¿Cuándo volver al gimnasio después de un aborto? Recomendaciones y cuidados

El legrado uterino, también conocido como curetaje, es una intervención ginecológica frecuente que genera muchas dudas y cierta preocupación. Aunque suele asociarse a abortos espontáneos, su uso va mucho más allá. Es un procedimiento ginecológico necesario a veces en la salud de la mujer.

El legrado uterino se realiza con el objetivo de retirar tejido del interior del útero. Esta intervención suele durar unos 15 minutos y se lleva a cabo en un entorno hospitalario, bajo anestesia general o local, según la indicación médica. El tejido extraído se analiza en laboratorio si se sospecha alguna patología.

El legrado uterino se indica en diversas situaciones clínicas, tanto diagnósticas como terapéuticas. Aunque muchas personas lo relacionan únicamente con abortos espontáneos, sus usos son más amplios:

  • Aborto espontáneo o retenido.
  • Aborto voluntario en las primeras semanas.
  • Pólipos uterinos.
  • Menstruaciones abundantes o irregulares.
  • Retirada de DIU incrustado.
  • Estudio de infertilidad.
  • Cáncer de útero o sospecha de lesiones.
  • Sangrado postmenopáusico.

El legrado uterino es un procedimiento quirúrgico rápido y controlado, que se realiza en un entorno hospitalario bajo anestesia. Una vez en quirófano, el especialista introduce un espéculo para dilatar el cuello del útero. En los legrados modernos, el dispositivo utilizado puede incluir una cámara y un sistema térmico, lo que mejora la visibilidad y reduce el riesgo de lesiones.

La decisión sobre qué anestesia te ponen para un legrado la toma el equipo médico, en función de tu historial, el tipo de intervención y tus preferencias, si pueden tenerse en cuenta:

  • Anestesia general: se utiliza cuando se requiere un sueño profundo para evitar dolor o movimientos involuntarios.
  • Anestesia local: se administra alrededor del cuello del útero y permite a la paciente estar despierta, aunque sin sentir dolor.

Cuidados tras el legrado uterino

Aunque el legrado uterino es una intervención breve, la recuperación requiere algunos cuidados específicos para evitar complicaciones y favorecer una recuperación completa. Tras la intervención, es normal sentir molestias similares a las de la menstruación, como calambres o un ligero sangrado vaginal. El proceso de recuperación suele ser rápido y sin complicaciones. No obstante, a nivel hormonal y reproductivo, el cuerpo puede tardar entre 30 y 40 días en restablecer el ciclo menstrual.

Es de vital importancia que tras la interrupción de un embarazo (sobre todo si es muy deseado), la paciente se tome un tiempo de descanso para recuperarse física y anímicamente.

La mayoría de especialistas recomiendan esperar unos 2 o 3 meses después de un legrado para intentar un nuevo embarazo. De esta manera, tanto el estado físico como anímico de la mujer se habrán recuperado.

Riesgos y complicaciones

Aunque se trata de una intervención sencilla que no suele implicar riesgos, el legrado uterino puede dar lugar a algunas complicaciones como las siguientes:

  • Perforación uterina: se produce si el instrumento atraviesa accidentalmente la pared del útero.
  • Infección uterina: puede aparecer si entran bacterias durante la intervención.

La mayoría de estos riesgos son poco frecuentes cuando el procedimiento se realiza en un centro médico cualificado.

¿Cuándo volver al gimnasio después de un aborto?

Cuando te sientas preparada, el ejercicio puede darte energía y es una salida productiva para el estrés y la pena. El proceso de recuperación tras la pérdida de un embarazo depende mucho de las circunstancias personales. Los estudios demuestran que el ejercicio puede ayudarte a sanar física y emocionalmente, ayudando a reducir las hormonas del estrés, entre otras cosas.

No hay un único enfoque que valga para todo el mundo a la hora de enfrentarse a la pérdida de un embarazo. Depende mucho de tus circunstancias, de lo avanzada que estuvieras y de cómo se haya producido el aborto.

La Dra. Amanda Williams, ginecóloga colegiada, comenta que hay algo que siempre es cierto: el ejercicio puede ayudarte en el proceso emocional y físico de recuperación. Si te preguntas cómo y cuándo empezar a hacer deporte de forma segura después de sufrir un aborto, esta guía puede serte útil.

Recomendaciones para el regreso al ejercicio

  • Tómate tu tiempo para procesarlo: Cuando termina un embarazo, ya sea por dar a luz a un bebé sano o por perderlo, el cuerpo experimenta una gran bajada de estrógenos y progesterona, lo que puede provocar depresión o ansiedad.
  • Ponte en contacto con un especialista sanitario: Por lo general, se puede realizar alguna actividad de bajo impacto, como caminar, en los días posteriores a sufrir un aborto. En el caso de ejercicios de mayor impacto, habla con tu médico para asegurarte de que sea seguro.
  • Empieza poco a poco: Cuando vuelvas a hacer ejercicio tienes que empezar tranquilamente con actividades de bajo impacto, como caminar (al principio no más de cinco o diez minutos) o yoga suave.
  • Respira: Aunque no te interese el ejercicio, prueba la respiración diafragmática. Esta técnica de relajación puede ayudarte a activar el núcleo y fortalecer la conexión entre el transverso del abdomen y el suelo pélvico.
  • Céntrate en las ventajas emocionales: Si ya han pasado varias semanas y sigue costándote mucho volver a tu entrenamiento habitual a pesar de querer hacerlo, tienes que recordar que el ejercicio es un modo de empezar a recuperar el bienestar emocional. Buscar apoyo psicológico es también buena idea.

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Después de haberse sometido a un legrado, es posible que la mujer tenga sangrado vaginal durante varios días debido a la intervención. Por otro lado, la paciente también puede sufrir algunas molestias como dolor abdominal o pélvico. En este caso, se debe consultar con el especialista qué analgésicos se pueden tomar para aliviarlo.

En cuanto al estado de ánimo, es normal que la mujer sienta tristeza y decaimiento en caso de haber sufrido un aborto espontáneo. Esta bajará de nuevo unos 30-40 días después de la realización del legrado, aunque puede variar según la situación de cada mujer.

Normalmente, las recomendaciones generales tras un legrado uterino incluyen reposo durante las 24 horas posteriores a la intervención. Pasado este tiempo, la mujer puede continuar con su rutina diaria, aunque deberá tener en cuenta algunas recomendaciones:

  • Abstinencia sexual, al menos, durante dos semanas después del legrado.
  • No utilizar tampones.
  • No realizar duchas vaginales ni bañarse (no hay problema en ducharse).
  • Evitar realizar ejercicio físico intenso.

Es normal empezar a planificar un nuevo embarazo después de una pérdida, ya sea en los primeros meses o más adelante. Es común que algunos médicos y protocolos recomienden esperar al menos seis meses después de una pérdida tardía para intentar concebir de nuevo.

Para reducir la fatiga, es clave prestar atención al cuerpo, cuidarlo y poco a poco ir aumentando su actividad. Si los problemas de sexualidad persisten, puede ser útil acudir a un sexólogo/a o a un profesional especializado.

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