Si tienes dudas sobre el parto inducido, en este artículo, te aclaramos algunas de las preguntas más frecuentes que se hacen las embarazadas sobre la inducción al parto. El parto a veces se tiene que programar y provocar. Es lo que los médicos llaman parto inducido. La causa más frecuente es que el bebé se encuentra calentito y muy cómodo dentro de su mamá y la mujer no se pone de parto a pesar de haber superado la semana 41ª de gestación.
Pero el parto también se puede provocar porque se detecta algún problema que lo aconseja. Ocurre en un 20-25% de los partos. La inducción al parto es un procedimiento obstétrico muy frecuente que permite avanzar el parto al provocar modificaciones del cuello del útero -lo que conocemos como maduración cervical- y el inicio de las contracciones. En la recta final del embarazo, a 1 de cada 5 mujeres se le recomienda una inducción al parto.
Es importante destacar que la inducción no siempre es necesaria y SOLO debería ser propuesta por causas médicas y si los beneficios esperados superan los daños potenciales. La Organización Mundial de la Salud, afirma que el parto inducido debe practicarse únicamente, como ya hemos dicho, cuando los beneficios que reporte para la salud de la madre o del feto, sean mayores que los riesgos a los que se expone con llevar a término el embarazo antes de tiempo.
¿Qué es Inducir el Parto?
En algunos casos, ocurre que el pequeño no se presenta puntualmente a la fecha prevista para el momento del parto. Cuando esto sucede, es posible esperar durante unos días a que se produzca el parto espontáneamente. La causa más frecuente es que el bebé se encuentra muy a gustito dentro de mami y no tiene ninguna prisa por salir, o surgen problemas y es necesario programar su nacimiento para un día determinado.
Pero a veces, el bebé se encuentra muy a gustito dentro de mami y no tiene ninguna prisa por salir, o surgen problemas y es necesario programar su nacimiento para un día determinado. Además, hay situaciones en las que existe un mayor riesgo de complicaciones, tanto para la madre como para el feto. Es una práctica más frecuente de lo que parece -se aplica en 1 de cada 5 casos- y es un procedimiento muy seguro.
La gestante sufre enfermedades que pueden repercutir en la funcionalidad de la placenta. Tal es el caso de la hipertensión, las enfermedades renales, etc.
Razones comunes para la inducción del parto:
- Embarazo prolongado: Si has llegado a las 41 o 42 semanas de embarazo y tu cuerpo no ha mostrado signos de iniciar el parto, existen estudios que recomiendan la inducción, aunque con baja evidencia científica.
- Rotura prematura de membranas: Si rompes aguas pero el parto no empieza de manera natural, en un período de tiempo determinado, que dependerá del protocolo de cada hospital (de inmediato, 6, 12 ó 24h), te podrían recomendar la inducción para reducir el riesgo de infecciones.
- Complicaciones de la mamá y/o el bebé: como alteraciones del crecimiento del bebé, hipertensión o preeclampsia. Son situaciones que presentan mayor susceptibilidad a sufrimiento fetal y riesgo de complicaciones durante y después del parto.
- Si vives lejos de un hospital o maternidad o si tienes antecedentes de partos rápidos, puede ser que te aconsejen una inducción programada.
¿Cómo se Afronta un Parto Inducido?
Existen diferentes formas de afrontar o provocar un parto inducido. Te explicamos cada una de ellas:
1. Borrar el Cuello Uterino
Lo primero será borrar el cuello uterino. ¿Esto qué significa? Cuando un parto se inicia de forma natural, el cuello del útero (cuya forma es similar al de un cuello de botella, como puedes ver en la imagen) se empieza a acortar y a ablandarse días antes. Este proceso ocurre como consecuencia de las primeras contracciones, y a menudo la madre no se da cuenta. Por eso, cuando la embarazada llega a la clínica, lo primero que hacen las matronas o el ginecólogo es realizar un tacto o exploración vaginal.
La Dra. Lola Gómez Roig nos comenta que tras esta exploración observan si el cuello ha madurado o no. Si no lo ha hecho y se trata de un parto inducido, "antes de provocar contracciones uterinas del parto se requiere utilizar métodos o dar medicaciones que modifiquen previamente el cuello uterino o que lo maduren.
Antes de inducir el parto, se tiene que evaluar si el cuello uterino está listo o “maduro” para el proceso. ¿Y esto qué significa? Muy sencillo: imagínate el cuello del útero similar al cuello de una botella. Cuando empieza a “madurar”, el cuello del útero se empieza a acortar y a ablandarse días antes del parto. Muchas veces las mamás no nos percatamos de este proceso porque no suele ser doloroso (aunque sí notemos alguna contracción).
Métodos para madurar el cuello uterino:
- Utilizando medicación: Se aplica un dispositivo que libera lentamente prostaglandinas en el fondo de la vagina para que haga efecto en el cuello. En un parto natural, el organismo de la mujer libera esta sustancia para ayudar que se produzcan las contracciones que borran el cuello uterino.
- Con métodos de presión mecánica: como son balones cervicales. El balón cervical es un dispositivo que se introduce en el útero a través de un finísimo tubo, al final del cual se encuentra un diminuto globo que se expande con suero fisiológico, para que la presión que ejerce sobre el cuello provoque su dilatación. Se puede mantener hasta 12 horas.
- Prostaglandinas:, que son hormonas sintéticas aplicadas en comprimidos vaginales o con un cordón vaginal. Estas hormonas intentarán reblandecer y acortar el cuello uterino, facilitando el proceso posterior de dilatación. Generalmente es un proceso largo que dura unas 12-24h (horas previas al trabajo de parto!!).
- Maniobra de Hamilton: Se trata de una técnica que realizará la ginecóloga, si el cuello ya está maduro y algo dilatado. Este procedimiento consiste en separar manualmente la bolsa de la parte más interna del cuello mediante un movimiento circular con los dedos, intentando generar una liberación natural de prostaglandinas, lo que puede desencadenar contracciones.
2. Oxitocina Sintética
Otra técnica para provocar el parto inducido es recurrir a la oxitocina en forma sintética. Se trata de una hormona producida de manera fisiológica durante el parto por la hipófisis que provoca las contracciones del útero. Una vez que el cuello uterino ya ha madurado, hay que provocar las contracciones para que se dilate y el bebé pueda nacer. Aquí entra en acción la oxitocina o el famoso gotero del que habrás oído hablar. La oxitocina actúa también en el posparto y en la lactancia.
La oxitocina sintética suele utilizarse cuando el gel de prostaglandinas no produce efecto. También se recurre a ella cuando el parto, tanto si es inducido como si no, es lento y se produce una dilatación inferior a un centímetro por hora, o bien si la dilatación se bloquea.
Si el cuello uterino ya está maduro pero el trabajo de parto no ha empezado, o si las contracciones no son lo suficientemente fuertes o regulares, te propondrán poner oxitocina sintética, (que es la hormona que nuestro cuerpo segrega de forma natural para causar la dilatación, con la diferencia de que ésta únicamente actúa a nivel uterino y no a nivel cerebral; no tendremos así la alteración de conciencia, ni la segregación de endorfinas para tolerar la intensidad del parto, ni tendrá ningún efecto en el vínculo como la oxitocina natural).
La dosis de oxitocina se ajusta gradualmente para lograr contracciones regulares y efectivas. A lo largo de todo el proceso de inducción, las comadronas estarán acompañándote, vigilándote de cerca a ti y a tu bebé (con el monitor externo, la toma de constantes…) y atentas de las necesidades que puedan surgir. Si las contracciones se vuelven demasiado intensas o el bebé muestra signos de estrés, se ajustarán los niveles de oxitocina o incluso interrumpirán su administración para evitar complicaciones. Si ocurre ésto, a veces, es un momento un poco caótico y estresante, porque entrarán varios profesionales a ayudaros.
La oxitocina es una hormona que tu cuerpo segrega de forma natural para causar la dilatación. Se conoce también como la “hormona del amor": en parte es responsable de que cuando veas por primera vez a tu bebé sientas por él un amor inmenso. “El fármaco que se administra con el gotero simula a la oxitocina natural y su función es la misma, provocar las contracciones, pero al administrarse forma exógena se debe controlar la dosis para no tener complicaciones, como podría ser un exceso de contracciones o hiperestimulación ovárica.
La oxitocina (del griego ὀξύς oxys "rápido" y τόκος tokos "nacimiento") es una hormona producida por los núcleos supraóptico y paraventricular del hipotálamo desde donde es transportada a través de los axones neuronales hipotalámicos hasta la neurohipófisis o hipófisis posterior. La oxitocina (OT) es un péptido de nueve aminoácidos (nonapéptido), tiene una masa molecular de 1007 Dalton y se mide en Unidades Internacionales (UI). Es una hormona cuyas funciones principales radican en conducir el parto, producir la eyección láctea y establecer relaciones afectivas.
La oxitocina sintética usualmente comercializada en España bajo el nombre de syntocinon®, es el fármaco más comúnmente usado para inducir o aumentar las contracciones de parto y para prevenir la hemorragia posparto o incrementar el tono uterino en caso de que se produzca. En plasma tiene una vida media muy corta, entre 3 y 5 minutos, lo cual ha permitido regular la dosis que se administra y, en casos de hiperestimulación, hipertonía o bradicardia fetal, retirar rápidamente la perfusión.
Se requiere 20-30 minutos para alcanzar una concentración plasmática estable, motivo por el cual la dosis se puede aumentar tras este intervalo. Según la evidencia actual, el manejo activo del alumbramiento puede prevenir hasta un 60% las hemorragias postparto, especialmente mediante la administración de oxitocina en el momento del desprendimiento del hombro anterior.
La técnica Cardiff consiste en iniciar la perfusión con dosis mínimas que no superen los 1-2 mUI/min, para ir aumentando la dosis progresivamente cada 20 minutos hasta alcanzar la una dinámica de parto que el profesional considere adecuada (3-4 contracciones cada 10 min).
3. Rotura Artificial de las Membranas (Amniorrexis)
Otra posibilidad para inducir el parto es la amniorrexis. Es decir, la rotura de las membranas en las que el niño está envuelto. Esta operación la practica una matrona con una especie de ganchito de plástico. Esta maniobra es indolora y la salida del líquido amniótico que se produce tras la rotura puede facilitar el parto.
En algunos casos, si el trabajo de parto ha empezado pero no avanza lo suficientemente rápido, tu comadrona puede proponer realizar una ruptura artificial de la bolsa amniótica
4. Separación de las Membranas
El parto inducido también se puede provocar separando las membranas. La efectúa el obstetra o bien la matrona durante una de las exploraciones normales que se hacen en la clínica o en el hospital en caso de parto inducido o cuando éste se produce con mucha lentitud. La efectúa el obstetra o bien la matrona durante una de las exploraciones normales que se hacen en la clínica o en el hospital en caso de parto inducido o cuando éste se produce con mucha lentitud.
La separación de membranas consiste en introducir el dedo índice en el cuello del útero hasta llegar al saco amniótico. Es ahí donde se efectúa una rotación para conseguir que se separe unos pocos milímetros del útero y se inicie el parto. Esta técnica no es dolorosa y con ella se obtienen buenos resultados en un 30% de los casos, sobre todo, cuando se ha superado el término prevista.
También se puede utilizar también procedimientos más naturales como despegar las membranas (técnica de Hamilton) en mujeres que ya están de 40 semanas, presentan una pequeña dilatación, pero no se han puesto de parto. Esta maniobra se realiza mediante una exploración vaginal y es necesario pedir el consentimiento verbal a la mujer e informar de la técnica.
POSPARTO y POSTCESAREA, CUIDADOS, POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
¿Cuánto Dura un Parto Inducido?
Muchas futuras mamás se preguntan si el parto inducido será más largo y doloroso que un parto no inducido. Sin embargo, sí que hay una cosa cierta y es que los partos inducidos parecen que sean más largos porque el cuello del útero tarda más en dilatarse, incluso hasta 12-24 horas. De ahí, que muchas mamás tengan la percepción de que su parto inducido es mucho más largo, cuando, en realidad, en parto en sí no ha comenzado.
Si lo comparamos con un parto que se inicia espontáneamente, sí que es más largo, ya que la inducción requiere un proceso preparatorio previo en el que se administran prostaglandinas para lograr que el cuello uterino se acorte y se dilate. Este proceso previo suele durar unas 12-18 horas.
Tabla Comparativa: Duración del Parto Inducido vs. Parto Espontáneo
| Tipo de Parto | Duración del Proceso Preparatorio | Percepción de la Duración |
|---|---|---|
| Parto Inducido | 12-24 horas (maduración cervical) | Más largo (debido a la dilatación cervical) |
| Parto Espontáneo | Puede pasar inadvertido | Puede parecer más corto |
Otra de las grandes diferencias entre el parto inducido y el no inducido, que no tiene relación con la duración sino con el dolor, es que, en el primer caso, la anestesia epidural suele administrarse cuando la dilatación ha alcanzado los tres centímetros. Sin embargo, en el caso de parto no inducido, suele administrarse cuando la dilatación es de cinco centímetros.
Riesgos y Consideraciones
En general, el parto inducido es un procedimiento seguro, tanto para la madre como para el bebé. Sin embargo, como con cualquier intervención médica, existen riesgos que no debemos desestimar a la hora de decidir.
Posibles riesgos y complicaciones:
- Hiperestimulación uterina: La medicación que se da para madurar el cuello uterino y provocar las contracciones en algunas ocasiones (raras) puede provocar complicaciones. La más frecuente es la hiperestimulación uterina, es decir, las contracciones producen con una frecuencia o intensidad excesiva.
- Complicaciones fetales: La hiperestimulación uterina con oxitocina podría tener consecuencias fetales. Por ejemplo, si las dosis de hormona artificial son excesivas, se podría producir un déficit de oxígeno transitorio. Eso se suele resolver fácilmente procediendo a la interrupción de administración de oxitocina.
- Aumento de la probabilidad de cesárea: Sí, el parto inducido puede acabar en una cesárea (diferentes estudios afirman que un parto inducido tiene más posibilidades de acabar en parto por cesárea o instrumentado) si el proceso se estanca (probablemente, porque estamos forzando al cuerpo a hacer algo que aún no le toca) o si surgen complicaciones que pongan en riesgo la salud de la madre o del bebé.
- Efectos secundarios de la oxitocina: La oxitocina, al igual que cualquier medicamento, puede provocar efectos adversos tras su administración para inducir el parto o frenar una hemorragia postparto. Un posible efecto secundario de la oxitocina es la retención de orina, aunque dependerá de la dosis administrada. Además, si la paciente desarrolla una reacción de hipersensibilidad frente a la oxitocina debido a una elevada cantidad de hormona, es posible que ocurra contracciones uterinas hipertónicas de gran intensidad y prolongadas en el tiempo.
Contraindicaciones del uso de oxitocina:
- Alergia a este fármaco.
- Hay evidencias de sufrimiento fetal.
- Feto posicionado de forma anómala.
- Placenta previa.
- Prolapso uterino o desproporción cefalopélvica.
- Cirugía mayor del cérvix o del útero.
- Infección por herpes.
La Oxitocina Sintética: ¿Qué Debes Saber?
“La oxitocina es una droga peligrosa, muy concentrada, que hace que las contracciones sean más frecuentes y más intensas. Se utiliza para inducir un parto y para acelerar la dilatación. Cuando se usa oxitocina hay que monitorizar de manera continua la frecuencia cardiaca fetal, para poder advertir inmediatamente si las contracciones perjudican al bebé.
La administración de oxitocina es una intervención mayor y debe utilizarse únicamente bajo una indicación válida. La oxitocina sintética provoca unas contracciones más fuertes y por tanto dolorosas que las originadas por la oxitocina endógena. Esto suele llevar a la mujer a solicitar la epidural como medio más efectivo para paliar el dolor.
La epidural a su vez ralentiza el parto, lo que obliga a aumentar la dosis de oxitocina, de manera que se entra en una espiral peligrosa, tanto para la madre como para el bebé. Por ello, cuando se usa oxitocina sintética hay que monitorizar de manera continua la frecuencia cardiaca fetal, para poder advertir enseguida si las contracciones perjudican al bebé.
Por todo esto la oxitocina sintética está catalogada como uno de los once medicamentos de alto riesgo, tanto por la Asociación Americana del Medicamento (FDA), como por el Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos (ISMP) de España, esto significa que “si se utiliza incorrectamente existe una gran probabilidad de causar daños graves o incluso mortales en los pacientes”.
En esencia, son un premio por nuestro esfuerzo en dar a luz. En cuánto a los efectos sobre el bebé, a corto plazo aquellos que han experimentado sufrimiento fetal durante su nacimiento presentan una mayor irritabilidad y frecuencia en el llanto.
