Los abortos clandestinos son una práctica diaria en los países donde aún es penalizado el aborto. Estos son realizados en condiciones sanitarias deficientes que conllevan a millones de muertes al año por infecciones u otras complicaciones.
En América Latina hay muchos temas que aún son un tabú, llegando esta negación actualmente a los organismos del Estado y otros relacionados con las leyes en el país. Pareciera que es poco importante la cifra de 4 millones de mujeres muertas al año por un aborto clandestino, a pesar de ello, países como Bolivia y Perú son los que más se niegan a imponer alguna modificación en el código civil que permita el aborto en caso de violación u otros supuestos.
En Perú, el tema ha quedado pendiente después de varias semanas de debates donde prevalecieron más las ideologías personales de cada uno de los votantes en el debate que el interés por el bienestar de las mujeres peruanas. Fueron semanas llenas de violencia, manifestaciones y marchas en pro y contra.
La posición de la Iglesia católica es determinante en este caso y la resistencia a discutir siquiera el problema va en aumento cuando en muchos casos debería ser visto como un tema de salud pública y no de moralidad. Si no, recordemos el caso de la niña de 10 años de Brasil que iba a tener trillizos producto de una violación de su padrastro.
Aunque no todo es negativo. Hay países donde se han logrado avances, entre ellos podemos mencionar a Chile, donde los hospitales públicos no pueden denunciar a las mujeres que hubieran abortado ni negarles ayuda. O, Argentina, donde existe una guía para la atención de Abortos No Punibles, donde se indica que los médicos deben mantener una actitud humanitaria y profesional con quienes han abortado.
Desgraciadamente una cosa es lo que diga la ley y otra la que muchas veces se termina haciendo, sino, veamos como la influencia de las diferentes iglesias y la falta de información lleva en muchos países, donde si se permite en algunos casos interrumpir el embarazo, que las mujeres no logren hacerlo porque se encuentren con algunos médicos que se niegan a ello.
Este es un caso más donde vemos la diferencia que marca también el poder adquisitivo de cada persona pues no es raro en estos países que las mujeres que tienen dinero puedan abortar sin problemas en las clínicas privadas.
Resumiendo, podemos ver que hay avances, como ejemplo tenemos a:
- Argentina, donde la despenalización se ha logrado en casos de violación de mujeres con problemas mentales o cuando la vida de la madre está en riesgo.
- Brasil, donde el aborto está permitido en caso de violación y peligro para la vida de la madre.
- donde está permitido en caso de violación, incesto o malformación grave del feto.
Aunque, a pesar de ellos tenemos también retrocesos como en Uruguay, donde aunque el Congreso y el Senado aprobaron una ley de plazos, similar a la existente en Europa, el presidente simplemente decidió vetar la ley, dándole respaldo a la iglesia que se atrevió a argumentar que las mujeres no tienen las cualidades necesarias como para tomar decisiones sobre su cuerpo. A pesar de ello, los grupos feministas del país no aceptan esta ley como última palabra y seguirán peleando por una nueva ley de Defensa de la Salud Reproductiva.
El artículo 153 no despenaliza el aborto, que es lo que numerosas organizaciones y activistas que forman parte de la Campaña 28-Septiembre y el Pacto Nacional por la Despenalización del Aborto quieren en Bolivia, pero amplía las causas en que una mujer podrá acceder a un aborto legal y seguro. Esto es clave en un país con una de las tasas más elevadas de mortalidad materna de toda América Latina y Caribe, donde el aborto constituye la tercera causa, y donde se estima que cada día aproximadamente 200 mujeres se practican un aborto en lugares clandestinos (recordemos que Bolivia tiene 11 millones de habitantes actualmente).
Abortos que se realizan en condiciones de clandestinidad e inseguridad, en habitaciones mal ventiladas, sucias, y en muchos casos practicados por personas que carecen de la profesionalidad necesaria. Abortos que se llevan por delante vidas de mujeres y dejan a otras muchas en situaciones de discapacidad.
El artículo 153 amplía las condiciones en que ya está permitido el aborto, que son violación, incesto, estupro, y riesgo para la salud de la madre; e incorpora la causal de malformaciones fetales incompatibles con la vida, reproducción asistida no consentida por la mujer, y en los casos que la embarazada sea niña o adolescente.
Además, el 153 permite el aborto en el plazo de 8 semanas (plazo aún muy limitado, pues muchas mujeres no son conscientes de estar embarazadas en este período, ya que no todos los ciclos menstruales se ajustan como un reloj a los 28 días) en los casos en que la mujer sea estudiante o tenga a su cargo personas adultas mayores, con discapacidad o menores.
Uno de los puntos fuertes de discusión ha sido la postura de los colectivos médicos, defendida por el Colegio Médico de Bolivia, en torno al tema de la objeción de conciencia. El artículo 153 remarca que la objeción de conciencia es individual y no institucional, por lo que los servicios de salud públicos que velan por el bien público deben asegurar que si uno de sus médicos se niega a realizar un aborto, habrá otro dispuesto a realizarlo.
Además existe un problema grave con las prerrogativas que los médicos se adjudican a la hora de juzgar a las mujeres. Sólo en el mes de agosto de este año, unas diez mujeres fueron encarceladas supuestamente por haberse sometido a un aborto, denunciadas por personal médico.
Esta discusión sacude hoy en día a la sociedad boliviana y copa los medios. Pero los abortos siguen realizándose, se los practican las mujeres aymaras, quechuas y guaraníes (a veces mediante infusiones de hierbas) y las mujeres no indígenas de las ciudades; se los practican las ateas y las católicas.
Recientemente, Católicas por el Derecho a Decidir ha realizado una Encuesta de Opinión entre población católica en Bolivia, con el apoyo de Alianza por la Solidaridad, en la que se preguntaba sobre qué debería hacer una mujer católica que decidió abortar. Poco más del 19% decía que no tenía necesidad de confesarlo y el 53% decía que sólo debía confesarse con Dios.
Las feministas y activistas de derechos que trabajan en estos temas defienden que el derecho al aborto es el que más fuertes reacciones provoca en cualquier sociedad. El pasado 28 de septiembre, casualmente o no, Día Mundial por la despenalización del aborto, a pocas horas del cierre del día, organizaciones de mujeres y activistas se fueron a dormir sabiendo que el Congreso de los Diputados había aprobado el artículo 153 por mayoría.
Ahora queda su aprobación en el Senado, donde se ha empezado a discutir el Código Penal en detalle hace 2 días. Un paso más de los muchos que quedan por dar para asegurar que los servicios médicos y de justicia aplicarán la ley y que no revictimizarán ni denunciarán a la policía a las mujeres que se hagan un aborto legal. Un paso que esperamos no quede truncado por sentencias conservadoras como la reciente del Tribunal Constitucional Plurinacional sobre la Ley 807 de Identidad de Género, que ha despojado de sus derechos más fundamentales a la comunidad trans del país. Un paso de los muchos más que quedarán para conseguir la despenalización total.
Pese a la penalización del aborto en Bolivia, las mujeres usan a escondidas redes de médicos de ONGs decicadas a la salud que, de forma clandestina, tratan de responder a la demanda de abortos.
La investigadora estadounidense Natalie Kimball hace está afirmación tras su descubrimiento en una investigación para su tesis doctoral donde reconstruye “la historia escondida del embarazo no deseado y del aborto en Bolivia” en las ciudades de La Paz y El Alto, entre 1952 y 2010.
En una entrevista a la agencia EFE, esta investigadora señala que en este sistema vínculado a las ONGs se ofrecen todo tipo de servicios en salud y tienen médicos con una formación ideológica para atender cualquier demanda de las mujeres, desde la anticoncepción hasta el aborto.
"Son clínicas que hacen un montón de servicios en salud y dentro de estos servicios también hacen el aborto ilegal porque para estas instituciones su óptica, su perspectiva, es que quieren ayudar a la mujer en lo todo lo que necesiten", sostuvo Kimball.
El aborto en Bolivia está penalizado salvo en embarazos producto de violación, rápto no seguido de matrimonio, estupro, incesto y cuando la vida de la madre esté en riesgo. En todos estos casos es necesario un permiso judicial, autorización que en los últimos años no han pasado de siete u ocho casos.
Esto se debe, según Kimball, a que en Bolibia el aborto tiene un fuerte “estigma”. Está experta piensa que es un estigma que contrasta con “el doble discurso” que existe porque en su estudio detecto que mucha gente que en púlbico critica el aborto en Bolivia, en privado es tolerante.
Además explicó que es militante a favor de la despenalización del aborto, pero también de que se eviten los embarazos no deseados con una mayor educación sobre los métodos anticonceptivos.
Su investigación está basada en 113 entrevistas personales y la revisión de 3.000 archivos médicos, en las que detecto además que las mujeres bolivianas que tienen que enfrentarse a un embarazo no deseado recurren a prácticas de hace 60 años, tratando de abortar consumiendo hierbas que se venden en las calles de La Paz, donde también se ofrecen pastillas para este fin.
Según diversos estudios, Bolivia es uno de los países con más alta tasas de aborto del continente, después de Haití y de Cuba, aunque en este último país es legal desde hace décadas.
Los estudios señalan que en Bolivia abortan cada año entre 40.000 y 80.000 mujeres, que cada día 115 mujeres lo hacen y que 3 de cada 5 bolivianas tiene un aborto en su vida, señaló Kimball.
Tipos de Aborto Ofrecidos
En CMA se ofrecen dos tipos de atención de aborto: aborto farmacológico (pastillas abortivas) y aborto quirúrgico.
- Aborto Farmacológico: Implica tomar dos tipos de medicamentos en diferentes momentos, para terminar un embarazo. El segundo medicamento, el misoprostol, provoca el ablandamiento y la apertura del cuello uterino (cuello del útero) y las contracciones del útero para que el embarazo pase a través de la vagina. Experimentará dolor cólico y sangrado similar a un aborto espontáneo. El segundo medicamento se toma en casa o puede ser en oka propia clinica si lo prefiere. En algunos de nuestros centros, se le puede dar el segundo medicamento para que lo tome en casa, dependiendo de si es elegible. No todos nuestros centros y clínicas actualmente brindan este servicio.
- Aborto Quirúrgico: Implica que el embarazo sea retire a través de la vagina por un médico experimentado, utilizando un método de succión. Después de 14 semanas + 6 días de embarazo, también se usarán medicamentos para la preparación del cuello uterino e instrumentos especializados delgados.
El tipo de procedimiento que se le puede ofrecer dependerá de algunos factores personales. Si ha decidido que el aborto es la mejor opción para usted, le recomendamos que nos llame lo antes posible. Si prefiere hablar con su médico de cabecera, pueden hablarle sobre sus opciones y derivarla a los servicios de atención del aborto. Es totalmente su decisión si desea que su médico de cabecera sea notificado.
Su acompañante puede sentarse con usted en las salas de espera, pero desafortunadamente no podrá ingresar a las áreas de evaluación médica, consulta, tratamiento o recuperación con usted.
Será posible quedar embarazada nuevamente casi inmediatamente después de un aborto. Si no desea quedar embarazada, es importante comenzar a usar anticonceptivos de inmediato para protegerse.
