¿Cuánto peso es normal que pierda un recién nacido?

La pérdida de peso tras el nacimiento es algo bastante frecuente y, además, algo que conviene aclarar, puesto que a veces induce a errores y a prácticas no recomendadas como la suplementación con leche artificial sin que exista indicación para ello en la mayoría de los casos. No es extraño que cuando los padres nos acercamos a la farmacia a la semana de recibir el alta hospitalaria tras el parto, nos invada la triste sensación de fracaso y decepción a partes iguales por el hecho de que nuestro recién nacido, lejos de ganar peso como esperábamos, lo haya perdido. Bueno, vamos a intentar aclarar a qué se debe esta pérdida de peso y por qué, si está dentro de unos límites establecidos como normales, no debe preocuparnos.

El peso del bebé al nacer

A todos los bebés cuando nacen se les pesa y mide para tener estos datos registrados y valorar así la evolución del bebé en los días posteriores. Lo habitual es que el bebé tenga al nacer un peso alrededor de los 3000 gramos, entre los 2500 y los 4000 gramos. Si pesa menos de 2500g, se considera que es un bebé de bajo peso al nacer, mientras que si supera los 4000g es un bebé de peso alto al nacer.

Contrariamente a lo que se cree, la pérdida de peso más importante no se produce a la semana, sino en las primeras 24 o 48 horas tras el parto y ésta oscila entre el 5 y 7 % del peso al nacimiento. Tengamos en cuenta que la cuantía de la pérdida es muy variable de unos recién nacidos a otros y depende de muchos factores, tanto que ni siquiera hay un consenso sobre cuál es la pérdida de peso estimada como normal. Hay bebés que pierden más y otros que a penas pierden, no obstante, sí que hay consenso en que la pérdida de peso no debería superar el 10% del peso al nacimiento y que preferiblemente debería situarse entre el 5 y 7 % tal y como hemos comentado. Pongamos un ejemplo. Un bebé que pesa 3300 gr al nacimiento, debería de hacer una pérdida de peso no superior a 330 gr (10%), aunque sería preferible que estuviese contenida por debajo de 230 gr. (7%).

¿Cómo evoluciona el peso del recién nacido?

En los primeros días después del nacimiento, quizá puede sorprender a los padres que su bebé pierda algo de peso. Sin embargo, es normal que los recién nacidos bajen hasta un 10% del peso que se determinó al nacer, debido a la pérdida de fluidos, en sus primeros días de vida.

Sin embargo, el bebé recuperará pronto este peso que ha bajado y volverá a pesar lo mismo que al nacimiento a los 10-15 días tras el parto. Posteriormente, el bebé llevará un gran ritmo de aumento de peso:

  • Primeros tres meses de vida: entre 700-900g cada mes.
  • Tercer al sexto mes: unos 500-600g al mes.
  • Sexto al noveno mes: alrededor de 350-400g mensuales.
  • Noveno mes al año de edad: en torno a 250-300g por mes.

Por tanto, el aumento mensual de peso va siendo menor a medida que avanza el primer año de vida del bebé. No obstante, el peso inicial que tenía al nacimiento se llega a triplicar para el momento en el que el bebé cumple sus primeros 12 meses, cuando pesará alrededor de 9 kilos.

Causas de la pérdida de peso en recién nacidos

Visto esto, analicemos cuáles son las causas de que esto ocurra y qué hacer en caso de que la pérdida de peso sea normal o superior a la esperada.

Te damos las razones de la pérdida de peso y los factores de confusión a tener en cuenta:

  • Los bebés nacen algo edematizados: Es decir, con algo de hinchazón y esto se ve especialmente en hijos cuyas madres han estado durante mucho tiempo de parto o han tenido cesárea, dado que han recibido más cantidad de suero intravenoso. Esta hinchazón inicial irá disminuyendo a medida que el bebé vaya orinando y al principio lo hacen frecuentemente. Algunos estudios sugieren que los hijos de madres cuyo parto fue por cesárea pierden más peso que los hijos de madres cuyo parto fue vaginal, no sólo porque recibieron más suero a través de su madre, sino por el posible retraso en el inicio de la lactancia si hubo separación madre-hijo.
  • Nacen con el meconio: El meconio es una sustancia viscosa y pegajosa producto de todo lo que el bebé ha estado ingiriendo durante la gestación mediante el líquido amniótico conjuntamente con moco, secreciones (del estómago e hígado), lanugo (vello fetal que se desprende del bebé antes de nacer) y descamaciones internas (células muertas). Su expulsión se realiza en las primeras 24/48 horas tras el parto y como término medio viene a pesar alrededor de 90 gr.
  • El bebé aún come poco: Su organismo se está preparando para la alimentación oral y su estómago es muy pequeño aún. Necesita tomas frecuentes y pequeñas. Para esto existe el calostro, que es la primera leche que segregamos las mujeres tras el parto y durante los primeros 5 días. No dudes de él, es todo cuanto necesita tu hijo ahora y es lo que facilita su adaptación y garantiza su correcta nutrición.
  • Se le pesa con el muñón del cordón umbilical y la pinza: Este muñón se desprende entre el 5 y 10º día de vida en muchos niños y esto hemos de tenerlo en cuenta al pesar a nuestro bebé justo a la semana si ya se le ha caído. Ahí tienes otro gramillos más (o mejor dicho, menos).
  • Diferentes calibraciones de básculas: Por regla general, pesamos a nuestro bebé en la farmacia de al lado de casa, que a buen seguro diferirá de la báscula del hospital, donde además lo pesaron desnudo. Por ello, esta primera pesada también nos puede inducir a error. En las sucesivas pesadas del bebé, conviene hacerlo en la misma báscula, a la misma hora, con la misma ropa y con el pañal limpio. Así si podremos ser más objetivos a la hora de hacer comparaciones.

Algunos niños sin embargo le dan la sorpresa a sus padres de que en lugar de perder, nos ganaron peso y esto es una sensación de lo más reconfortante para ellos y toda la familia, que lo celebra por todo lo alto. Y ¿esto a qué se debe? Pues básicamente a que a pesar de hacer la pérdida como el resto de los niños, lo más probable es que nos haya tocado un/una zampabollos que se ha puesto las pilas comiendo esta semana y ha conseguido compensar su pérdida de peso inicial.

A partir de la pérdida de peso inicial, el bebé va remontando. Lo ideal es que vaya ganando a razón de unos 20 gr. al día y poco a poco alcance de nuevo el peso que tuvo al nacimiento y esto se consigue entre el 7 y 10º día tras el parto. Desde este momento, los bebés empiezan a ganar entre 100 y 200 gr. semanales hasta más o menos los cuatro meses, aunque a partir de aquí luego empezarán a ganar menos, y no todas las semanas hará el mismo peso, por tanto tampoco conviene obsesionarnos con ello.

¿Cómo conseguimos que recupere el peso?

Poniendo al bebé tan pronto como podamos al pecho y constantemente. Mientras más a menudo lo hagamos, mejor. Y si el bebé es dormilón, deberemos despertarlo para que mame, al menos las primeras semanas hasta garantizar que todo funciona, luego a demanda. Si el bebé hace pipí y caca cada día, está despierto entre las tomas y demanda activamente, no hay que preocuparse, conseguirá remontar el peso en los primeros 7 a 10 días.

¿Y si mi bebé ha perdido más del 10% de peso al nacimiento?

Hay que ponerse en contacto con un profesional médico (su pediatra) que nos valore qué estado presenta el bebé y si la situación es normal o por contra el bebé presenta algún signo clínico que nos haga pensar que algo no va bien. En este caso habrá que ver si la lactancia está correctamente instaurada, si la madre produce suficiente leche, si las tomas son las adecuadas o si el bebé presenta anquiloglosia (frenillo) o alguna anomalía que le pueda estar dificultando el agarre o la toma de leche. En el caso de necesidad de suplementación, si es posible, se debería hacer con leche maternal preferiblemente antes que con leche artificial y con la técnica teta-jeringa para evitar interferencias con el agarre y el biberón.

Recomendaciones para el bebé que perdió más de la cuenta o no consigue remontar:

  • Tomas muy frecuentes (al menos 10 o 12 al día), también de noche (estas tomas son muy necesarias y beneficiosas para ambos, madre e hijo).
  • Mucho contacto piel con piel para que el bebé huela a su madre y le incite a mamar, incluso dormir con él para que "te tenga muy a mano" y aumenten las tomas nocturnas.
  • Ofrecer antes de que el bebé llore, para que mame tranquilo.
  • Despertarlo si se queda dormido en la toma, estimularle, desvestirlo, cambiarle el pañal, cualquier cosa que lo espabile de nuevo.
  • Visitar a una asesora de lactancia o grupo de apoyo a la lactancia para que la acompañen en este camino.
  • No interferir con biberones o chupetes.
  • Vigilar de cerca los pañales de pipí y caca.
  • Pesarlo cada día hasta ver si remonta y para garantizar que no pierde más.

Factores que influyen en el peso del recién nacido

El peso del bebé es una de las principales preocupaciones de los papás y las mamás debido a que desconocen si está bien. Sin embargo, hay varios aspectos que pueden influir en el peso en el momento del nacimiento. A continuación, se enumeran algunos de ellos:

  • Estatura de los progenitores.
  • Parto único o parto múltiple. Si la mujer da a luz a gemelos, trillizos, etc.
  • Mal agarre del pecho.

¿Cuándo se considera excesiva la pérdida de peso?

Hemos visto que los recién nacidos suelen perder en torno a un 6% de peso al nacimiento. Sin embargo, hasta un 8-10% puede estar dentro de los límites normales. La iniciativa IHAN manifiesta que si la pérdida de peso es superior al 7% puede significar una insuficiente transferencia de leche. La incapacidad de una madre para producir leche suficiente, llamada hipogalactia primaria o verdadera es muy rara.

Es mucho más frecuente que las madres produzcan poca leche por una mala técnica (por ejemplo, horarios muy rígidos, mal enganche...) o que los bebés, por determinados motivos (por ejemplo, un frenillo sublingual corto, prematuridad...) tengan dificultades para extraer toda la leche que deberían. Hay que tener en cuenta que no siempre una pérdida excesiva de peso indica necesariamente un fracaso de la lactancia pues podría deberse a otros factores.

Si como padres tenéis la impresión de que vuestro bebé come poco, lo veis muy adormilado o, por el contrario, irritable; moja menos de 4-5 pañales de pis al día y/o tenéis la impresión de que nunca está saciado, no dudéis en consultar.

¿Qué bebés pierden más peso?

Se han realizado diversos estudios y se ha visto que:

  • La pérdida de peso es mayor en recién nacidos por cesárea que si han tenido un parto vaginal.
  • Mayores pérdidas de peso en recién nacidos amamantados que en los que son alimentados con biberón.
  • Mayores pérdidas de peso en madres de mayor edad y en primogénitos.

Ánimo, y confía en tu capacidad amamantadora. Durante los primeros días es normal que el recién nacido pierda algo de peso. Pero, ¿qué es normal y qué puede no serlo tanto?

Es muy importante tener en cuenta qué entra dentro de la normalidad la pérdida de peso de los recién nacidos las primeras semanas de vida. Los recién nacidos pueden tardar más de dos semanas en recuperar su peso al nacer. Es lo que se conoce como pérdida de peso fisiológica neonatal.

Lo normal es que pierdan entre un 5% y un 7% del peso de recién nacido, y como máximo el 10%. Se estima que a los 10-14 días después del parto el bebé debería haber recuperado el peso que tenían al nacer, pero según un estudio realizado por investigadores de la Penn State College of Medicine en Hershey (Estados Unidos), entre un 15 y 25 por ciento de los bebés tardan más de dos semanas en recuperar su peso al nacer.

¿Qué debemos tener en cuenta?

La pérdida fisiológica suele ser más significativa en los tres o cuatro primeros días después del parto. Los motivos se deben a la combinación de tres factores:

  • El líquido que pierden a través de la orina.
  • La expulsión de meconio.
  • Aprendizaje a mamar de manera correcta.

Siempre es recomendable controlar el peso del recién nacido, pero no es lo único importante. Hay que combinarlo con el estado general para asegurarse de que, aunque no gane peso tan rápido como se espera, igualmente está creciendo saludablemente.

Esto como sanitarios tenemos que hacer mucho hincapié para reducir las preocupaciones innecesarias, especialmente en aquellas madres que dan lactancia materna exclusiva ya que “al no ver las cantidades que maman”, suelen estar más inseguras.

Resumiendo, todos los recién nacidos pierden peso tras el nacimiento, siendo esta pérdida de peso máxima en torno al segundo y tercer día de vida. Los bebés amamantados, aquellos que han nacido por cesárea y los primogénitos pierden más peso. Una pérdida excesiva de peso (superior al 10% del peso al nacimiento), puede dar lugar a complicaciones.

Para evitarlo, es fundamental un buen control por parte del pediatra, asegurar que la técnica de lactancia materna (en el caso de bebés amamantados) es correcta y conocer las señales de alerta que indican que un bebé está comiendo poco.


Factor Descripción
Pérdida de peso normal 5-7% del peso al nacer
Pérdida de peso máxima aceptable Hasta 10% del peso al nacer
Tiempo para recuperar el peso al nacer Entre 10 y 14 días
Ganancia de peso diaria después de recuperar el peso al nacer Aproximadamente 20 gramos

El peso del recién nacido es una de las principales preocupaciones de los padres primerizos y uno de los primeros indicadores de salud que se evalúan tras el nacimiento. Este aspecto, junto con su evolución durante el primer año de vida, es crucial para el desarrollo adecuado del bebé.

Un peso inferior a 2,500 gramos se considera bajo, mientras que un peso Evol se clasifica como elevado. Generalmente, en los primeros días de vida, lo normal es que los recién nacidos pierdan peso. Esta pérdida es del 5% y el 10% del peso y es algo totalmente fisiológico, ya que se debe principalmente a la pérdida de fluidos corporales, la eliminación de las primeras heces, llamadas meconio, y orina.

Esta pérdida de peso suele recuperarse en las dos primeras semanas de vida, siempre y cuando el bebé esté alimentándose adecuadamente y no presente otros problemas de salud.

Señales y factores de alarma

Identificar que un recién nacido no se está alimentando bien es crucial para asegurar su crecimiento y desarrollo adecuado para tu bebé. Aquí hay algunas señales y factores a considerar:

  • Pérdida de peso excesiva: Aunque es normal que los recién nacidos pierdan entre el 5% y el 10% de su peso al nacer en los primeros días. Una pérdida superior a esto puede ser un indicativo de problemas de alimentación.
  • Pocas evacuaciones: Después de la primera semana, los recién nacidos deben mojar al menos de 5 a 7 pañales al día y hacer de 3 a 4 deposiciones diarias. Una cantidad menor puede indicar que no están recibiendo suficiente alimento.
  • Inquietud en el recién nacido: Un bebé que no se alimenta bien puede estar irritable o, por el contrario, demasiado somnoliento y/o letárgico. Esa falta de energía puede ser un signo de desnutrición.
  • Problemas de Succión: La succión ineficaz o el rechazo del pezón son señales de problemas de alimentación. Esto puede deberse a dificultades físicas o a una técnica de lactancia materna inadecuada.
  • Vómitos Frecuentes: Aunque es común que los recién nacidos regurgiten un poco, los vómitos fuertes o frecuentes pueden indicar problemas gastrointestinales que afectan la alimentación.

Recomendaciones para un crecimiento saludable

Para asegurar un crecimiento saludable, es esencial seguir las recomendaciones médicas durante el embarazo y después del nacimiento. Asistir a todos los controles prenatales y postnatales ayuda a monitorear el desarrollo del bebé.

La lactancia materna, así como el calostro en los primeros días, es altamente recomendada. Ya que proporciona los nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo del bebé, en una época en la que la madre tendrá que consumir más agua para asegurar una adecuada producción de leche materna.

Recuerda, este artículo ofrece una visión integral sobre la importancia del seguimiento del peso y proporciona recomendaciones clave para garantizar el bienestar del bebé en sus primeros meses de vida.

Finalmente, habrá que tener en cuenta también que si nada de esto funciona lo mejor siempre será acudir al pediatra para que sea él quien pueda explicarnos el verdadero motivo de por qué el bebé no engorda lo que debería o, en su defecto, por qué no toma la leche suficiente y si es así cómo ayudarte a lograr una lactancia de éxito.

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