Después del embarazo, uno de los objetivos más importantes para muchas mujeres es recuperar su cuerpo mientras cuidan de su bebé, quien necesita atención constante. Sobre todo, si se ha apostado por la lactancia materna, la dedicación será aún mayor, ya que nadie más podrá encargarse de alimentar a su hijo. Dar el pecho es una de las mejores opciones para que el cuerpo de la mujer se recupere cuanto antes.
Para poder dar lo mejor a tu bebé, hay una serie de cuestiones que debes tener en cuenta. Está claro que la leche materna es el mejor alimento para el bebé, pero está en manos de cada madre optimizar este recurso. Para hacerlo, es necesario que lleves una alimentación sana, variada y equilibrada, que tengas cuidado con ciertos medicamentos y que te abstengas del tabaco y el alcohol.
La lactancia materna es un momento muy especial en la vida de una madre y su bebé. Durante esta etapa de la salud de la mujer, es natural que si eres madre tengas dudas sobre la alimentación adecuada para asegurar una lactancia saludable y beneficiosa para tu bebé. En este artículo, hacemos un repaso a las principales cuestiones sobre nutrición durante la lactancia, como qué alimentos son más recomendables para la lactancia materna, así como aquellos que se deben evitar.
Esta sobradamente demostrado que la leche materna es el mejor alimento que podemos ofrecer a un recién nacido, ya que aporta múltiples beneficios más allá de la propia nutrición, tanto para el bebé como para la madre, e incluso para la sociedad. Tras el nacimiento, el bebé debe crecer, pero también completar la maduración de los principales sistemas de su organismo (sistema nervioso, inmune, digestivo…), y de ello dependerá su salud futura.
Aquí entran en juego los valiosos nutrientes y demás componentes que le aportará la leche materna (bacterias beneficiosas, defensas, ), y para que este periodo se desarrolle de manera óptima son necesarios un adecuado estado de salud y nutrición maternos.
Si has decidido dar el pecho a tu bebé y apostar por la lactancia materna exclusiva (LME), debes tener en cuenta la ingesta calórica extra que supone. Así pues, no se trata de comer más, pero sí de tener en cuenta que el aporte calórico cumpla estas recomendaciones para cuidar el bienestar de la madre y, por supuesto, también la del bebé. Siguiendo con las recomendaciones de la AEP, la mujer que amamanta no necesita seguir una dieta especial.
Importancia de la Hidratación Durante la Lactancia
La leche materna no solo alimenta al bebé, sino que también sacia su sed. Es cierto que la madre producirá leche con independencia de que beba más o menos agua. Sin embargo, de no hidratarse bien puede tener algunos problemas. Por eso, si no quieres sentirte deshidratada es importante que bebas más agua al día.
Para muchas personas beber agua es un hábito sencillo, sin embargo, para otras es un auténtico esfuerzo. Lo mejor es beber pequeñas cantidades a lo largo del día. Los primeros días o semanas de lactancia tendrás mucha sed al dar el pecho, por lo que te será más fácil. El agua que tomes puede ser embotellada o del grifo, dependerá de la zona en la que vivas y de tu propio gusto personal.
Existen numerosos mitos sobre la lactancia materna, y uno de los más extendidos es el de que una madre lactante debe beber mucha agua para poder producir suficiente leche para alimentar al bebé. Es cierto que muchos profesionales recomiendan a las mujeres lactantes hidratarse más y les advierten de que la sensación de sed mientras dan el pecho puede aumentar, pero siempre deben beber el agua que necesiten sin forzarse a beber más.
Los problemas que pueden surgir con la lactancia relacionados con la cantidad de leche suelen estar relacionados con la demanda del bebé o problemas relacionados con la succión, la postura y el agarre del recién nacido.
Durante la lactancia, se recomienda sumar 700 ml adicionales de agua a los 2 litros diarios recomendados. El motivo es que la leche contiene más de un 85% de agua, por lo que la producción de leche supone una gran pérdida de agua para la mujer.
Sin embargo, si la mujer está amamantando a más de un bebé, producirá más leche. Esto significa que la pérdida de agua será mayor y, por tanto, deberá aumentar más el consumo de agua. De igual modo, vivir en un clima cálido o realizar actividad física también aumentan la pérdida de agua.
Sin embargo, es habitual que, en el momento de dar el pecho al bebé, la mujer tenga sensación de sed. La lactancia materna supone un sobreesfuerzo para el organismo de la mujer.
Lo que sí hay que hacer durante la lactancia es beber más. La mujer lactante debe consumir, al menos, dos litros y medio de agua al día para mantener un adecuado estado de hidratación.
La demanda de calorías del niño durante sus seis primeros meses de vida ayuda al proceso de pérdida de peso de la madre, recuperando la madre lactante el peso previo al embarazo de manera más rápida, sencilla y eficaz. Así, las madres que lactan de manera exclusiva suelen perder entre medio y un kilo al mes durante los primeros seis meses. No es este un momento óptimo para hacer dietas restrictivas. Mejor dejarlas para un poco más adelante.
Recomendaciones para una Dieta Saludable y Equilibrada durante la Lactancia
- Realiza una dieta sana y equilibrada. Reparte las comidas a lo largo del día.
- Consume abundantes verduras y frutas variadas, frutos secos, huevo, carne magra, pescado blanco y azul, lácteos, legumbres, cereales.
- Elige métodos de cocinado saludables, como la plancha o el vapor, y huye de fritos y rebozados.
- Toma un tentempié saludable a media mañana y a media tarde.
- Y, por supuesto, realiza ejercicio físico diario, adecuado a tu situación. Es fundamental para complementar adecuadamente a una dieta y un estilo de vida saludable, y para ayudar a recuperar más rápidamente el peso previo a la gestación.
Importancia de la nutrición durante la Lactancia Materna
Alimentos a Evitar o Moderar durante la Lactancia
- Evitar los azúcares refinados: Intenta restringir al máximo el consumo de dulces (bollería industrial, chucherías, helados).
- Reducir el consumo de pescados de grandes dimensiones: (Emperador, pez espada, atún), por su contenido en mercurio.
- Moderar el consumo de cafeína: Precaución con las hierbas y plantas (infusiones, medicamentos homeopáticos…). Ante la duda, consulta al profesional de salud si puedes o debes tomarlos.
- Evitar el consumo de alcohol y tabaco: Están totalmente prohibidos.
A nivel general, se recomienda a todas las madres que dan el pecho tomar yodo, 200 microgramos al día. En ocasiones son necesarios suplementos, como ocurre con las madres que toman poco el sol porque pueden sufrir déficits de vitamina D.
Por último, debemos recordar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda dar lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del niño, y después, prolongarla, al menos, hasta los dos años de edad, introduciendo progresivamente la nutrición complementaria.
Necesidades de Agua en la Madre Lactante
El profesional de la salud debe saber que hay escasos datos publicados en relación con las recomendaciones de ingesta de agua en la lactancia, frente al a cantidad de información que existe respecto a las calorías y nutrientes. Aproximadamente un 87-90% de la composición de la leche materna es agua y se calcula que cada día la madre lactante produce un volumen de entre 750 y 850 ml de leche.
Así que es importantísimo mantener una ingesta de agua adecuada para obtener una leche materna de calidad y con suficiente cantidad para el bebé. Pero por desgracia, hay muy pocos estudios que recojan la ingesta hídrica real de las madres lactantes.
Con relación a las recomendaciones de agua en la mujer lactante, la EFSA diferencia el requerimiento de ingesta de agua para la madre lactante y para la que opta por lactancia artificial. La ingesta de agua durante la lactancia materna debe compensar la pérdida de agua a través de la producción de leche, por lo que la ingesta de agua debe ser al menos tan alta como la de las mujeres de la misma edad que no están amamantando, más el contenido de agua de la leche producida (88% de 750 a 850 ml), es decir que deben añadir a su ingesta de agua diaria unos 600 a 700 mL/día, que representaría un total de 2,7L/día.
Los Ingesta Adecuada (AI) incluye el agua de bebidas de todo tipo (el agua potable y mineral) y el agua contenida en los alimentos; es la conocida como agua total.
Por otro lado, si la mujer lactante practica deporte o se halla en zonas de ambiente cálido y seco, estos requerimientos de agua deberán aumentar con una ingesta adicional de 400-500ml por cada grado de temperatura superior a 38ºC o en ambientes con una humidad relativa mayor al 50%.
Entre el primer y sexto mes de vida, el bebé lactante ingiere una media de 750ml de leche al día. Las madres lactantes pierden una cantidad importante de líquido mientras dura la lactancia esos primeros meses, así que es necesario que aumente la ingesta de líquidos de forma saludable. La deshidratación leve no afecta la producción de leche materna, pero cuando la deshidratación es moderada o grave sí puede tener efectos negativos: cambios en la composición de la leche y reducción del volumen de esta.
Fuentes de Aporte Hídrico para la Madre Lactante
- Aguas minerales naturales: El agua mineral natural procede directamente de la naturaleza, no está sometida a ningún proceso químico y tiene composición constante
- Otras bebidas saludables: Leche, bebidas vegetales, infusiones.
- Alimentos líquidos: Sopas, consomés.
- Alimentos semisólidos: Cremas de verduras, gazpachos y similares.
- Sólidos: Frutas ricas en agua, verduras. Por ejemplo: el pepino, la escarola, el apio, la berenjena, el tomate o el pimiento tienen más de un 90% de agua. Y la sandía, el melón, las fresas, el melocotón o la manzana tienen entre un 85 y un 93% de agua.
Y, sobre todo, evitar bebidas alcohólicas y otros tóxicos que puedan pasar al bebé mediante la lactancia materna.
Es importante promover el consumo de agua para hidratarse durante el embarazo y no sustituirlo por bebidas azucaradas que pueden llevar a un aumento excesivo de peso en la gestación. No obstante, las frutas y las verduras con alto contenido en agua sí que deben formar parte de la dieta saludable de la embarazada y, además, contribuyen al aporte de agua.
Finalmente, lo más recomendable es beber toda esta cantidad de agua poco a poco e, incluso, beber estos pequeños sorbos antes de tener sed.
Mitos Comunes sobre la Lactancia Materna
La lactancia está llena de mitos y de consejos erróneos que en vez de ayudar ponen trabas a las madres que desean amamantar. Te hacemos una lista de los que nos hemos encontrado.
- Amamantar con horarios, a pesar de que hay bebés que se alimentan así y consiguen ganar peso, es la manera más sencilla de que la lactancia se vaya al traste.
- Los bebés lloran. Llorar es la única manera que tienen de comunicarse con el adulto y la única manera de conseguir que su cuidador no se aleje demasiado. Los bebés lloran por muchas cosas y no siempre es por hambre. Por otro lado, si pensamos que el bebé no come suficiente, el llanto no es un buen sistema para averiguarlo.
- El dolor es una de las principales causas por las que las madres abandonan la lactancia. El pensar que es normal que amamantar duela hace que las madres no pidan ayuda o que esperen demasiado en buscar ayuda especializada. Amamantar no duele; es un mito que el dolor forme parte de la lactancia.
- Un mito muy extendido cuenta que no es necesario despertar al bebé para que mame, que si tiene hambre ya se despertará. Este mito causa que haya bebés que tengan una pérdida excesiva de peso los primeros días de vida. Son catalogados como “niños buenos” que duermen muchas horas y no lloran nada, y casi no comen.
- Los chupetes parecen formar parte de los bebés, cuando no son más que una simple y básica imitación de una madre. El chupete no es una necesidad del bebé, es una necesidad de los padres. La frase que el bebé usa el pecho como chupete es totalmente inadecuada, los bebés tienen diferentes tipos de succión: la nutritiva y la afectiva.
- Si estás amamantando, ¡¡ni se te ocurra ponerte enferma!! No te van a querer dar ni un triste analgésico. Las madres lactantes se ponen enfermas, y las madres pueden someterse a la mayoría de pruebas diagnósticas igual que otras personas. Y, por supuesto, la mayoría de enfermedades comunes no suponen un problema para seguir con la lactancia.
- Los bebés tienen que empezar a recuperar el peso del nacimiento a partir del quinto día de vida, y recuperar todo el peso del nacimiento sobre los 15 días de vida. Deben ganar peso sí o sí. La lactancia materna es el mejor alimento para los bebés, sin ninguna duda, pero los bebés tienen que crecer.
- La cantidad que sacas con el sacaleches no es nunca indicativo de la cantidad de leche que produces. El sacaleches, por muy bueno que sea, nunca tendrá la capacidad de succión que tiene un bebé.
- A no ser que exista una indicación médica fundada (ejemplo: una alergia del bebé a algún alimento concreto) no es recomendable que la madre lactante siga una dieta estricta y mucho menos que se eliminen grupos de alimentos de un día para otro. En resumen, por si no ha quedado claro: no hay que seguir una dieta especial, exenta de muchos alimentos.
- No, no hay alimentos ni bebidas que aumenten la producción de leche. La única manera de conseguir aumentar la producción de leche es estimular el pecho y sacar la máxima cantidad de leche del pecho y esto se consigue ofreciendo más el pecho a tu bebé.
- Este mito viene a decir que si bebes agua mientras amamantas, la leche se volverá aguada o producirás un exceso de leche. Evidentemente, no tiene ninguna base este consejo. Para aumentar la producción de leche, lo que hay que hacer es estimular el pecho poniendo al bebé a mamar más veces.
- Para que esto sucediera, el gas tendría que estar en la sangre de la madre y en el caso que esto ocurriera, le produciría una embolia que le causaría la muerte. Los alimentos que contienen vitamina C son ácidos al paladar de quien los consume y si mezclamos en un vaso leche de vaca y zumo de limón la leche se va cortar y va a formar grumos.
- En muchos casos, la lactancia fluye y todo va genial, ¡ideal! Pero la lactancia no es instintiva, hay que aprender a dar el pecho y es necesario entender y saber qué está pasando en cada momento.
- Otro mito que no tiene sentido es que el color de los ojos no es definitivo hasta el destete. El color de los ojos se determina por la genética. Igual que las demás características físicas.
- ¡¡¡Ohhh milagro!!! La leche ya no es leche, se transforma en agua. Es cierto que gran parte de la leche materna es agua, y eso es así siempre, pero nunca deja de alimentar.
- Hablar mal delante de los hijos no es buena idea, ya que ellos copian todo lo que hacemos y deberíamos ser un modelo a seguir ante la vida. ¡Eso lo sabemos todas! Pero de ahí a pensar que la leche se estropea o se vuelve agria, hay un gran paso.
- Las retenciones de leche u obstrucciones se producen por vaciar poco la glándula mamaria, pero no porque el bebé haya soplado. Este es otro mito bastante extendido. La leche dentro del pecho solo se puede congelar si se congela a la madre entera. Pero el frío exterior no es suficiente para estropear ni cortar la producción de leche.
- Y para terminar: el mito de la leche y el sol. La leche dentro del pecho no se puede estropear, es perfectamente posible tomar el sol.
Características Fisiológicas de la Madre Tras el Parto
El cuerpo de la mujer experimentó varios cambios durante los meses previos a dar a luz, y tras el parto, necesitará varias semanas para recuperarse. Después del parto, el cuerpo de la mujer experimenta una serie de cambios como:
- pechos sensibles y dolorosos al tacto (efecto de la subida de la leche),
- episiotomía (si hubo desgarro del perineo),
- sofocos y escalofríos (debido a las nuevas concentraciones hormonales y a nuevos niveles de flujo sanguíneo),
- incontinencia urinaria y/o fecal (por la distensión de los músculos durante el parto),
- entuertos (debido a la contracción del útero tras el parto),
- loquios (secreción vaginal más abundante que la menstruación, con presencia de coágulos de sangre),
- variación de peso (perderá entre 5 o 6kg tras el parto: es el peso del bebé, de la placenta y del líquido amniótico). El peso adicional en agua irá disminuyendo durante la primera semana,
- estreñimiento, tras el parto es posible que se retrase la defecación; unas posibles hemorroides sensibles, la cicatriz de la episiotomía y posiblemente los músculos perineales doloridos provoquen que la defecación sea dolorosa (contribuyendo al estreñimiento).
El 17% de las mujeres debutan con estreñimiento en las primeras seis semanas posparto. Los suplementos de hierro tomados por vía oral durante el embarazo pueden contribuir también a ese estreñimiento. Los tratamientos recomendados para tratar el estreñimiento incluyen una mayor ingesta de agua y fibra.
El período posparto, conocido también como cuarto trimestre, engloba las 12 semanas posteriores a dar a luz y es un período crítico para la vida de la madre y el bebé. El riesgo de mortalidad materna es más alto en esos 42 días posparto, y representa el 45% de la mortalidad materna total.
El Agua en el Embarazo
Una mujer con un índice de masa corporal (IMC) entre 18,5 y 24,9 antes de la gestación (en el rango considerado como normopeso), debe aumentar entre 11,5 y 16 kilos en el embarazo. De este peso que gana la mujer con la gestación, gran parte es agua (alrededor de dos terceras partes).
Esto se debe a que, en el embarazo, el volumen sanguíneo aumenta. De esta manera, se permite la vascularización de la placenta sin comprometer que la sangre llegue a los demás órganos de la embarazada.
Además, el agua es necesaria para la producción del líquido amniótico que protege al feto, sin olvidar que la placenta o el mismo bebé en desarrollo tienen un gran contenido de agua.
¿Cuánta Agua Beber en el Embarazo?
La recomendación más extendida es que la mujer aumente durante el embarazo, a los 2 litros diarios de agua recomendados, otros 300 ml adicionales. Sin embargo, esta recomendación es muy general. Hay que tener en cuenta que factores como un clima cálido o la actividad física aumentan la pérdida de agua y, por tanto, los requerimientos serían mayores, sin olvidar que la pérdida por sudoración está incrementada durante el embarazo.
Por otro lado, los vómitos tan comunes en el primer trimestre de embarazo contribuyen a que la mujer pierda más agua, lo que puede agravarse si la embarazada reduce la ingesta de agua por las náuseas. Además, en la hiperémesis gravídica (náuseas y vómitos constantes en el embarazo) hay riesgo de deshidratación grave y la mujer debe acudir antes de que esto ocurra al especialista.
Beneficios de Beber Agua en el Embarazo
Mantenerse correctamente hidratada en el embarazo ayuda a mantener el equilibrio en el líquido amniótico, reduciendo el riesgo de padecer oligohidramnios (poco líquido amniótico).
Además, también disminuye el riesgo de padecer infecciones urinarias y, junto a una dieta rica en fibra, el adecuado aporte de agua podría aliviar el estreñimiento típico del embarazo y, con ello, prevenir la aparición de hemorroides.
No obstante, la ingesta de agua también podría ayudar a aliviar la retención de líquidos y la hinchazón de tobillos que conlleva y es beneficiosa para mantener la hidratación y elasticidad de la piel, previniendo así la aparición de estrías.
Beber Agua en la Lactancia
No solo es importante cuidar la hidratación durante el embarazo, sino también después de haber dado a luz. Durante la lactancia, y teniendo en cuenta que más de un 85% de la leche materna es agua, es importante el correcto aporte de agua para compensar la pérdida por la producción de leche.
La recomendación, a modo general, es añadir 700 ml diarios de agua adicionales a la ingesta recomendada de 2 litros. El motivo es que, si bien aumenta de manera progresiva, a los seis meses de lactancia materna exclusiva una mujer produce unos 780 ml al día de leche. Esto puede variar, por ejemplo, si la mujer está amamantando a gemelos o mellizos, lo que supone una mayor pérdida de agua para la madre.
De igual modo, la actividad física y vivir en un clima cálido son factores a tener en cuenta, ya que aumentan los requerimientos de agua de la mujer.
No obstante, durante la lactancia y, en concreto, en el momento de amamantar al bebé, es habitual que la mujer experimente sensación de sed. Por ello, un buen consejo es que la mujer tenga cerca un vaso de agua cuando vaya a dar el pecho al bebé, para favorecer la ingesta y evitar la deshidratación.
En cuanto al bebé, la leche materna cubre todos sus requerimientos durante los primeros seis meses de vida, por lo que en este periodo no es necesario ni recomendable ofrecerle agua.
