Cuidados Esenciales para tu Bebé Recién Nacido: Guía Completa

Cuidar de un bebé recién nacido puede generar incertidumbre, especialmente al principio. Es completamente normal. Lo más importante es observar siempre el estado general de tu bebé: cómo se comporta, si come bien, si está activo y responde con normalidad.

Primeras Pruebas Médicas y Evaluación Inicial

“¿Está sano?" Será tu primera pregunta cuando nazca tu bebé. Y para confirmarlo, a tu bebé le hacen sus primeras pruebas médicas.

Si el bebé no llora al sentir el contacto de las manos del ginecólogo o de la matrona (la mayoría suele hacerlo porque notan un cambio brusco de temperatura), se estimulan los pies para que reaccione. El llanto le ayuda a eliminar el exceso de fluidos que posiblemente tenga en los pulmones, la nariz o la boca.

Test de Apgar

Se realiza nada más nacer, porque valora la vitalidad y madurez del recién nacido. Se valoran cinco parámetros: tono muscular, esfuerzo respiratorio, frecuencia cardiaca, respuesta a estímulos y coloración. Estas variables dan una puntuación de 0 a 10, y su resultado informa del estado del bebé.

  • Una puntuación de 7 o superior indica buenas condiciones.
  • Entre 4 y 6, probablemente necesite algunas maniobras para ayudarle a respirar.
  • Por debajo de 3 requiere reanimación.

El pediatra o la enfermera realizan una rápida revisión al bebé para comprobar que no existen malformaciones, y le trasladan a una zona especial de la sala de partos, donde le limpian, le curan el ombligo, determinan su grupo sanguíneo, comprueban sus reflejos, le pesan y miden su altura y su perímetro craneal para comprobar si los datos son normales respecto a su edad gestacional.

En las primeras 48 horas de vida y pocos días después, se toma una muestra de sangre del talón del bebé, y se realiza una prueba para descartar algunas enfermedades congénitas, como el hipotiroidismo congénito, la fenilcetonuria o la fibrosis quística. En muchas autonomías se suministra a los recién nacidos la primera dosis de la vacuna contra el Virus de la hepatitis B (VHB) en el propio hospital. Esta revisión suele hacerla una matrona para comprobar cómo está la madre, y el pequeño.

El desarrollo físico se valora desde el nacimiento mediante el control del peso, la talla y el perímetro craneal en todos los niños y en todos los controles de salud.

Higiene y Cuidado Diario

«Una de las primeras recomendaciones a tener en cuenta sobre el recién nacido es el cuidado óptimo de su higiene. Para ello, es aconsejable un baño diario, preferiblemente en horario nocturno, para que así ayude al bebé a relajarse. La temperatura ideal del agua debe estar entre los 36 y 38 grados, usando jabones neutros.

«Es importante practicar cuidados con agua jabonosa en el ombligo del recién nacido, hasta su cicatrización y caída.

Siempre con agua templada y jabón suave especial para su piel.

Alimentación: Lactancia Materna y Artificial

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Con respecto a la alimentación del recién nacido, la lactancia materna sigue siendo, según el Dr. Aldana, el mejor alimento posible. “Cada madre genera una leche exclusiva para su bebé, que además va cambiando con el tiempo e incluso durante la misma toma”.

La lactancia materna es el mejor alimento que puede recibir un bebé en sus primeros seis meses de vida ya que, aparte de conferirle inmunidad, la alimentación se realiza a demanda del recién nacido y la temperatura de la leche siempre estará a temperatura ideal, ni muy caliente ni fría.

Para comprobar que el bebé está bien alimentado basta con asegurarse de que moja entre cinco y ocho pañales diarios, come cada dos o tres horas, su promedio de ganancia de peso es de 125/250 gramos por semana, su aspecto es saludable, está contento, con un llanto fuerte y no se duerme inmediatamente después de comer.

Existen ocasiones, en las que, ya sea por problemas de salud de la madre u otras razones, el bebé debe ser alimentado mediante lactancia artificial. «En este caso, como medida general, usaremos 30 centilitros de agua por una medida rasa de leche y dividiendo las tomas cada tres horas.

Sueño y Ambiente Ideal

Uno de los problemas más frecuentes en las primeras semanas es el descanso. “Un recién nacido requiere mucha atención, tiene una alta demanda y eso implica una dedicación importante”, explica Aldana.

Sueño: los bebés duermen muchas horas, pero de forma irregular. Es normal que se despierten a menudo para comer.

En la prevención de la muerte súbita del lactante es fundamental acostar al bebé boca arriba, sin almohada, en un colchón con base rígida, apartando de su lado en la cuna juguetes u otros objetos y sin arroparlo demasiado.

En lo que a la ropa se refiere, es aconsejable el uso de la ropa cómoda, en ningún caso apretada, siendo óptima la utilización de los materiales cien por cien algodón. La tendremos que lavar con jabón neutro, sin lejía ni suavizante.

Por su parte, la habitación del bebé debe registrar una temperatura entre 20 y 22 grados, estar bien ventilada y sin objetos que puedan acumular polvo, como podrían ser los peluches.

Vístelo con una capa más que la que usarías tú, evitando abrigarlo en exceso. Ambiente: la temperatura ideal de la habitación está entre 21 y 23 °C, bien ventilada y sin corrientes.

Señales de Alerta y Cuándo Consultar al Pediatra

El pediatra insiste en enseñar a las familias cuándo consultar. Además, advierte sobre accidentes evitables: “Nunca hay que dejar al recién nacido solo en una superficie alta. En urgencias vemos con frecuencia caídas del cambiador”.

Recuerda: la mayoría de los bebés pasan por pequeños sustos que no suelen ser graves. Con cariño, observación y la guía de tu pediatra y de tu enfermera, aprenderás a reconocer qué es normal y cuándo actuar.

Es muy lógico que la familia o los amigos quieran conocer al pequeño nada más nacer pero, ¿es aconsejable? «Es una situación difícil de gestionar, pero debemos hacer lo posible por limitarlas al círculo afectivo más íntimo. Las visitas deben lavarse las manos con agua y jabón como norma general antes de entrar en contacto con nuestro bebé y prestaremos especial atención en restringir la visita a personas con afecciones respiratorias o cualquier otra patología contagiosa.

A continuación, se presentan algunas señales de alerta que requieren atención médica:

  • Fiebre: Si tu bebé tiene una temperatura igual o superior a 38 °C (medida con termómetro digital en la axila), consulta siempre con tu pediatra. La fiebre en los bebés siempre hay que ser visitada. Lo importante es mantenerlo cómodo y ofrecerle líquidos o el pecho con frecuencia.
  • Color de la piel: Si notas que tu bebé está amarillo, especialmente en los primeros días, puede ser algo normal: es conocida por ser una ictericia fisiológica y suele aparecer a partir del segundo día de vida. Se debe a la acumulación natural de bilirrubina y, en la mayoría de los casos, mejora sola con exposición indirecta a la luz del sol. Si el color amarillento aumenta o no desaparece tras unos días, consulta con el pediatra.
  • Cordón umbilical: Mientras el cordón se seca y cae, es normal que esté un poco húmedo.
  • Respiración: Los bebés hacen ruiditos y respiran de forma irregular a veces de manera normal, pero si ves que: le cuesta respirar, mueve mucho el pecho o se marcan las costillas, aletea la nariz al coger aire, o hace pausas largas entre respiraciones, consulta con tu pediatra. También si tiene tos persistente, mocos que le hacen roncar o respira muy rápido.
  • Vómitos: Es muy común que después de las tomas el bebé regurgite un poco de leche sin esfuerzo. Es completamente normal.
  • Deposiciones: Las primeras cacas del bebé pueden ser oscuras (se las conoce como meconio) luego puedes ser líquidas de color amarillo o verdoso, con algunos grumos y muy frecuentes. Esto no significa diarrea. También puede pasar que esté 2 o 3 días sin hacer caca, y sea normal.
  • Alimentación: Siempre genera muchas dudas. Consulta siempre si tu bebé deja de pedir pecho o biberón, rechaza la alimentación o se cansa muy rápido durante las tomas.
  • Pérdida de peso: Todos los recién nacidos pierden algo de peso los primeros días.

Preparativos para la Visita al Pediatra

Ir al pediatra con un bebé puede ser todo un caos y una aventura y entre el cansancio y los nervios, es fácil olvidarse de algo importante y de las dudas que se habían tenido en casa. Anota tus dudas en casa.

Viste al bebé con ropa fácil de quitar y poner. Lleva un pañal de repuesto. Trae su muñeco o mantita preferida. Le dará seguridad y ayudará a calmarlo. Lleva algo de comer o beber. Si das el pecho, usa ropa cómoda.

Consejos Adicionales

  • Calma: si el bebé llora y no logras calmarlo, asegúrate de que no tiene hambre, frío, calor o tiene el pañal sucio. A veces simplemente necesita brazos y contacto. Tu calma le ayudará.
  • Cada bebé es único. Observa con cariño, confía en tus cuidados y no dudes en pedir ayuda cuando algo te preocupe.
  • Sigue formándote en su cuidado. Es una labor que requiere de paciencia, conocimientos y atención. Es una etapa única, llena de cambios, apasionante.

El doctor Alberto Aldana, pediatra de Policlínica Gipuzkoa, lo resume de forma clara: “Tener, criar y educar a un niño es un desafío para cualquiera. Incluso para los que tenemos más conocimientos”.

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