Después de 49 años, el aborto deja de ser universal en Estados Unidos. El Tribunal Supremo, que en 1973 había votado a favor de la legalización de la interrupción del embarazo en todo el país, ha dado marcha atrás y ha emitido una sentencia en la que declara que ésta es una decisión que compete exclusivamente a los estados. Hace dos años, el Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló el fallo Roe vs. Wade de 1973, que reconocía el derecho constitucional de la mujer al aborto sin restricciones antes de las semanas 22 y 24 de embarazo. La decisión fue respaldada por la mayoría de los jueces conservadores que forman parte del tribunal, tres de ellos elegidos durante el primer mandato del republicano. De esta forma, el fallo abrió el camino para que los estados decidiesen ilegalizar el derecho aborto, algo que el propio presidente demócrata, Joe Biden, calificó como un "trágico error de la Corte Suprema".
Situación legal del aborto en los diferentes estados de EE.UU.
El Contexto Legal y Político
Dado que en EEUU no existe legislación sobre el aborto, y es imposible que eso se dé ya que no alcanzaría jamás el quórum necesario en el Senado, es el Supremo quien decide al respecto. Hasta la fecha, la decisión del Tribunal era que el aborto era legal en todo el país, aunque los estados tenían potestad para limitar su aplicación. A partir de ahora, los estados pueden prohibirlo. Y muchos ya lo han prohibido.
Cinco jueces nombrados por los presidentes republicanos Ronald Reagan, George W. Bush, y Donald Trump votaron a favor de derogar el derecho al aborto. Tres elegidos por presidentes demócratas - Bill Clinton y Barack Obama - votaron en contra. El único que no siguió esa 'disciplina de partido' fue el presidente del Supremo, John Roberts, que fue puesto en el cargo por George W. Bush y votó en contra.
Curiosamente, cuando en 1973 el Supremo legalizó el aborto en todo el país, fue con el apoyo mayoritario de los magistrados republicanos. En aquella época, las iglesias evangélicas también estaban a favor del aborto. Ahora todo eso ha cambiado radicalmente. Aunque también hay un factor religioso. Cuatro de los cinco jueces que han votado a favor de derogar la universalidad del aborto son católicos, si bien es cierto que dos de los cuatro que quieren mantenerlo también lo son.
La Reacción Política
La presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha calificado la sentencia de "bofetada a las mujeres", en línea con la opinión general de su partido. De hecho, de los 220 demócratas de la Cámara de Representantes, 219 apoyan el aborto. Curiosamente, el único que se opone, Henry Cuellar, se impuso en las primarias de su partido a una rival que defiende el aborto.
El presidente Joe Biden, por su parte, ha señalado a los jueces conservadores nominados durante la presidencia de Donald Trump como los responsables de que el aborto deje de ser un derecho constitucional. Biden ha considerado que la decisión es un "error trágico" consecuencia de "llevar a la práctica una ideología extrema".
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó este viernes que «es un día triste» para el Tribunal Supremo y el país. «Tres jueces nombrados por un presidente, Donald Trump, están en el centro de esta decisión de acabar con la balanza de la justicia y eliminar un derecho fundamental de las mujeres en este país», dijo Biden en referencia a los magistrados Neil M. Gorsuch, Brett M. Kavanaugh y Amy Coney Barrett.
Impacto Inmediato en los Estados
Nueve de los 50 estados que componen EEUU prohibieron la interrupción del embarazo este mismo viernes nada más conocerse la decisión del Tribunal Supremo. Los nueve estados que ya han prohibido el aborto son: Alabama, Arkansas, Kentucky, Luisiana, Misuri, Oklahoma, Dakota del Sur, Utah y Wisconsin.
De hecho, el fiscal general de Missouri se apresuró este viernes a declarar que su estado sería el "primero" en prohibir las interrupciones voluntarias del embarazo tras la decisión de la Corte Suprema. "Este es un día monumental para la santidad de la vida". Se trata de territorios en los que el aborto ya estaba muy limitado, tanto por los plazos de espera que las mujeres que querían llevarlos a cabo tenían que cumplir como por los procedimientos que estaban obligadas a experimentar y por la escasez de centros en los que se llevaban a cabo las interrupciones del embarazo.
En Dakota del Sur, por ejemplo, solo hay una clínica que hace abortos, situada, además, en Sioux Falls, una ciudad situada en el extremo suroriental del estado, pese a que se trata de un territorio tan grande como Andalucía, Murcia, la comunidad valenciana, y Castilla-La Mancha juntas, con una población de 800.000 habitantes. Sioux Falls, además, está en el extremo opuesto a la mayor parte de las reservas indias del estado, regiones de pobreza extrema en las que se producen la mayor parte de los embarazos no deseados.
En otros estados la situación es mucho más confusa. En muchos de ellos hay recursos ante los Tribunales Supremos de los estados contra la prohibición. En otros, las propias autoridades se niegan a poner en práctica la legislación estatal que lo prohíbe, lo que está creando intrincados problemas institucionales y legales. Finalmente, hay estados como Texas donde la jurisprudencia no aclara hasta qué punto la derogación del aborto decidida por el estado supone la prohibición de esa práctica o el retorno a la situación anterior a 1973, en la que era legal, aunque con una regulación diferente.
Reacciones Corporativas
Algunos estados amenazan con emprender acciones legales contra las mujeres que viajen a otros estados para llevar a cabo abortos, una medida cuya legalidad es muy incierta. Numerosas grandes empresas, como Tesla, Apple, Amazon, Citigroup, Microsoft, Match, Netflix o Salesforce, van a pagar los gastos de sus empeladas que tengan que viajar a otros estados a que les realicen un aborto.
La Opinión Pública y el Aborto
Según un sondeo del Centro de Estudios Pew, una organización independiente de estudios de la opinión pública, el 61% de la población está a favor del aborto, y el 37% en contra. La proporción a favor del mantenimiento de la legalidad de esa práctica lleva creciendo de manera ininterrumpida desde 2009. Sin embargo, los 'provida' están mucho más movilizados, y votan en las elecciones, al contrario que los 'pro-elección'). En EEUU se realizaron 930.000 abortos en 2020. La cifra ha ido subiendo en los últimos años, aunque aun está muy lejos del máximo de los más de 1,5 millones alcanzado hace dos décadas.
Si seguimos las encuestas emitidas durante estos últimos meses, el 63% de los encuestados defendió que el aborto debería ser legal en todos o en la mayoría de los casos, mientras que el 36% opinaba que debería ser ilegal en todos o en la mayoría de los casos. En este contexto, el derecho al aborto consiguió escalar dentro de las preocupaciones de la sociedad estadounidense - sobre todo en las mujeres menores de 40 años -, después de la economía y la inmigración.
En este asunto, Trump ha tenido opiniones cambiantes. Desde participar en el nombramiento de los jueces que aprobaron la derogación de la ley y mostrarse orgulloso de ello hasta decir hace apenas unas semanas que las leyes sobre el aborto son “demasiado duras” y que deben ser “rehechas”. Estos vaivenes, además, han frustrado los conservadores sociales y a los grupos antiabortistas que han tratado de presionar para que se prohíba en todo el país.
Manifestaciones en defensa del derecho al aborto.
Resultados Electorales en 2024 y Enmiendas Estatales
La cita electoral del 5 de noviembre quedó marcada por haber sido una fecha histórica en Estados Unidos. Más de 200 millones de ciudadanos estadounidenses fueron llamados a las urnas para elegir a su próximo presidente, en una contienda en la que se impuso Trump. También se votaba un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. Pero, paralelamente, diez estados llevaban también a las cabinas de votación uno de los temas más polémicos de este curso electoral: el aborto.
Montana, Arizona, Missouri, Nebraska, Colorado, Florida, Maryland, Nevada, Nueva York y Dakota del Sur votaban también enmiendas para proteger el derecho al aborto. Las votaciones buscan revertir - o mantener - las leyes estatales sobre este derecho reproductivo, después de que la cuestión quedara en manos de los estados y no protegida por la Constitución nacional.
Tras las elecciones, estos son los resultados electorales a las enmiendas de los 10 estados:
- Florida - Rechazo: Los ciudadanos votaron a favor de volver a proteger el derecho al aborto a través de la Enmienda 4, pero no alcanzó el 60% de votos favorables requerido.
- Arizona - Aprobado: Se modifica la constitución estatal para garantizar el derecho al aborto hasta la viabilidad del feto.
- Maryland - Aprobado: Los votantes aprobaron un nuevo artículo en la Constitución estatal que protege el derecho a la libertad reproductiva.
- Nueva York - Aprobado: Se aprobó una enmienda a la Constitución estatal que incorpora mayores garantías sobre el embarazo y la libertad personal.
- Misuri - Aprobado: Los votantes de Misuri han aprobado proteger el derecho del aborto, aboliendo la prohibición que decretaron nada más derogarse la 'ley Roe'.
- Nebraska - Rechazado: Los votantes de Nebraska han rechazado una propuesta de ley que pretendía ampliar el derecho al aborto hasta la viabilidad del feto.
- Nevada - Aprobado: Nevada ha aprobado una propuesta electoral para consagrar el derecho al aborto, pero no entrará en vigor hasta 2026.
- Dakota del Sur - Rechazado: Dakota del Sur rechaza una medida electoral que habría protegido el acceso al aborto.
- Colorado - Aprobado: Colorado ha sido uno de los estados en aprobar enmiendas proaborto en esta jornada electoral.
- Montana - Aprobado: Los electores de Montana se han decantado por proteger el derecho al aborto en su constitución estatal.
Manifestaciones en contra de la derogación del derecho al aborto.
Conclusión Temporal y Perspectivas Futuras
Por segunda vez este mes, cuando se cumplen dos años desde que dio un vuelco a los derechos reproductivos en Estados Unidos al derogar la protección constitucional del derecho al aborto, el Tribunal Supremo ha dado una victoria, siquiera temporal, a los defensores de ese derecho y a la Administración de Joe Biden. El Alto Tribunal, por una mayoría 6-3, ha decidido permitir que médicos de urgencias en Idaho, uno de los estados que tras la derogación de Roe v Wade ha adoptado una de las legislaciones más restrictivas, puedan seguir practicando abortos en casos en que el embarazo represente riesgos para la salud de la madre.
El combate por los derechos reproductivos y la lucha por garantizarlos ante la oleada de normas restrictivas en estados republicanos es central para los demócratas en la campaña electoral de las presidenciales de noviembre que miden a Biden y Donald Trump. Y aunque este era el primer caso en el que el Supremo estudiaba ese duelo entre poder federal y estatal en esta cuestión, al renovar la litigación hace difícil pensar que la más alta instancia judicial vaya a adoptar una posición que siente jurisprudencia antes de los comicios.
Precisamente la salida tangencial del Supremo es lo que ha llevado a una de las tres juezas progresistas, Ketanji Brown Jackson, a oponerse a la decisión. “Mientras este tribunal pierde el tiempo y el país espera, gente embarazada que experimenta problemas médicos de emergencia sigue en una posición precaria conforme los médicos siguen sin saber lo que la ley requiere”, opina la jueza. Esa salida es también similar a la que adoptó recientemente con la mifepristona. En ese caso por unanimidad decidieron mantener el acceso a la píldora abortiva, pero solo porque negaron base legal para demandar a quienes habían intentado limitar el acceso. El fondo del caso quedó también sin resolver.
La ley de Idaho ilegalizó el aborto salvo en casos de incesto, violación, algunos de embarazos inviables y cuando era necesario para evitar la muerte de la madre. El aborto ya no es un derecho constitucional en Estados Unidos después de que el Tribunal Supremo haya anulado la sentencia 'Roe contra Wade' de 1973. El drástico giro, impulsado por los republicanos y conservadores religiosos, llega tras años de debate y repercutirá en la salud de más de 30 millones de mujeres en el país.
