Durante el embarazo, es común que las mujeres experimenten diversas molestias y dolores debido a los cambios físicos y hormonales que ocurren en su cuerpo. Uno de los dolores más frecuentes es el dolor de espalda, especialmente durante el tercer trimestre. Sin embargo, también es común sentir dolor o molestias en las piernas, incluyendo pesadez, hormigueo y, en ocasiones, calambres.
Si estás embarazada, puede que te interese este artículo en el que te explicaremos qué es la ciática y otros dolores lumbo-pélvicos que pueden dar la cara durante el embarazo. A continuación, exploraremos las causas principales del dolor de pierna izquierda durante el embarazo y ofreceremos consejos para aliviar estas molestias.
¿Qué provoca el dolor de piernas durante el embarazo?
Llega un momento del embarazo en el que la mujer comienza a sentir las piernas muy cansadas. No obstante, esta sensación va aumentando progresivamente según avanza la gestación como consecuencia de que el útero crece, el bebé va aumentando de peso y el volumen de sangre se ha visto incrementado.
Varias cosas pueden causar dolor en las piernas cuando estás embarazada. Aumentar de peso y cambios hormonales juegan un papel importante. Otros factores incluyen la retención de líquidos y la aparición de várices.
Estas son algunas de las causas más comunes:
- Presión sobre el nervio ciático: La causa es un exceso de presión sobre el nervio más grueso del cuerpo: El nervio ciático. Este nervio comienza en las lumbares y continua hacia abajo, atravesando los glúteos y los muslos. Puede llegar a ser hasta 20 veces más grande que su estado original lo cual ejerce una presión inusual y muy intensa sobre el nervio ciático.
- Aumento de peso: Otro posible factor de riesgo es que se produzca un aumento de peso en el embarazo de forma excesiva y muy rápida durante este periodo de gestación.
- Cambios hormonales: El cuerpo produce una hormona que relaja los ligamentos de todo el cuerpo para prepararla para el parto. Consecuentemente, estos ligamentos flojos se lesionan con mayor facilidad, casi siempre en la espalda.
- Mala circulación: El útero crece y presiona las venas, dificultando el retorno de la sangre. Los cambios hormonales y el aumento de peso del embarazo también influyen.
- Retención de líquidos: Durante el embarazo, muchas mujeres experimentan piernas hinchadas. Este problema se conoce como retención de líquidos. Los cambios hormonales y el aumento de peso son las principales causas. Con el crecimiento del bebé, el útero presiona las venas. Esto dificulta el retorno de la sangre al corazón.
- Calambres musculares: Los calambres musculares, sobre todo en las pantorrillas, son bastante comunes cuando estás embarazada.
CALAMBRES en las PIERNAS durante el EMBARAZO ¿qué hacer? | Reina Madre💜
Dolor pélvico y ciática
El dolor de la cintura pélvica o dolor pélvico es una molestia frecuente en el embarazo que muchas veces se confunde con la ciática. El dolor pélvico se define como el dolor entre la cresta ilíaca posterior (zona de la cintura) y el pliegue glúteo, que puede irradiarse a la zona del pubis, los muslos y las caderas. En ocasiones se incluye el dolor lumbar dentro del pélvico, por lo que determinados autores se refieren al dolor lumbo-pélvico. Este tipo de dolor puede afectar a la realización de actividades como estar de pie, caminar y sentarse.
La ciática, como hemos comentado, se debe principalmente a una hernia discal que oprime el nervio ciático causando dolor a lo largo de su recorrido. Existe discrepancia en cuanto a la incidencia de la ciática en el embarazo, ya que encontramos autores que indican que ocurre en alrededor del 20%, otros aseguran que en el 1%. Esto se debe a que el dolor pélvico y la ciática comparten síntomas y pueden confundirse en el diagnóstico.
¿Cómo aliviar el dolor de piernas en el embarazo?
Pese a que muchas de estas molestias en las piernas de la embarazada desaparecerán semanas después del parto, lo cierto es que hay algunos remedios que se pueden llevar a cabo para intentar aliviarlas durante el embarazo:
- Mantenerse activa: Mantenerse activa es crucial. Practica el ejercicio en el embarazo que te permita cada trimestre del embarazo. Paseos, yoga en el embarazo, etc… realizar estiramientos de espalda de forma regular también ayudará.
- Realizar ejercicio físico: Realizar ejercicio físico (como natación, pilates o yoga adaptados al embarazo) o caminar, al menos, media hora, para reactivar la circulación sanguínea. Sin embargo, antes de realizar cualquier ejercicio, habrá que tener el consentimiento del médico y se deberán evitar los grandes esfuerzos.
- Controlar el peso: Controla tu peso, pues un aumento excesivo puede generar mayor carga en la zona lumbo-pélvica. Evita a toda costa levantar objetos de mucho peso.
- Postura: Asegura que tus sillas son de calidad y ofrecen un buen soporte lumbar. Para dormir, opta por un colchón firme y una postura lateral. Si duermes de lado, coloca una almohada entre las piernas. Además la Asociación Americana del Embarazo, entre otras instituciones, recomiendan dormir del lado izquierdo durante la gestación, pues esta posición favorece el flujo de sangre y nutrientes que llegan a la placenta y, por tanto, al bebé.
- Mantener una buena hidratación.
- Llevar una alimentación saludable: Llevar una alimentación saludable, que aporte todos los nutrientes requeridos por la madre y el bebé. La dieta debe contener abundantes frutas, verduras y grasas de tipo saludable. No obstante, será mejor evitar los alimentos muy especiados y el exceso de sal. Alimentos ricos en magnesio, calcio y vitamina E previenen los calambres.
- Realizar estiramientos de los músculos de las piernas: Antes de acostarse, realizar estiramientos de los músculos de las piernas.
- Masajear las piernas: Masajear, de abajo a arriba, las piernas con aceites o cremas.
- Evitar cruzar las piernas: No cruzar las piernas y evitar estar durante mucho tiempo de pie. Mantener las piernas en alto el mayor tiempo posible.
- Usar ropa y calzado cómodos: No utilizar ropa ni calzado ajustado. Mejor utilizar zapatos cómodos y con poco tacón. Los expertos aconsejan utilizar calzado que tenga una suela de unos 3 o 4 centímetros.
- Usar medias de compresión: Ponerse medias de compresión durante el día, que pueden ayudar a favorecer el retorno venoso. Para ello, lo mejor será consultar con el especialista cuáles son las más adecuadas. Con esta terapia compresiva el alivio de las piernas cansadas y pesadas es manifiesto.
- Cambios posturales frecuentes: Realiza cambios posturales frecuentes. Si trabajas sentada es conveniente levantarse y caminar cada cierto tiempo para así modificar tu postura. Evita cruzar las piernas e intenta mantener la espalda recta; utiliza una silla ergonómica con apoyo para la zona lumbar y los pies.
¿Cuándo acudir al médico?
Aunque la ciática y el dolor lumbo-pélvico pueden ser comunes durante el embarazo, es importante que si la embarazada experimenta alguno de los siguientes síntomas acuda al especialista para que establezca un manejo apropiado y recomiende un tratamiento en caso de ser necesario:
- Dolor intenso o constante.
- Dolor acompañado de fiebre.
- Disminución de la sensibilidad en la pierna.
- Falta de coordinación o debilidad muscular en la pierna.
- Dolor en la parte baja de la espalda que se manifiesta al final del segundo o del tercer trimestre (esto podría ser síntoma de parto prematuro, sobre todo si es la primera vez que se presenta).
Es muy importante tener en cuenta que cualquier medicamento debe ser prescrito por un especialista, especialmente durante el embarazo, por ello, antes de tomar cualquier fármaco, consúltalo con tu médico.
Finalmente, es importante recordar que la embarazada no debe nunca automedicarse. Siempre se debe consultar con el especialista antes de tomar cualquier medicamento, especialmente, durante el embarazo.
Además, se debe consultar con el ginecólogo cualquier síntoma que la embarazada dude si se encuentra dentro de lo normal, para que él pueda comprobar que todo está bien.
La hinchazón repentina puede ser un síntoma de preeclampsia cuando se produce junto a tensión alta y secreción de proteínas en la orina (proteinuria). Por otro lado, si las molestias se producen en una sola pierna, que se encuentra dolorida, enrojecida e hinchada, se debe acudir cuanto antes al hospital, ya que puede tratarse de un coágulo sanguíneo.
