El río Narcea, con una longitud de aproximadamente 110 kilómetros, es el segundo río más largo del Principado de Asturias, solo superado por el Nalón. Este río, de gran importancia ecológica y paisajística, tiene su origen en un entorno natural privilegiado.
El nacimiento del río Narcea se encuentra en los valles que rodean el Monte de Muniellos, dentro del término municipal de Cangas de Tineo. Específicamente, el río nace en el valle de Monasterio de Hermo.
Estos valles, junto con Vega del Tallo y Monasterio del Coto, convergen cerca de Vegalagar para formar el río Coto, que finalmente desemboca en el Narcea en un punto conocido como Regla.
El Valle de Monasterio de Hermo
El valle de Monasterio de Hermo se caracteriza por su densa población de hayas en la ladera sur, en la margen izquierda del río Narcea. Esta ladera se extiende a lo largo de unos 10 kilómetros, abarcando una superficie de aproximadamente 1.500 hectáreas densamente arboladas. Se estima que este monte contiene entre 150.000 y 200.000 metros cúbicos de madera.
El acceso a Monasterio de Hermo se realiza actualmente por carretera hasta Rengos, desde donde se toma un camino de carro que sigue el curso del Narcea, un trayecto que dura cerca de dos horas a caballo. Sin embargo, se proyecta la construcción de un ferrocarril que facilitaría enormemente la salida de esta gran masa de arbolado.
La Importancia de la Madera
En todo el término municipal de Cangas de Tineo se advierte la abundancia de maderas. En los valles que rodean el Monte de Muniellos, este producto constituye masas susceptibles de una explotación industrial intensa. Estos valles son el de Monasterio de Hermo, donde nace el río Narcea, Vega del Tallo y Monasterio del Coto.
Aparece este valle densamente poblado de madera de haya en su ladera Sur, ó sea en la margen izquierda del río Narcea. Se desarrolla esta ladera entre dos puntos de esta margen que distarán entre sí unos 7 kilómetros, pero, con las circunvalaciones, entrantes y salientes de esta montaña bastante accidentada, bien puede calcularse que desarrolla una superficie de 10 kilómetros de largo.
Por esta aldea pasa el trazado del ferrocarril en proyecto, y por tanto la salida de esta gran masa de arbolado será en su día sumamente fácil. Actualmente, para ir a Monasterio de Hermo hay que llegar por carretera a Rengos y en este punto tomar un camino de carro que sigue el curso del Narcea, tardándose en recorrerle a caballo cerca de dos horas.
El Monte Cabrero y Valdebueyes
En este valle, que por su angostura puede llamarse cañada ó barranco, se desarrolla el monte llamado Cabrero. Más al Norte que el monte Cabrero está el de Monasterio del Coto.
Casi lindando con el Monte Cabrero por la parte más alta del mismo, ó sea en el Puerto de Valdebueyes, se encuentra el bosque Valdebueyes perteneciente a la familia de Ron y que según dicen lo enajenarían en 30 ó 40.000 pesetas.
Entre Monasterio de Hermo, Cabrero, Valdebueyes y Monasterio del Coto están los bosques de Rengos y Muniellos propios de la Sociedad Bosna Asturiana. Si se reunieran en una sola propiedad aquellos cuatro montes se obtendría una cubicación de madera no muy inferior a la que alcanza la Bosna Asturiana, pero está siempre tendrá la ventaja de tener más concentrada, ó sea más reunida, la madera y poder hacer por tanto una explotación más económica.
El Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias
El Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, declarado en el año 2002, ocupa gran parte de las montañas del sur del concejo de Cangas de Narcea, la práctica totalidad del concejo de Degaña y pequeñas áreas al este del concejo de Ibias. Este espacio debe su nombre a que en él se incluyen los nacimientos de los ríos Narcea e Ibias y las partes altas de sus primeros afluentes.
Comprende la cabecera del río Narcea, desde su nacimiento en el Collado Alto hasta Rengos. Por la margen derecha de éste se incluyen las cabeceras de los ríos Carabales, Junquera, Cibea, Naviego y Gillón. Por la izquierda, las del Coto y Muniellos.
En las antiguas Caballerizas del Monasterio de Corias, en Cangas del Narcea, se localiza el Centro de Interpretación del Parque, que alberga una exposición permanente en la que se recogen los valores naturales y culturales del área protegida.
Flora y Fauna
Los bosques de mayor extensión son, sin duda, los robledales de roble albar y los hayedos. Los robledales albares se sitúan preferentemente sobre las laderas orientadas al sur mientras que los hayedos lo hacen en exposiciones norte, donde la menor insolación favorece una mayor humedad ambiental. Los hayedos más extensos y representativos son los que se conservan en la cuenca alta del Narcea, en el Monte de Hermo.
El ámbito del Parque constituye uno de los lugares de mayor riqueza faunística de toda la Cordillera Cantábrica. Entre los grandes mamíferos destacan además el lobo y los grandes ungulados de interés cinegético: jabalí, corzo y rebeco.
Patrimonio Cultural
En el territorio incluido en Parque Natural son numerosas las evidencias de actividad humana en la época romana, tanto en lo que se refiere a restos de explotaciones de oro como a asentamientos castreños vinculados. No obstante, el principal interés cultural del área no reside tanto en el patrimonio arqueológico y artístico como en el rico patrimonio etnográfico de la zona.
Los pueblos de Tablado, Sisterna y el Bao, en el área ibiense integrada en el Parque componen lo que se ha denominado A Terra dos Cunqueiros. La mayoría de los varones de esas localidades se empleaban en la fabricación de vajillas de madera mediante un primitivo torno de pedal y herramientas de corte manuales.
El Río Narcea: Un Ecosistema Valioso
Con una longitud de aproximadamente 110 kilómetros, el río Narcea es el segundo más extenso del Principado de Asturias, por detrás del Nalón. Desde su nacimiento en las montañas del parque natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, este curso fluvial recorre los concejos de Cangas de Narcea, Tineo, Belmonte de Miranda, Salas y Pravia hasta su desembocadura en el río Nalón, a escasos kilómetros del mar.
El río fluye desde su origen a través de un valle entre la Sierra de Pena Cuervo y La Sierra de Caniellas, creando pequeños y estrechos collados donde se establecieron un gran número de asentamientos. Luego, el narcea se comprime al pasar entre las sierras de Peña Ventana y El Pando, para luego ensancharse nuevamente hasta llegar a Cangas del Narcea, la principal población que atraviesa.
El Narcea es famoso por su belleza y su abundante fauna y flora. A lo largo de su recorrido, cruza extensos bosques de robles (Quercus robur), castaños (Castanea sativa) y hayas (Fagus sylvatica), que ofrecen un espectáculo visual impresionante, especialmente durante el otoño, cuando las hojas se tiñen de colores cálidos.
Pero sin duda alguna, el habitante más emblemático del río es el salmón atlántico (Salmo salar) que nada a lo largo del Narcea, siendo la más codiciada pieza de los numerosos cotos de pesca establecidos por el Principado. El río Narcea forma uno de los reductos de este salmón en la península ibérica, por lo que atrae a gran cantidad de competidores y curiosos en busca del “Campanu”, el primer ejemplar capturado tras el inicio de la campaña pesquera el tercer domingo de abril.
El río Narcea, a pesar de ser el afluente más importante del río Nalón, dado que desemboca en las proximidades de la cola del estuario, debe ser considerado como un río principal. Tiene una superficie de 1.135 Km2 y una longitud de 123 Km, y es el segundo en extensión de Asturias. Nace en las Fuentes del Narcea y desemboca en el río Nalón a la altura de Forcinas (Pravia), estando parte de su curso alto en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.
El río Arganza, que tiene su origen en las sierras de la parroquia de Las Montañas, es uno de los principales afluentes del Narcea, y marca un impreciso límite con los concejos de Allande y Tineo.
Los Molinos de Agua
Si nos adentramos en los valles y riberas de nuestro concejo, vemos que todos tienen algo en común, en todos se escucha el agradable murmullo que produce el agua de algún río que tintinea al trascurrir nerviosa entre las piedras del cauce. Este agua riega las vegas haciéndolas ricas y fértiles, además de darles frescura y verdor. Si uno es observador, también se da cuenta que siguiendo estas riberas, de cuando en cuando, nos asaltan grandes y pequeños molinos de agua. La mayoría de las veces están totalmente desvencijados y abandonados, aunque con sorpresa se ven algunos muy bien conservados.
Estos molinos están unidos irremediablemente al río, al sonido del agua, a las peñas tapizadas de musgo, a los árboles de ribera y a los tonos verdes de la hierba regada de los prados. Antiguamente, este concejo no se caracterizaba precisamente por estar bien comunicado con la Meseta ni con el centro de la región; esto provocó que durante muchos años fuera difícil el intercambio de productos y el comercio con otros centros de producción, lo que obligó a nuestros antepasados a tener que ingeniárselas para autoabastecerse.
Para moler este trigo era necesario tener molinos en cada zona del concejo y esto explica que haya tantos ingenios hidráulicos al lado de nuestros ríos y regueiros. Los molinos en Asturias no los mueve el viento, como aquellos que atacaron a nuestro loco y entrañable Don Quijote de la Mancha; los de Asturias los mueve el agua. El funcionamiento del sistema se basa en almacenar una cantidad de agua a una determinada altura respecto de la turbina del molino; esta altura suele ser de dos o tres metros.
La situación del molino es casi siempre la misma, cerca del río, a cotas superiores se hace una estacada o banzáu para retener y dirigir el agua hacia una presa que la conduce hacia el pozo de acumulación, situado junto al molino. Este pozo tiene dos finalidades, la primera y fundamental es crear una diferencia de altura entre el pozo y la zona baja del molino donde va situado el rodezno, una rueda horizontal que gira impulsada por la energía cinética que le transmite el agua, produciendo un momento de fuerza que hace girar los elementos mecánicos del molino. El agua incide con cierta presión y velocidad sobre los canjilones del rodezno situado en la parte inferior del molino.
En general, los molinos ofrecen una estampa de gran belleza, pues siempre están construidos en un entorno donde los árboles de ribera se mezclan con los agradables sonidos del agua; además, estas construcciones poseen una arquitectura poco agresiva con el medio, ya que el molino consta generalmente de dos plantas de dimensiones bastante reducidas. En la segunda planta están todos los utensilios de la molienda con un pequeño almacén y en la planta inferior es donde se produce todo el proceso hidráulico.
Con esta pequeña industria se creó una nueva profesión artesana, la de molinero. Las tareas más frecuentes de éste eran limpiar periódicamente la presa que comunica el molino con la estacada del río, reparar las fugas de agua, mantenimiento de todos los elementos mecánicos del molino, engrase de cojinetes, picado de las muelas… El picado de las muelas era un trabajo de gran precisión para el que se requería mucha experiencia, pues de él dependía el buen resultado de la molienda.
| Molino | Ubicación | Características |
|---|---|---|
| Molino de Agüera de Castanéu | Orilla del río Narcea, Castanéu | Dos piedras de moler francesas, aún activo |
| Molino de Fariñas | Orillas del río Luiña, cerca de Cangas | Dos muelas francesas, toma de fuerza para aventadora |
| Molino de Monasterio del Couto | Río del Couto, Monasterio del Couto | Tres piedras (dos francesas), turbina moderna con dos salidas de agua, inactivo |
| Molino de Veigapope | Río Narcea, Veigapope | Tres muelas francesas, uno en funcionamiento |
