de Felipe con Isabel de Valois, la hija del monarca Enrique II.

Bajo su mandato comenzó, además, una gran hostilidad contra la población morisca y ordenó a Juan de Austria que les reprimiese en las Alpujarras, mientras trataba de unir a las naciones católicas contra la amenaza turca y berberisca en el Mediterráneo.

En el año 1580 logró uno de sus principales triunfos políticos consiguiendo incorporar a sus dominios Portugal y su inmenso imperio y, después, concedió su apoyo tanto económico como militar a la Santa Liga francesa, siguió con sus campañas en los Países Bajos y emprendió una expedición contra Inglaterra en venganza por la ayuda que los ingleses prestaban a los rebeldes holandeses.

Las revueltas en los Países Bajos fueron apoyadas por los ingleses. El monarca español mandó a su armada a Inglaterra como castigo por apoyar a los insurgentes. Rápidamente los ingleses rebautizaron como “Armada Invencible” al ejército naval español. Este fue, sin duda, uno de las mayores humillaciones y fracasos del monarca.

Durante los más de 40 años de reinado, se produjeron grandes batallas. El reinado de Felipe II confirió a España el título de mayor potencia europea y, posiblemente, el de país más poderoso de su tiempo. Para muchos historiadores, Felipe II fue quien configuró la monarquía hispánica o hispana.

A continuación, se presenta una tabla con los matrimonios de Felipe II:

EsposaPeriodoNotas
Manuela de Portugal1543-1544Madre del príncipe Carlos
María I Tudor1554-1558Reina de Inglaterra
Isabel de Valois1559-1568Considerado su matrimonio más feliz
Ana de Austria1570-1580Madre de varios hijos, incluyendo a Felipe III

Cuatro fueron las mujeres con las que se esposó Felipe II a lo largo de su vida. La primera de ellas fue Manuela de Portugal (1543-1544), con la que nació el príncipe Carlos. En terceras nupcias, con la francesa Isabel de Valois. Para muchos, este fue su matrimonio más feliz y ella su esposa más querida. En 1568 murieron su hijo Carlos y su esposa Isabel. Al quedarse viudo y no tener descendencia directa, Felipe II se casó por cuarta vez. Fue con su sobrina, la archiduquesa Ana de Austria. Con Ana de Austria tuvo cuatro hijos y una hija: Fernando, Carlos Lorenzo, Diego Félix, Felipe y María.

Los Últimos Años y el Legado

En sus últimos años como monarca, Felipe II llevó a cabo un gran esfuerzo militar y económico que terminaría resultando estéril, ya que tuvo que aceptar la llegada de los Borbones al trono de Francia, la independencia de las Provincias Unidas y la hegemonía inglesa en el mar de Inglaterra. El desgaste humano y económico, debido al continuo aumento de los tributos, junto con las bancarrotas estatales, conllevaron el proceso de decadencia que se vería agudizado durante el siglo siguiente.

Felipe II de España, el rey prudente.

Monasterio de El Escorial, donde Felipe II pasó sus últimos años y falleció

Los últimos años de su vida los pasó en El Monasterio de El Escorial. Allí mismo murió el 13 de septiembre de 1598. En el verano de 1598, y según fray José de Sigüenza, su consejero, Felipe II se sintió "asado y consumido del fuego maligno que le tenía ya en los huesos". Sufrió unos dolores tan intensos que no se le podía mover, lavar o cambiar de ropa. La madrugada del 13 de septiembre, hace 415 años, falleció, a los 71 años de edad, en una alcoba de El Escorial, convirtiendo a su hijo en testigo de su muerte.

Desde su muerte fue presentado por sus defensores como arquetipo de virtudes, y por sus enemigos como una persona extremadamente fanática y despótica. Esta dicotomía entre la leyenda blanca o rosa y leyenda negra fue favorecida por sus propios actos, ya que se negó a que se publicaran biografías suyas en vida y ordenó la destrucción de su correspondencia.

Felipe II de España, llamado «el Prudente» (Valladolid, 21 de mayo de 1527-San Lorenzo de El Escorial, 13 de septiembre de 1598), fue rey de Españai desde el 15 de enero de 1556 hasta su muerte; de Nápoles y Sicilia desde 1554; y de Portugal y los Algarbes -como Felipe I- desde 1580, logrando una unión dinástica que duró sesenta años. Fue asimismo rey de Inglaterra e Irlanda iure uxoris, por su matrimonio con María I, entre 1554 y 1558.

Fue hijo y heredero de Carlos I de España e Isabel de Portugal, hermano de María de Austria y Juana de Austria, nieto por vía paterna de Juana I de Castilla y Felipe I de Castilla, y de Manuel I de Portugal y María de Aragón por vía materna; murió el 13 de septiembre de 1598 a los setenta y un años de edad, en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, para lo cual fue llevado desde Madrid en una silla-tumbona fabricada para tal ocasión, dada la insistencia del monarca de pasar sus últimos días allí.

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