La alimentación complementaria es una etapa crucial en el desarrollo de tu bebé, marcando la transición de la lactancia exclusiva a la inclusión de alimentos sólidos. Este proceso, que generalmente comienza alrededor de los 6 meses, no implica el abandono de la leche materna, sino más bien una adición gradual de nuevos sabores y texturas. Aquí te presentamos una guía completa para entender y abordar esta etapa con confianza.
¿Qué es la Alimentación Complementaria?
La alimentación complementaria (AC) se refiere a la introducción de alimentos distintos a la leche materna o de fórmula en la dieta del bebé, a partir de los 6 meses de edad. Estos alimentos complementan la leche, sin sustituirla, y ayudan a cubrir las crecientes necesidades nutricionales del niño.
Alimentación Complementaria vs. Baby-Led Weaning (BLW)
Dentro de la alimentación complementaria, encontramos el enfoque Baby-Led Weaning (BLW), que se traduce como AC autorregulada o dirigida por el bebé. El BLW permite que el bebé explore y consuma alimentos sólidos en trozos, fomentando la autonomía y el desarrollo de habilidades motoras.
La alimentación complementaria puede ser a trozos (Baby-Led Weaning), con papillas y triturados o en formato mixto.
¿Cómo empezar el método BLW? 🥦ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA GUIADA POR EL BEBÉ 🍉
¿Cuándo y Cómo Empezar la Alimentación Complementaria?
La situación ideal es que el niño permanezca los 6 primeros meses con lactancia materna exclusiva. A partir de los 6 meses de vida, las necesidades nutricionales del niño aumentan y la leche no cubre sus requerimientos.
Las principales entidades sanitarias de referencia recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida.
Para que un niño pueda tolerar bien la alimentación complementaria debe estar maduro su sistema neurológico, renal, gastrointestinal e inmunológico. Por otro lado, desde el punto de vista psicomotor, la mayoría de los bebés ya están preparados. Son capaces de mantenerse sentados, muestran interés por los alimentos, pueden cogerlos y llevarlos a la boca. Además, a esta edad se pierde el reflejo de extrusión, que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua. También saben mostrar hambre o saciedad con sus gestos.
Requisitos para Iniciar la Alimentación Complementaria
- Presentar un interés activo por la comida.
- La desaparición del reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).
- Ser capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.
- Mantenerse sentado con apoyo.
¿Por Dónde Empezar?
Durante muchos años, y aún se sigue haciendo, en la consulta del pediatra se daba un calendario fijo de incorporación de alimentos: se empezaba por la fruta y los cereales sin gluten, después la verdura, etc. Y es curioso porque no había una evidencia científica detrás, así que se hacía según el criterio del pediatra y según la zona de residencia.
Ahora sabemos que no hay un orden establecido en la introducción de los alimentos y que retrasar la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos no previene alergias. Con precaución, se podrán introducir desde el principio.
A mí me gusta recomendarles a las familias que empiecen por un alimento saludable habitual en la dieta familiar, algo que coma habitualmente la mamá y que el bebé ya se haya expuesto a su sabor durante el embarazo con la ingesta de líquido amniótico y durante la lactancia materna. Líquido amniótico y leche materna cambian de sabor según la alimentación de la madre, así que para el bebé ya serán alimentos familiares también.
Orden de Introducción de Alimentos (Calendario Orientativo)
Lo importante es que no se deben dar “instrucciones” rígidas y sí introducir alimentos de uno en uno con intervalos de unos días para observar la tolerancia y aceptación, sin añadir sal, azúcar ni edulcorantes.
- Cereales.
- Frutas (sin excepción).
- Hortalizas.
- Legumbres.
- Huevo cocinado (sin distinción entre yema y clara).
- Carne.
- Pollo.
- Pescado.
- Aceite de oliva.
Alimentos a Evitar Inicialmente
- Al principio, no se deben dar alimentos que puedan contener muchos nitratos (como la remolacha, espinacas y zanahoria).
- Tampoco se debería añadir azúcar ni sal durante el primer año. Después, es conveniente utilizar pequeñas cantidades de sal yodada.
- La leche de vaca no se debería dar antes de los 12 meses de edad (puede producir microsangrado intestinal).
- Los derivados lácteos también se deben evitar en el primer año en niños con alto riesgo de desarrollar alergia a las proteínas de la leche de vaca (antecedentes de alergia en familiares de primer grado).
Además, hay alimentos que no podremos ofrecer aún al bebé con el inicio de la alimentación complementaria a los 6 meses de vida.
Hay alimentos que no podremos ofrecer aún al bebé con el inicio de la alimentación complementaria a los 6 meses de vida.
- A partir de los 9-10 meses (no antes): se pueden ofrecer pequeñas cantidades de yogur natural o queso tierno bajo en sal.
- Leche de vaca como tal nunca daremos hasta el año de vida. Si el bebé sigue con lactancia materna llegados a este punto, lo cual sería ideal, no necesita otros lácteos.
- Alimentos ultraprocesados, ricos en sal, azúcar o grasa.
- El consumo de miel.
- Frutos secos ENTEROS.
- Bebidas y tortitas de arroz hasta los 6 años por su contenido en arsénico, otro metal pesado.
- Especies de pescado con alto contenido en mercurio a evitar hasta (atención) los 10 años. Estas especies con alto contenido en mercurio son, según la última lista oficial de la AESAN de 2019, pez espada, emperador, atún rojo, tiburón (cazón, marrajo, mielgas, pintarroja y tintorera) y lucio.
Cantidades y Texturas
Empezar por pequeñas cantidades, que se irán aumentando a medida que el niño las acepte. Las porciones han de ser pequeñas al principio y aumentarse progresivamente según crece el niño, aunque será diferente en función del alimento ofrecido. También habrá días o momentos del día en que les apetezca comer más y otros que, por diversos motivos (como infecciones), coman menos, pero siempre es importante no forzar.
En cuanto a texturas, se debe comenzar con grumosas y semisólidas lo antes posible, nunca más tarde de los 8-9 meses.
Consejos Prácticos para una Transición Exitosa
Es importante dejar que el niño vaya probando, respetar sus gustos, alimentarlo despacio y con paciencia, minimizando las distracciones (evitar la televisión) y, sobre todo, sin forzar ni obligarle a comer. Hay que recordar que hasta el año de vida se debe ofrecer primero el pecho y luego los otros alimentos que complementan a la leche.
- Se deben respetar los signos de hambre y saciedad y mantener una actitud neutra sin enfados.
- No se debe interpretar un rechazo inicial a un nuevo alimento como algo permanente. Se debe seguir ofreciendo sin presión en los siguientes días.
- Dejarlo que coma solo, pero no dejarlo nunca solo mientras come.
- Comer juntos y lo mismo, con pequeñas adaptaciones.
Además la presión familiar suele ser un denominador común en esta situación y los comentarios vuelan: les estás mal acostumbrando, si no le dejas de dar teta no va comer, claro que no come si sabe que hay teta… y estos comentarios se pueden reforzar si tu hijo/a hace comidas fuera de casa y no estás presente en ellas. Si no estamos con ellos, es normal que quieran comer más, ¡Si no hay leche, algo tendrán que comer!
El Rol de la Leche Materna Durante la Alimentación Complementaria
La leche materna debe suponer el alimento principal para el bebé al menos hasta el primer año de vida. Es un periodo de transición y de aprendizaje.
El BLW complementa a la leche (no al revés) y se continúa con la lactancia materna a demanda. Es decir, el BLW es un período de transición o de aprendizaje del bebé hacia la alimentación complementaria (AC), pero no es una sustitución de la lactancia.
No podemos esperar que al siguiente día en el que cumplen un año ya podamos dar la vuelta a todo y dar más importancia a la comida que a la leche. Es posible que al principio no quieran casi comer, que la comida vaya a todas partes menos a su boca, que nos pidan teta mientras comen o que directamente no quieran comer y pidan teta.
Efectivamente pues, el objetivo del BLW no es un objetivo nutricional (para eso seguimos teniendo la leche), sino de aprendizaje. El bebé sigue comiendo a demanda.
¿Es el BLW Apto para Todos los Bebés?
Puede haber casos de bebés en los que tengamos que esperar más para empezar o con más dificultades: por ejemplo, puede pasar con bebés alimentados con leche adaptada (no acostumbrados al cambio de sabor de la leche y a menudo no alimentados a demanda), bebés prematuros, con trastornos neuromusculares, del desarrollo u otras condiciones médicas.
El BLW se ha estudiado en niños nacidos a término, sanos y con un desarrollo psicomotor normal, tanto alimentados al pecho como con lactancia artificial. Con la información y precaución adecuadas, la mayoría de las familias pueden practicar BLW de forma segura y eficaz.
En definitiva, la alimentación complementaria es un viaje de descubrimiento tanto para el bebé como para los padres. Con paciencia, respeto y una actitud positiva, esta etapa puede ser una experiencia enriquecedora y placentera para toda la familia.
