Superar un aborto es un proceso que abarca tanto la recuperación física como el cuidado emocional. Un aborto es un proceso doloroso, tanto físico como personal.
Es de vital importancia que tras la interrupción de un embarazo (sobre todo si es muy deseado), la paciente se tome un tiempo de descanso para recuperarse física y anímicamente. Este difícil trago, sea involuntario o no, es además muy confuso ya que existe mucha información y muchas pautas sobre temas de gestación y, sin embargo, muy poca y poco clara cuando se trata de hablar de la interrupción de ésta.
Cuidados Físicos Después de un Aborto
Prestar atención a los cuidados después de un aborto es fundamental para una recuperación física adecuada y minimizar complicaciones. Después de un aborto quirúrgico, es indispensable seguir un protocolo de cuidados post-aborto para mitigar el dolor y promover la recuperación física.
Reposo y Observación
El reposo es fundamental. Hay que descansar, hacer al menos un día de reposo. Cuidados Después de un Aborto Espontáneo sin Legrado: Aunque no haya intervención quirúrgica, el cuerpo necesita tiempo para ajustarse y sanar. Observar el dolor pélvico después de un aborto. Reposo y observación de los patrones de sangrado.
Manejo del Dolor
Tras un aborto espontáneo, es común experimentar dolor pélvico después de un aborto, así como calambres similares a los dolores menstruales. Estos síntomas son parte del proceso natural en el que el útero vuelve a su estado previo al embarazo. Además, usar compresas calientes puede ser beneficioso para aliviar los cólicos uterinos. Puedes sentir molestias parecidas a las de una regla.
Recomendaciones Adicionales
- No realizarse duchas vaginales ni nadar.
- No tener relaciones sexuales durante dos-tres semanas. Esto se debe a que el cuello del útero, al estar más abierto, es más propenso a infecciones.
- Se recomienda no beber ni fumar en las dos-tres semanas posteriores.
- Para evitar el riesgo de infección es absolutamente imprescindible que no introduzcas nada por la vagina. No puedes sumergirte en agua (bañeras, piscinas, etc.), no puedes usar tampones para la posible pérdida post-intervención, y no se deben mantener relaciones sexuales con penetración vaginal.
Tipos de Aborto y Recuperación
Aborto Farmacológico
Para optar por este método abortivo, la duración del embarazo no debe superar las 7 semanas, y antes de realizar ningún procedimiento, la mujer deberá someterse a una ecografía para determinar el estado del feto y así, conocer las posibilidades para llevar a cabo este procedimiento. En este caso, después de un aborto sí pueden darse sangrados más abundantes, por lo que se recomienda descansar en casa durante 2-3 días, realizar el mayor reposo posible durante este corto tiempo y esperar que la menstruación vuelva a su cauce. Si el aborto se ha inducido mediante el consumo de productos farmacológicos, es probable sufrir dolor abdominal o de espalda.
Aborto Quirúrgico
El tiempo máximo recomendado de embarazo para someterse a este método no debería ser superior a las 12-14 semanas, por su mayor facilidad y menores riesgos. Se podría realizar también en embarazos superiores a 14 semanas, pero ya requeriría de mayor cirugía para dilatar un poco más el cuello uterino. Al tratarse de una cirugía leve, no se necesita un tiempo muy largo de recuperación, más bien se recomienda un reposo de 1-2 días para comprobar que el cuerpo reacciona correctamente. Después de un aborto quirúrgico, la mujer podrá sentir ciertos dolores calambres en la zona abdominal, no muy fuertes, pero que pueden ser contrarrestados con los habituales analgésicos que la paciente consuma, indicados siempre por el especialista que la ha tratado. Después de un aborto mediante cirugía, la menstruación suele ser más leve que un período menstrual común.
Complicaciones y Señales de Alerta
Las complicaciones tras un aborto son varias, la mayoría muy poco frecuentes.
- Hemorragia: El riesgo de hemorragia es baja (aproximadamente 1 cada 1.000 abortos) y es menor en gestaciones más precoces. Se presenta sangrado muy abundante con muchos coágulos.
- Hematometra: Consiste en la acumulación de coágulos dentro del útero y puede ocurrir tras el tratamiento quirúrgico. Los síntomas pueden ser inmediatos o tardíos dependiendo de la velocidad de acumulación y del volumen.
- Infección genital: La infección del tracto genital ocurre hasta en un 10% de los casos. Se debe considerar cuando aparece fiebre >39ºC en las primeras 72 horas tras el aborto. Mal olor de las secreciones de la vagina.
- Síndrome de Asherman: Consiste en la formación de adherencias uterinas.
Aspectos Emocionales y Trauma Post-Aborto
Por otro lado, la comprensión emocional tras un aborto es tan vital como la atención física; es el reconocimiento delicado del mosaico de sentimientos que pueden surgir. En este periodo, las emociones pueden fluctuar entre el alivio, la tristeza, el arrepentimiento o la confusión. Abrazar estos sentimientos sin juicio y permitirse vivir el duelo a su propio ritmo es un acto de valentía y autocompasión.
Muchas veces, estas situaciones de malestar general son causadas por razones más sentimentales que físicas, por lo que puede suponer a una persona la pérdida, voluntaria o no, del feto.
Trauma Post-Aborto: Un Análisis Profundo
El trauma post-aborto se refiere a las reacciones emocionales, psicológicas y fisiológicas que algunas mujeres pueden experimentar tras un aborto inducido, aunque su existencia con diagnóstico médico es objeto de controversia. Numerosos trabajos han estudiado las posibles secuelas que la práctica del aborto provocado puede ocasionar en las mujeres que lo sufren. Estas secuelas no deben considerarse como un síndrome, dado que el término síndrome se utiliza para describir un conjunto de signos y síntomas que cuando ocurren juntos indican la existencia de una enfermedad o trastorno específico. En el caso del aborto, las distintas secuelas no aparecen conjuntamente en todos los casos, por lo que no es correcto hablar de síndrome sino de trauma post-aborto.
Todo trauma proviene de un shock emocional. En psicología el shock emocional es el resultado de un evento traumático que obnubila la facultad que tiene un individuo para hacer frente a las emociones que siente. El trauma post-aborto puede causar secuelas permanentes a corto y largo plazo. Se sabe que el choque emocional es uno de los factores que contribuyen al inicio de la depresión.
Los cambios a nivel biológico, emocional y mental de una mujer embarazada son muy importantes, pues toda mujer gestante tiene un auténtico tsunami emocional. Se ha encontrado que durante el embarazo su cerebro reduce su volumen en un 7%, lo que constituye una reestructuración cerebral similar a la que se produce durante la pubertad. Se trata de una poda sináptica asociada a una intensa crisis vital. Experimenta también un aumento del tamaño de la glándula pineal y la sustancia gris en las áreas cerebrales relacionadas con las conductas maternales. Estos cambios se pueden comprobar en las imágenes de una resonancia magnética del cerebro de la mujer embarazada.
Estudios y Conclusiones
A continuación, vamos a mostrar una serie de estudios cualitativos y experimentales, de diversos investigadores, tanto en el ámbito europeo como en el iberoamericano.
Trabajo de Fergusson
Entre ellos cabe destacar el trabajo de Fergusson, que incluye una muestra de 534 mujeres de las que nacieron 1.265 niños en una región urbana de Nueva Zelanda, a los que ha seguido desde su nacimiento hasta que cumplieron los 30 años (Fergusson, Horwood y Boden, 2008). Los autores llegaron a las siguientes conclusiones:
- En las mujeres que han abortado voluntariamente, el riesgo de tener problemas de salud mental aumenta en un 30% en relación con las que no lo han hecho.
- Los trastornos de salud mental atribuibles al aborto inducido representan entre el 1,5% y el 5,5% de la totalidad de los trastornos mentales de las mujeres.
Trabajo de Coleman
En otro trabajo, firmado por Coleman, se evalúan todos los artículos publicados en lengua inglesa entre los años 1995 y 2009, en el que se incluye un total de 877.181 mujeres, distribuidas en tres grupos: a) mujeres sanas no embarazadas; b) mujeres embarazadas sanas que han dado a luz un niño vivo normal y c) 163.831 mujeres que han abortado voluntariamente. Los autores llegaron a las siguientes conclusiones:
- Las mujeres que abortaron voluntariamente llegan a tener un 81% más de probabilidades de padecer enfermedades mentales.
- La posibilidad de sufrir problemas de ansiedad es un 34% mayor.
- La probabilidad de sufrir depresión es un 37% mayor.
- La probabilidad de caer en el alcoholismo es un 110% mayor.
- La probabilidad de consumir marihuana es un 220% mayor.
Estudio de Coleman en 2017
Un equipo liderado por el mismo autor publicó otro estudio en 2017 que incluyó a 987 mujeres estadounidenses que respondieron a una encuesta psicológica después de haberse sometido a un aborto voluntario (Coleman, Boswell, Etzkorn & Turnwald, 2017). Se planteaba la siguiente cuestión: ¿cuáles son los aspectos negativos más importantes que provienen de su decisión de abortar? Las respuestas obtenidas aportaron las siguientes conclusiones:
Aborto espontáneo, cómo superar el duelo gestacional
- El 23% de las encuestadas reconoció que el aborto había terminado con una vida humana.
- El 14,4% sufrieron depresión.
- El 14% sufrió culpabilidad y remordimiento.
- El 14,4% experimentó odio a sí misma.
- El 10,9% sufrió vergüenza.
- El 9% cayó en el alcoholismo y las drogas.
- El 9,3% se arrepintió.
- El 7,7% se autocastigó y cayó en la promiscuidad.
- El 7.6 % sufrió baja autoestima.
- El 7 % sufrió ansiedad y miedo.
- El 7,2% sufrió pensamientos suicidas.
Informe de Cristián Rodríguez sobre Vivencias Post-Aborto
Por otra parte, en el ámbito iberoamericano nos encontramos con el informe redactado por Cristián Rodríguez R. de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes titulado ‘Vivencias Post-Aborto’, donde analiza los estudios que tanto en Europa como en América se han llevado a cabo.
Vivencias Próximas del Post-Aborto
En el período inmediatamente posterior al aborto inducido o quirúrgico, lo que marca la vivencia individual de las mujeres es la ambivalencia. Por un lado, existe una sensación de alivio ante la ansiedad y el miedo producido por la situación del embarazo no deseado, la presión del entorno social o la falta de apoyo por parte de éste. La maternidad proyectada era una experiencia como imposible de ser llevada a cabo, por lo que su terminación abrupta implica, entonces, un alivio. Por otra parte, no obstante, los estudios muestran que las mujeres padecen un episodio de sufrimiento agudo, con distintos significados.
En primer lugar, la experiencia misma del aborto resultó ser tremendamente distópica. En el caso del aborto inducido químicamente (es decir, misotrol), la afección corporal (malestar general, vómitos, mareos, etc.) es tan importante, que suele ser manifestada por las mujeres como indeseable y muy desagradable. Normalmente, la vivencia próxima al aborto está marcada por una desorientación vital. No obstante, la constelación emocional que más se reitera en los estudios cualitativos son las sensaciones de tristeza, pena y culpabilidad. Son minoritarios los estudios en los que se ha podido entrevistar a mujeres que hayan tenido una experiencia del aborto libre de sentimientos negativos, siendo consideradas, no obstante, como situaciones puntuales, no halladas fuera de contextos europeos o norteamericanos. Asimismo, se ha visto cómo estas emociones negativas estarían mediadas por el grado de conciencia respecto de la vida humana en gestación, lo que a su vez puede estar marcado de forma cultural o social, como también por el grado de certeza y convicción respecto del aborto como la única solución para la situación en la que se encontraban.
Vivencias Remotas del Post-Aborto
Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas informan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente hasta el día de hoy “con lo que se tiene que vivir siempre”. Algunos autores califican esta presencia constante del aborto como pensamientos intrusivos e, incluso, verbalizaciones y sueños recurrentes con el hijo ausente.
La gran mayoría de las mujeres que han abortado, según los estudios, asegura que no tenía otra alternativa, y están convencidas de que abortar era la única salida a la situación en la que vivían. Otros estudios reportan que regularmente las mujeres experimentan sensaciones y pensamientos relacionados al posible hijo que no tuvieron, pensando cómo habría sido el embarazo, su infancia cómo se vería ahora, de qué manera la vida suya y familiar habría sido distinta a la de ahora. Además, se informa de situaciones ansiógenas relacionadas con la maternidad - embarazos siguientes - como también en el trato de niños pequeños (sobrinos, alumnos, pacientes), que evocan al hijo perdido.
Para prácticamente todas la mujeres estudiadas, el aborto realizado constituye un secreto íntimo, un dolor profundo que no puede ser abiertamente liberado y compartido, tanto por la vergüenza como por el estigma que existiría sobre este tipo de actos, o ilegalidad en algunos países.
La ambivalencia que informan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado están las “razones” que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro lado, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo - temporal - a la propia maternidad. Esta ambivalencia, que ha sido descrita como un conflicto cabeza-corazón, suele permanecer como una constante en la historia vital de la mujer que aborta.
Si bien la historia personal de cada mujer puede haber evolucionado para mejor o peor después del aborto, su persistencia es patente en la vida psíquica de cada una de ellas, ya sea como una medida necesaria o como un error. Hay evidencia de procesos terapéuticos en los que esta persistencia puede ser mejor asimilada e integrada en la biografía, mediante el reconocimiento pleno de la personalidad del hijo y de la pérdida, y la paciente pueda perdonarse a sí misma. Valga tomar en consideración que estas características psicológicas del proceso suelen ser independientes de las posiciones morales y políticas que las mujeres tengan sobre la legalización o despenalización del aborto o su ilicitud moral.
Información Adicional y Consejos
- Es importante recordar que, aunque lo más habitual es que te sientas bien, lo idóneo es que ese mismo día, te tomes las cosas con tranquilidad.
- Sin embargo, también son muchas las voces expertas que afirman que es más que recomendable acudir a una cita aproximadamente unos 15 días después del procedimiento para una revisión ginecológica después de un aborto.
- Lo más importante tras la interrupción de un embarazo es estar atentos a la respuesta del cuerpo a este proceso.
- El plazo del nuevo ciclo menstrual tras el aborto es diferente en cada mujer, puede variar de 4 a 6 semanas, incluso más.
- Estar atenta a su temperatura durante la primera semana después del aborto.
- Evita el uso de tampones o cualquier objeto dentro de la vagina.
Seguridad y Pruebas Post-Aborto
- Los abortos son muy seguros cuando son realizados por especialistas.
- Todas tendrán una experiencia diferente después de que te haya realizado un aborto farmacológico o quirúrgico. Por lo general, experimentarás algo de sangrado (desde manchas hasta coágulos). Esto puede continuar hasta tu próximo período y puede ser impredecible, irregular o prolongado.
- Es importante que use compresas para la regla y no tampones o copas menstruales, ya que esto ayudará a prevenir infecciones.
- Los síntomas del embarazo comenzarán a desaparecer después de un par de días. Las náuseas y los vómitos son uno de los primeros síntomas que desaparecen después del tratamiento.
- Espera 3 semanas después de su aborto antes de hacerse una prueba de embarazo. Esto se debe a que algunas hormonas del embarazo pueden estar presentes hasta 3 semanas después de un aborto, lo que puede dar un resultado positivo en la prueba aunque ya no estés embarazada.
- No debes bañarte durante las 48 horas posteriores al aborto, ya que esto podría aumentar el riesgo de infección.
- Como parte de su cuidado posterior al aborto, debes evitar las relaciones sexuales durante 2 semanas después del tratamiento.
- Es muy importante saber que es posible quedar embarazada casi inmediatamente después de un aborto. Si no deseas quedarse embarazada, te recomendamos que tenga un método anticonceptivo listo para después de tu tratamiento.
Apoyo Emocional y Asesoramiento
- Pueden surgir diferentes sentimientos para las personas después de un aborto, incluido el alivio y la tristeza. Todas estas son cosas normales de sentir.
- Estamos aquí para hablar en cualquier momento y podemos organizar una cita para el asesoramiento postaborto, ya sea en persona o por teléfono.
- Te daremos consejos sobre tabletas para aliviar el dolor, como paracetamol, codeína o ibuprofeno.
