La lactancia materna es una de las mejores formas de alimentar a los bebés en sus primeros meses de vida, ofreciendo numerosos beneficios tanto para el bebé como para la madre.
Es normal que surjan dudas sobre la lactancia, como cuánto tiempo es recomendable mantenerla, con qué frecuencia y qué duración deben tener las tomas.
Recomendaciones sobre la Lactancia Materna
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda alimentar a los bebés exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida. Después de este período, se aconseja continuar la lactancia mientras se introducen alimentos complementarios hasta los dos años de edad o más.
La lactancia proporciona todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludables, así como protección contra enfermedades y alergias. Además, ayuda a la madre a reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y fomenta un vínculo emocional especial con el bebé.
Sin embargo, la duración de la lactancia es una decisión personal que debes tomar como madre, considerando factores como tu disponibilidad para amamantar debido a tu situación laboral, la salud del bebé y su capacidad para digerir alimentos complementarios.
Independientemente del tiempo que amamantes a tu bebé, es importante conocer la duración y frecuencia adecuadas de las tomas.
Estableciendo la Duración y Frecuencia de las Tomas
Establecer una periodicidad y duración adecuada es esencial para asegurar el éxito de la lactancia y que el bebé esté adecuadamente alimentado.
Frecuencia de las tomas
Una pregunta común entre las madres es: ¿Cada cuánto debe comer el bebé? Los pediatras y especialistas recomiendan alimentar a demanda, es decir, siempre que el bebé lo pida y muestre signos de hambre.
Es importante detectar las señales que indican que el bebé necesita alimentarse y ofrecer el pecho cuando se sospeche que tiene hambre. No se recomienda establecer un horario rígido ni negar el pecho al bebé porque "no le toca".
De igual manera, no es necesario despertar al bebé si está durmiendo y "le toca ya", sino ofrecerle el pecho inmediatamente después de despertarse.
En las primeras semanas, es normal sentir que el bebé come continuamente, ya que la leche materna se digiere fácilmente y el bebé tendrá hambre a menudo. Además, al ser pequeño, le cuesta succionar, se cansa y no come mucho en cada toma, por lo que demandará alimento muy seguido, probablemente cada hora u hora y media.
Conforme el bebé crece, desarrolla más la habilidad y es capaz de comer más cantidad en cada toma, lo que espacia las tomas. Esto permite que el bebé aguante entre toma y toma un par de horas, incluso tres. Sin embargo, ningún bebé debe pasar más de cuatro horas sin alimentarse, ni siquiera por la noche.
Duración de las tomas
La duración de cada toma también varía mucho de un bebé a otro. Es importante asegurarse de que el bebé no se quede con hambre y se esté alimentando lo suficiente para crecer adecuadamente.
Por eso, hay que adaptarse al tiempo que el bebé necesite en el pecho y ofrecer ambos pechos para que reciba leche suficiente. Cuando son muy pequeños, las tomas pueden durar entre 20 y 45 minutos, ya que todavía maman de forma muy lenta y les cuesta succionar.
Con el tiempo, desarrollan la habilidad y son capaces de alimentarse de forma más rápida. Es fundamental tener paciencia y acompañar al bebé en este aprendizaje para asegurarse de que se alimenta correctamente.
A veces, los bebés se despistan, están adormilados o se toman descansos para coger fuerzas, por lo que no siempre que están en el pecho quiere decir que estén comiendo. Lo importante es asegurarse de que obtiene suficiente alimento. El pediatra, en los controles rutinarios, determinará si se está alimentando y creciendo correctamente, y ofrecerá soluciones en caso contrario.
Si el bebé mama bien, la duración de las tomas puede variar de 10 a 20 minutos, o como máximo, de media hora. Si las tomas duran más, lo que se debe hacer es mejorar la postura, procurar que se agarre mejor y comprobar que no tiene ninguna limitación en la movilidad de la lengua, en lugar de reducir la duración de la toma.
En los bebés de 6-8 meses, el tiempo de la digestión se prolonga entre 6 u 8 horas. Y cuanto mayor sea el tiempo del tránsito intestinal mayor es la posibilidad de absorción.
Como se puede ver, como en todo lo referente a los hijos, en este caso también prima el sentido común y el instinto. Serán las madres las que desarrollen una habilidad para detectar cuándo el bebé tiene hambre y deben ofrecerle el pecho.
Deposiciones del Bebé
El número, color y aspecto de las deposiciones de los bebés son muy variables y pueden ser diferentes de unos días a otros. El cambio del meconio a las cacas normales del bebé alimentado al pecho suele ocurrir entre el tercer y quinto día de vida y depende del número de tomas de leche.
Cuando la madre tiene ya más leche, habitualmente entre el cuarto y el séptimo día, el bebé suele hacer un mínimo de 2-3 deposiciones al día, aunque es frecuente que haga caca cada vez que mame.
Las deposiciones normales de pecho son amarillas, líquidas, explosivas, con grumitos, o marrones o verdes.
Sin embargo, a partir de la segunda o tercera semana de vida, muchos bebés con lactancia materna exclusiva dejan de hacer caca todos los días y hacen una deposición cada tres, cuatro, siete o incluso 15 días. Cuando por fin hace la deposición, ésta es igualmente blanda, pero más abundante de lo habitual. Este hecho normal se conoce como deposiciones escasas del bebé amamantado.
Después de una temporada, el niño comienza de nuevo a hacer cacas más frecuentes. Cuando empiezan a probar otros alimentos además del pecho, el aspecto de las cacas cambia.
Hace cacas frecuentemente. Por lo general, las deposiciones son blandas y pasan de un color negro a marrón, y a amarillo mostaza en los primeros cinco días. El ritmo intestinal de los bebés que se alimentan con leche materna es variable, pero al tercer día de vida, por lo general, harán como mínimo entre 2 y 3 deposiciones al día y a los cinco días de vida cuatro.
También hay patrones de pañales mojados: día 1 = un pañal mojado; día 2 = dos pañales mojados; día 3 = tres pañales mojados y así sucesivamente.
Lactancia a Demanda
La lactancia materna a demanda consiste en dar el pecho al bebé siempre que este dé muestras de que necesita mamar, tanto de día como por la noche. Por lo tanto, la lactancia a demanda no tiene horarios establecidos, el horario de cada toma lo señala el bebé cuando tiene hambre.
No hace falta esperar entre 3 y 4 horas, entre toma y toma, para dejar descansar el estómago del lactante. Un bebé puede necesitar mamar con más frecuencia porque no come mucho en cada toma.
Asimismo, la duración de cada toma también la establece el bebé. Los recién nacidos maman más despacio, por eso sus tomas suelen ser más largas que las de los bebés más mayores.
Algunos bebés maman pocas veces al día con unas tomas largas. En cambio, otros maman muchas veces al día en tomas más cortas.
En cuanto a despertarles por las noches para darles de mamar, cuando se trata de bebés sanos que aumentan de peso bien, no es necesario despertarles para darles el pecho. Ellos mismos se despertarán cuando quieran comer.
La madre es quien interpreta las necesidades del bebé con los movimientos o el llanto, puesto que no sabe hablar y no puede explicar lo que necesita. Otras madres, sin embargo, ofrecen el pecho al bebé siempre que da muestras de que podría tener hambre.
En cualquier caso, en la lactancia a demanda, la madre puede regular en cierta medida el momento de dar el pecho al bebé cuando este ya tiene unos 3 meses. Por ejemplo, puede darle de mamar antes de salir de casa. Estaría adelantando un poco la toma, pero esto no tiene ningún problema.
Durante el primer mes de vida es conveniente que el bebé haga entre ocho y 12 tomas cada día. Si se tiene la sensación de estar amamantando al bebé con más frecuencia que otras madres de niños de la misma edad que han optado por la lactancia artificial, es posible que así sea.
Hasta que la producción de leche se regularice, conviene amamantar al bebé “a demanda” (cuando el pequeño tenga hambre), probablemente entre cada hora y media y tres horas.
Conforme los recién nacidos van creciendo, necesitan mamar menos frecuentemente y es posible que desarrollen una pauta de lactancia más predecible.
Es normal que los bebés realicen “tomas agrupadas”, es decir, que coman varias veces seguidas y luego, pasen varias horas sin comer. Los intervalos entre tomas se cuentan desde el momento en que el bebé empieza a mamar hasta el inicio de la próxima toma.
Es conveniente que el bebé determine la duración de la toma. Él sabe cuándo ha tenido suficiente y se despegará solo de la mama.
La duración de las tomas también depende de la edad. La mayoría de las sesiones de amamantamiento de los recién nacidos duran entre 20 y 45 minutos.
Sin embargo, a menudo están somnolientos y es necesario tener paciencia y perseverancia durante este período.
De todos modos, también es importante tener en cuenta que cada vez que llora un bebé, no tiene que ser necesariamente porque tiene hambre. A veces necesitan que los abracen o que les cambien los pañales.
Para mantener una buena producción de leche en ambos pechos y evitar que se congestione uno de ellos, lo que puede resultar doloroso, es importante alternar entre ambos pechos y procurar que mame de los dos cada día.
El tiempo que un bebé mama de cada pecho difiere entre bebés y entre madres.
Hay expertos recomiendan ofrecer ambos pechos en cada toma, alternando el pecho que se ofrece primero en tomas consecutivas.
Es posible que el bebé prefiera mamar de ambos pechos en cada toma y que todo marche bien de esa manera. También es posible que el pequeño prefiera mamar solamente de un pecho en cada toma.
Alimentación de la Madre Durante la Lactancia
La lactancia materna supone un sobreesfuerzo para el organismo de la mujer. Esta sobradamente demostrado que la leche materna es el mejor alimento que podemos ofrecer a un recién nacido, ya que aporta múltiples beneficios más allá de la propia nutrición, tanto para el bebé como para la madre, e incluso para la sociedad.
Tras el nacimiento, el bebé debe crecer, pero también completar la maduración de los principales sistemas de su organismo (sistema nervioso, inmune, digestivo…), y de ello dependerá su salud futura.
Aquí entran en juego los valiosos nutrientes y demás componentes que le aportara la leche materna (bacterias beneficiosas, defensas, ), y para que este periodo se desarrolle de manera óptima son necesarios un adecuado estado de salud y nutrición maternos.
Durante el periodo de lactancia, el gasto energético materno es mayor debido a la producción de leche, aunque las recomendaciones dietéticas no difieren en exceso respecto a las de la población general. Lo recomendable es que la madre se alimente según su propio apetito, pero teniendo en cuenta ciertas recomendaciones nutricionales básicas:
- La dieta debe ser sana, variada y equilibrada, incluyendo todos los grupos de alimentos.
- La mujer lactante debe consumir, al menos, dos litros y medio de agua al día para mantener un adecuado estado de hidratación.
La demanda de calorías del niño durante sus seis primeros meses de vida ayuda al proceso de pérdida de peso de la madre, recuperando la madre lactante el peso previo al embarazo de manera más rápida, sencilla y eficaz. Así, las madres que lactan de manera exclusiva suelen perder entre medio y un kilo al mes durante los primeros seis meses.
Los alimentos flatulentos, como las legumbres, coles, bebidas gaseosas… pueden producir gases en la madre, pero no en el bebé. Sí que hay alimentos con cierta capacidad para cambiar el sabor y el olor de la leche materna, pero esto no es malo para el bebé, sino que hará que se acostumbre a nuevos sabores, y después sea más fácil la introducción de la alimentación complementaria.
Debe evitarse o reducirse al máximo también el consumo de pescados de grandes dimensiones, (emperador, pez espada, atún), por su contenido en mercurio.
Modera el consumo de cafeína, y precaución con las hierbas y plantas (infusiones, medicamentos homeopáticos…). Ante la duda, consulta al profesional de salud si puedes o debes tomarlos.
Sí están totalmente prohibidos el consumo de alcohol y tabaco.
A nivel general, se recomienda a todas las madres que dan el pecho tomar yodo, 200 microgramos al día. En ocasiones son necesarios suplementos, como ocurre con las madres que toman poco el sol porque pueden sufrir déficits de vitamina D.
Por último, debemos recordar que la Organización Mucial de la Salud (OMS) recomienda dar lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del niño, y después, prolongarla, al menos, hasta los dos años de edad, introduciendo progresivamente la nutrición complementaria.
