La duración media del embarazo es de 40 semanas, aproximadamente 280 días. A menudo surge la pregunta de cuántos meses corresponden a un número determinado de semanas. En este artículo, exploraremos la relación entre las semanas de gestación y los meses, centrándonos específicamente en las 26 semanas de embarazo.
¿Por qué calcular el embarazo con semanas?
La forma más exacta de datar un embarazo es por semanas, puesto que las semanas tienen una duración fija, 7 días, mientras que los meses son variables y pueden tener entre 28 y 31 días y entre 4 o 5 semanas. Esta es la razón de que cuando acudas a tus revisiones tanto la matrona como el obstetra te hablen del embarazo en semanas.
Calcular la semana de embarazo es una de las primeras cosas que una madre quiere saber cuando descubre que está embarazada. De hecho, aunque a menudo te oirás preguntar "¿En qué mes estás?", el cálculo correcto para saber en qué etapa del embarazo te encuentras y la fecha prevista de parto se realiza en semanas.
Las semanas de embarazo se calculan a partir del primer día de la última menstruación. ¿Por qué se toma en consideración esta fecha y no la de la concepción? La razón es muy sencilla: si la fecha de la última menstruación es cierta, la fecha de la concepción, que normalmente se produce unos 14-15 días después del inicio del ciclo menstrual, no lo es del todo. Esta referencia permite una mayor precisión: si en realidad no es posible saber exactamente la fecha en la que el espermatozoide se encuentra con el óvulo, toda mujer recordará exactamente la fecha de la última menstruación, especialmente si está intentando quedar embarazada.
La duración media de un embarazo es de 40 semanas: 280 días, que corresponden a los famosos 9 meses. Para ser aún más precisos a la hora de calcular las semanas de embarazo, también se utilizan los días.
Por ejemplo, durante un examen ginecológico su médico calculará las semanas de embarazo e indicará la edad gestacional con la leyenda "10+4". Estar en la semana “10+4” significa que la semana 10 ya terminó y que llevas 4 días en la semana undécima de embarazo. La décima semana es del 9+0 al 9+6.
Calculando los meses de embarazo
Otra forma es utilizar una regla de conversión de semanas a meses. Si 1 semana son 0,23 meses, tendrás que multiplicar las semanas por 0,23 para saber los meses de los que estás. Por ejemplo, si estás de 20 semanas: 20x0,23=4,5996 meses.
Existe una correspondencia precisa entre semanas y meses de embarazo. La siguiente tabla para calcular las semanas de embarazo puede ser de gran ayuda:
| Mes | Semanas |
|---|---|
| 1er mes | hasta 4 semanas + 3 días |
| 2º mes | de 4 semanas + 4 días a 8 semanas + 5 días |
| 3er mes | de 8 semanas +6 días a 13 semanas + 1 día |
| 4º mes | de 13 semanas + 2 días a 17 semanas +4 días |
| 5º mes | de 17 semanas + 5 días a 21 semanas + 6 días |
| 6º mes | de 22 semanas + 0 días a 26 semanas + 2 días |
| 7º mes | de 26 semanas + 3 días a 30 semanas + 4 días |
| 8º mes | de 30 semanas + 5 días a 35 semanas + 0 días |
| 9º mes | de 35 semanas + 1 día a 40 semanas + 0 días |
La correspondencia entre semanas y meses de embarazo es un tema que muchas veces genera confusión. Nos inclinamos a indicar el mes de embarazo refiriéndonos a la fecha de nacimiento y retrocediendo en la cuenta de los meses: si por ejemplo la fecha presunta de nacimiento es el 15 de mayo y hoy es 20 de febrero, para dar una indicación genérica digamos que el séptimo mes de embarazo acaba de comenzar (refiriéndose al 15 de febrero como el comienzo del séptimo mes).
Según la tabla anterior las 19 semanas están dentro del 5º mes de embarazo. Otra opción para el cómputo de meses es contar el primer día de la última regla como el día en que cambiamos de mes.
¿Qué ocurre en la semana 26 del embarazo?
Con el séptimo mes de embarazo, que abarca de la semana 25 a 28, se inicia el tercer y último trimestre de gestación. Este periodo supone el inicio de la cuenta atrás para el parto.
En la semana 26 de embarazo, el feto tiene 24 semanas de desarrollo y pesará 750 y 900 gramos. En esta etapa, la carita de tu bebé se afina, y en las ecografías ya es posible distinguir detalles como las cejas y las uñas de las manos y pies.
A las 26 semanas, tu bebé adopta la "posición fetal", flexionando la cabeza sobre el tórax, los brazos hacia el pecho y las rodillas hacia su barriga. Aunque el espacio dentro del útero es cada vez más ajustado, esto no detiene a tu bebé.
Con el paso de las semanas, tu bebé sigue acumulando grasa corporal bajo la piel, un proceso vital para regular su temperatura corporal tras el nacimiento. En esta etapa, te acercas al final del segundo trimestre.
En definitiva, cada semana del embarazo que pasa es un misterio maravilloso para ti. ¿Te animas a conocer tu semana exacta de gestación con nuestra calculadora de las semanas del embarazo o gestograma?
Cambios en la madre en la semana 26
La mamá: Si todavía no te has realizado la analítica del segundo trimestre o una quinta visita ginecológica y una ecografía es muy recomendable que lo hagas ahora. Estas a punto de finalizar el segundo trimestre y es vital poder evitar cualquier contratiempo.
Si tu puesto de trabajo requiere estar muchas horas de pie o realizar esfuerzos importantes, es conveniente que hables con tus compañeros para acordar unas condiciones laborales que no perjudiquen a tu salud ni la del bebé.
En la semana 26 puede ser una buena idea hacerse una ecografía 3D/4D. El embarazo ya está suficientemente avanzado como para que las imágenes sean de buena calidad y puedas reconocer los rasgos del futuro bebé con total precisión y nitidez.
Igual que en la semana 25, el incremento de peso debe situarse entre los 6 kg y los 9 kg de media.
Los síntomas más típicos son:
- Cansancio y agotamiento.
- Estrías.
- Dolor de espalda.
- Estreñimiento.
- Insomnio.
Las molestias en el séptimo mes de embarazo son muy similares a las de meses anteriores, aunque suelen presentarse de forma más aguda. En conjunto, el peso del bebé, la placenta, el útero y el líquido amniótico puede llegar a superar los 6 kg. Esto hace que cueste mucho más realizar cualquier tarea rutinaria por el exceso de peso que se debe soportar, lo cual le puede provocar sensación de torpeza. Por ello, es importante ser precavida y llevar especial cuidado al andar o bajar y subir escaleras para evitar accidentes.
Edemas, varices, problemas de tensión, mareos, lipotimias pueden ser causados porque en este último trimestre, la placenta aumenta la demanda de flujo sanguíneo para asegurar una buena alimentación y aporte nutricional al feto. Esto, consecuentemente, aumenta el trabajo cardíaco que ha de ejercer el corazón, ya que el volumen de sangre circulante en la madre puede aumentar hasta un 50% de su volumen habitual.
Debido a los síntomas anteriormente nombrados, es probable que la embarazada retenga más cantidad de líquido durante el séptimo mes de embarazo. Es muy común notar las piernas más hinchadas, especialmente la zona de las pantorrillas, tobillos y pies. Para contrarrestar este síntoma, se aconseja dormir con las piernas en alto y evitar pasar mucho tiempo de pie.
Los expertos recomiendan que si esta hinchazón se extiende de forma exagerada hacia el tronco superior o incluso el rostro, se consulte con el médico para descartar posibles problemas de tensión arterial.
La preeclampsia es una patología obstétrica es una de las más comunes en esta etapa de la gestación. Se trata de una complicación derivada del propio embarazo cuyo síntoma principal es la hipertensión arterial. Otros posibles síntomas de la preeclampsia son los siguientes:
- Edemas.
- Aumento exagerado de peso.
- Dolor de cabeza.
- Problemas respiratorios.
- Náuseas y vómitos.
- Poca frecuencia de micción.
- Visión borrosa.
Si esta patología se presenta de forma leve, se recomienda mantener reposo, aumentar el consumo de líquidos y seguir un control médico más riguroso. En caso de que los síntomas sean más agudos, o que la salud de la mujer o del bebé corran riesgo, se puede recomendar el ingreso hospitalario de la embarazada para tener un mayor control de ambos. Existe, incluso, la opción de inducir el parto, pues es la única manera de que esta situación patológica desaparezca.
A partir del séptimo mes de embarazo, es muy normal que la embarazada comience a encontrarse más sensible anímicamente. No obstante, este aspecto depende del carácter de cada persona y de cómo se desarrolla el embarazo.
Los cambios emocionales son mucho más bruscos, no solo por el desajuste hormonal, sino porque el agotamiento que el embarazo conlleva comienza a hacer mella en el ánimo de la futura madre. Además, el momento del parto ya no se contempla tan lejano y, por tanto, es lógico que comiencen a aflorar miedos y preocupaciones sobre cuándo y cómo se producirá el nacimiento.
Practicar ejercicios de relajación, realizar actividades entretenidas y, sobre todo, aprovechar momentos de intimidad con la pareja ayudarán a la embarazada a distraerse, despreocuparse y disfrutar de las últimas semanas de embarazo sin nervios.
Desarrollo del bebé en la semana 26
El futuro bebé crece cada día más rápido. Sus sentidos también van desarrollándose y, por ahora, el que más destaca es el oído.
En esta semana el bebé también empezará a mover los parpados, aunque todavía no podrás saber de qué color van a ser sus ojos. Recuerda que el color de ojos, así como el color del pelo, están definidos desde el momento de la fecundación, pero hasta que el bebé no crezca un poco, no van a definirse bien los tonos. Este proceso puede variar en función del individuo, pero se estima que la definición del color de los ojos se produce durante el primer año de vida del bebé.
Esta semana el feto tiene unas medidas semejantes a las de una lechuga.
Si hay demasiada luz o ruido, tu bebé reacciona: se asusta, da patadas, se da la vuelta o parpadea. Además de los ejercicios de movimiento habituales, como coger, chupar y "respirar" (el líquido amniótico entra en el pulmón y el tórax se mueve), los órganos ahora terminan de desarrollarse. Los pulmones son los que más tiempo necesitan. Es por ello que los pulmones y la respiración siempre suponen un gran problema en el caso de los bebés prematuros.
Al final del séptimo mes de embarazo, el bebé puede llegar a sobrepasar el kilo de peso y medir más de 40 cm.
Uno de los cambios más relevantes en lo que al desarrollo fetal respecta es la disminución de la cantidad de líquido amniótico, lo cual permite que el bebé pueda aumentar su tamaño. Esta disminución es completamente normal. Por ello, es importante diferenciarla del fenómeno de oligohidramnios, una disminución anómala en la cantidad de líquido amniótico.
El bebé comienza a tener un espacio muy reducido en el útero, lo que le provoca mayor dificultad para moverse. Aún así, sus movimientos son vigorosos y potentes, pues ya responde con facilidad a estímulos externos.
Anatómicamente, el feto ya está formado. Sin embargo, todavía se han de perfeccionar algunas funciones y partes de su cuerpo como el esqueleto, el cual debe terminar de osificarse.
El sistema respiratorio ya está prácticamente controlado por el sistema nervioso central. Los movimientos respiratorios que comenzó a ensayar el mes anterior son más completos. Esto le prepara para el momento del nacimiento.
La actividad cerebral del bebé está más evolucionada: se comienzan a establecer los primeros patrones de sueño y vigilia.
Sus ojos, los cuales ya abre y cierra con facilidad, son más sensibles a la luz. Sin embargo, su pigmentación todavía no está completa. Deberemos esperar unos meses después del nacimiento para descubrir su color final.
La placenta comienza a transferir anticuerpos del organismo materno al feto. De esta forma, el bebé nacerá con inmunidad a ciertas enfermedades.
Riesgos en la semana 26
Gracias a las posibilidades médicas de las que disponemos en la actualidad, las posibilidades en la 26.ª semana de embarazo son al menos en teoría bastante buenas. Las posibilidades de supervivencia de bebés prematuros dependen mucho de la semana de nacimiento y del peso de nacimiento. Los embarazos sencillos por lo general son menos críticos.
A modo general, se consideran especialmente problemáticos los partos anteriores a la 25.ª semana de embarazo y aquellos con peso de nacimiento muy bajo.
La situación es mortal para los más pequeños cuando se encuentren fuera del útero, porque los pulmones todavía no son plenamente funcionales. La buena noticia: a partir de la 28.ª semana de embarazo, las posibilidades de supervivencia ya superan el 90 %.
En este momento se trata de convencer a tu tesoro para que todavía se quede dentro más tiempo y evitar riesgos, entre los que están, p. ej., estrés, alcohol y nicotina. Pero también las infecciones bacterianas de la vagina pueden provocar un parto prematuro.
26 semanas de embarazo - Sexto mes - EMBARAZOYMAS
Los dolores de espalda también pueden aumentar, ya que el centro de gravedad del cuerpo de una embarazada con un volumen cada vez mayor es diferente y su postura cae hacia atrás. Para descargar la espalda durante la noche, puede ser de ayuda tomar una postura lateral con una almohada entre las rodillas. Ahora puedes, p. ej., conseguir una almohada para la lactancia y aprovecharla como apoyo cuando duermes.
Puede ser que estar tumbada en la espalda te resulte desagradable o incluso que provoque problemas circulatorios. Y es que el peso del útero o del bebé aprieta sobre una vena importante: la vena cava. Esta se encarga de transportar la sangre de la parte inferior del cuerpo de vuelta hacia arriba. Por lo tanto, coge una almohada para dormir de costado o para la lactancia para acurrucarte cómodamente con tu barriguita para dormir bien.
Recomendaciones
- Frecuencia urinaria aumentada: El útero en crecimiento ejerce presión sobre la vejiga, causando ganas frecuentes de orinar.
- Aumento de peso controlado: El aumento de peso durante el embarazo es gradual, con una recomendación de aproximadamente 1 kilo por mes en mujeres con un peso inicial adecuado (normopeso). Es normal no ganar peso o incluso perder algo durante el primer trimestre, recuperándolo en las semanas posteriores.
- Si realizaste la prueba de tolerancia a la glucosa (test de O’Sullivan), probablemente recibas los resultados esta semana.
- Los calambres, especialmente en las piernas, son comunes.
- Con el aumento de peso y la retención de líquidos, es común que experimentes hinchazón en las piernas y tobillos.
- Ropa cómoda: Opta por prendas adecuadas para embarazadas que no presionen tu abdomen.
- Ejercicios suaves: Considera incorporar una pelota de pilates para fortalecer la espalda y mejorar la postura.
- Prepara la habitación: Empieza a visualizar el espacio para tu pequeño y organiza los detalles con tiempo.
- Elige el nombre del bebé: ¡Es el momento ideal para decidirlo!
Sí, el aumento de peso y las demandas del bebé pueden causar fatiga. Descansa adecuadamente y consulta a tu médico si sientes un agotamiento extremo. Sí, el café descafeinado es seguro en moderación, pero evita consumir grandes cantidades debido a su contenido residual de cafeína.
