¿Cuándo Nació Joan Miró? Un Viaje a Través de su Vida y Obra

Joan Miró i Ferrà, uno de los artistas más internacionales de España, nació en Barcelona el 20 de abril de 1893 y falleció en Palma de Mallorca el 25 de diciembre de 1983. Fue pintor, escultor, grabador y ceramista, considerado uno de los máximos representantes del surrealismo, en concreto de su vertiente más «infantil» y automática.

Para Joan Miró el subconsciente era un enorme campo de juegos, o un juguete muy parecido a los que tuvo en su infancia. En su obra reflejó su interés en el subconsciente, en lo “infantil” y en su país.

Con inicios muy eclécticos, el pintor nació con las vanguardias y en su primera obra mostró fuertes influencias del fauvismo, cubismo y expresionismo, todo con ese toque tan naïf propio de su producción. Pero en París descubre el poder de lo onírico y decide acabar con los métodos convencionales de pintura. En palabras propias quería «matarlos, asesinarlos o violarlos».

Joan Miró - Breve biografía.

En 1924 firma el Manifiesto Surrealista e incorpora a su obra formas infantiles automáticas y signos caligráficos. Su obra se va volviendo cada vez más abstracta, más simple, más infantil. Reduce también su paleta a colores primarios, a formas primarias, y esto se ve también en sus esculturas y cerámicas.

Su arte roba de la infancia, pero también de la cultura popular, por lo que hay mucho simbolismo (el pájaro, las estrellas, la figura femenina…) que refleja su visión ingenua, feliz e impetuosa del mundo. El pintor, uno de los máximos representantes de la pintura abstracta, está considerado un maestro en este arte, sobre todo por el uso tan particular que hace en su obra de los colores primarios.

Además de por la pintura, el artista catalán se interesó por diversas disciplinas artísticas como la escultura, la cerámica y el arte textil. En su obra, Miró logró reflejar un estilo onírico con una mirada infantil además de mostrar un gran interés por las tradiciones de su Cataluña natal.

A pesar de que la obra de Joan Miró se ha asociado principalmente con el arte abstracto, su estilo de formas estilizadas y llenas de imaginación tuvo marcadas influencias fauvistas, cubistas y expresionistas, sobre todo a partir de su estancia parisina. Pero Miró también estaba en contra de los convencionalismos que marcaban los diferentes estilos artísticos.

En diversas entrevistas concedidas durante la década de 1930, el artista catalán afirmó estar decidido a abandonarlos, y para referirse a ello utilizó palabras un tanto agresivas como "matarlos, asesinarlos o violarlos". Su objetivo final era que su estilo fuera contemporáneo, pero sin que se hallase sometido a las exigencias y la estética que planteaban el surrealismo y otras tendencias artísticas.

Siguiendo los deseos de su padre, Miquel Miró i Adzeries, hijo de un herrero de Cornudella, Joan estudió en la Escuela de Comercio de Barcelona y asistió también a la Escuela de Bellas Artes. A pesar de que durante una temporada trabajó como contable en la droguería Dalmau y Oliveres, Joan no consiguió adaptarse a la rutina que este trabajo de oficina comportaba, lo que le acabaría provocando una crisis nerviosa.

Para reponerse de su ansiedad, el joven se traslado a la casa que la familia poseía en Mont-Roig, Tarragona, donde muy pronto se dio cuenta de que su auténtica vocación era la pintura. La primera exposición de Joan Miró a nivel individual tuvo lugar entre el 16 de febrero y el 3 de marzo de 1918 en las Galerías Dalmau, ubicadas en el barrio gótico de Barcelona.

El artista presentó en la muestra obras de clara influencia francesa, sobre todo del posimpresionismo, el fauvismo y el cubismo. En sus pinturas Ciurana, el pueblo y Ciurana, la iglesia (ambas de 1917), el trazo de Miró se aproxima al de Van Gogh y el paisaje semeja a los pintados por Cézanne. Pero uno de los cuadros que más llamó la atención de público y crítica fue el titulado Nord-Sud, nombre que el artista tomó de la revista del mismo nombre y en cuyo primer número el artista francés Pierre Reverdy publicó un articulo acerca del cubismo.

En la primavera de aquel mismo año, Miró también expuso en el Círculo Artístico de Sant Lluc junto a los miembros del grupo artístico catalán Agrupació Courbet, cuyo objetivo era renovar el novecentismo.

La Primera Exposición de Miró en París

Tras finalizar su primera exposición en Barcelona, el galerista Josep Dalmau se convirtió en su marchante y Miró decidió trasladarse a París en 1920. En la capital francesa, el artista conocería al escultor y pintor aragonés Pablo Gargallo, con quien llegó a un acuerdo para alquilarle el taller durante el invierno.

Gracias a las gestiones realizadas por Dalmau, Miró consiguió exponer en la parisina Galerie La Licorne el 29 de abril de 1921, y a pesar de que no pudo concretar ninguna venta, la crítica fue muy favorable. Durante su estancia en París, Miró hizo visitó en diversas ocasiones a la comunidad de artistas de la ciudad, que residía principalmente en el barrio de Montparnasse.

Allí Miró conoció al escritor, dramaturgo, pintor y crítico francés Max Jacob y también a Pablo Picasso, quien le compró el cuadro Autorretrato (y más adelante la Bailarina española). Aquellos fueron años llenos de efervescencia artística para Miró, en los que conoció a artistas y escritores de la talla de Ernst Hemingway, André Breton y Paul Éluard.

El pintor colaboró asimismo con el artista de origen alemán Max Ernst para diseñar el vestuario y la escenografía del ballet Romeo y Julieta. Durante su estancia en París, Miró hizo varias visitas a la comunidad de artistas de la ciudad, que residía principalmente en el barrio de Montparnasse.

Durante 1921 y 1922, Miró pintó uno de sus cuadros más famosos: La masía. Esta obra, que evidencia una clara transición de su estilo hacia el surrealismo, presenta la granja de su familia en Mont-Roig. El artista pintó cada uno de los motivos del cuadro para que sean vistos de una manera muy distinta.

Miró varió la disposición convencional de las figuras (eliminó la pared del establo para que el espectador pudiera ver lo que hay en el interior) y cambió las perspectivas de los objetos de forma que unos aparecieran de frente y otros de perfil. Pero al no conseguir vender la pintura, Miró la puso en manos del escritor y escenógrafo Jacques Viot, secretario del galerista Pierre Loeb, que la acabaría vendiendo al escritor Ernest Hemingway.

El 12 de octubre de 1929, Miró se casó con Pilar Juncosa en Palma de Mallorca, y tras pasar la luna de miel en el Port de Pollença, la pareja se trasladó a París, donde se instalaron en un apartamento que el pintor convirtió en vivienda y taller. El 17 de julio de 1931, la pareja tuvo a su única hija, a la que llamaron Dolors.

Miró y el Uso de la Cerámica y los Textiles

En 1930, Miró empezó a interesarse por otras disciplinas artísticas, como el bajorrelieve y la escultura, algo que más adelante irá en detrimento de la pintura. Desde 1931, el artista trabajaba a caballo entre Mont-Roig, Barcelona y París, pero gracias a Pierre Matisse, hijo del famoso pintor y grabador Henri Matisse, que se ofreció representar su obra en Estados Unidos, Miró pudo viajar a Nueva York.

Poco después, con el estallido de la Guerra Civil, Miró y su familia se vieron obligados a trasladarse a París, donde el artista se convirtió en un firme defensor de la causa republicana, plasmando su compromiso en una gran pintura mural (5,50 x 3,65 m) titulada El segador (también conocida como El payés catalán en rebeldía), para el Pabellón de la República Española en la Exposición Internacional de 1937.

En 1939, poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Miró y su familia abandonaron París y se refugiaron en una población de la región de Normandia llamada Varengeville-sur-Mer, donde el artista inició una serie de 23 pinturas hechas sobre papel que tituló Constelaciones. Sobre este período Miró escribió: "Al producirse la invasión nazi en Francia, y con la victoria de los franquistas, estaba convencido de que no me dejarían pintar más, que solo podría ir a la playa a dibujar en la arena y trazar figuras con el humo del cigarrillo.

Al pintar las Constelaciones tenía la sensación de trabajar en la clandestinidad, pero supuso para mí una liberación, porque de esta manera no pensaba en la tragedia que me rodeaba". A finales de 1940, Miró empezó a experimentar con la cerámica junto al ceramista Josep Llorens Artigas. En 1955 realizó un mural de cerámica para la sede de la UNESCO en París, y entre 1965 y 1967 otro para el Museo Guggenheim de Nueva York.

El artista asimismo se inició en el mundo textil con la realización de varios tapices. El primero es el conocido como Tapiz de Tarragona, confeccionado en 1970 junto con el artista textil Josep Royo, una pieza que se exhibe hoy en día en el Museo de Arte Moderno de Tarragona.

Otro tapiz importante es el Tapiz de la Fundación, una gran pieza textil hecha en 1979, y que también contó con la colaboración de Josep Royo, que se expone en la Fundación Joan Miró de Barcelona. Precisamente en 1975, el artista inauguró la Fundación Joan Miró en la Ciudad Condal, institución que sería la encargada de gestionar y difundir el legado del artista. En 1981, se inauguró asimismo la Fundación Pilar i Joan Miró en Mallorca.

La amistad de Pablo Picasso y Joan Miró nació por una ensaimada en el año 1920. "Cuando Miró llevó una ensaimada a Picasso que vivía entonces en París y a partir de ahí se hicieron grandes amigos", según ha explicado este miércoles Joan Punyet Miró. Esta amistad se ve reflejada en una exposición de 52 obras (30 de Picasso y 22 de Miró), 7 Picassos inéditos por primera vez en la historia y un grabado original del nieto de Joan Miró dedicado a Picasso, que acoge el museo modernista Can Prunera de Sóller.

Durante la presentación, Joan Punyet ha destacado que, ante todo, la exposición refleja "una amistad de dos grandes artistas amigos cuando celebramos los 80 años del Guernica y para acentuar que eran amigos y no rivales". Joan Punyet ha escrito un catálogo de 30 folios que explica con detalle toda la amistad entre los dos artistas.

Para el nieto de Miró, la gran diferencia entre ambos genios "son su personalidad". "Picasso era más bohemio, extrovertido, fugaz y Miró mucho más tímido, extrovertido y silencioso". En cuanto a su pintura, "Picasso era un gran artista del virtuosismo de gran precisión y como decía mi abuelo, de un arte diabólico y perfeccionista.

Joan Punyet cree que lo que realmente marcó a los artistas es que Picasso empezó con el cubismo y Miró con el surrealismo. Por su parte, Santiago Mayol, ha destacado que se trata de "una exposición fantástica, pequeña pero muy potente, que demuestra la amistad que tenían Picasso y Miró en cuanto a la vida personal, ya que se transmite una obra muy personalizada de los dos artistas".

Según Robert Lubar, historiador del arte que lleva 25 años estudiando su obra, “Era un personaje contradictorio. El pintor puro y a la vez el antipintor, pionero del reciclaje. Sus collages son las creaciones menos conocidas.

Mucha gente sólo ve el Miró más abstracto, el más lírico, el pintor de los signos, pero también hay un alto contenido de violencia, de agresión, en su obra. Muestra de esa responsabilidad cívica son el mural para la sede de la UNESCO, el del aeropuerto de Barcelona o sus esculturas públicas, pioneras en los años sesenta.

“Creó una fundación cuando todavía no abundaban. En los años setenta la Fundació Miró fue el primer museo de arte contemporáneo de España. Él no creó un museo dedicado a la promoción de su obra, sino un centro dedicado a la difusión del arte contemporáneo global.

Su regreso a España se producirá con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, asentándose en Palma, donde Josep Lluís Sert le diseñó su vivienda y estudio, para continuar dedicándose a la pintura, así como a la producción de una extensa obra gráfica, además de a la cerámica y a la escultura.

La obra de Miró ha sido expuesta en los principales museos y centros a nivel internacional, como el MoMA (Nueva York), Guggenheim (Nueva York), Museo Nacional de Arte Moderno (París), Museo Nacional de Arte Moderno (París) o en el Museo Nacional de Arte de Tokio, entre otros. Asimismo, diseñó murales para el Wilhelm-Hack Museum de Ludwigshafen, para el Palacio de Congresos de Madrid, para la Universidad de Harvard o para la sede de la UNESCO en París.

A lo largo de su carrera recibió diversos reconocimientos como la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, el Gran Premio de la Fundación Guggenheim, Caballero de la Legión de Honor de Francia, la Medalla de Oro de las Bellas Artes o el doctorado honoris causa por la Universidad de Harvard.

Su particular estilo está plagado de un vocabulario conformado por elementos celestes como estrellas, pájaros o formas orgánicas abstractas, que a veces aluden a simbología sexual, llenando toda su obra. Los colores saturados y planos son distintivos de su producción, donde los azules, amarillos o rojos contrastan con masas de negros sobre fondos indefinidos.

La técnica del grabado fue una de las más empleadas por Miró, en este caso se trata de una litografía, realizada en un período de consolidación de su carrera a nivel internacional.

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