En el corazón de Tanzania, entre el Parque Nacional del Serengueti y la zona de conservación de Ngorongoro, se encuentra un lugar extraordinario: la Garganta de Olduvai. Esta garganta, con una longitud de 48 kilómetros, esconde secretos milenarios que han revolucionado nuestra comprensión sobre el origen y la evolución de la humanidad. A través de descubrimientos trascendentales y el arduo trabajo de paleontólogos y arqueólogos, Olduvai se ha ganado el título de "Cuna de la Humanidad".
Vista de la Garganta de Olduvai en Tanzania. Fuente: Wikimedia Commons.
Un Viaje a Tanzania: Descubriendo Nuestros Orígenes
Si se quiere investigar sobre los orígenes de nuestra especie, el país dónde hay que dirigirse es, sin lugar a dudas, Tanzania. Muchos son los investigadores que año tras año viajan al lugar en busca de material que les permita entender mejor quiénes fueron nuestros antepasados. En este capítulo nos vamos a Tanzania. Una tierra famosa por sus increíbles jirafas, leones o elefantes… Son muchos los que vienen de safari buscando aventuras, pero esta tierra fértil de migraciones animales esconde también la clave paleontológica de la evolución humana. Hoy nos centraremos en esto.
Al norte de este país africano, hay un lugar clave para esta investigación, la Garganta de Olduvai. Un cañón de 48 kilómetros de longitud rodeado de volcanes, dónde se creó una de las primeras industrias líticas del planeta, es decir, dónde se empezó a crear herramientas de piedra.
Este territorio contiene una de las secuencias paleo antropológicas científicamente más relevantes de todo el viejo mundo. “La garganta de Olduvai es una de los yacimientos más importantes para los orígenes humanos, es una secuencia arqueológica muy conocida y cualquier arqueólogo que esté interesado en la arqueología de los orígenes humanos pues siempre tiene la garganta de Olduvai como un referente”.
La Garganta de Olduvai se encuentra en el Valle del Rift, una gran fractura geológica situada en el este de África que cuenta con una extensión de más de 4.800 km. A este Valle también se lo conoce cómo la cuna de la humanidad, por la importancia de los fósiles de homínidos que se han encontrado, unos fósiles clave para entender la evolución humana.
“La garganta de Olduvai se encuentra en el gran Valle del Rift, que es una falla tectónica que abarca desde el Mar Rojo hasta Mozambique. Es decir, desde Etiopía hasta Mozambique, y es un accidente geográfico que divide África en dos partes. Lo que llamamos África oriental y el resto de África.
Bien, por un lado, hay que destacar el Valle del Rift y, por otro, el Parque Nacional del Serengeti, una zona que a todos nos sonará por los documentales de la 2. Pero lo más importante, a garganta de Olduvai está rodeada por volcanes.
La Importancia de los Volcanes en Olduvai
Estas estructuras geológicas, los volcanes, tienen una relevante importancia en las investigaciones. “Es una cuenca digamos sedimentaria, una gran depresión que se ha ido rellenando con sedimentos a lo largo del tiempo. Y esta depresión está rodeada por volcanes, que han tenido una actividad notoria durante todo el registro sedimentario y han ido proporcionando pues distintas capas de lava y de cenizas que se han ido intercalando entre los distintos sedimentos y que ahora están ahí y nos permiten datar todos los yacimientos y también son erupciones volcánicas que han afectado a todos los ecosistemas que estaban allí donde habitaban los homínidos”.
Los volcanes ayudan a la datación, permiten tener un mejor control cronológico de los restos encontrados, y además…“Las características geoquímicas de las cenizas volcánicas interactúan con los huesos para que haya una buena preservación del material óseo, que se conserva a lo largo del tiempo gracias a las características geoquímicas del sedimento”.
Imaginemos el paisaje de Olduvai: “Te tienes que imaginar que es lo que llamaríamos un altiplano, una zona que está muy elevada, a 1.400 metros y es una cuenca que tiene ahora un clima semiárido, hay zonas que tienen más vegetación, con mucha zona de pasto y en este altiplano con este clima y vegetación ha habido una erosión muy grande en un momento determinando que formó una garganta, como un cañón, y esta garganta es la que erosionó todos los sedimentos y dejó expuesto pues todos los niveles estratigráficos donde vemos ahora los yacimientos”.
Los Leakey: Pioneros en la Investigación de Olduvai
Antes de adentrarnos en los descubrimientos recientes que ha llevado a cabo el equipo del proyecto, vamos a conocer quiénes fueron los primeros investigadores que decidieron invertir su tiempo en explorar la zona. Y aquí hay que introducir un apellido que para siempre quedará ligado al territorio. Hablamos de la familia Leakey.
El paleontólogo Louis Leakey fue el primero en pisar estas tierras en busca de yacimientos. Corría el año 1931 y desde entonces la investigación del lugar ha sido ininterrumpida. Fue el primero en reconocer la importancia de Olduvai en el campo de la arqueología. Unos años más tarde se incorporó a sus investigaciones Mary Leakey, la que más adelante se convirtió en su esposa. Una mujer con un gran afán por desenterrar el pasado y con quien compartió un gran amor y largas jornadas de trabajo.
Louis y Mary Leakey trabajando en Olduvai. Fuente: Wikimedia Commons.
La pareja, ampliamente conocida en el mundo de la arqueología, lideró durante más de 80 años el estudio de la evolución humana en este territorio. Corría el año 1959 y en una zona recóndita de Tanzania (hoy día muy conocida, estamos hablando de Olduvai), la mujer, Mary, encontró el cráneo de un homínido que supuso el primer resto humano perteneciente a un miembro de la especie homo que habría vivido 1,7 millones de años atrás.
Otro de los grandes descubrimientos de la pareja son las conocidas como huellas de Laetoli. Un rastro de pisadas de hace 3,5 millones de años que corrobora que nuestros antepasados ya caminaban erguidos.
Ah! Por cierto, el matrimonio Leakey trabajó para esta casa, para National Geographic, dónde publicó algunos de sus descubrimientos.
La Cultura Achelense y las Herramientas de Piedra
Bien, adentrémonos en la cultura achelense, objeto de investigación del proyecto. Recordemos, la primera cultura humana en difundirse ampliamente por el Viejo Mundo y que perduró durante 1,5 millones de años. ¿Por qué se caracteriza esta cultura?
“Esta cultura arqueológica se caracteriza por la presencia de lo que llamamos hachas de mano. Son útiles de gran tamaño, mayores de 10 centímetros, con forma apuntada, con bordes cortantes y que se usarían para actividades de cualquier tipo, desde cortar carne, hasta cualquier tipo de actividades que fueran necesarias en la vida cotidiana de los homínidos”.
Los yacimientos achelenses más antiguos se encuentran en África, concretamente en África oriental. Esta cultura arqueológica es, según cuentan los investigadores, la más duradera que ha habido en la historia de la humanidad.
“Los yacimientos más antiguos tienen en torno a 1,7 millones de años, pero es que encontramos yacimientos achelenses hace solo 200 mil años. Es decir que esta cultura duró en nuestro planeta más de 1,5 millones de años, es decir, es un intervalo temporal enormemente dilatado. En el cual los humanos estaban desarrollando un comportamiento tecnológico más o menos similar a lo largo de miles de kilómetros a lo largo de cientos de miles de años”
Y, le preguntamos a Ignacio, ¿cómo se explica que el achelense se extendiera tanto en el tiempo?
“En primer lugar, que existe poca tendencia a la evolución de la cultura entre estos primeros homínidos, no existe una aceleración de las innovaciones tecnológicas algo que sí que se ve en periodos posteriores, en los que las culturas arqueológicas cada vez duran menos porque existen innovaciones tecnológicas que hacen que constantemente cambie la cultura. Si eso se debe a causas cognitivas, es decir, que estos homínidos no eran capaces de desarrollar nuevas innovaciones o simplemente se debe a que era una tecnología extremadamente eficiente esto es otra cuestión”.
Para el director del proyecto, la opción que parece más probable es la segunda. El desarrollo de una tecnología eficiente les hizo perdurar.
Parece pues que la tecnología achelense era lo suficientemente eficaz para que los homínidos la estuvieran desarrollando durante 1,5 millones de años sin prácticamente ningún cambio.
¿Cómo era esa tecnología? ¿Cómo eran las herramientas que usaban nuestros antepasados? ¿Con qué materiales las fabricaban? El que más se conserva, cómo es fácil de imaginar, es la piedra.
“Es la piedra la que mejor se conserva. Es muy probable, prácticamente con toda seguridad, los homínidos estaban usando otras materias primas para la elaboración de herramientas, pero simplemente no se conservan, no hay una visibilidad arqueológica de esas herramientas porque no se han conservado, porque son herramientas de materiales perecederos. Sabemos que nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, utilizan herramientas de materiales perecederos, hojas, maderas, palos.. pero no se han conservado. La cultura achelense… ¿de qué están hechas sus herramientas? De piedras, porque es lo que se ha conservado en el registro”.
Y, ¿para qué usaban estas herramientas?
“Sabemos que muchas de estas herramientas líticas se usaban para procesar las carcasas animales, es decir, las presas, los animales que los homínidos consumían. Entonces se usarían en actividades de corte, de desmembramiento de las carcasas o en actividades de quitarles la piel y demás. Y también se estarían utilizando herramientas líticas para procesar otros materiales orgánicos que quizá daban lugar a herramientas en otras materias primas. Por ejemplo para desbastar ramas de árboles, descortezar vegetales y luego usarlo en otras actividades. Podemos decir que era como las navajas suizas del paleolítico, que se usaban para todo tipo de actividades”.
Por cierto, se sabe que los homínidos del periodo achelense no estaban interesados en mamíferos pequeños. Buscaban alimentarse de mamíferos de talla mediana como, por ejemplo, gacelas o cebras y de talla grande, como podrían ser hipopótamos o, elefantes. Animales que, sin duda, encontraban en su entorno más inmediato.
Uno de los muchos descubrimientos que ha hecho el equipo del proyecto es que los homínidos que ocuparon estas tierras hace millones de años, no buscaban los materiales con los que hacer herramientas muy lejos del lugar dónde se encontraban. De hecho, la captación de materiales líticos con los que trabajaban era siempre local.
Aun así, el equipo defiende que los homínidos seleccionaban a conciencia los materiales con los que trabajar.
“Sí que parece que existe cierta selección de algunas materias primas en función de la tecnología que quieren desarrollar. Por ejemplo para los yunques, objetos que se encuentran de manera muy habitual en los yacimientos, son necesarios como elementos pasivos, sobre estos yunques se trabajan otras materias primas, como huesos que quieres partir para obtener la médula. Pues estos yunques normalmente se realizan sobre un tipo de materia prima muy concreta, unas cuarcitas que tienen una morfología muy proclive a que se puedan apoyar objetos sobre ellos. SI que están eligiendo materiales concretos para este tipo de actividad. O los percutores que usan para golpear los núcleos suelen buscar percutores que sean muy densos, materias primas duras y pesadas y que tengan una morfología que pueden cogerse con la mano de forma cómoda, de manera ergonómica”.
Sabemos, entonces, que los homínidos seleccionaban bien las características físicas y ergonómicas de las materias primas, pero siempre dentro de un límite territorial.
Hacha de mano achelense encontrada en la Garganta de Olduvai. Fuente: National Geographic.
Descubrimientos Recientes y el Uso de la Inteligencia Artificial
IDEA es pionero en la aplicación de herramientas de la inteligencia artificial en el mundo de la arqueología y la geología. Con estos métodos hemos conseguido, por un lado, duplicar el número de yacimientos gracias en buena parte al uso de herramientas de Inteligencia Artificial que son capaces de observar el terreno y, por otro lado, la Inteligencia Artificial nos sirve para interpretar qué les ha pasado a los fósiles de manera mucho más exacta. Además, nuestra última investigación revela que estos primeros hombres no eran carroñeros.
Durante 40 años hemos debatido si los primeros humanos eran cazadores o carroñeros. Ese debate nunca pudo terminarse porque los expertos no éramos capaces de ponernos de acuerdo, sin embargo, el empleo de la Inteligencia Artificial nos ha permitido determinar que los seres humanos, en este periodo, no eran carroñeros y, si hubiera habido algún caso, hubiera sido fácilmente detectable.
Olduvai: La Cuna de la Humanidad y Sus Fascinantes Secretos
La Exposición "La Cuna de la Humanidad"
La Humanidad nació en África. Concretamente en un rincón al norte de Tanzania; en la Garganta de Olduvai, donde el clima y el paisaje invitaron a los primates a bajarse de los árboles y salir a la sabana erguidos, por fin, sobre sus piernas. Hasta aquí la teoría por todos conocida. La práctica ha salido, por primera vez, fuera de África y puede paladearse en el Museo Arqueológico de la Comunidad de Madrid (Alcalá de Henares), desde el lunes y hasta el mes de julio, antes de pasar el resto del año en el Museo de la Evolución Humana (Burgos).
La ocasión es única e histórica, porque por primera vez 200 piezas celosamente custodiadas por el equipo que dirigen los arqueólogos Enrique Baquedano, director del museo, y Manuel Domínguez-Rodrigo, profesor de Prehistoria en la Complutense, podrán contemplarse rodeadas de explicaciones, recreaciones audiovisuales, un documental de Javier Trueba sobre los trabajos en la Garganta de Olduvai y grandes ilustraciones de Mauricio Antón que recrean el entorno de la época.
"La intención es que el público comprenda cómo surgió el género humano y cómo evolucionó en África desde hace cuatro millones de años hasta el Homo sapiens arcaico (hace 180.000 años)", comenta Baquedano, que tiene cada dato en su cabeza, pese al aparente caos del montaje de la exposición. "Toda esta muestra se hace gracias a los 25 años de trabajo de mi socio, Manuel Domínguez-Rodrigo, en África, concretamente en la falla del Rift", añade el investigador.
Cuando el homínido baja de los árboles se dan varias circunstancias que denotan un paso de gigante en la evolución: "La bipedestación (comienzan a caminar sobre sus pies), introducen en la dieta grandes cantidades de carne y les crece el cerebro, lo que afecta a su comportamiento".
De allí se han traído, en colaboración con el Museo Nacional de Tanzania de Dar es Salaam, más de 200 piezas, algunas de ellas originales de incalculable valor científico, como un trozo del radio de un homínido Paranthropus (OH80), descubiertas por el equipo español en el lecho dos de Olduvai, con 1,6 millones de antigüedad. El Paranthropus era la rama que desapareció paralela a la del Australopithecus. "Conocíamos muy bien el cráneo, pero no sabíamos cómo era el resto del cuerpo", comenta Baquedano ante un trozo asombrosamente grueso de un radio perteneciente a este ser. Lo encontraron en las excavaciones españolas entre 2010 y 2011 y el pasado mes de diciembre se publicó el artículo correspondiente en la revista Plos One. "Tenían tres veces la fuerza en el brazo de un neandertal y pesaban unos 80 kilos de media", añade el experto.
Para entender la evolución de los homínidos, como decía el paleontólogo británico Louis Leakey (1903-1972), "hay que fijarse también en el entorno". Por eso la muestra está llena de restos de fósiles de animales que convivieron con aquellos antepasados nuestros entre el Plioceno y el Pleistoceno inferior. Como el pelorovis, una especie de búfalo gigante con el doble del tamaño de los búfalos actuales; félidos dientes de sable; un sivatherium (primo lejano de la jirafa)... pero también elefantes, rinocerontes, hienas y cocodrilos (cuyos dientes aparecen marcados en los huesos de los homínidos).
En cuatro millones de años ha cambiado mucho el paisaje, y más en "la falla del Rift, donde se produjo un acortamiento de la corteza terrestre dando lugar a un gran número de volcanes", añade Baquedano.
