El ballet clásico es una forma de danza que ha evolucionado a lo largo de varios siglos, estableciéndose como una de las disciplinas artísticas más refinadas y exigentes del mundo. Para comprender plenamente esta forma de arte, es esencial explorar sus orígenes históricos, su desarrollo a lo largo del tiempo y los elementos que lo caracterizan.
Si bien la danza es algo tan antiguo como el hombre, el nacimiento del ballet suele hacerse coincidir con la representación en el Palais de Petit Borbon, en 1581, del Ballet comique de la reine.
¿Queréis conocer los hitos más importantes desde sus orígenes hasta la época moderna? ¿Queréis saber un poco más sobre los orígenes del ballet clásico y su evolución?
El ballet clásico se distingue por su técnica rigurosa, que incluye una serie de posiciones y movimientos estandarizados. La alineación corporal y el control son esenciales. La narrativa es otro elemento crucial, con muchas obras clásicas basadas en historias de amor, tragedia y fantasía. Los elementos escenográficos y el vestuario también juegan un papel vital en la creación de la atmósfera y la estética del ballet.
Es así como encontramos grandes diferencias entre el ballet de entretenimiento que se ofrecía en los palacios a los reyes, y el de nuestros días, que tiende a ser un ballet más filosófico.
Orígenes del Ballet Clásico
El ballet clásico tiene sus raíces en el Renacimiento italiano del siglo XV. Durante este período, las cortes italianas comenzaron a organizar espectáculos de danza para celebrar eventos importantes como bodas y victorias militares. Estos espectáculos, conocidos como «balletti» o «balletos«, combinaban música, poesía y danza, y eran ejecutados por la nobleza como una forma de entretenimiento y demostración de poder.
Uno de los pioneros en la codificación del ballet fue Domenico da Piacenza, un maestro de danza italiano, cuyas enseñanzas y escritos establecieron algunas de las primeras técnicas formales de la danza renacentista.
El término ballet viene de la palabra italiana “balleto”, que significa danza. El término “ballet” viene del francés y significa baile coreografiado, que a su vez procede del italiano “balletto” diminutivo de “ballo” (baile) tomado del latín ballo/ballare (bailar) a su vez tomado del griego “ballizo” que significa bailar o saltar. Este término fue utilizado por primera vez para referirse a este tipo de danza/composición por el compositor francés Balthazar de Beajoyeaux.
Su historia como tal, empieza en la corte italiana renacentista en los siglos XV y XVI. Como sucede hoy en día, las modas se copian, y estos bailes característicos de los cortesanos italianos llegan a Francia.
En la Edad Media la religión estaba tan arraigada en la sociedad, que ésta se sentía temerosa de Dios, viviendo bajo normas estrictas de conducta. A finales del siglo XV llegó el Renacimiento y, como un soplo de aire fresco, supuso un gran cambio en la forma de pensar.
En el siglo XVI, Catalina de Médici, una noble italiana casada con el rey Enrique II de Francia, llevó la tradición del ballet a la corte francesa. Catalina patrocinó muchos eventos de ballet y ayudó a popularizar la danza entre la aristocracia francesa.
Pero fue en el siglo XVIII en Francia, durante el reinado de Luis XIV, gran bailarín, cuando los cortesanos (ballet de cour o ballet de la corte), y los bailarines se hicieron profesionales. El verdadero impulso para el ballet clásico llegó con el reinado de Luis XIV en el siglo XVII. Conocido como el «Rey Sol«, Luis XIV era un apasionado bailarín y fundó la Académie Royale de Danse en 1661, la primera institución dedicada a la enseñanza y preservación del ballet. Esta academia estableció muchas de las reglas y técnicas que aún se utilizan en el ballet clásico moderno.
Tras estos primeros años se fue desarrollando el ballet en las cortes europeas, especialmente la francesa. Luis XIV (el rey Sol) era un gran apasionado de la danza, que había recibido formación y representado muchas obras del ballet en su corte, creó la primera escuela y compañía profesional de ballet: el Ballet de la Ópera de París. Allí fue donde se codificaron las cinco posiciones básicas, algunos pasos y se fue perfeccionando la técnica. Este desarrollo en Francia explica el predominio del idioma francés en el vocabulario de ballet.
La codificación del ballet continuó en el siglo XVIII con la creación de cinco posiciones básicas de los pies y un vocabulario estándar de movimientos, gracias al trabajo de coreógrafos como Pierre Beauchamp y Jean-Georges Noverre.
Jean-Georges Noverre, por otro lado, fue un defensor de la «ballet d’action«, un enfoque que enfatizaba la narrativa y la expresión emocional a través de la danza. Noverre creía que el ballet debía contar una historia y que los bailarines debían ser capaces de expresar emociones complejas a través de sus movimientos.
El ballet clásico también se vio influenciado por el desarrollo de la ópera-ballet en Francia y la aparición de compañías de ballet profesionales. Durante este período, el ballet comenzó a separarse de los espectáculos de ópera y a establecerse como una forma de arte independiente.
El punto de inflexión, tras este periodo de desarrollo, se sitúa a finales del siglo XVIII y principios del XIX con el movimiento romántico, cuando se crea la génesis del ballet moderno como tal. Es en esta época en la que los bailarines empiezan a hacer movimientos etéreos y aéreos entre otros; el baile sobre zapatillas de puntas de las bailarinas empieza a desarrollarse…
En el siglo XIX, el ballet romántico emergió como una nueva forma estilística, destacándose por su énfasis en la expresión emocional y la técnica virtuosa. Obras como «La Sylphide» y «Giselle» son ejemplos icónicos de este período. El primer gran ballet romántico es La Sílfide, estrenado en la Ópera de París en 1832, si bien la gran representación de la época fue Giselle (1841), donde la bailarina principal es el centro del espectáculo, pálida, etérea, envuelta en vaporosas telas. Ambas obras se representaban en dos actos, el primero representando el mundo terrenal y el segundo el espiritual.
A partir de 1850 la Ópera gana terreno al ballet en Francia, momento en el que el Ballet Imperial de San Petersburgo se posiciona en el sector. El siguiente gran desarrollo se produce a partir de la segunda del siglo XIX y la figura clave de esta época es el francés Marius Petipa, que es invitado en 1847 a colaborar con el ballet imperial de San Petersburgo. Bajo su dirección se produciría la gran eclosión del ballet y en 1881 el compositor Tchaikovsky empezó a trabajar para Petipa y sería en esta alianza en la que se crearían las obras de ballet más importantes de toda la historia: “El lago de los Cisnes” (1895), “El Cascanueces” (1892) y “La bella durmiente” (1890).
Rusia se convirtió en un centro importante para el desarrollo del ballet clásico a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, gracias a coreógrafos como Marius Petipa y compositores como Pyotr Ilyich Tchaikovsky. Producciones como «El lago de los cisnes», «La bella durmiente» y «El cascanueces» se convirtieron en pilares del repertorio clásico.
Los vínculos de Petipa con España fueron singulares. Su paso como bailarín en 1845 por el Teatro del Circo de Madrid le aproximó a nuestra cultura y las tradiciones, que luego recrearía en su labor coreográfica en Rusia. El conocimiento obtenido se haría presente en buena parte de su más valorada obra creativa, como puede verse en «Don Quijote».
La vasta producción de Petipa contiene otras obras significativas dentro del contexto del ballet ruso, aunque no tan conocidas como las citadas: Paquita, Esmeralda, Raymonda, El talismán, La cenicienta, junto a Enrico Cecchetti y Lev Ivanov, y Arlequinada. Igualmente, sus reposiciones de La sílfide, Giselle y Coppelia, permitieron la permanencia de la impronta del romanticismo dentro de un ámbito social y cultural distinto.
El papel de Sergei Diaghilev, el fundador de los Ballets Rusos, es imprescindible para la expansión mundial de este tipo de arte. Durante el siglo XX, se produce la expansión internacional del ballet. Con especial mención a la creación en 1907 de la compañía los Ballets Rusos por el empresario e intelectual de San Petersburgo Sergei Diaghilev, que contaba con los mejores bailarines del Ballet Imperial de San Peterburgo dirigidos por Marius Petipa.
El Origen del Ballet
Es importante recordar que al principio, las mujeres todavía no participaban en la danza, por lo que los primeros bailarines eran hombres, y tenían que disfrazarse de mujer para representar papeles femeninos. ¿Os imagináis una obra donde los papeles femeninos los representan hombres disfrazados? ¿No sería raro ver un ballet sin tutús? Creo que estaréis de acuerdo con que no hay nada más icónico que las típicas zapatillas de punta cuadrada de una bailarina. Pero la ropa de los primeros bailarines no tenía nada que ver con esto.
A raíz de esta danza clásica nacen otros bailes como la danza contemporánea. Además, el ballet clásico ha influido en muchas otras formas de danza y teatro.
El ballet clásico sigue siendo una parte esencial del panorama cultural global.
Beneficios del Ballet
- Tanto la flexibilidad como la elasticidad son imprescindibles para ejecutar los movimientos de este baile. Es por ello que realizarlos de continuo mejorará la capacidad de realizar ciertos movimientos con más fluidez.
- La postura puede entrenarse y si lo fomentamos desde pequeños mucho mejor, así evitaremos posibles futuras enfermedades de espalda. Los ejercicios del ballet trabajan el movimiento de la postura de todo el cuerpo.
- El ballet es saludable también para la mente. La adrenalina liberada al practicarlo nos hace sentir más vivos y felices y por lo tanto más relajados. Por lo que su práctica generará un mejor descanso y evitará la agresividad.
- Entrenar el cuerpo y calmar la mente son dos de los fundamentos de esta actividad, por lo que de la mano de ellos irán la concentración, la serenidad y la confianza, que parten del esfuerzo y el seguimiento de una metodología muy concreta y disciplinada.
- Fomentar el movimiento mediante esta expresión artística genera al bailar, tanto solos como acompañados, conocerse e imaginar nuevas posiciones. La creatividad es algo que tenemos innato y potenciarla es muy positivo para nuestro desarrollo humano.
- Bailar en grupo genera vínculos y el sentimiento de pertenencia que da lugar a valores como la empatía o la responsabilidad. Valores que, si se comienzan a trabajar desde pequeños, darán lugar a un adulto con más confianza y capaz de saber relacionarse mejor en cualquier contexto social.
Clases y Horarios en Hope Danza
Si además de conocer la historia del ballet clásico quieres tener la oportunidad de aprender a practicarlo, en Hope Danza impartimos clases de ballet clásico para todas las edades. Explora todas nuestras clases y horarios en Hope Danza y encuentra la disciplina que más te apasiona.
| Niveles | Edades | Horarios |
|---|---|---|
| Iniciación a la danza | De 4 a 6 años | Lunes de 17:30 a 19:00 h |
| Grado elemental | De 7 a 10 años | Lunes y miércoles de 17:30 a 19:00 h |
| Grado medio | De 10 a 12 años | Martes y jueves de 17:30 a 19:00 h |
| Grado avanzado | De 12 a 15 años | Martes y jueves de 17:30 a 19:00 h Sábados de 10:00 a 11:30 h |
| Grado superior | A partir de los 16 años | Martes y jueves de 19:00 a 21:00 h Viernes de de 19:30 a 21:30 h Sábados de 11:30 a 13:30 h |
| Ballet para adultos | Lunes y miércoles de 20:30 a 22:00 h Martes y jueves de de 9:30 a 11:15h |
