La cesárea es una intervención quirúrgica en la cual se realiza una incisión en el abdomen y otra en el útero de la mujer embarazada para facilitar la salida del bebé o bebés. Esto implica que el parto se produce vía abdominal, en lugar de que el bebé atraviese el canal de parto para nacer vía vaginal.
Puesto que se trata de una cirugía mayor, la cesárea tiene algunos riesgos tanto para la madre como para el bebé. Es una operación que sirve para prevenir y reducir las complicaciones del parto.
La cesárea es la cirugía más frecuente en todo el mundo, también en Cataluña. En Cataluña, en el 2018 nacieron 63.654 niños. El 70,6 % de estos nacimientos fueron atendidos en hospitales públicos, el 28,9 % en hospitales privados y el 0,5 % en domicilios particulares.
¿Qué es una cesárea programada o electiva?
Una cesárea es un procedimiento quirúrgico que se realiza a la mujer embarazada para extraer al bebé o a los bebés vía abdominal. Generalmente, la cesárea se realiza cuando hay posibles riesgos o complicaciones en un parto vía vaginal para, así, evitarlos.
En función del momento en el que se decide practicar una cesárea, se pueden distinguir dos tipos:
- Cesárea programada o electiva: se refiere a la cesárea que se realiza de manera planificada antes del comienzo del trabajo de parto, puesto que ya se conoce que el parto vaginal podría presentar riesgos y está desaconsejado. Pueden leerse recomendaciones que indican no programar este tipo de cesárea antes de la semana 39 (y antes solo si existe una indicación médica que lo justifique).
- Cesárea de emergencia: es la cesárea que se practica durante el transcurso del parto, de manera inesperada y no planificada, debido a la aparición de alguna complicación.
No obstante, la cesárea es una intervención quirúrgica mayor y, por ello, no está libre de riesgos. De este modo, se deben valorar cuidadosamente los riesgos y los beneficios de realizar una cesárea.
Indicaciones de la cesárea programada
Es posible que se decida programar una cesárea si durante el embarazo se produce alguna de las siguientes situaciones:
- Presentación podálica (de nalgas) o transversa del bebé. No obstante, también es posible el parto vaginal de nalgas cuando se cumplen ciertos requisitos.
- Embarazo múltiple, especialmente si alguno de los bebés no se encuentra en presentación cefálica.
- Placenta previa, es decir, cuando la placenta cubre el orificio del cuello uterino.
- Miomas que puedan suponer una obstrucción.
- Hidrocefalia en el bebé, lo que dificultaría el paso de la cabeza por la pelvis materna.
- Enfermedades maternas, como las cardiacas, o infecciones con riesgo de transmisión vertical al bebé en el momento del parto.
- Cesáreas anteriores, aunque es posible el parto vaginal tras una cesárea previa, especialmente, si la incisión uterina fue horizontal.
En cualquier caso, se debe evitar practicar una cesárea cuando no haya una indicación médica que lo justifique y siempre debe realizarse cuando los beneficios sean mayores que los riesgos de este tipo de intervención quirúrgica.
¿Cómo se realiza una cesárea programada?
Cuando se realiza una cesárea programada, lo más habitual es que la mujer se encuentre monitorizada y despierta, utilizando anestesia epidural para evitar el dolor. Esto permite que la mujer sea consciente del momento del nacimiento de su bebé, a diferencia de una cesárea de emergencia en la que se suele emplear anestesia general.
El procedimiento para realizar una cesárea programada es, generalmente, el siguiente:
- Monitorizar a la embarazada y poner vía intravenosa, para la administración de líquidos y fármacos.
- Rasurar el vello púbico y desinfectar el abdomen.
- Instalar una cortinilla a nivel de la cintura, para que la embarazada no pueda ver el abdomen durante la intervención. No obstante, esta puede retirarse justo en el momento en el que se vaya a extraer al bebé.
- Realizar una incisión abdominal, generalmente horizontal y ligeramente por encima de la línea del vello púbico.
- Separar la musculatura abdominal.
- Practicar una incisión uterina. Nuevamente, lo más habitual es realizar una incisión horizontal.
- Extraer al bebé.
- Extraer la placenta.
- Suturar útero y abdomen.
Puesto que la mujer está despierta, es posible que pueda entrar a quirófano un acompañante, aunque esto puede variar según el hospital.
Posibles riesgos de la cesárea programada
La cesárea es una cirugía mayor y, por tanto y como cualquier otro tipo de cirugía, no está exenta de riesgos. Por ello, una cesárea solo debe realizarse cuando sea necesario y los beneficios para la madre y el bebé superen a los riesgos.
Riesgos maternos
Entre los posibles riesgos que puede tener para la madre la realización de una cesárea, además de un mayor tiempo de ingreso hospitalario y de recuperación, se encuentra:
- Efectos adversos de la anestesia.
- Lesión a órganos cercanos.
- Infecciones: en el útero, en el tracto urinario o bien en la incisión realizada.
- Sangrado intenso y hemorragia.
- Coágulos sanguíneos (trombosis venosa profunda) y embolia pulmonar.
Además, el riesgo de que surjan algunas complicaciones con la placenta en un siguiente embarazo sería mayor después de una cesárea. Por otro lado, si se tiene un parto vaginal tras una cesárea, existe el posible riesgo de ruptura uterina.
Riesgos para el bebé
El bebé también puede experimentar posibles problemas o complicaciones tras una cesárea programada. Entre ellos, podemos mencionar la taquipnea transitoria del recién nacido. Se trata de un problema respiratorio que consiste en que el bebé respirará más rápido durante unos días tras el nacimiento.
No obstante, de manera poco frecuente, también se pueden producir lesiones en la piel del bebé derivadas de la intervención.
Recomendaciones
Una cesárea programada es una operación quirúrgica que implica un periodo postoperatorio en el que la mujer se irá recuperando poco a poco. Por ello, puede ser útil tener en mente estas recomendaciones.
Antes de la cesárea
Programar una cesárea supone que hay una fecha y hora planificada para la intervención. Por ello, la mujer puede organizar ciertas cosas de manera previa:
- Preparar la bolsa para el hospital, teniendo en cuenta que el ingreso será más largo que si el parto fuera vaginal.
- Pedir ayuda para las tareas domésticas, el cuidado de otros hijos y mascotas (si es el caso) y cualquier tarea necesaria durante el periodo en el que la mujer esté en el hospital y recuperándose.
Finalmente, la mujer no debe olvidar acudir en ayunas el día de la intervención y cumplir las pautas que le haya indicado el especialista.
Después de la intervención
Una vez realizada la cesárea, la mujer debe tener en cuenta:
- No levantar peso.
- No automedicarse y tomar solo los analgésicos indicados por el médico, especialmente, si el bebé toma leche materna.
- Dar tiempo a la recuperación y evitar las relaciones sexuales, el ejercicio intenso y conducir hasta que el especialista dé el visto bueno.
- Caminar para disminuir el riesgo de coágulos sanguíneos.
- No forzarse y pedir ayuda cuando sea necesario.
Además, si hay algún signo de infección en la herida, fiebre, sangrado o cualquier síntoma que no se considere normal, se debe consultar con el especialista.
Cesáreas electivas y la semana 39 de gestación
Con el objetivo de optimizar resultados en la salud de la madre y del recién nacido, es necesario ser cuidadoso con la semana de gestación para la cual se programa la intervención. Nacer antes de la semana 39 se asocia con un aumento en morbilidad neonatal.
En este sentido, existe un amplio consenso entre las guías de práctica clínica de diferentes países y los organismos normativos internacionales en que no se deben programar cesáreas electivas antes de la semana 39+0.
La evidencia científica avala que este riesgo disminuye significativamente a partir de la semana 39. Respecto a los neonatos, los estudios han demostrado repetidamente que los recién nacidos que nacen a través de cesárea antes de que se haya iniciado el trabajo de parto tienen mayor riesgo de morbilidad respiratoria.
En el caso de que existiera una indicación médica u obstétrica para realizar la cesárea antes de la semana 39, posponer este procedimiento no estaría justificado.
En conclusión, las cesáreas electivas no se tienen que programar antes de la semana 39 de gestación, salvo que haya un motivo clínico que lo justifique.
¿EN QUÉ SEMANA se HACE CESAREA? ¿SE PUEDE ANTES de TIEMPO?, ¿RIESGOS?, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Riesgos de la cesárea a largo plazo
Cuando la crianza de nuestros hijos y nuestros trabajos, nos hagan olvidar la cicatriz, siempre queda la posibilidad de sufrir adherencias o incluso con un poco de mala suerte endometriosis.
Una operación quirúrgica abdominal, tiene una serie de riesgos que podemos minimizar si queremos, pero que están ahí. Por un lado, los riesgos de la anestesia, sea esta raquídea o general. A lo que hay que sumar los riesgos (inherentes) de rajar la barriga de una mujer sana, hurgar en su vientre cortando y separando membranas, órganos y músculos, hasta llegar al útero.
Como mínimo, sin ser especialista, se pueden ver los riesgos de hemorragia, infección, laceración de órganos internos (vejiga, intestinos…). Pero si te informas un poco, puedes sumar algún que otro riesgo más. Tener un útero poco “colaborador” que no entiende que tiene que contraerse (la extirpación del útero es un riesgo pequeño pero existe), trombosis, infección de orina por el sondaje, etc.
Consideraciones adicionales
Cabe tener en cuenta las respectivas consecuencias en recursos y en el riesgo materno que supone una cesárea en curso de parto o de urgencia, en vez de una de electiva, que tendría que sospesarse con el resto de resultados perinatales en su conjunto.
Con respecto a las mujeres, estudios realizados en el Reino Unido sugieren que el 10 % de las mujeres con una cesárea electiva programada iniciarán el trabajo de parto espontáneo antes de esta fecha. Esto implica que un porcentaje de estas mujeres necesitará una cesárea en curso de parto en lugar de una cesárea electiva.
Los indicadores de salud maternoinfantil son indicadores que se relacionan directamente con el desarrollo sanitario y tecnológico de un país.
Parto vaginal después de una cesárea
Hace algunos años se recomendaba dar siempre a luz por cesárea después de una primera cesárea. Actualmente no es así. Si la incisión en el útero de la primera cesárea fue horizontal, existen bastantes posibilidades (60-80%) de poder tener un parto vaginal en futuros alumbramientos.
Saber si es apropiado intentar un parto vaginal después de una cesárea depende fundamentalmente del motivo por el que se realizó la primera cesárea (no es lo mismo que se realizara porque el bebé no estuviera en una posición correcta que por tener una pelvis estrecha) y de cuántas cesáreas se tengan. De cualquier forma, cada caso debe ser evaluado independientemente sopesando los riesgos y los beneficios.
El riesgo principal del parto vaginal tras una cesárea es que el útero se rompa durante el parto a través de la cicatriz de la cesárea (4 de cada 1.000 embarazos). Es muy raro pero puede ocurrir y poner en peligro las vidas de la madre y del bebé.
| Aspecto | Cesárea Programada |
|---|---|
| Riesgos Maternos | Infección, hemorragia, trombosis, complicaciones anestésicas, lesión a órganos internos |
| Riesgos Neonatales | Problemas respiratorios (taquipnea transitoria), lesiones cutáneas |
| Beneficios | Evitar complicaciones del parto vaginal en ciertas condiciones (presentación podálica, placenta previa, etc.) |
