La nutrición durante el embarazo es un capítulo fundamental. En esta etapa, llevar un estilo de vida saludable es clave, y la alimentación juega un papel esencial en los cuidados que necesita la futura mamá. Una dieta equilibrada ofrece múltiples beneficios para la mujer gestante.
En este artículo, exploraremos la importancia de los dátiles y el yodo, dos componentes que pueden influir positivamente en la salud de la madre y el desarrollo del bebé, especialmente durante el tercer trimestre del embarazo.
El Yodo y su Importancia en el Embarazo
El yodo es un oligoelemento necesario durante toda la vida. Se trata de un mineral necesario para ciertas reacciones metabólicas que permiten el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Gracias al yodo es posible la transformación de los alimentos en energía.
Las necesidades de yodo, al igual que de muchas otras sustancias, aumentan durante el embarazo. A lo largo de la gestación, la mujer tiene que producir más hormonas y otras sustancias para poder mantener el embarazo y que se desarrolle bien el bebé.
Por ello, y para mantener unas concentraciones adecuadas de yodo, la embarazada debe aumentar la ingesta de alimentos ricos en este elemento.
¿Para qué Sirve el Yodo en el Embarazo?
El yodo es un oligoelemento necesario para la formación de las hormonas tiroideas, las cuales se sintetizan en la glándula tiroides. Estas hormonas son necesarias desde el comienzo del desarrollo embrionario y durante toda la vida.
Los oligoelementos son minerales que se encuentran en pequeña cantidad en el cuerpo. Estas sustancias son esenciales para que el metabolismo celular sea correcto. Algunos oligoelementos son el flúor, el selenio, el yodo, etc. Tanto un exceso como un defecto de los oligoelementos podría ser perjudicial para la salud.
Las hormonas tiroideas son la T4 (tetrayodotironina) y T3 (trioiodotironina). Las funciones de las hormonas tiroideas, y por tanto aquellas en las que interviene el yodo, son principalmente de crecimiento, diferenciación y maduración del sistema nervioso central.
Es precisamente por esto por lo que es imprescindible el yodo en el desarrollo del embrión y del feto, ya que interviene de forma directa en la correcta formación del sistema nervioso central.
En el primer trimestre de embarazo, el bebé aún no ha desarrollado su glándula tiroides. Por este motivo, la embarazada debe producir hormonas suficientes para cubrir sus propias necesidades y también las del feto.
A partir del tercer mes de embarazo la glándula tiroidea del bebé ya está formada, pero necesita que la madre le aporte el yodo necesario para poder sintetizar sus propias hormonas tiroideas.
El yodo no es solo importante mientras el bebé está en el vientre materno. Después del nacimiento, el sistema nervios central del recién nacido debe madurar y tiene que producirse el desarrollo psicomotor, para lo cual también es necesario el yodo.
Riesgos de la Deficiencia de Yodo en el Embarazo
En los primeros meses de embarazo es fundamental que los niveles de yodo sean adecuados. De lo contrario, si hay un déficit yódico, es posible que ocurran problemas en la formación del sistema nervioso fetal. Esto podría causar retraso mental, así como trastornos neurocognitivos.
Además, la carencia de yodo durante el embarazo se relaciona con un aumento en el número de abortos espontáneos y de muertes fetales.
Si el déficit de yodo continúa durante la infancia es posible que se desarrolle bocio.
Cantidad de Yodo Recomendada
Como hemos comentado al inicio de este artículo, la dosis de yodo diaria aconsejada varía según la edad y la situación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda que durante el embarazo la cantidad de yodo diaria oscile entre 150-249 μg/l. Sin embargo, el aporte de yodo a través de la dieta suele ser escaso. Por ello, es necesario que las embarazadas tomen suplementos de yodo.
En concreto, una embarazada o en periodo de lactancia necesita alrededor de 200-300 microgramos al día de yodo extra. Lo recomendable es comenzar a tomar yodo antes del embarazo o de la manera más precoz posible. Además, es aconsejable que la mujer mantenga el aporte de yodo extra durante la lactancia también.
Pese a todo ello, no se debe consumir complejos ricos en yodo sin previa autorización médica.
Alimentos Ricos en Yodo
La forma más habitual de consumir yodo es mediante la ingesta de sal yodada. Sin embargo, la sal marina o la sal del Himalaya, por ejemplo, no suelen estar yodadas. Por ello, lo mejor será leer detenidamente las etiquetas de los productos.
También es posible incorporar yodo en la dieta a través de los siguientes alimentos:
- Los mariscos.
- Las algas.
- Los pescados, especialmente la lubina, el bacalao y la perca.
También aportan yodo las verduras de hoja verde, el arroz, las nueces, las lentejas, la carne de res, el cerdo, la ternera, el trigo, los higos, el limón, los tomates, el queso, la manzana, los dátiles, el pan, las moras, la piña, la leche, los huevos y el ajo, entre otros muchos alimentos.
Beneficios de los Dátiles Durante el Embarazo
El consumo de dátiles durante el embarazo puede suponer una estrategia beneficiosa para facilitar el parto. Algunas investigaciones recientes han conseguido encontrar una asociación entre la ingesta de 6 de estos frutos diarios y una reducción de la necesidad de inducción del parto.
Hay que tener en cuenta que evitar complicaciones durante el parto resulta fundamental para mejorar el bienestar de la madre. La colocación del feto y otros factores influirán, pero una buena dieta puede condicionar que el alumbramiento se produzca de forma natural y de una forma sencilla.
Beneficios de Comer Dátiles en el Embarazo: Descubre sus Efectos
Propiedades Nutricionales de los Dátiles
Los dátiles son frutos que destacan fundamentalmente por su contenido en azúcares simples. De hecho se suelen utilizar para endulzar las preparaciones culinarias, formando con ellos una pasta o añadiéndolos en trozos pequeños. Además, cuentan con micronutrientes esenciales en su interior, entre los que destacan el magnesio y el potasio.
El magnesio presenta propiedades a la hora de mejorar la relajación, ayudando a reducir los estados de ansiedad. De hecho, un consumo elevado del mismo se asocia con menores calambres en las piernas de las mujeres embarazadas. Asimismo, estos vegetales concentran algunas vitaminas del grupo B y fibra.
Incluso, cuentan con una ración significativa de hierro, clave para evitar situaciones patológicas crónicas como la anemia. Eso sí, se trata de hierro de origen vegetal, por lo que se recomienda su administración con vitamina C para potenciar la absorción.
No obstante, hay que destacar que su presencia en la dieta ha de ser controlada, ya que los dátiles tienen un alto valor energético. Si se ingieren en exceso, podrían desarrollarse patologías metabólicas, dada su alta concentración en azúcar. En el caso de diabetes gestacional, puede descartarse esta estrategia nutricional.
Beneficios de los Dátiles para el Parto
De acuerdo con un estudio publicado en Journal of Obstetrics and Gynaecology, el consumo de 6 dátiles al día durante 4 semanas antes de la fecha estimada del alumbramiento facilita el parto natural. La dilatación cervical mejora frente a las mujeres que no consumen estos frutos.
Además, la tasa de parto espontáneo aumenta significativamente en el grupo de las mujeres que consumen dátiles. Esto se debe a una mayor producción de oxitocina, entre otras cosas. Asimismo, se produce una primera etapa del parto más corta, lo que facilita la expulsión del feto y reduce el riesgo de complicaciones.
Otros Efectos Positivos de los Dátiles en el Embarazo
El consumo de dátiles no solo mejora el parto, sino que también es positivo para reducir el riesgo de estreñimiento durante el embarazo. Hay que tener en cuenta que la fibra mejora el tránsito del bolo fecal, según un estudio publicado en la revista Nutrients.
Además, la fibra es capaz de estimular el crecimiento de las bacterias del intestino, lo que se asocia con un mejor estado de salud. Asegurar la diversidad y la densidad en la microbiota intestinal genera una cierta protección frente al desarrollo de patologías metabólicas, como puede ser la diabetes. Así lo evidencia un estudio publicado en EBioMedicine.
No obstante, y como ya hemos comentado, no conviene abusar de los dátiles, ya que cuentan con azúcares simples que podrían impactar negativamente sobre las glucemias sanguíneas. En el caso de padecer diabetes gestacional, es necesario consultar primero con el especialista. En mujeres sin patologías, es importante no exceder la dosis estudiada par facilitar el parto.
Otros Nutrientes Esenciales Durante el Embarazo
Además del yodo y los dátiles, existen otros nutrientes esenciales que deben ser considerados durante el embarazo para asegurar la salud tanto de la madre como del bebé.
Ácido Fólico
El nivel de ácido fólico, la vitamina esencial de la gestación, debe duplicarse durante los tres primeros meses de embarazo con la mirada puesta en la formación del tubo neural del bebé. Ahora bien, la mayoría de las mujeres gestantes no logra alcanzar el aporte recomendado, por lo que los ginecólogos acostumbran a recetar al 90 % de las futuras madres suplementos de esta vitamina. Su papel en la gestación es tan importante que algunos especialistas aconsejan su ingesta incluso un mes antes del embarazo.
Las verduras más ricas en folatos son: espinacas, endibias, escarola, berros, acelga, col, lombarda, coles de Bruselas y repollo. Las frutas más adecuadas son: fresa, fresón, frambuesa, naranja, mango, melón y kiwi.
Hierro
Otro de los suplementos necesarios es el hierro, que se prescribe a partir del segundo trimestre. La deficiencia de este mineral que tiene la mayoría de las mujeres no suele suponer un problema en una situación normal, pero durante el embarazo muchas veces son necesarias las ampollas de ferroso.
Los alimentos de origen animal recomendados para aumentar los niveles de hierro son: las carnes menos grasas, el pescado, el hígado y el huevo. Entre las frutas, es importante el consumo de cítricos, fresas, melón, frutas tropicales (piña, papaya, guayaba y mango), frutas desecados (higos, ciruelas y dátiles) y frutos secos. Los cereales, las legumbres germinadas, el aceite de oliva y las semillas de girasol, maíz o soja también son muy beneficiosos.
Calcio
Por último, para reforzar el nivel de calcio que el organismo requiere, es suficiente aumentar la dieta diaria con el equivalente a dos vasos de leche durante los nueve meses de gestación.
La leche y los productos lácteos constituyen las principales fuentes de calcio, pero existen otros alimentos con igual o mayor aporte que resultan muy efectivos para obtener las dosis diarias recomendadas. La concentración de calcio en el repollo, la soja y las acelgas es más elevada que la de los propios productos lácteos.
Entre los frutos secos, las avellanas, almendras, nueces y cacahuetes son los que contienen mayor cantidad de calcio. Y si bien los pescados y las carnes no conforman el grupo de alimentos ricos en este mineral, las sardinas enlatadas son una excepción: pueden triplicar la cantidad que contiene una taza de leche pasteurizada.
Preguntas Frecuentes
¿Es cierto que debo comer sin sal durante el embarazo?
No, esto es totalmente falso. Durante el embarazo, la mujer puede consumir sal, pero debe controlar sus cantidades.
La sal aporta sodio y cloro al organismo. Si hay un aporte bajo de sodio, la salud materna y fetal puede verse comprometida. Del mismo modo, si el consumo de sal es elevado durante el embarazo puede provocar retención de líquidos, entre otros efectos.
Por todo ello, es importante el consumo de sal de manera moderada. Además, se aconseja que sea sal yodada para aportar también la cantidad de yodo necesaria para la gestación.
¿Es peligroso el exceso de yodo en el embarazo?
Sí. Unos niveles altos de yodo en el embarazo podría causar daños fetales. Por ejemplo, puede aparecer bocio o incluso cáncer de tiroides. La mujer también puede sentir dolor de estómago, náuseas, pulso débil, etc. Por ello, nunca se debe superar los límites diarios de yodo.
¿Qué es el hipotiroidismo gestacional?
El hipotiroidismo consiste en un déficit de hormonas tiroides por parte de la glándula tiroides. Por tanto, el hipotiroidismo gestacional es la carencia de hormonas tiroideas durante el embarazo.
Si hay un déficit de estas hormonas durante la gestación podría tener consecuencias fetales. Por ejemplo, el déficit de hormonas tiroides en el embarazo se relaciona con alteraciones en el desarrollo y la maduración del sistema nervioso central del feto.
