La interrupción voluntaria del embarazo (aborto) es un tema trascendente con profundo impacto social, donde la moral, la ética y la fe juegan un papel decisivo. En esta pieza, vamos a exponer de la forma más respetuosa con ambas posturas, desde la distancia, de manera aséptica, los argumentos a favor del aborto y en contra más extendidos entre los colectivos que defienden de manera pública una u otra postura.
Con la interrupción voluntaria del embarazo, el aborto, partimos de una base delicada e inestable porque esta es una cuestión muy personal, muy trascendente además, y con mucho impacto a nivel social. La moral, la ética y la fe son cuestiones que tienen un peso decisivo en cómo nos posicionamos ante ello y los argumentos que se dan, a favor del aborto o en contra, pero también hay otros factores que influyen, como el nivel socioeconómico o el contexto específico en el que tiene lugar el embarazo.
Pero antes es conveniente recordar brevemente cuál es el marco legal del aborto en España, donde es posible ejercer el derecho a interrumpir el embarazo antes de la semana 14. No es libre el aborto a partir de dicha semana, pero se puede ejercer este derecho de la mujer hasta la semana 22 si un médico acredita que hay malformaciones en el feto o si al menos dos especialistas acreditan que la embarazada sufre una enfermedad grave. Más allá de la semana 22, la ley solo contempla el aborto legal en España si se demuestran anomalías fetales incompatibles con la vida.
El aborto es un procedimiento médico que pone fin al embarazo. Es una necesidad básica de atención de la salud para millones de mujeres, niñas y otras personas que pueden quedarse embarazadas. Se calcula que en todo el mundo, cada año, se producen 73 millones de abortos. Seis de cada diez embarazos no deseados acaban en aborto.
Y con independencia de que el aborto sea o no legal, la gente sigue necesitando servicios de aborto y accediendo de manera habitual a ellos. De acuerdo con el Instituto Guttmacher, organización sin ánimo de lucro del campo de la salud reproductiva con sede en Estados Unidos, la tasa de abortos es de 39 por 1.000 personas en los países que prohíben el aborto totalmente y del 36 por 1.000 en los países que lo permiten sólo en caso de riesgo para la vida de la mujer. En los países con menos restricciones o en aquellos donde solo está permitido para preservar la salud esta tasa se sitúa en el 41 y el 36 por 1.000 respectivamente.
Cuando lo practica un proveedor de servicios de la salud capacitado y con las debidas condiciones de salubridad, el aborto es uno de los procedimientos médicos que menos riesgos entraña, menos aún que el parto.
Pero cuando los gobiernos restringen el acceso al aborto, las personas se ven obligadas a recurrir a abortos clandestinos y con riesgo, en especial si no tienen medios para pagarse un viaje a otro país o atención privada. Lo que nos lleva al siguiente aspecto de la cuestión.
Es por ello que los intentos de prohibir o restringir el aborto no consiguen reducir el número de abortos; lo que hacen es obligar a las personas a someterse a abortos inseguros.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el aborto inseguro como “un procedimiento para finalizar un embarazo no deseado realizado por personas que carecen de la capacidad necesaria o que se lleva a cabo en un entorno donde se carece de un estándar médico mínimo, o ambos”.
La OMS calcula que todos los años tienen lugar 33 millones de abortos peligrosos, la gran mayoría de ellos en países en vías de desarrollo.
A diferencia de los abortos legales, practicados por proveedores de servicios médicos capacitados, los abortos inseguros pueden tener consecuencias fatales. Cada año, entre el 4,7% y el 13,2% de las muertes maternas se deben a un aborto peligroso. Se calcula que en las regiones desarrolladas, por cada 100.000 abortos peligrosos se producen 30 defunciones, mientras que esta proporción aumenta hasta las 220 defunciones por cada 100.000 abortos peligrosos en las regiones en desarrollo.
Las muertes y lesiones causadas por abortos inseguros son evitables. Sin embargo, tales muertes son comunes en los países donde el acceso al aborto está limitado o prohibido por completo, pues la mayoría de las mujeres y las niñas que necesitan someterse a un aborto debido a un embarazo no deseado no pueden acceder legalmente a él.
En los países con tales restricciones, la legislación prevé normalmente una lista reducida de excepciones a la penalización del aborto. Entre ellas puede figurar que el embarazo sea consecuencia de una violación o de incesto, que se trate de un caso de malformación grave y mortal del feto o que haya riesgo para la vida o la salud de la persona embarazada. Sólo un pequeño porcentaje de abortos se practica por estos motivos, lo que significa que la mayoría de quienes viven en países con este tipo de legislación pueden verse obligadas a recurrir a abortos inseguros y poner su salud y su vida en peligro.
Las que son ya personas marginadas se ven afectadas de manera desproporcionada por tal legislación, pues no tienen medios para recurrir a servicios legales y sin riesgos en otro país o acceder a atención privada. Entre ellas figuran las personas con bajos ingresos, las refugiadas y migrantes, las adolescentes, las lesbianas, las mujeres bisexuales, las personas transgénero y las mujeres pertenecientes a minorías o indígenas.
La OMS ha señalado que uno de los primeros pasos que deben darse para evitar las lesiones y muertes maternas es que los Estados garanticen que las personas tienen acceso a educación sexual, pueden utilizar métodos anticonceptivos eficaces, pueden someterse a abortos legales y sin riesgos y reciben atención con prontitud en caso de complicaciones.
Los datos disponibles indican que el 22,5% de las mujeres en edad reproductiva no encuentran satisfechas sus necesidades de planificación familiar. Los índices de aborto son más altos en los países donde el acceso a los métodos anticonceptivos es limitado. Los índices de aborto se reducen cuando las personas, incluidas las adolescentes, tienen información sobre métodos anticonceptivos modernos y pueden acceder a ellos, así como cuando existe educación sexual integral y es posible el acceso al aborto legal y sin riesgos por numerosos motivos.
En Colombia las organizaciones de mujeres reclamaron al Tribunal Constitucional y consiguieron que este despenalizara el aborto en 2022.
A pesar de la tendencia a reformar la legislación para impedir las muertes y lesiones, algunos países -entre ellos Nicaragua y El Salvador, República Dominicana, Honduras, Malta, Marruecos- mantienen leyes draconianas y discriminatorias, que siguen prohibiendo el aborto totalmente o prácticamente en todas las circunstancias.
Además, Estados Unidos dio un importante retroceso en materia de derecho al aborto en 2022, cuando pasó a ser competencia de cada estado, y desde la vuelta a la presidencia de Donald Trump en 2025. En 2024 se votó a favor de proteger el derecho al aborto en siete estados, pero 19 estados tienen una prohibición total o prácticamente total en la práctica del aborto, lo que deja a millones de mujeres y personas gestantes sin acceso efectivo a este derecho.
Incluso en los países con acceso en general a servicios legales de aborto, las personas embarazadas pueden encontrar aún múltiples restricciones y obstáculos para acceder a ellos, como el precio, la falta de imparcialidad en el asesoramiento y la existencia de plazos obligatorios de espera. En Irlanda del Norte, aunque el aborto se despenalizó en 2019, las mujeres encuentran muchos obstáculos para ver atendidas sus necesidades y poder ejercer su derecho a un aborto seguro. La OMS ha publicado una guía técnica para los Estados sobre la necesidad de identificar y eliminar tales obstáculos.
Esto puede deberse a varios factores, como las convicciones personales, el estigma sobre el aborto, los estereotipos negativos sobre las mujeres y las niñas o el temor a incurrir en responsabilidad penal.
También disuade a las mujeres y las niñas de solicitar atención después del aborto en caso de complicaciones provocadas por un aborto inseguro o de otras complicaciones relacionadas con el embarazo.
No son sólo las mujeres y las niñas las que necesitan servicios de aborto. Uno de los mayores obstáculos que encuentran estos grupos para acceder a servicios de aborto es la falta de acceso a la atención de la salud.
Además, en el caso de las que sí tienen acceso a la atención de la salud, pueden sufrir estigma y opiniones prejuiciosas en la prestación de servicios de salud, así como la presunción de que no necesitan acceso a información y servicios relacionados con la contracepción y el aborto. En algunos contextos, el 28% de las personas transgénero denuncian sufrir hostigamiento en los entornos médicos, y el 19% afirman que se les niega por completo la atención medica debido a su condición transgénero, siendo aún mayor el porcentaje en las comunidades de color. Esto se debe a muchos factores interrelacionados de pobreza, raza y discriminación múltiple conexa.
Esta afirmación es aplicable a todas las mujeres y todas las personas que puedan quedarse embarazadas, pues el Comité de la CEDAW ha confirmado que las salvaguardias de la Convención y las obligaciones de los Estados conexas se aplican a todas las mujeres e incluyen, por tanto, la discriminación contra las mujeres que son lesbianas, bisexuales y/o transgénero, especialmente si se tienen en cuenta las formas específicas de discriminación que sufren.
En segundo lugar, el estigma en torno al aborto y los estereotipos de género están estrechamente relacionados con la penalización del ...
Argumentos a Favor del Aborto
El argumento principal es que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo y su derecho a ejercer la maternidad. Un segundo argumento es la seguridad médica de las mujeres, ya que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se producen hasta 33 millones de abortos peligrosos al año.
Manifestación a favor del aborto legal, seguro y gratuito.
Para las personas y entidades que defienden el libre aborto, penalizarlo es un problema de salud pública, sobre todo en regiones con altos índices de pobreza. El acceso al aborto legal y seguro forma parte del conjunto de los derechos humanos, entre ellos el derecho a la salud sexual y reproductiva.
A lo largo de la historia, la ética ha estado dominada por los hombres. Las teorías de los grandes filósofos del pasado que estudiamos hoy en día son teorías hechas por hombres, no por mujeres. En muchas ocasiones estas teorías reflejan explícita y únicamente el punto de vista y los valores masculinos; de hecho, los filósofos morales ocupan un lugar significativo dentro de la historia de la misoginia. En otras ocasiones, la perspectiva masculina se encuentra implícita y se nos presenta como universal y neutra en términos de género.
La bioética no ha estado exenta del dominio masculino y, aunque tal vez en menor medida, ha expresado poco interés por la perspectiva y los intereses de las mujeres. Al partir de las teorías éticas de los filósofos morales del pasado, ha adoptado buena parte del enfoque masculino de estas teorías. Este enfoque no ha sido exclusivo de la filosofía moral, sino también de muchas de las otras disciplinas de las que ha surgido la bioética: la medicina, el derecho, la teología, la psicología, entre otras.
Este sesgo solamente ha sido claro a partir del avance de teorías desarrolladas por mujeres que han enfatizado la perspectiva de género. Ellas sostienen que las teorías desarrolladas por hombres suelen con frecuencia reflejar puntos de vista típicamente masculinos, mientras que las teorías éticas desarrolladas por mujeres -sobre todo a partir del siglo xx- han enfatizado otro tipo de valores, propiamente femeninos.
Ética del Cuidado
En 1982, la psicóloga del desarrollo Carol Gilligan publicó el libro In a Different Voice. Psychological Theory and Women's Development. Este libro rompió los esquemas hasta entonces dominantes acerca del desarrollo moral de hombres y mujeres. Hasta ese momento, las teorías que abordaban el asunto no tenían ningún interés en mostrar las diferencias en el desarrollo moral según el género; cuando llegaban a hacerlo, sugerían que las mujeres eran, en promedio, menos desarrolladas moralmente que los hombres.
Según Gilligan, la voz moral de las mujeres se caracteriza por sentimientos de empatía y compasión en mucho mayor medida que la voz masculina. Pero también describe esa voz a partir de otros elementos: es una voz concreta y específica, una voz que no es competitiva o combativa, sino colaborativa, dado que pone más énfasis en las relaciones interpersonales que en la individualidad.
A esta perspectiva moral propiamente femenina Gilligan la llamó ética del cuidado: una ética que enfatiza valores como cuidado mutuo, responsabilidad en las relaciones, etc., por sobre valores típicamente masculinos, como la imparcialidad, la autonomía, los derechos, la aplicación de reglas abstractas, etc.
Argumentos en Contra del Aborto
La posición de las personas y entidades provida se sustenta en la fe y la moral. Para el movimiento provida, el embrión o feto ya tiene derecho a la vida. Es decir, priorizan el derecho a nacer, a vivir, del embrión, al derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y su maternidad.
Manifestación provida en Washington D.C.
El segundo argumento más extendido es que el aborto puede tener consecuencias en la salud de la mujer, especialmente a nivel emocional. Hablan de depresiones, ansiedad o traumas psicológicos, entre otras posibles consecuencias.
Desde el «derecho a decidir», hasta la «salud sexual y reproductiva» muchas son las falaces razones esgrimidas por los abortistas; los provida tenemos más, y más razonables. En esta sociedad tan progresista que nos ha tocado vivir, quien gana la batalla del lenguaje gana la guerra de las ideas. Y en eso, la izquierda tiene un máster. Te llevan a su terreno dialéctico, te acorralan a base de perogrulladas engañosas, te desarman a topicazo limpio y ¡zas!, caes en la trampa y tus convicciones empiezan a tartamudear. O eso, o te enzarzas en un combate a cabezazos con el que no vas a conseguir vencer al enemigo y mucho menos convencerle de que ese cabezazo encierra la razón.
Falacias y Contradicciones en el Debate
El debate sobre el aborto está plagado de mensajes y bulos que buscan estigmatizar el derecho al aborto y presionar para que los gobiernos lo prohíban. Algunos de los argumentos más comunes incluyen:
- "La única forma de acabar con el aborto es prohibirlo": La OMS afirma que las políticas restrictivas no reducen el número de abortos, sino que afectan a la posibilidad de que se practiquen de forma segura.
- "NO al aborto, SÍ a la vida": Se presenta una falsa dicotomía, cuando en realidad las mujeres demandan medidas que garanticen una maternidad responsable.
- "El aborto es un asesinato": Se ignora que el derecho a la vida comienza al nacer, y que la prohibición del aborto puede poner en riesgo la vida y la salud de las mujeres.
- "El aborto es la primera causa de feminicidio en el mundo": Se utiliza el concepto de feminicidio de forma incorrecta, desviando su significado original.
- "Las mujeres usan el aborto como cualquier otro método anticonceptivo": Se presenta a las mujeres como irresponsables e incapaces de discernimiento, ignorando que el aborto forma parte de la salud sexual y reproductiva integral.
- "El aborto va contra las personas con discapacidad": Se utiliza a estas personas para justificar la prohibición del aborto, cuando en realidad se trata de defender los derechos de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo.
- "Garantizar el derecho al aborto supone anular el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario": En la práctica, ambos derechos son compatibles y los Estados tienen la obligación de regularlos adecuadamente.
Derechos Humanos y el Aborto
El acceso al aborto seguro está esencialmente ligado a la protección y respeto de los derechos de las mujeres y las niñas y de todas las personas que pueden quedarse embarazadas. Los derechos sexuales y reproductivos y la capacidad de las mujeres para controlar su fertilidad y reproducción, también mediante el acceso al aborto, son fundamentales para la realización plena de los demás derechos humanos.
¿Qué derechos humanos se vulneran cuando se prohíbe el aborto?
- El derecho a la autonomía personal y la capacidad de decidir sobre su maternidad y embarazos.
- El acceso a la salud.
- El derecho a la intimidad.
- El derecho a la igualdad y no discriminación por motivos de edad, etnia, religión, recursos económicos.
- El derecho a la igual protección ante la ley.
- El derecho a no sufrir violencia, e incluso el derecho a la vida.
Son estos derechos los que no protegen los Estados cuando criminalizan el aborto. Porque penalizar el aborto no lo impide, sólo hace que sea menos seguro.
El Impacto de la Desigualdad Económica y Social
Está demostrado que son las mujeres con menos recursos y más vulnerables las que se someten a abortos clandestinos, arriesgando incluso su vida y su libertad en los países donde el aborto está prohibido o castigado por el código penal. La Organización Mundial de la Salud calcula que todos los años tienen lugar 33 millones de abortos inseguros, la gran mayoría de ellos en países en vías de desarrollo.
Protesta a favor del aborto en EE.UU.
Las personas que sufren pobreza, marginación social y discriminación de género, se ven afectadas de manera desproporcionada cuando la legislación prohíbe el aborto, pues no tienen medios para recurrir a servicios legales de aborto.
Legislación sobre el aborto en algunos países
| País | Legislación |
|---|---|
| España | Permitido hasta la semana 14, con excepciones hasta la semana 22 y posterior. |
| Polonia | Restringido, permitido solo en casos de riesgo para la vida o salud de la madre o violación. |
| Irlanda | Legal desde 2018. |
| Estados Unidos | Depende de cada estado, algunos con prohibiciones totales o restricciones severas. |
| El Salvador | Prohibido en todas las circunstancias. |
Stéphane Vinolo – Los conceptos filosóficos detrás del debate acerca del aborto
Obras literarias sobre el aborto
Cómics, novelas, ensayos... títulos a los que podrás acceder a través del Catálogo Violeta:
- Aborto y la autonomía sexual de las mujeres de Patricia González Prado.
- El acontecimiento de Annie Ernaux.
- Catedrales de Claudia Piñeiro.
- Espuma de Ingrid Chabbert, ilustraciones de Carole Maurel.
- Daniela Astor y la caja negra de Marta Sanz.
- Juntas en esto de Blanca Vázquez.
- Un libro de mártires americanos de Joyce Carol Oates.
- Maternofobia: retrato de una generación enfrentada a la maternidad de Diana López Varela.
- La palabra que empieza por A de Elizabeth Casillas, Higinia Garay.
- Papá se ha ido de caza de Penélope Mortimer.
- Relojes de sangre de Leni Zumas.
- Tienes que mirar de Anna Starobinets.
- Todas nosotras de Elizabeth Casillas, Higinia Garay.
- El viaje de Augustina Guerrero.
- Y tú, ¿tan feliz? de Bárbara Carvacho.
