La llegada de un bebé al mundo es un momento emocionante y lleno de alegría, pero también puede presentar desafíos y preocupaciones para los nuevos padres. Uno de estos desafíos puede ser la disquecia del lactante, comúnmente conocida como el "falso estreñimiento". En este artículo, abordaremos esta condición que puede preocupar a muchos padres y ofreceremos consejos prácticos para enfrentarla de manera efectiva.
Comprendiendo la Disquecia del Lactante
La disquecia del lactante es un fenómeno que suele aparecer en los primeros meses de vida del bebé. Se caracteriza por la dificultad del bebé para hacer deposiciones, lo que puede causar síntomas desconcertantes y angustiantes tanto para el bebé como para los padres. Estos síntomas pueden incluir nerviosismo, llanto intenso, enrojecimiento facial y retorcimiento, seguidos finalmente por la expulsión de una deposición de consistencia blanda.
La disquecia del lactante es uno de los trastornos gastrointestinales más desconocidos por los padres primerizos a la hora de enfrentarse a sus síntomas. Se trata de un problema leve que ocurre en los dos o tres primeros meses de vida del bebé. Pese a todo, los padres o tutores pueden quedarse tranquilos. Se trata de una fase del aprendizaje motriz que suele desaparecer al poco tiempo y no debe causar más problemas de los necesarios al infante.
La disquecia del lactante se debe a la falta de coordinación entre el intestino y el esfínter anal debido a la inmadurez del bebé. A menudo, los padres se encuentran desconcertados por esta situación, ya que puede parecer un "problema de estreñimiento" en un bebé que antes no experimentaba este tipo de dificultades.
Los bebés tienen que aprender, de forma cuasi automática, a coordinar dos movimientos: relajar el suelo pélvico y la salida del intestino grueso y, a su vez, incrementar la presión intra-abdominal. Cuando esto no ocurre, pueden darse los síntomas de la disquecia del lactante.
La Asociación Española de Pediatría explica que se trata de “al menos 10 minutos de esfuerzo y llanto antes de la emisión de heces”. Reiteran que es un cuadro benigno que suele mejorar con el tiempo, y que no tiene nada que ver con la consistencia de las deposiciones, simplemente con la dificultad de expulsarlas.
Por lo tanto, se trata de algo pasajero y, más que una afección se trata de una incapacidad del bebé a causa de su inmadurez en la evacuación. En vez de relajar el esfínter lo cierra, impidiendo que las heces salgan.
Los progenitores o tutores suelen describir la sintomatología aludiendo a que el bebé llora durante unos 20 o 30 minutos, con la cara roja y con dolor evidente antes de conseguir su objetivo. La deposición no es preocupante: no suele haber sangre ni otros factores de riesgo.
El diagnóstico es clínico, realizando una historia detallada con los padres. El pediatra examinará al bebé y si lo considera necesario, solicitará pruebas complementarias para descartar otras patologías, aunque en la mayoría de los casos la disquecia no presenta mayores complicaciones.
El Reflejo Gastrocólico y su Evolución
Al nacer, los bebés poseen un mecanismo llamado reflejo gastrocólico que les permite alimentarse y eliminar desechos poco después de comer. Sin embargo, este reflejo tiende a disminuir con el tiempo, desapareciendo gradualmente durante las semanas posteriores al nacimiento. Esta transición puede llevar a que los bebés tarden más en hacer deposiciones, lo que puede ser desconcertante para los padres que antes veían que sus bebés eliminaban con mayor frecuencia.
Pues lo más probable es que el reflejo gastrocólico esté abolido y el bebé tenga que conseguir hacer caca por sí mismo, y es algo que suele pasar de un día para otro sobre el mes de vida. Esto que a priori parece muy fácil es toda una aventura para ellos. Además, este nuevo aprendizaje suele implicar la llamada “disquecia del lactante”, un comportamiento frecuente en los bebes lactantes.
Consejos para Afrontar la Situación
Es natural que los padres se sientan preocupados al ver a su bebé angustiado por la disquecia del lactante. Sin embargo, es fundamental mantener la calma y recordar que esta condición suele resolverse por sí sola con el tiempo. Generalmente se trata de un problema que se solventa con el aprendizaje del propio infante.
Los bebés parecen muy molestos y como madres les queremos ayudar y hacer algo para que puedan hacer caca lo más rápido posible.
No realmente. Hay que esperar a que el bebé aprenda por su cuenta a coordinarse, tanto con la disquecia como con otros asuntos relacionados con el aprendizaje motor. Los padres deben quedarse tranquilos: se trata de una situación normal que requiere tiempo y paciencia para resolverse.
1. Lactancia Materna
Si estás amamantando, asegúrate de ofrecer el pecho con frecuencia. Amamantar a tu bebé con mayor regularidad puede ayudar a calmarlo y fomentar la relajación del esfínter anal, facilitando la expulsión de gases y heces.
2. Masajes Suaves
Realizar masajes suaves en el abdomen del bebé puede ser útil. Masajear en la dirección de las agujas del reloj puede estimular el movimiento de los intestinos y aliviar la incomodidad.
3. Porteo y Contacto Cercano
Mantén a tu bebé cerca tuyo mediante el porteo. Usar una mochila, un fular o llevarlo en brazos puede proporcionarle comodidad a través del calor, el movimiento y la seguridad emocional.
Hacer la bicicleta: Levantar suavemente las rodillas del bebé arriba y abajo se debe mantener esta postura al menos unos segundos y luego estiramos las piernas.
Baños con agua templada y el bebé sentado: Prepara la bañera del bebé con agua templada, dejarlo sentado de manera que al menos todo su culete esté cubierto de agua y esperar.
Y, por último, la receta infalible, esperar y paciencia, y es que pueden tardar muchos días en hacer caca. Es algo absolutamente habitual en bebés que toman lactancia materna, solo hay que controlar que cuando haga caca esta sea blanda y que mientras esperamos que haga la caca, tenga la tripa blanda.
Tratamiento Adicional
Cuando tenemos un estreñimiento verdadero en un lactante de más de un mes, con heces duras y molestas, podemos intentar que tome más líquido. A esta edad lo mejor es ofrecer más leche. Los probióticos pueden ayudar en algunos casos.
En caso de lactantes alimentados con fórmula, existe la opción de utilizar una fórmula antiestreñimiento. A partir de los 6 meses de edad el tratamiento farmacológico de elección es el polietilenglicol (PEG). Otras opciones terapéuticas eficaces son la lactulosa o las sales de magnesio.
Masajes para favorecer la expulsión de gases del bebé.
Qué NO Hacer
Es importante recordar lo que NO se debe hacer al enfrentar la disquecia del lactante:
- No Utilizar Laxantes ni Supositorios: Estos remedios pueden ser perjudiciales para un bebé tan pequeño y no son apropiados para aliviar la disquecia.
- No Estimular el Ano con Objetos: La estimulación del ano con objetos como termómetros o sondas no es segura ni recomendada. Puede causar más incomodidad y no aborda la raíz del problema.
Ya sabéis que no se aconseja en ningún caso estimular el ano del bebé mediante la introducción de cerillas, tallos de perejil, termómetros o el uso rutinario de supositorios.
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