Diámetros de la Cabeza Fetal: Valores Normales y su Importancia

El diámetro fetal se refiere a las medidas clave tomadas durante el desarrollo del feto, que permiten evaluar su crecimiento y bienestar. Estas dimensiones se obtienen principalmente a través de ecografías obstétricas y son esenciales para monitorizar la evolución del embarazo, diagnosticar posibles alteraciones y planificar el parto.

El diámetro fetal comprende las medidas anatómicas que reflejan las dimensiones del feto en diferentes partes de su cuerpo. El diámetro fetal cefálico evalúa las dimensiones de la cabeza fetal, un parámetro fundamental en el seguimiento del crecimiento cerebral y en la planificación del parto.

Medidas Clave del Diámetro Cefálico Fetal

  • Diámetro Biparietal (DBP): Distancia entre los dos huesos parietales del cráneo.
  • Diámetro Occipitofrontal: Mide desde el hueso occipital hasta el frontal.

El diámetro fetal abdominal mide la distancia máxima a través del abdomen fetal. Este parámetro es esencial para estimar el peso del feto y evaluar el bienestar general. El diámetro fetal biacromial es la distancia entre los puntos más externos de los hombros fetales.

Las mediciones de los diámetros fetales se realizan principalmente mediante ecografía obstétrica. El diámetro fetal es un factor clave en la planificación del parto, especialmente en relación con la proporción cefalopélvica.

Es habitual que a todas las gestantes se practique una media de 4-5 exploraciones durante el embarazo.

La sistematización de las exploraciones ecográficas durante el embarazo está perfectamente establecida desde hace años. En sus protocolos, la SEGO (Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología) recomienda realizar de forma sistemática 3 ecografías durante la gestación, una en cada trimestre del embarazo, más concretamente, la primera en la semana 10-14, la segunda en las semanas 16-18 y la tercera en las semanas 32-34.

La primera se debe realizar con sonda vaginal y tiene como objetivos principales la observación de la forma, la localización y el tamaño de la vesícula gestacional, así como su contenido, en el que cabe destacar principalmente la medición del tamaño del embrión, la denominada CRL (del inglés crown rump length), que es la distancia que media entre el cráneo y el cóccix, la forma y el tamaño del saco vitelino secundario, el lugar de asentamiento placentario y el espesor de la denominada translucencia nucal (TN), marcador orientativo de una posible cromosomopatía fetal.

La exploración permite también establecer la concordancia o la discordancia de la biometría fetal con las semanas de amenorrea y establecer otros diagnósticos, como es el caso de los embarazos múltiples y molares, así como cualquier otra enfermedad quística o tumoral de origen uterino u ovárico.

El cribado ecográfico de las malformaciones estructurales y la orientación proporcionada para descartar cromosomopatías es quizás el punto más importante del seguimiento del embarazo en los primeros 3 meses, sobre todo si tenemos en cuenta que la incidencia global de todas estas anomalías congénitas alcanza aproximadamente a un 4% de todas las embarazadas.

En esta ecografía, hay que buscar con detenimiento los denominados marcadores de cromosomopatía. Estos son manifestaciones ecográficas que no suponen en sí una malformación, pero que indican la posibilidad de una alteración cromosómica. No perdamos de vista que también pueden estar presentes en la población normal. Es un momento perfecto para detectarlos, puesto que nos permite realizar técnicas de diagnóstico prenatal invasivas ante cualquier hallazgo patológico, tiene menos repercusión psicológica para los progenitores que en etapas más avanzadas y permite la interrupción legal del embarazo en un momento menos peligroso para la gestante, si se confirmara la cromosomopatía.

El más estudiado de todos ellos, el que tiene más validez porque se le considera un marcador de primer orden, es la ya mencionada traslucencia nucal. Se realiza cuando el embrión mide entre 45 y 84 mm de longitud cráneo caudal (CRL), en un corte sagital del embrión en actitud indiferente y separado de la pared uterina.

Otros marcadores del primer trimestre indicadores sospechosos de un síndrome de Down son: ausencia o hipoplasisa del hueso nasal, una onda de flujo a nivel del ductus venoso (DV) de Arancio, con presencia de una onda A positiva, y la denominada regurgitación tricuspídea.

La ultrasonografía es la prueba generalizada de forma más amplia por su sencillez, inocuidad y eficacia para la detección temprana de las anomalías congénitas. Hoy día somos capaces de diagnosticar la mayor parte (65-75%) de todas las malformaciones que complican todos los embarazos.

El objetivo principal de la ecografía que se realiza por vía abdominal en las semanas 18-20 es procurar un diagnóstico anatómico fetal completo y temprano, que permita asegurar la integridad fetal y descartar anomalías estructurales de cualquier índole.

En 1995, Papp et al publicaron un trabajo en el que demostraban que este tipo de ecografía, como método de cribado de anomalías estructurales fetales, tenía una sensibilidad del 63,1%, una especificidad del 100% y un valor predictivo positivo del 100%.

En 1991, Benacerraf señaló que la detección de ciertos hallazgos ecográficos fetales podía ponernos en camino y facilitar el diagnóstico de este tipo de anomalías, tanto estructurales, como asociadas a cromosomopatías. Así nacieron los llamados marcadores ecográficos de cromosomopatías, entre los que podíamos señalar los siguientes: alteraciones faciales, ventriculomegalias, quistes de los plexos coroideos, edema nucal, alteraciones cardíacas, focos ecogénicos en el ámbito cardíaco, aumento de la ecorefringencia intestinal, doble burbuja, onfalocele, dilatación bilateral de las pelvis renales, acortamiento de los huesos largos e hipoplasia de la falange media del quinto dedo de la mano.

La ecografía del tercer trimestre se realiza entre las semanas 32 y 36. Fundamentalmente, sirve para determinar la estática fetal, estimar el crecimiento, evaluar la cantidad de líquido amniótico, localizar la placenta y valorar el bienestar fetal. La estimación del tamaño y el crecimiento fetales es el punto más destacable.

Las variables ecográficas que se utilizan para el control de la talla y el peso fetales son la circunferencia cefálica (CC) o el diámetro biparietal (DBP), la circunferencia abdominal (CA) o bien el diámetro abdominal trasverso (DAT) y la longitud del fémur (LF). Estas medidas son la base de muchas fórmulas para la estimación y el cálculo del peso fetal.

Entre las semanas 16 y 22, el DBP crece aproximadamente 3,5 mm por semana y desde la 23 a la 32, unos 3 mm a la semana. Hasta la semana 36, el DBP es superior al DAT. El cociente DBP/DAT es de 1 alrededor de la semana 37, para invertirse de aquí en adelante hasta el final de la gestación.

En cuanto a la estimación de la edad gestacional, la medición del DBP entre las semanas 13 y 17 tiene una imprecisión de más o menos 9 días. La variabilidad del DBP medido antes de la semana 20 puede suponer un error en la estimación de la edad gestacional de 1,5 semanas, y de 1,5-2 semanas si se mide entre las semanas 20 y 30. La medida del fémur entre las semanas 25 y 36 es capaz de estimar la edad gestacional con un error no superior a más o menos 5 días.

Tabla de equivalencia para la medición del diámetro biparietal, el perímetro abdominal y el fémur.

Percentiles Fetales: ¿Qué Significan?

Los percentiles son medidas estadísticas que se utilizan para comparar la altura y el peso de cada niño con el resto de la población en esa misma edad. Cuanto más bajo sea ese percentil más pequeño es el bebé respecto al resto de bebés de su misma edad gestacional.

Para conocer los percentiles debes saber en qué semana del embarazo te encuentras. Realmente el peso fetal empieza a ser importante a partir del tercer trimestre, que es cuando se produce la mayor ganancia de peso. Aunque en la ecografía del segundo trimestre, en la semana 20, se miden los huesos largos del feto para comprobar que su tamaño es el adecuado y se calcula el peso fetal, este no tiene mayor relevancia a no ser que nuestro embarazo se complique con una amenaza de parto prematuro a partir de la semana 23 de embarazo. En ese momento es importante valorar el peso del bebé para comprobar su viabilidad.

En las tablas de percentiles se valoran además de la edad gestacional, el sexo del bebé. Cuando el bebé es varón el peso es mayor que en el caso de las mujeres.

En la semana 6 de embarazo todos los embriones miden lo mismo indistintamente de las características de sus padres. De ahí que la datación real de la gestación se haga en la ecografía de la semana 12. En ese momento el embrión pasa a considerarse feto, ya mide unos 7 cm. Al final de esta etapa el feto comenzará a acumular grasa bajo su piel y a ganar peso.

En la ecografía de la semana 20, el obstetra comprobará las medidas de todos los huesos largos y también se asegurará de que la placenta funciona correctamente y la sangre le llega al bebé sin problemas. En este momento el bebé pesa alrededor de 300 g.

Es cuando realmente se produce la ganancia de peso. Ocurre a partir de la semana 26 de embarazo. A partir de ese momento, el bebé comienza a rellenar con grasa su tejido subcutáneo. En la semana 32, solo 6 semanas después, ya pesa cerca de 2 kilos. Y seguirá ganando peso de esta forma, hasta el final del embarazo.

Es posible hacer una estimación aproximada de su peso. Para ello existen diferentes fórmulas, las más habituales tienen en cuenta la medida del diámetro biparietal (DBP), la circunferencia del abdomen (CA) y la longitud del fémur (LF). Se trata por tanto de una estimación. El margen de error puede llegar a ser de más menos del 15 al 20 por ciento.

En términos generales, un feto pesa 1.000 gramos en la semana 28, 2.000 gramos en la 32, y 2.500 gramos la semana 35.

Peso fetal estimado a partir de la semana 20 de embarazo.

Translucencia Intracraneal (TIC)

En 2009, Chaoui planteó la posibilidad de medir el diámetro anteroposterior del cuarto ventrículo en un plano sagital durante la ecografía del primer trimestre e incluirlo como método de cribado de los defectos abiertos del tubo neural, puesto que este espacio se oblitera en los casos de defectos abiertos. A este nuevo marcador lo denominó translucencia intracraneal (IT).

Durante el primer trimestre, se pueden visualizar con relativa claridad estos cambios. Karl et al. describen menores diámetros biparietales en fetos con defectos abiertos del tubo neural desde el primer trimestre de gestación.

Loureiro et al. han estudiado el desarrollo del sistema ventricular a lo largo del primer trimestre, observando que en fetos sanos el área de los ventrículos laterales y el diámetro del tercer ventrículo aumentan con relación al DBP y el diámetro del cuarto ventrículo permanece estable. Mientras que en fetos con defectos abiertos del tubo neural observan una disminución significativa de todo el sistema ventricular con relación al diámetro biparietal.

Se ha propuesto la medición del diámetro anteroposterior del cuarto ventrículo en el primer trimestre como método de screening de DTN abiertos por diferentes grupos con resultados dispares, incluso encontrando DTN abiertos con mediciones del cuarto ventrículo aparentemente normales.

Ejemplo de ecografía 3D donde se visualizan los diferentes diámetros del feto.

Durante la exploración se realiza biometría fetal, medición de la TN, valoración del hueso nasal, de la OVF del ductus venoso y estudio morfológico precoz.

Se realiza la medición del diámetro anteroposterior del cuarto ventrículo en un plano sagital y medio puro, en adelante TIC, según los criterios descritos por Chaoui, en el que la cabeza fetal ocupa al menos el 75% de la pantalla. Visualizamos de anterior a posterior y de craneal a caudal a la altura de la cara, la punta de la nariz como un punto hiperecogénico y el paladar como un rectángulo igualmente ecogénico.

La colocación de los cálipers se realizará en la porción más ancha, perpendicularmente al tronco del encéfalo, del borde interno del tronco del encéfalo al borde interno del plexo coroideo.

La vía de abordaje para la valoración fue transabdominal y, en aquellos casos en los que no se pudo obtener el plano adecuado, la transvaginal.

La TIC presenta una distribución normal con una desviación estándar de 0,4139. La media es 2,0502mm (rango 0,9-3,6mm), los percentiles 5, 10, 90 y 95% corresponden con 1,4; 1,5; 2,6 y 2,7mm, respectivamente.

La TIC presenta una correlación lineal con la LCC (TIC: 0,0125*LCC+1,2628; R2: 0,055; p<0,0001). La TIC presenta un incremento de 0,0125mm por cada incremento de 1mm de la LCC.

Se calcula la TIC estimada para el percentil 5: (0,0125*LCC+1,2628) − 0,6505 y para el percentil 95 (0,0125*LCC+1,2628)+0,6498.

En los datos obtenidos en nuestra serie encontramos una relación lineal entre TIC y CRL, de tal manera que se produce un incremento de la TIC según avanza la gestación. Dicho incremento es similar a otras series ya publicadas (0,0125mm frente a 0,015-0,02mm).

Nuestra serie presenta una media superior a la publicada a edades gestacionales bajas (45mm: 1,8 frente a 1,5-1,7), mientras que a mayores edades gestacionales la diferencia es mucho menor (84mm: 2,35 frente a 2,1-2,5mm). Esta variabilidad puede explicarse debido a una menor población a dichas edades gestacionales, unido a una mayor dificultad técnica en la medición de la misma, que se corrige a mayores edades gestacionales.

La medición de la TIC empleando el mismo corte que se realiza para la medición de la TN es sencilla y posible de realizar en casi todas las gestantes, obteniendo similares tasas de medición a las de otras series realizadas de forma prospectiva.

Se ha propuesto la medición del diámetro anteroposterior del cuarto ventrículo en el primer trimestre como método de screening de DTN abiertos por diferentes grupos con resultados dispares, incluso encontrando DTN abiertos con mediciones del cuarto ventrículo aparentemente normales.

Peso y talla del bebé semana a semana.

Ecografía de Segundo Trimestre

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