¿Cuánto tiempo dura la lactancia materna exclusiva recomendada?

Una de las decisiones más importantes que debe tomar una madre tras el nacimiento de su hijo es cómo alimentarlo. Existe la posibilidad de optar por la lactancia materna o la lactancia artificial, es decir, recurrir a la leche de fórmula con biberón.

La lactancia materna es uno de los vínculos más poderosos entre madre e hijo. La leche materna es el alimento más adecuado para el recién nacido, ya que proporciona los nutrientes necesarios para su desarrollo. De hecho, reduce el riesgo de padecer enfermedades que pueden ser graves, como la neumonía, y les previene de infecciones, alergias o asma.

Generalmente, la lactancia materna exclusiva es la recomendada por médicos y matronas durante los primeros 6 meses de vida del bebé, y también suele ser la preferida por la mayoría de madres por la multitud de beneficios que aporta. No obstante, dar el pecho al bebé puede tener algunos inconvenientes, por lo que algunas mujeres prefieren recurrir desde el primer momento a las leches artificiales.

Actualmente se recomienda dar el pecho de forma exclusiva hasta los 6 meses como mínimo. A partir de esta edad se inicia la diversificación alimenticia, con introducción escalonada de diversos alimentos distintos de la leche. El destete debe hacerse de manera gradual, en el trascurso de unas cuantas semanas. El destete definitivo suele hacerse sobre los 12 meses, aunque la OMS recomienda alargar la lactancia hasta los dos años.

Lactancia prolongada, ¿qué es y hasta cuándo puede mantenerse?

Tipos de lactancia materna

Existen diferentes tipos de lactancia materna en función de cómo ésta se lleve a cabo. A continuación, vamos a definir los términos más utilizados:

  • Lactancia materna exclusiva: el bebé únicamente se alimenta de leche materna, sin ningún otro tipo de suplemento líquido o sólido.
  • Lactancia materna predominante: la leche materna es la fuente principal de alimento, aunque es posible que el bebé reciba otros líquidos como agua, infusiones, zumos, gotas o jarabes.
  • Alimentación complementaria: el bebé se alimenta de leche materna y de otros alimentos sólidos o líquidos.
  • Lactancia directa: cuando la leche materna se obtiene directamente succionando el pecho, sin el uso del sacaleches ni del biberón.
  • Lactancia diferida: en este caso la leche materna se extrae del pecho de la madre y se da al bebé con el biberón.
  • Lactancia materna a demanda: el bebé se pone a mamar siempre que lo pida y durante el tiempo que sea necesario, sin ningún tipo de horario ni número de tomas establecidas.
  • Lactancia de múltiples: cuando la madre amamanta a dos hijos de la misma edad después de un embarazo múltiple.
  • Lactancia en tándem: cuando la madre amamanta a dos hijos de diferentes edades.
  • Lactancia artificial: cuando el bebé no se alimenta de leche materna, sino de leche de fórmula.
  • Lactancia mixta: también conocida como lactancia complementaria, es decir, cuando el bebé se alimenta de leche materna y también de leche de fórmula.

No hay ningún tipo de lactancia que sea mejor que otra. En general, cada mujer elige la forma de alimentar a su bebé, aunque es recomendable consultar con los especialistas médicos o grupos de apoyo a la lactancia.

Ventajas de la lactancia materna

Entre los principales beneficios que ofrece dar el pecho al recién nacido, destacamos las siguientes:

  • Previene de infecciones bacterianas y virales, ya que aporta anticuerpos de la madre y ayuda a desarrollar el sistema inmune del bebé.
  • Facilita la digestión, teniendo en cuenta que el sistema digestivo del recién nacido todavía no es completamente funcional.
  • Tiene una mayor disponibilidad, ya que la leche siempre está lista y a la temperatura adecuada para el bebé.
  • Permite crear un vínculo emocional muy fuerte con la madre, lo cual contribuye a un mejor bienestar y al aumento de la autoestima.
  • Ayuda a quemar calorías en el cuerpo de la madre y a recuperar la figura después del parto, pues supone un gasto energético importante.
  • Ofrece protección anticonceptiva para la madre gracias a la liberación de prolactina, lo cual impide la ovulación y por tanto el embarazo.
  • La leche materna no cuesta dinero, por lo que permite a los padres ahorrar y destinar los recursos económicos a otras necesidades.

Si quieres leer más sobre las ventajas de la lactancia materna tanto en la madre como en el bebé, puedes pinchar en este enlace: Beneficios de la leche materna.

¿Cuándo se instaura la lactancia materna?

En el primer trimestre de lactancia, las madres pasan su primera prueba de fuego: el bebé aprende a engancharse al pecho, a extraer la leche, tragarla y digerirla. La madre sufre las primeras molestias en los senos. Cuando la lactancia se instaura va evolucionando en frecuencia y tiempo de cada toma, algo que también puede desconcertar a muchas madres.

Existen diferentes patrones de lactancia materna, ya que ésta cambia a medida que evoluciona el bebé. Es normal que el pequeño cambie el número de tomas y eso no significa necesariamente que se esté produciendo menos leche materna, como creen muchas mujeres, según la citada investigación. "Mi hijo se queda con hambre, no hace más que pedir pecho". También el bebé lacta de una manera diferente a media que se desarrolla, menos tiempo por toma.

Si la duración media de la toma ronda los 36 minutos en las primeras cuatro semanas de lactancia, en el tercer mes se instala en los 29 minutos, disminuyendo un 20%. La cantidad de leche ingerida, según el estudio, va en aumento: a medida que el bebé crece, las tomas se espacian y se detecta un aumento de la leche ingerida.

El tamaño de las mamas ¿influye en la lactancia?

Una mama de pequeño tamaño no es sinónimo de poca cantidad de leche, incluso a veces todo lo contrario. Por tanto, no contraindican la lactancia. En el caso de mamas asimétricas o inmaduras y que no aumentan de tamaño durante el embarazo, se puede tratar de un desarrollo glandular insuficiente y llevar consigo una escasa secreción. En estos casos se debe vigilar de manera estrecha la curva de peso. Si se trata de mamas voluminosas, no existe contraindicación, pero se debe procurar que la nariz del niño no quede enterrada y tapada y dificulte la respiración. En estos casos la postura "sentada inversa" puede ser la más indicada.

¿Qué posturas se recomiendan para amamantar?

En los primeros días, es conveniente realizar entre 8 y 12 tomas. Situarse en posición semirecostada, con la espalda bien apoyada, y colocar al bebé de frente entre los pechos, permitiendo que se desplace por sí solo hasta encontrar el pezón. Esta postura aprovecha los reflejos primitivos del recién nacido, como el de búsqueda y gateo, facilitando un agarre espontáneo y profundo. Es especialmente útil si el bebé tiene dificultades para prenderse correctamente, si nació por cesárea, o si la madre experimenta dolor al sentarse. La gravedad favorece un acoplamiento suave del bebé al pecho y disminuye la presión sobre el periné, siendo una opción ideal en el postparto inmediato.

Coloque al bebé en posición horizontal frente al pecho, apoyando su cabeza en el antebrazo de la madre, del mismo lado del pecho que se ofrece. La mano del mismo brazo debe sostener la espalda del lactante con suavidad, asegurando que el cuerpo del bebé esté alineado desde la cabeza hasta los pies. Esta posición es una de las más comunes y naturales para muchas madres, especialmente a partir del primer mes, cuando el bebé tiene mayor control cefálico. Es importante que el bebé esté bien girado hacia la madre, con la barriga frente a su cuerpo, para evitar torsiones del cuello que dificulten un buen agarre.

Esta postura, también conocida como “posición de balón de fútbol americano”, resulta especialmente útil tras una cesárea, ya que el peso del bebé no recae sobre el abdomen. Es muy adecuada si la madre tiene pechos grandes, si amamanta a gemelos simultáneamente, o si el bebé es prematuro o presenta bajo tono muscular. Para realizarla, la madre debe colocar el cuerpo del bebé a lo largo de su costado, con las piernas hacia atrás, alrededor de su cintura, y su cabeza sostenida en la mano o el antebrazo. El bebé debe estar a la altura del pecho y facing hacia él, con el cuello ligeramente extendido. Un cojín firme bajo el brazo puede aportar estabilidad y reducir la tensión en hombros y muñeca.

Acuéstese de lado, preferentemente sobre una superficie firme, y coloque al bebé también de lado, frente a usted, con la cabeza a la altura del pecho. El bebé debe estar completamente girado hacia el cuerpo de la madre, con la nariz alineada con el pezón. Esta postura es especialmente beneficiosa si la madre se está recuperando de una episiotomía o de una cesárea, ya que evita el esfuerzo de sentarse o cargar peso.

Esta posición combina el control de la cabeza del bebé con una buena visualización del acoplamiento al pecho. La madre sujeta al bebé con el brazo contrario al pecho que ofrece: por ejemplo, si da de mamar con el pecho izquierdo, utiliza el brazo derecho para sostener al bebé. La mano sostiene la cabeza y el cuello del bebé por la base, permitiendo guiarlo suavemente hacia el pezón. Esta técnica es especialmente útil cuando el bebé tiene dificultades para prenderse, succión débil, o necesita corrección postural. También es recomendada en los primeros días de vida del bebé, mientras madre e hijo aún están aprendiendo a coordinar la lactancia.

Es una postura avanzada indicada cuando el bebé presenta condiciones que afectan su tono muscular o coordinación, como hipotonía, síndrome de Down o reflujo gastroesofágico. Con una mano, la madre sujeta el pecho en forma de U, utilizando los dedos para estabilizar también la mandíbula y mentón del bebé, mientras el pulgar sostiene la mejilla. La otra mano se encarga de sostener el cuerpo del bebé desde la espalda o la base de la cabeza. Esta posición permite un control máximo del agarre y facilita una succión más eficiente en bebés con desafíos neuromotores.

¿Es posible usar el biberón durante la lactancia materna?

Sí, es posible alimentar al bebé con leche materna utilizando un biberón, especialmente si extraes tu leche con un sacaleches. Esto puede ser útil si necesitas volver al trabajo, descansar durante algunas tomas o compartir la alimentación con otra persona. Es importante asegurarte de que el bebé mantenga una buena técnica de succión para no interferir con la lactancia directa del pecho.

Aunque muchas medicinas son compatible con la lactancia materna, si durante este período necesita tomar algún medicamento. Es recomendable usarlas bajo la orientación de una matrona o especialista en lactancia, ya que un uso prolongado o incorrecto puede afectar la transferencia de leche o la producción.

Sí, puedes seguir dando el pecho con total normalidad cuando vuelva tu menstruación. Algunas madres notan una ligera disminución en la producción de leche o que el bebé se muestra algo inquieto durante esos días, debido a los cambios hormonales. Estos efectos son temporales y no afectan la calidad de la leche ni su seguridad para el bebé.

Lactancia materna prolongada

La lactancia materna prolongada es la lactancia que se mantiene más allá del año de vida del bebé. El concepto de lactancia prolongada se emplea de forma inexacta. Una acción se describe como “prolongada” cuando tiene unos límites concretos, que no es el caso de la lactancia materna. En las sociedades tradicionales la lactancia prolongada era lo común. Por lo tanto, no deberíamos emplear el término “prolongado" para todas las lactancias, puesto que cada mujer decide cuánto tiempo quiere emplearla como fuente de alimentación a su hijo. No existe un estándar y una duración adecuada. Pero sí unas recomendaciones sustentadas con evidencia científica de que cuanto más se alargue mayores beneficios obtendremos.

Estos beneficios se asocian a la disminución de la malnutrición infantil en países subdesarrollados, en los cuales el acceso a una alimentación sana y equilibrada resulta un reto diario. Hace dos siglos nadie hablaría de lactancia prolongada, puesto que se alimentaba a sus hijos al pecho durante el mayor tiempo posible, o hasta que la mujer deseara, lo que solía ocurrir hasta los dos años de edad.

Beneficios de la lactancia materna prolongada

  • En el niño: a nivel sanitario se observan sus beneficios tanto durante el tiempo de amamantamiento como en los siguientes años de vida, disminuyendo la incidencia de cáncer, enfermedades autoinmunes o metabólicas como la diabetes.
  • En la madre: la lactancia materna disminuye la incidencia de cáncer de mama y de ovario. Además disminuye el riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo 2.

Aunque existen muchos mitos y leyendas respecto a los riesgos que supone para la madre la lactancia prolongada, la realidad es que actualmente existe poca evidencia científica que la respalde. Tradicionalmente se ha comentado la posibilidad de pérdida dentaria y pérdida de masa ósea.

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