Manipular la leche materna puede parecer intimidante, pero con las normas adecuadas, no es más complicado que manipular cualquier otro alimento. La leche materna contiene propiedades antibacterianas, probióticas y estimuladores del sistema inmune, lo que la hace invaluable para el bebé. Las mujeres que necesitan extraerse leche deben conocer cómo manipularla de forma adecuada para garantizar su seguridad al administrarla al bebé. En este artículo, te guiaremos a través de las preguntas más frecuentes sobre el manejo y conservación de la leche materna, asegurando que tu bebé reciba todos los beneficios de este alimento esencial.
Se recomienda la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida del bebé, lo que supone un período prolongado en el que hay que estar disponible para amamantar al bebé cuando lo solicite. Por ello, extraer y almacenar la leche materna con antelación es una buena alternativa para poder alimentar fácilmente al bebé con leche materna en un biberón.
Cómo almacenar la leche materna de forma higiénica
Antes de responder a preguntas como «¿cuánto dura la leche materna en la nevera?», es crucial considerar algunos aspectos para no desperdiciarla. Aquí tienes dos consejos importantes para almacenar la leche materna correctamente:
- La leche debe almacenarse de forma higiénica inmediatamente después de extraerla.
- Utiliza recipientes especialmente diseñados para almacenar la leche materna y lávalos bien antes de verter la leche.
Duración de la leche materna
La leche materna tiene una vida útil muy larga siempre que se guarde en un recipiente hermético esterilizado, un biberón limpio o bolsas para leche materna equivalentes sin BPA inmediatamente después de extraerla y se refrigere a una temperatura constante. La duración depende del lugar donde se almacene. Entonces, ¿cuánto tiempo se puede conservar la leche materna? Nuestras recomendaciones para el almacenamiento de leche materna son las siguientes:
- A temperatura ambiente: Depende del calor. Si la leche está a menos de 24ºC, no debe estar más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.
- En el frigorífico: A una temperatura de 0 a 4 grados puede permanecer unos 5 días. Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días. Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera, evitando la puerta.
- En el congelador: La leche congelada puede permanecer de manera óptima unos 6 meses. En congeladores con temperatura inferior a -20ºC podría aguantar algunos meses más. En el caso del congelador, intenta buscar un cajón dedicado exclusivamente a la leche materna para evitar la transferencia de olores de otros alimentos.
Es cierto que las recomendaciones de conservación pueden variar mucho.
Tabla de tiempos de conservación de la leche materna
| Ubicación | Temperatura | Tiempo de Conservación |
|---|---|---|
| Temperatura ambiente | Menos de 24°C | Hasta 4 horas |
| Refrigerador | 0-4°C | 5-8 días |
| Congelador | Menos de -20°C | Hasta 6 meses (o más) |
Cómo guardar la leche materna de forma segura
Ahora que ya sabes la respuesta a «cuánto dura la leche materna en la nevera», puede que al principio te parezca complicado, pero no te preocupes.
- Etiqueta los recipientes: Tanto si almacenas la leche materna en la nevera como en el congelador, añade una fecha de caducidad a las bolsas o recipientes y utiliza siempre primero la leche más antigua para evitar desperdicios.
- Mismo recipiente: Se pueden añadir pequeñas cantidades de leche extraída al mismo recipiente refrigerado, siempre que la leche añadida se haya enfriado previamente en la nevera. No se debe añadir leche a temperatura corporal a la leche que ya se ha enfriado. La leche extraída a lo largo de 24 horas se puede juntar para congelarla si se ha ido extrayendo en pequeñas cantidades. Pero para juntarla debe estar a la misma temperatura.
- Parte más fría del frigorífico: Debes almacenar la leche materna en la parte posterior, en el estante situado encima del cajón para las verduras. La puerta del frigorífico, donde la temperatura es menos constante, no es adecuada. La leche materna debe conservarse en la parte más fría del frigorífico.
- Congelar porciones adecuadas: No se recomienda congelar grandes cantidades en el mismo recipiente ya que no se sabe cuánto va a tomar el bebé. En cada recipiente congelaremos entre 60 ml y 100 ml. Puede haber alguno con menos leche aún, de forma que, si se toma uno de 100 ml y quiere más, se pueda sacar otro más pequeño.
Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.
Almacenamiento de leche materna para otra persona
Ahora ya sabes la respuesta a la pregunta «¿cuánto tiempo dura la leche materna en la nevera?», pero ¿qué pasa si no estás en casa? En ocasiones, es posible que necesites saber cómo almacenar la leche materna después de extraerla para poder llevártela contigo o dársela a otra persona. Esto es esencial si tienes pensado volver al trabajo después de la baja por maternidad.
Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente, si al lugar que van no se lo van a poder proporcionar. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.
Para estas ocasiones, ten a mano una bolsa térmica para la conservación de leche materna.
¿Cuál es la temperatura ideal para la conservación de leche materna?
Hemos visto las respuestas a «cuánto dura la leche materna» y otras cuestiones, pero ¿qué se hace con la leche materna después de almacenarla en el congelador o en la nevera? A continuación, te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a preparar un biberón para tu bebé después del almacenamiento de leche materna:
Para descongelar la leche siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Hace unos años, se recomendaba dejar la leche descongelándose en la nevera durante unas horas.
¿Cómo lo hago?
- Calienta agua en un cazo. Cuando hierva, apaga el fuego e introduce el recipiente con la leche en su interior.
- Como alternativa, calienta agua en un cazo en el microondas.
- Llena un recipiente con agua caliente del grifo, coloca la leche dentro y deja descongelar.
Si la leche la congelas en cantidades no superiores a 100ml/3,3 onzas, te va a ser mucho más simple descongelar la leche con facilidad.
La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.
La leche materna debe calentarse a temperatura ambiente o corporal, aunque algunos bebés prefieren la leche ligeramente más fría. La forma más fácil y segura de calentar la leche es con un calentador de biberones. De esta forma, puedes descongelar la leche suavemente y/o calentarla de manera rápida y uniforme, lo que preserva la calidad de la leche.
No se recomienda utilizar el microondas, ya que a menudo calienta la leche de forma irregular y puede destruir ingredientes importantes. Además, es posible que aparezcan puntos calientes que pueden quemar la boca de tu pequeño. Para más información, consulta nuestra guía sobre cómo recalentar la leche materna de forma segura.
La leche congelada se puede descongelar en el calentador de biberones (que conserva la calidad de la leche), en el frigorífico, bajo el grifo o en un recipiente con agua tibia.
Una vez descongelada, no se debe volver a congelar la leche materna. Si sobra leche después de la toma, hay que tirarla. Si no tienes un calentador de biberones a mano, puedes calentar la leche en un recipiente con agua tibia. Comprueba la temperatura del contenido del biberón en tu piel antes de dárselo a tu pequeño.
En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.
No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas. Esas bacterias que pueden llegar a la leche a causa de una extracción poco higiénica o incluso por contaminación cruzada: por restos de leche en el sacaleches o sobre las superficies en que se han colocado las piezas del mismo.
Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.
La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.
Aspectos importantes sobre la leche materna
- Mezclar leche: Se puede hacer cuando ambas estén a la misma temperatura. Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias.
- Sabor y olor: La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores. Un poco más abajo tienes información de cómo evitar la degradación de la grasa.
- Lipasa: La leche materna contiene lipasa, una enzima que ayuda al bebé a digerir la grasa de la leche. Cuando la grasa se degrada, adquiere un sabor rancio, pero esto no significa que la leche esté mala.
La leche extraída se separa en 3 fases, quedando la grasa en la parte de arriba, así que antes de utilizarla se debe remover (no agitar) para homogeneizarla. Cuando se va a administrar al bebé no es necesario calentarla en exceso. De hecho, la mayoría de los niños la aceptan a temperatura ambiente sin problema.
Para ello es necesaria una correcta higiene de manos, el empleo de materiales de un solo uso si es posible y la limpieza y desinfección de utensilios reutilizables. En cuanto a la conservación en refrigeración y congelación en casa, se recomendaría que fuera el menor tiempo posible, ya que como hemos visto en el estudio a más tiempo almacenada, mayor pérdida de capacidad antimicrobiana.
