Diarrea en Bebés de 1 Mes con Lactancia Materna: Causas, Tratamiento y Prevención

Controlar las deposiciones del bebé es importante para saber cómo se encuentra internamente. La diarrea es una de las formas en las que el bebé puede manifestar que no todo va como debería, por lo que puede ser preocupante para los padres, pero ¿por qué se produce la diarrea del lactante? A continuación, te mostramos qué causa la diarrea, cómo puedes tratarla o prevenir esta afección y cuándo debes consultar al pediatra para que te aconseje.

La diarrea en bebés recién nacidos no es lo habitual. Es cierto que las heces de los recién nacidos serán muy blanditas, pero no son líquidas, que es lo que sucede cuando un recién nacido tiene diarrea. Las deposiciones de los recién nacidos suelen ser de aspecto amarillo, un poco líquida y granulosas. Es normal que las heces sean blandas algunas veces. Sin embargo, si son acuosas y muy frecuentes, lo más probable es que tu bebé tenga diarrea. Esta afección es incómoda y desagradable, sobre todo a la hora de cambiar el pañal.

¿Qué es la diarrea?

La diarrea ocurre cuando el revestimiento intestinal se irrita y no puede absorber adecuadamente los nutrientes de los alimentos. La caca del bebé es líquida y más frecuente. Es una enfermedad que puede durar algunos días o semanas (si es crónica). Tu hijo también puede perder muchos minerales, sales y agua, lo que causa deshidratación. Por ello, debes hidratarlo con líquidos adecuados. Evita las bebidas azucaradas y los zumos de frutas, ya que pueden irritar aún más el intestino.

Si tu bebé tiene diarrea, el pediatra puede sugerirte que le des una solución de electrolitos para evitar la deshidratación. Si tu bebé tiene diarrea y vómitos, deberás procurar ofrecer una buena hidratación para evitar que pierda demasiada agua y sales minerales. Es importante que el bebé tome pequeñas cantidades de líquido cada poco tiempo. El líquido que le des dependerá mucho del tiempo que tenga tu bebé. Si es menor de seis meses y estáis inmersos en la lactancia materna, ofrécele el pecho con más frecuencia.

Síntomas de la diarrea

La diarrea consiste en heces blandas o acuosas muy frecuentes. Otros síntomas de la enfermedad incluyen:

  • Fiebre
  • Sangre o moco en la caca del bebé
  • Hinchazón
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Pérdida de apetito
  • Pérdida de peso
  • Deshidratación
  • Calambres o dolor abdominal
  • Sensación urgente de defecar

Las principales causas de la diarrea en bebés son los virus, como el norovirus o rotavirus. No obstante, hay otros factores:

  • Intoxicación alimentaria
  • Infección bacteriana o parasitaria
  • Efectos secundarios de medicamentos (por ejemplo, antibióticos)
  • Alergia alimentaria (por ejemplo, a la leche)
  • Intolerancia a la lactosa
  • Celiaquía o enfermedad inflamatoria intestinal
  • Ingesta excesiva de zumo de frutas (las bebidas azucaradas hacen que los intestinos absorban más agua, lo que produce heces blandas y acuosas)
  • Sensibilidad alimentaria: el cambio de dieta en el bebé puede producir estas heces líquidas.
  • Si tu bebé presenta diarrea amarilla significa que el organismo no está absorbiendo de forma adecuada las grasas a nivel intestinal.

El niño que tiene diarrea

Tratamiento de la diarrea

El tipo de tratamiento que recomiende el pediatra dependerá del diagnóstico y la gravedad de la enfermedad. No existe ningún medicamento para la diarrea vírica, ya que tiende a desaparecer por sí sola con el tiempo. Sin embargo, es posible que el médico quiera hacerle pruebas a tu hijo para comprobar si la diarrea se deba a otra cosa. En ocasiones, la diarrea puede deberse a una bacteria o un parásito. Si el médico lo considera oportuno, hará una prueba de las heces y recetará un medicamento si el resultado es positivo.

En caso de sospechar que la diarrea está provocada por una alergia o intolerancia alimentaria, puede realizar pruebas o pedirte que dejes de darle a tu pequeño los alimentos que produjeron la diarrea a tu bebé para ver si eso resuelve el problema. Los medicamentos antidiarreicos de venta libre no se recomiendan para niños menores de 2 años, ya que pueden dañar su intestino. Consulta siempre al pediatra antes de darle cualquier tratamiento.

Si tu bebé tiene diarrea pero no tiene otros síntomas (como vómitos, deshidratación o fiebre), es posible que no tengas que hacer ningún ajuste en su dieta. Sigue dándole de comer con frecuencia, ya que la enfermedad puede desaparecer por sí sola. En todo caso, puedes reducir el tamaño de las raciones de alimentos sólidos. Por el contrario, si tu hijo tiene vómitos, te recomendamos darle una solución de electrolitos en lugar de su dieta normal. Pregunta al médico cualquier duda que tengas, sobre todo si está relacionada con la dosis y administración de la solución.

Es muy importante que no le des a tu bebé ningún tipo de medicamento sin autorización del pediatra. Es posible que eso que te han recomendado agrave más la situación y una simple diarrea de uno o dos días se convierte en un caso más grave. Así que evita todos los medicamentos, y acude a tu pediatra para que te indique la solución más adecuada para tu bebé. Evita estresarte o frustrarte en este proceso, ya que, de ser así, el bebé lo notará y la situación puede empeorar. Ármate de paciencia y espera a que las deposiciones dejen de ser líquidas, pero siempre bajo la supervisión del pediatra. Si tu bebé tiene poca diarrea le desaparecerá en uno o dos días.

Hidratación

La hidratación es muy importante para evitar que tu hijo se deshidrate en un episodio de diarrea. Si tiene menos de 6 meses, sigue con la lactancia materna o dale fórmula, ya que no se recomienda el agua en estas edades. Si tiene más de 6 meses, puedes seguir dándole los mismos líquidos que de costumbre.

Si el pediatra te recomienda dar a tu hijo una solución de electrolitos, sigue estas pautas generales:

  • Si das el pecho a tu bebé, sigue haciéndolo además de administrarle la solución de electrolitos a menos que el médico diga lo contrario.
  • Si le das leche de fórmula, administra solo la solución de electrolitos hasta que la diarrea o los vómitos hayan cesado.
  • Si come alimentos sólidos, sigue con la dieta normal de su hijo una vez que hayan cesado la diarrea o los vómitos. Hasta entonces, administra únicamente la solución de electrolitos.

Algunos alimentos buenos para la diarrea en bebés son galletas saladas, tostadas, arroz, pollo, compota de manzana, peras, plátanos y gelatina.

Si observas signos de deshidratación como panales menos mojados, ausencia de lágrimas al llorar y ojos o fontanelas hundidos, ve a urgencias. Este tipo de deshidratación puede ser grave y puede requerir hospitalización.

¿Cuándo consultar al pediatra?

Consulta al pediatra cada vez que tu hijo tenga diarrea, incluso si es leve.

Si observas lo siguiente, deberá evaluarle lo antes posible:

  • Heces sueltas de color verde o, que indican que la diarrea es vírica.
  • Heces blandas negras o rojas con sangre, que pueden deberse a un sangrado en los intestinos causado por una lesión o irritación.
  • Cualquier color inusual de heces blandas que no se mencionan aquí.

No olvides que el color de las heces de tu bebé puede variar, pero no tiene por qué ser diarrea. Si no estás segura, consulta al pediatra.

Si tu hijo tiene diarrea y alguno de los síntomas siguientes, consulta al médico cuanto antes:

  • Fiebre que dure más de 24 horas
  • Vómitos que duren más de 12 horas
  • Vómito verde o con sangre
  • Abdomen distendido
  • Dolor abdominal
  • Caca con sangre
  • Sarpullido
  • Ictericia (piel y ojos amarillos)
  • Pérdida de apetito

Prevención de la diarrea

La diarrea no es algo que puedas prevenir, pero hay formas reducir las probabilidades de que tu hijo la tenga:

  • Comprueba si tu hijo tiene la vacuna contra el rotavirus, ya que puede protegerle contra este virus específico.
  • Lávale las manos con jabón o toallitas. Cuando sea más mayor, enséñale a lavarse las manos.
  • No le des leche sin pasteurizar (a menudo etiquetada como cruda), ya que puede contener bacterias, virus y parásitos.
  • Lava bien todos los productos (por ejemplo, palitos de zanahoria) antes de dárselos a tu pequeño.
  • Limpiar a fondo los artículos de cocina y las encimeras después de manipular carne cruda.
  • Refrigera la carne después de comprarla en el supermercado.
  • Congela la comida que te sobre para evitar la contaminación.
  • Da antibióticos a tu hijo si el médico lo ha recomendado.
  • Limita las bebidas azucaradas y los zumos de frutas.
  • No dejes que tu hijo beba de manantiales, arroyos o lagos a menos que se indique que el agua es potable.
  • No laves los tazones o comederos de mascotas en el mismo fregadero en el que lava los platos.

¿Cómo son las cacas normales en los recién nacidos?

La primera deposición del recién nacido debe darse en las primeras 48 horas. Se llama meconio y es negra, densa y pegajosa. Este tipo de caca puede durar 2-3 días.

Tras el meconio, se producen las heces de transición que son verdosas oscuras y semilíquidas. Esto puede durar 3-5 días, aunque varía según las tomas que haga el bebé.

La frecuencia y el aspecto de las cacas varía de un bebé a otro en función de la leche que toma, la cantidad y la frecuencia. Los bebés que toman pecho suelen hacer mayor número de cacas. Es normal, incluso, que las hagan tras cada toma (6-8 al día). Estas heces tienen poco olor y poca consistencia; suelen ser líquidas o semilíquidas con grumitos.

En los bebés que toman fórmula artificial, el número de cacas es algo menor (3-4 al día o 1 cada 2 o más días). Son más pastosa y con un olor más intenso. En ambos casos, el color puede oscilar entre amarillo-mostaza-verde. El rojo (sangre), el blanco o el negro son colores que deben hacernos consultar con el pediatra.

En cuanto a la frecuencia, el que no haga caca todos los días no indica que haya un problema de salud. Sería normal si la caca no es dura, si al salir las heces no le supone mucho esfuerzo o dolor, no tiene vómitos o problemas de ganancia de peso, rechazo de las tomas o llanto. En ningún caso deben tomar zumos, laxantes o infusiones. Tampoco debemos estimular el ano.

En torno a los 6 meses, con el inicio de la alimentación complementaria, se produce un cambio en el color, la consistencia y el olor de las cacas.

¿Qué llamamos estreñimiento y diarrea?

El recién nacido está estreñido si presenta heces muy duras que generan mucha molestia al ser expulsadas. Esto es poco frecuente en bebés menores de 6 meses. Los motivos pueden ser muchos y entre los más frecuentes están el cambio de lactancia materna a artificial o cuando inician la alimentación complementaria (en torno a los 6 meses).

Con frecuencia, semanas después de nacer, los bebés pasan de hacer varias cacas al día a hacer una al día o incluso cada varios días, pero normales (líquida, amarilla y con grumos). Este hecho se debe a que el intestino consigue hacer mejor su función y genera menos cantidad de heces.

Otros niños, entre las 2 y las 8 semanas de vida, comienzan a tener varios episodios al día de llanto y encogimiento de piernas después de las tomas. Algunos emiten un gruñido ronco. Esto se conoce como disquecia del lactante. Se suele quitar solo. Esto se debe a que el ano ha madurado. El niño es capaz de abrirlo de forma voluntaria, pero no sabe hacerlo justo cuando se mueve el intestino. A veces les impide expulsar heces y gases. A cada niño le lleva un tiempo distinto aprender a coordinar estos procesos, pero al final todos los niños sanos lo consiguen.

Para hablar de diarrea en el bebé tenemos en cuenta el mayor número de cacas al día, así como una menor consistencia. Los recién nacidos pueden hacer varias cacas al día porque con las tomas se producen movimientos del intestino que favorecen la defecación. A esto se le llama reflejo gastrocólico. Ocurre más en las primeras semanas de vida.

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