Elegir el momento adecuado para empezar a calzar a tu bebé es fundamental para garantizar su desarrollo saludable. Esta es una de las cosas que generan más dudas entre los padres: ¿realmente mi bebé necesita zapatos? ¿Cuándo debo comenzar a calzarle?
Los bebés recién nacidos no necesitan zapatos, ya que aún no andan. Además, es muy beneficioso para ellos recibir todo tipo de estímulos a través del tacto y los pequeños piecitos no son una excepción: el libre movimiento de los deditos y el desarrollo del pie en libertad, sin las estrecheces que puede provocar el calzado, es lo más beneficioso para ellos.
El pie del bebé es un órgano sensorial. Necesita tocar, sentir texturas y recibir estímulos del suelo para desarrollar su equilibrio y formar el arco plantar. Poner un zapato antes de tiempo es como ponerle guantes en las manos: le quitas sensibilidad.
En las primeras etapas, el pie necesita estar descalzo para “conocer” el suelo, el contacto de la piel con la superficie por donde camina es esencial para su aprendizaje. Andar descalzo le ayuda a estimular la capacidad de agarre de los dedos y al desarrollo correcto de los huesos y ligamentos del pie.
Asimismo, se debe tener en cuenta también que andar descalzos estimula el desarrollo adecuado de los huesos y ligamentos del pie a la vez que fomentan su capacidad de agarre con los dedos. Del mismo modo es recomendable que camine por superficies irregulares como la arena, la hierba, cojines…
Es importante todo ello para que el reflejo de Babinski se inhiba cuando el bebé se arrastra (a los siete meses más o menos). En la acción de reptar, el niño empuja el suelo con su dedo gordo del pie para darse impulso y avanzar hacia delante. Los niños que no han reptado pueden tener este reflejo activo y esto provocaría que se sintieran más cómodos caminando de puntillas puesto que al estimular el suelo la planta del pie, sus dedos se disparan en direcciones opuestas.
¿Cómo MEDIR el PIE de tu BEBÉ y escoger los ZAPATOS IDEALES?
¿Cuándo empezar a poner zapatos al bebé?
El momento clave en el que tu bebé deberá empezar a llevar un calzado más funcional es cuando comience a desplazarse, levantarse y mostrar interés constante por estar de pie, sobre todo si esto sucede en la calle. Muchos pediatras aseguran que la media de edad para empezar a llevar calzado como tal suele estar alrededor de los 18 meses. En estas edades, la curiosidad por explorar su entorno en vertical hace que unos zapatos adecuados sean esenciales para proteger sus pies de piedrecitas y otros peligros en exteriores.
Sin embargo, hay un momento en que la protección es necesaria. Hablamos de "primeros pasos" reales cuando el niño ya camina solo, sin apoyos, en la calle o el parque. Aquí el suelo es irregular y puede haber objetos cortantes.
En estas edades, la curiosidad por explorar su entorno en vertical hace que unos zapatos adecuados sean esenciales para proteger sus pies de piedrecitas y otros peligros en exteriores. Cuando están en casa, pueden y deben seguir disfrutando de ir descalzos, siempre cuidando la temperatura del ambiente y del suelo, ¡claro está! Si aún no quieres que lleve zapatillas de casa más estructuradas, siempre puedes optar por calcetines con zonas antideslizantes en la parte de la planta del pie.
Una vez que el bebé comienza a gatear, es recomendable usar patucos diariamente. De este modo se protegerán de posibles daños accidentales sin renunciar a la flexibilidad.
Cuando andar se convierte en rutina, los zapatos pueden ir incluyendo tejidos un poco más duros y resistentes que se adapten a todo tipo de terrenos.
Sin duda, el principal motivo por el cual se le deberán poner zapatos al bebé es por simple protección. Obviamente si estamos en el exterior debemos proteger el pie del niño de la suciedad y posibles objetos que puedan dañarle.
En la Clínica Silvia Molins, como fisioterapeutas siempre decimos que no deben forzar a sus hijos a que se sienten o a que caminen, sino que deben facilitar el que sus bebés vayan explorando y alcanzando etapas, que a través de su LIBRE DESARROLLO serán capaces de cumplir y alcanzar otras. El poner zapatos de forma precoz a nuestros hijos les resta sensibilidad y movilidad a la hora de voltearse, reptar, gatear o sentarse por sí mismos. Y estas etapas son fundamentales para comenzar a andar posteriormente.
Darle esa libertad de movimiento permite a tu pequeño poder desarrollarse de manera óptima y ayudarle en su crecimiento, permitiéndole así, llegar a gatear, caminar, hablar, etc. a un ritmo adecuado.
¿Qué hacer si hace frío?
¿Y qué hago si mi bebé nace en otoño o invierno y hace demasiado frío para dejar los pies al aire? ¡No hay problema! Puedes proteger sus pequeños piececitos con unos calcetines suaves o patucos.
En épocas más frías, con unos calcetines calentitos que no les aprieten es más que suficiente para mantener su temperatura. Si aún no quieres que lleve zapatillas de casa más estructuradas, siempre puedes optar por calcetines con zonas antideslizantes en la parte de la planta del pie.
¿Tienes un evento y quieres complementar el look de tu bebé? Entre los dos y los siete u ocho meses el pie debe continuar libre para desarrollarse y recibir todos los estímulos del exterior. Puntualmente, puedes poner a tu bebé algún zapato sin suela y completamente flexible, de tipo badana, si quieres completar su look, pero recuerda que continuar descalzo es la mejor opción.
¿Qué tipo de zapatos son los más adecuados?
Según lo que hemos comentado justo antes, el correcto desarrollo del pie depende en gran medida de la elección del calzado. El calzado tiene que elegirse por su adaptabilidad a cada etapa del desarrollo, y nunca por estética o por heredar el calzado de hermanos y otros familiares.
Es necesario tener en cuenta en primer lugar que habrá que olvidarse de todos aquellos que aseguran ayudar al niño a andar o que, por ejemplo, tienen algo específico para hacerlo. Lo ideal es que el niño se acostumbre a caminar a su manera sin ayuda de nada y, por supuesto, que entre en contacto directo por las superficies por dónde camina.
Para un niño que carece de resistencia, lo mejor es no utilizar el zapato demasiado plano y demasiado rígido. Debe ser flexible para promover la propulsión aerodinámica.
El zapato debe acompañar el movimiento, nunca limitarlo. El calzado debe limitar lo menos posible la movilidad normal del pie.
La transición del pie desnudo al calzado juega un papel crucial en el desarrollo motor y muscular del bebé. Además del desarrollo físico, el calzado adecuado proporciona protección y seguridad al bebé mientras explora su entorno.
El momento adecuado para introducir el calzado varía para cada bebé, pero generalmente ocurre cuando comienzan a dar sus primeros pasos de manera más constante y firme.
Al decidir cuándo comenzar a usar calzado, es importante considerar el entorno y las actividades del bebé.
Si aún no quieres que lleve zapatillas de casa más estructuradas, siempre puedes optar por calcetines con zonas antideslizantes en la parte de la planta del pie.
Durante mucho tiempo se creyó que con el fin de ayudar a desarrollar los arcos de los pies los zapatos de bebés debían tener refuerzos en el talón y pronunciados arcos. Muchos de los modelos a la venta hoy en día son como estos. Entonces el zapato ideal debe permitir el contacto directo con el suelo, esto les da mayor equilibrio y ayuda a sus músculos y arcos a desarrollarse por completo naturalmente.
Características del calzado ideal
- Suela: Es la parte imprescindible de todo zapato. La suela debe ser por tanto protectora, sin limitar el movimiento natural del pie. La suela debe ser finita y dura, pero flexible en todas las direcciones, especialmente en la zona del antepié.
- Material: Los más usados en la fabricación de calzado son tela, cuero y plástico. El mejor para empezar a andar es la tela. Transpira mejor que cuero o plástico (el peor). Busca siempre opciones flexibles y transpirables, que permitan que el pie se mueva libremente y que la piel de tu bebé respire. Los mejores materiales para el calzado de bebé son la piel (o la microfibra feroz) y el textil.
- Horma: Debe ser completamente plana, sin nada de drop (es decir, no debe ser más alta en la zona de talón que en la puntera del zapato). Uno de los fallos más evidentes de calidad en el diseño de calzado infantil. Hay calzado infantil con arco en la plantilla. Como he dicho, los niños no tiene arco hasta aproximadamente los 3 años.
- Flexibilidad: Lo hemos comentado tanto en la suela como en el material, pero esta es una característica que debe ser común a todo el calzado.
- Espacio: No queremos que los pequeños deditos estén tan apretados dentro del zapato que no puedan moverse (o, incluso, que se puedan generar malformaciones). Tiene que ser ancho y de forma redonda o cuadrada. Debe de ser la parte más ancha del zapato, lo bastante ancho y largo (forma cuadrangular) para así permitir el movimiento de los dedos sin que éstos lleguen a tocar el final del zapato por dentro. No compres para un niño zapatos acabados en punta que puedan oprimir el empeine.
- Sujeción: Han de tener una sujeción firme en el empeine con cordones, hebillas o velcro. A partir de 2-3 años, los cierres de velero pueden ser preferibles para habilitar al niño.
- Altura: Es muy frecuente que se recomiende que los niños pequeños usen botas que protejan el tobillo, para que no se tuerza y evitar el pie plano. La realidad es que el arco del pie no se forma hasta los 3 años aproximadamente. Hasta esa edad todos los niños tienen el pie plano. Y eso no cambia por usar un calzado u otro. Limitar la movilidad de una articulación no tiene sentido.
¿Cómo saber si el zapato se adapta bien?
Para saber si el zapato se adapta bien a los pies de su hijo, no dude en comparar su comportamiento con los pies descalzos y mientras esté usando sus zapatos. Para ello, animarle a caminar, correr y saltar (primero sin sus zapatos y luego con los zapatos).
Errores comunes al elegir el calzado
- Elegirlos demasiado grandes. A veces compramos zapatos de un número mayor del que necesita el niño para que le duren más tiempo.
- Ponerle botas para que le sujeten el tobillo. Si el calzado no permite la libre movilidad del tobillo, está perjudicando su desarrollo.
- Deportivas: la mayoría están fabricadas de plástico, lo que favorece la sudoración excesiva, que puede provocar irritaciones en los pies e incluso hongos.
- Heredar. Es muy frecuente que los pequeños hereden zapatos. Sin embargo, es una práctica poco recomendable, ya que los pies son siempre anatómicamente diferentes y cada niño tiene una forma distinta y particular de caminar.
Consideraciones Adicionales
Es importante estar atentos al crecimiento del pie de los menores para que sus pies no se resientan. Lo malo del calzado para bebés es que va a durarles poco tiempo porque los bebés crecen súper deprisa. Pero aun así hay que comprarles zapatos. Los niños cambian y se desarrollan de forma muy rápida, por lo que durante sus primeros meses de vida cambiarás mucho de calzado.
Medir los pies de los niños cada tres o cuatro semanas, aprovechando la plantilla del zapato y vigilando el espacio que sobra desde los dedos. Ya hablamos del cambio de tallas de forma más extensa en un post anterior, pero en general, las señales más evidentes a las que tienes que prestar atención son las rojeces en alguna zona del pie, sobre todo, en los laterales del pulgar y el meñique o en la zona del talón. Ante cualquier molestia, ¡nueva talla!
Cuando está de pie tu hijo, presiona sobre la parte delantera del zapato, debe tener un centímetro entre los dedos de sus pies y la punta del zapato.
Cuidados básicos para la salud podológica de bebés y niños
- Visitas al podólogo infantil. El estudio biomecánico de la pisada es necesario para conocer el tipo de pisada que tenemos y elegir el calzado adaptado a nuestras necesidades.
- Talla y plantillas. Es importante estar atentos al crecimiento del pie de los menores para que sus pies no se resientan.
- Renovación de calzado.
- Calzado heredado. Como ya veíamos, los bebés comenzarán a caminar a partir de los 13 meses o 14 meses de vida aproximadamente, aunque puede que algunos hasta los 18 meses todavía no puedan hacerlo, y no habrá de que preocuparse ya que el desarrollo de cada niño es diferente. Además, esto podría llegar a ocasionarle incluso alguna alteración ortopédica. Eso sí, como estos no suelen durar mucho, no solamente por su crecimiento.
