Diferencias en la Composición entre la Leche Materna y la Leche de Vaca

La leche materna contiene los nutrientes esenciales que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida. Cada especie mamífera produce su propia leche, especialmente diseñada para la correcta nutrición y protección de sus crías. Es por ello que la leche de vaca presenta importantes diferencias con la leche humana.

La leche materna es una emulsión especial de composición compleja que incluye más de 200 componentes, principalmente carbohidratos, lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. La leche materna es un 87,5% agua.

Composición de la leche materna vs artificiales, Dra. Mariana Colmenares, Pediatra

Componentes Clave y sus Diferencias

Para resumir las diferencias más notables, podemos destacar los siguientes aspectos:

Agua

La leche de vaca es mucho más concentrada que la humana, lo que significa que el aporte de agua no es suficiente para el niño alimentado con leche de vaca. Con la leche materna, no es necesario suplementar con agua.

Proteínas

La leche de vaca contiene muchas más proteínas que la materna. Este exceso de proteínas sobrecarga los riñones del bebé, que aún son inmaduros. Por eso, en las leches de fórmula se disminuye la cantidad de proteínas.

En la leche de vaca se encuentra con mayor abundancia la caseína y en menor proporción las lactoalbúminas, al contrario que en la leche materna. Esto provoca que la leche de vaca sea de difícil digestión para el ser humano. En las fórmulas intentan invertir esta situación para que se acerque un poco a la composición de la leche materna.

La proteína beta-lactoglobulina, muy abundante en la leche de vaca, tiene un gran potencial alergénico para el bebé. La lactoferrina, de la que hablamos en el anterior post por su función inmunológica, se encuentra en cantidades mínimas en la leche de vaca. La leche de vaca posee ciertos aminoácidos que el bebé prematuro no es capaz de procesar y si se acumulan pueden ser tóxicos.

Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del pequeño estómago del bebé. La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente.

Cada madre produce un patrón único de inmunoglobulinas que depende de las infecciones a las que se haya expuesto a lo largo de su vida hasta ese momento. Esta protección especial, se transfiere al sistema inmunitario en desarrollo del niño.

Hidratos de Carbono

La leche de vaca posee una menor cantidad de lactosa que la leche humana. La lactosa es muy importante, pues provee de glucosa, que ayuda especialmente al desarrollo del cerebro.

La lactosa de la leche materna es diferente a la de la leche de vaca. El bebé humano no puede generar intolerancias a la lactosa de la leche materna, pero sí a la lactosa de leches de otras especies.

En la leche materna el principal hidrato de carbono es la lactosa, presente en mayor cantidad que en la leche de vaca. Este azúcar es transformado en ácido láctico por la flora intestinal, lo que favorece la absorción de calcio, hierro, fósforo y otros minerales.

La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana. Su concentración no varia a pesar de las modificaciones dietéticas y las condiciones nutricionales de la madre. El resto de azucares de la leche materna (oligosacáridos) favorecen el crecimiento de Lactobacillus bifidus, bacterias que generan un medio intestinal adecuado que inhibe el crecimiento de determinados microorganismos patógenos.

Los hidratos de carbono no digeribles en la leche materna sobreviven completamente intactos al paso a través del estómago, ya que no son digeridos por las enzimas en el tracto intestinal. Estos, s llegan al colon sin digerir y proporcionan allí un sustrato para el crecimiento de las importantes, Bifidobacterias s y lactobacilos.

Una flora intestinal en la que el Bifidus es predominante puede ayudar a proteger frente infecciones y alergias. Las bifidobacterias son capaces de excretar sustancias que inhiben el crecimiento de patógenos (que causan enfermedades) y gérmenes. También son capaces de crear un ambiente ácido, y por ello antibacteriano, a través de la producción de los ácidos acético y láctico.

Oligosacáridos: la leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas. Ellos están presentes a un nivel de entre 1 y 1,2 g por 100 ml . Son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias. Los científicos hablan de las «propiedades prebióticas» de los oligosacáridos.

Grasas

La leche de vaca tiene mayor concentración de ácidos grasos de cadena corta y mediana. Esto también provoca que sea más difícil de digerir por el bebé.

La leche materna sin embargo posee una mayor de ácidos grasos esenciales y de cadena larga, fundamentales para el desarrollo neurológico.

Para digerir y absorber las grasas, la leche materna contiene unas enzimas (la lipasa y la lactasa) que ayudan a realizar esta tarea. En la leche de vaca la lipasa no está presente y la lactasa se encuentra en muy poca cantidad.

Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido.

El contenido en lípidos de la leche materna varía de una mujer a otra, de una toma a otra, siendo más rico al final de la mañana y al inicio de la tarde, dentro de la misma toma (contiene 4 veces más de lípidos al final de la toma) y aumenta a lo largo de la lactancia.

La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico-constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico.

Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturado s de cadena larga (LCPs). Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico).

Los LCPs son la base de todas las membranas celulares. Los LCPs están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral. Esto progresoa de forma especialmente rápida durante el último trimestre del embarazo y en los primeros meses de vida del niño. Después del nacimiento, el cerebro crece a un ritmo de 2 g al día - esto equivale a 60 gramos en un mes!

PUFAS de cadena larga: La leche humana procedente de mujeres sanas contiene la proporción óptima de ácidos grasos omega 3 y omega 6.

Vitaminas y Minerales

La leche de vaca tiene una mayor concentración de vitaminas y minerales, lo cual también sobrecargaría los riñones del bebé.

La relación calcio-fósforo es inferior en la leche de vaca, lo que podría provocar déficit de calcio en el bebé. El hierro de la leche humana se absorbe mejor que el de la leche de vaca.

La leche de vaca contiene demasiado sodio, no contiene vitamina A y la vitamina E es muy escasa.

La leche materna contiene las vitaminas en la concentración adecuada para los bebés. Una salvedad es la vitamina D, que debe administrarse como suplemento de modo sistemático para favorecer la absorción y fijación del calcio.

En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.

Nuestra fuente natural de vitamina D3 es la luz solar. En los meses de invierno (de noviembre a febrero) solo producimos pequeñas cantidades de vitamina D3, debido al bajo nivel de radiación UV, y además la piel no es capaz de almacenarlo.

Componentes Inmunológicos

La leche de vaca contiene muchísima menos inmunoglobulina A que la leche humana. La leche de vaca no posee enzimas, hormonas ni anticuerpos, necesarios para el ser humano.

Además, el grado de procesamiento de la leche de vaca para convertirla en fórmula infantil destruye todos los componentes bioactivos. Por lo tanto las leches de fórmula son inertes y no aportan protección inmunológica al bebé.

La leche de mujer tiene lisozimas y factores de crecimiento que favorecen el equilibrio de la flora intestinal, además le transfiere inmunoglobulinas que le proporcionan protección inmunológica.

La deficiencia de vitamina K puede desarrollarse en los primeros días de vida por varias razones: La cantidad de vitamina K en la leche materna es relativamente baja: El bebé tiene bajas las reservas de vitamina K al nacimiento La flora intestinal Bifidus-dominante de los niños amamantados- parece que sólo puede elaborar cantidades pequeñas de vitamina K.

La leche materna contiene normalmente cantidades suficientes de las vitaminas hdrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C. La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia.

Otros Componentes

Merece la pena mencionar a los nucleótidos. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas. En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.

Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea.

Los oligoelementos también pertenecen al grupo de los minerales inorgánicos. Se les llama así porque son sólo aparecen y solo se requieren en cantidades mnimas o trazas. El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.

Tabla Comparativa de la Composición

La siguiente tabla resume las principales diferencias en la composición entre la leche materna y la leche de vaca:

ComponenteLeche MaternaLeche de Vaca
AguaAltaMenor
ProteínasBajaAlta
CaseínaBajaAlta
LactoalbúminasAltaBaja
LactosaAltaBaja
Ácidos Grasos EsencialesAltaBaja
Vitaminas y MineralesAdecuadaAlta (puede sobrecargar riñones)
Inmunoglobulina AAltaMuy baja

Como podemos ver, la leche de vaca se ve altamente procesada y modificada para poder asemejarse al contenido de la leche materna.

Así, se disminuyen la cantidad de proteínas y de grasas saturadas, se intenta reducir la cantidad de caseína, se añaden todo tipo de vitaminas y minerales, y en algunos fabricantes añaden también ácidos grasos esenciales como el Omega 3.

Debemos ser conscientes de que es imposible que las fórmulas infantiles puedan acercarse a la cantidad y calidad de nutricional que ofrece la leche materna.

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