DHEA y Fertilidad: Estudios y Perspectivas Actuales

La DHEA (dehidroepiandrosterona) es una hormona esteroide producida naturalmente en el cuerpo por la glándula suprarrenal. A pesar de que la hormona DHEA se produce de forma natural en nuestro cuerpo por la glándula suprarrenal, sus niveles disminuyen paulatinamente con la edad.

Los investigadores consideran que la DHEA podría incrementar las tasas de concepción durante un tratamiento de FIV al aumentar la respuesta ovárica a la estimulación. Es por ello que los suplementos de DHEA han sido presentados como un medicamento anti-envejecimiento para paliar el impacto del paso del tiempo en los ovarios.

Hoy en día, a pesar del uso generalizado de la DHEA, los estudios clínicos y el conocimiento del que disponemos sobre sus efectos en la FIV son todavía limitados. Su uso en tratamientos no está autorizado en muchos países, tales como Reino Unido o España. Los suplementos de DHEA no están autorizados por el Ministerio de Sanidad, con lo cual la importación ilegal con sus riesgos en cuanto a la calidad del producto se está abriendo camino.

¿Qué es la DHEA? La Hormona Olvidada que Puede Cambiar tu Salud

Evidencia Científica y Estudios Clínicos

La Colaboración Cochrane ha publicado recientemente una investigación sobre el uso de la DHEA. Analizó los resultados de doce estudios sobre el uso de dicha hormona y concluyó en que el uso de dicha hormona durante un tratamiento FIV puede estar asociado a un aumento de las tasas de nacidos vivos. Dichos resultados parecían indicar que las mujeres que iban con placebo o sin ningún tipo de tratamiento, y cuya probabilidad de nacimientos vivos se encontraba en un 12%, dicha tasa en caso de utilizar la DHEA se situaba entre un 15 y un 26%.

Sin embargo, cuando dicho análisis se realizó incluyendo únicamente los estudios de mayor calidad, no se demostró existir beneficio alguno en el uso de la DHEA. Para poder contar con unas conclusiones definitivas sobre su uso, es necesaria la elaboración de estudios exclusivamente diseñados para dicho propósito. Por lo que a pesar de que los resultados relativos a los efectos adversos detectados al emplear dicha hormona fueron mínimos y de menor alcance, a día de hoy y hasta que no existan estudios más completos, no hay pruebas concluyentes.

En 2005, el estadounidense Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health [NIMH]) publicó en la prestigiosa revista Archives of General Psychiatry los resultados de un estudio doble ciego, aleatorizado, cruzado con grupo control con placebo, llevado a cabo desde enero de 1996 hasta agosto de 2002 en su Clínica de Salud Mental de Pacientes Externos de Mediana Edad (Mental Health Midlife Outpatient Clinic of the NIMH).

Este estudio aleatorizó un total final de 23 hombres y 23 mujeres de edades entre 45 y 65 años, con depresión mayor o menor con comienzo en la mediana edad, a seis semanas de terapia con DHEA, 90 mg/día durante 3 semanas y 450 mg/día durante 3 semanas, o a seis semanas de placebo seguidas de seis semanas de otro tratamiento. Los sujetos no tomaron otra medicación antidepresiva durante el curso del estudio. Se midieron los efectos con la Escala de Depresión de Hamilton (HDRS-17), la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D), y los resultados secundarios con el Inventario de Depresión de Beck (BDI), la Escala de Distimia de Cornell (CDS) y la Entrevista (modificada) para el Funcionamiento Sexual de Derogatis (DISF), y otros.

El 17% de las mujeres y el 61% de los hombres tenían depresión menor, contra un 83% de las mujeres y el 39% de los hombres con depresión mayor, lo cual se traducía en una puntuación base del HDRS-17 de 14,3 para mujeres y 12,7 para hombres. La puntuación base del CES-D fue 27,0 en las mujeres y 24,7 en los hombres.

El tratamiento con DHEA resultó en mejoría significativa (el criterio del 50% del HDRS-17) tanto comparada con la puntuación inicial (p < 0,01) como con placebo (p < 0,01), sin que se registraran efectos secundarios de importancia. No se notó dimorfismo por sexo. No se demostró una mayor eficacia de la dosis superior, y los autores hipotetizan que los niveles en plasma responden más a la duración del tratamiento que a la dosis diaria.

La administración de DHEA incrementó los niveles en plasma de DHEA, DHEA-S, androstendiona y glucuronida 3a-androstanediol. Entonces, por un lado, los efectos de la DHEA pueden mediarse por el receptor androgénico, posibilidad respaldada por estudios recientes en ratas y por los efectos positivos sobre el estado de ánimo de un incremento en los niveles de testosterona libre. Otra mediación posible radica en los receptores estrogénicos, especialmente el receptor β.

Los efectos del tratamiento se mantuvieron durante un tiempo prolongado. Además, de los 23 sujetos con respuesta positiva, 13 optaron por continuar el tratamiento con suplementos de 25-50 mg diarios de DHEA de venta libre, y de ellos 10 continuaron asintomáticos durante todo el período de seguimiento (12 meses).

Los resultados confirman los estudios preliminares de Wolkowitz et al11 y Bloch et al12, el último del mismo grupo del NIMH, La continuación del tratamiento después de haber bajado la depresión a niveles subclínicos siguió teniendo efectos positivos sobre la depresión.

DHEA y Baja Reserva Ovárica

Cuando informamos a una paciente sobre una baja reserva ovárica sabemos que la respuesta a la estimulación será muy probablemente inferior a lo deseable, obteniendo lo que llamamos una baja respuesta, es decir, menos de 3 ovocitos tras la punción. Numerosos factores, pero principalmente el retraso de la edad a la que comienza la búsqueda de embarazo, hacen que este diagnóstico sea cada vez más frecuente en nuestras consultas, lo cual impulsa la búsqueda de estrategias, fármacos y protocolos de estimulación que puedan mejorar el pronóstico de nuestras pacientes.

Una de estas estrategias ha sido el uso de la dehidroepiandrosterona (DHEA) y de la testosterona previa al inicio de la estimulación. La facilidad en el acceso al DHEA, un suplemento nutricional fácilmente accesible en Estados Unidos, y los primeros resultados favorables tras su uso en el año 2000 popularizaron su consumo entre pacientes y su prescripción, llegando a ser actualmente uno de los suplementos más consumidos.

Ambas actuan aumentando los andrógenos (tradicionalmente llamadas “hormonas masculinas”) disponibles en sangre y en el ovario, aunque lo hacen de manera distinta. Las mujeres también producen andrógenos, aunque en menor cantidad que los hombres y la mayor parte de los mismos se emplean en producir estrógenos. La testosterona y la DHEA actúan de manera similar aunque por mecanismos distintos. Podríamos resumirlo en que el DHEA está un paso antes de la testosterona. Entre otras cosas. Es fundamental aclarar que a día de hoy no disponemos de una evidencia científica sólida e incuestionable que avale el uso generalizado e indiscriminado de este tipo de medicación, tanto del DHEA como la testosterona.

Según los últimos estudios, serían las pacientes con baja reserva ovárica quienes podrían beneficiarse de las mismas, y dentro de esta categoría diagnóstica algunos subgrupos de pacientes según criterios clínicos y genéticos. El uso de DHEA y de testosterona en pacientes seleccionadas podrían permitirnos tener más ovocitos, menor tasa de cancelación de ciclo, mejor fecundación, mejor tasa de embarazo clínico y de embarazo evolutivo.

Como todo lo anteriormente comentado, es igualmente controvertido si podría mejorar la calidad de esos óvulos y la probabilidad final de tener un embrión cromosómicamente normal. Otro aspecto a valorar y sobre el que falta evidencia es la dosis y el tiempo de uso de estos tratamientos. Concluyendo podemos volver al hecho de que porque se pueda comprar en una farmacia o una tienda no hacen estas substancias inocuas. Estas sustancias son metabólicamente activas o fármacos y su uso tiene que ser aconsejado por un médico.

DHEA y Depresión en Adultos

La dehidroepiandrosterona (DHEA) es una hormona involucrada en la ansiedad y la depresión. Sus niveles correlacionan positivamente con la resistencia a estas enfermedades. Sin embargo, en España no suele prestarse mucha atención a los niveles de DHEA, ni se complementa la carencia que se manifiesta paulatinamente desde la mediana edad.

La evidencia científica de los últimos años respalda su uso terapéutico en los trastornos de ánimo, pero además respalda lo que la administración federal de sanidad de los Estados Unidos (Food and Drug Administration [FDA]) mantiene desde hace muchos años: los complementos de DHEA en forma de sulfato (DHEA-S) se pueden autorizar para la venta libre.

Contrario a esta postura, aunque sin razón explícita ni apoyo experimental concreto, el Ministerio de Sanidad español mantiene un criterio bien distinto y no autoriza la (libre) comercialización de ningún producto de este tipo. Tal vez sea relevante para esta postura el hecho de que las compañías farmacéuticas no ven con buenos ojos que un complemento dietético de venta libre y bajo precio irrumpa en un mercado tan lucrativo y en expansión exponencial. Como consecuencia de estas trabas, en España la utilización terapéutica del sulfato de DHEA es inviable.

Los fármacos antidepresivos no son la panacea. En un buen número de casos la depresión no se resuelve en un tiempo razonable, lo cual induce a cambios problemáticos de fármaco o a multitratamientos a veces no indicados, y puede desembocar en una farmacodependencia no deseada y no recomendable.

Este problema se podría solucionar en buena parte con la concurrente aplicación de los psicofármacos correctos y de un tratamiento psicológico con eficacia científicamente demostrada. Otra posibilidad radica en el tratamiento de una posible carencia de dehidroepiandrosterona (DHEA), que ha demostrado eficacia en la depresión resistente a los tratamientos habituales.

Medición de Niveles Hormonales en Saliva

Las hormonas, actuando como tal o actuando como neurotransmisores, necesitan ser medidas en momentos y condiciones específicas para que los datos sean coherentes y relevantes. Debe establecerse una línea base individual. Este requisito se traduce en una exigencia clínica costosa e incómoda para el paciente si se hace por la vía tradicional, es decir, por extracción de sangre y determinación de niveles plasmáticos.

Por ende, sorprende que en nuestro país no se haya introducido a gran escala la determinación de los niveles de DHEA (u otras hormonas) por análisis de saliva, método muy cómodo y más económico, ya que la toma de la muestra no necesita la intervención de un profesional médico y puede hacerse en casa a la hora más indicada.

En una revisión de 2002 ya mencioné la importancia de la DHEA como indicador de mejor o menor resistencia al estrés ­tema especialmente relevante en la (in)fertilidad3­, y en 2003 documenté la en EE.UU. extendida técnica de medición de la depresión con la razón de dos de las sustancias que han demostrado ser especialmente relevantes, ambas corticosuprarrenales: el glucocorticoide cortisol y la hormona DHEA4.

La DHEA en saliva se considera mejor indicador de la función suprarrenal que el DHEA-S, que también es sintetizado de otros precursores además de la DHEA directamente. Por tanto, la DHEA en saliva refleja la fracción libre biológicamente activa de la hormona en circulación, y tiene una correlación elevada con los niveles de DHEA libre plasmáticos. Numerosos estudios clínicos avalan el uso del análisis de saliva como método fiable y válido para medir los niveles de hormonas libres y para diagnosticar una disfunción del eje hipotálamo-hipofiso-corticosuprarrenal (HHC)13. Este método ofrece importantes ventajas14, aunque en España apenas está disponible, como comenté al inicio.

También los niveles de cortisol en plasma pueden dar resultados equivocados por influencias diversas, como fármacos, embarazo, alteraciones congénitas o el estrés causado por la extracción de sangre. Además de ofrecer un resultado más fiable, el análisis de saliva permite concretar la hora de toma de la muestra, lo que es importante para fijar las líneas base hormonales y distinguir los picos circadianos de los niveles medios, notables tanto en la DHEA como en el cortisol.

De todas formas, hay que tener en cuenta que los resultados en saliva sirven, ante todo, para un cribado técnico que luego se debe complementar con otras determinaciones.

Efectos Secundarios y Consideraciones

Los estudios longitudinales de la toma de suplementos de DHEA informan de efectos secundarios esporádicos y de poca importancia, como son una piel algo más grasa o acné, pero no hay datos definitivos y, como cualquier tratamiento hormonal, teóricamente podría exacerbar o iniciar tumores hormonosensibles, con lo cual el facultativo debe familiarizarse con los métodos de evaluación y monitorización de esta terapia, limitada a adultos.

Tabla resumen de estudios y resultados

EstudioPoblaciónIntervenciónResultados
Colaboración CochraneMujeres sometidas a FIVUso de DHEAPosible aumento en las tasas de nacidos vivos (resultados no concluyentes en estudios de alta calidad)
NIMH (2005)Hombres y mujeres de mediana edad con depresiónTerapia con DHEA (90-450 mg/día)Mejoría significativa en la depresión sin efectos secundarios graves

Síntomas de Niveles Bajos de DHEA

  • Fatiga
  • Pérdida de fuerza y masa muscular
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Dolor en las articulaciones
  • Alteraciones cognitivas
  • Disminución del deseo sexual
  • Disfunción eréctil
  • Aumento del riesgo de enfermedades cardíacas

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