Donald Trump es una de las figuras que más controversia ha generado tanto en la política como en los negocios de Estados Unidos. A pesar de sus controversias, Trump sigue siendo una figura influyente dentro del Partido Republicano y la política estadounidense. Para comprender mejor su impacto, es fundamental conocer sus raíces y los eventos que marcaron su vida.
Nacimiento y Orígenes Familiares
Donald Trump nació el 14 de junio de 1946 en Queens (Nueva York), por lo que actualmente tiene 78 años. Su historia familiar es un componente crucial de su identidad. Su madre, Mary Anne MacLeod, nació en Tong, un pueblo en la isla de Lewis, Escocia, en mayo de 1912, en el seno de una familia de agricultores y pescadores. Gracias al trabajo de su padre como oficial de correos y encargado de una tienda su economía era más próspera que la de la mayoría de sus vecinos, que vivían en la miseria.
Después de la Primera Guerra Mundial, la estabilidad del pueblo decayó debido a la muerte de miles de isleños y el éxodo de cientos de trabajadores, quienes preferían mudarse a ciudades más grandes. Mary Anne decidió trasladarse a Norteamérica. Su hermana Catherine viajó primero a Canadá y luego a Estados Unidos y ella le convenció en 1930 de que podía encontrar un trabajo al otro lado del charco. Mary Anne se embarcó con 50 dólares en el bolsillo.
Sin embargo, consiguió todo lo que se propuso y halló un buen empleo como asistente doméstica en la casa de una acaudalada familia de Nueva York. Según The New Yorker, MacLeod se cruzó en una fiesta con Frederick Christ Trump, un constructor alemán que fundó una empresa y que a finales de los años 20 vendía viviendas en Queens por casi 4.000 dólares. Aparentemente lo suyo fue un flechazo y cuando la joven volvió a casa, en 1934, le contó a los suyos que había conocido al hombre con el que se casaría. Al cabo de unos meses volvió a Estados Unidos y en 1936 pasó por el altar en una ceremonia en Manhattan.
Primeros Años y Educación
Trump se formó en la Universidad de Fordham y luego en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania, donde se graduó en 1968 con un título en economía.
Familia y Vida Personal
En 1937 dio a luz a su primera hija Maryanne, y al año siguiente dio la bienvenida a Fred Junior. En 1942 nació su tercera, hija Elizabeth, en 1946 llegó Donald y en 1948 recibió a su último hijo, Robert, en un doloroso parto que desembocó en una histerectomía que le impidió tener más embarazos. La familia vivía de forma muy desahogada. Según la prensa estadounidense, en la década del 40 los Trump ya se habían convertido en una familia adinerada que tenía servicio doméstico y vivía en una casa valorada en 12.500 dólares de la época.
En aquellos años la madre de Trump comenzó a desarrollar su vena filantrópica. Participaba como voluntaria en hospitales -por ejemplo, donó más de 200 camas al centro médico de su vecindario- y colaboraba con organizaciones como los scout y el Ejército de Salvación. Como consecuencia, la madre de Donald se convirtió en una persona valorada por sus seres queridos y muy respetada por su comunidad. De la misma forma, de acuerdo con la BBC, era reconocida por ser una mujer muy religiosa.
"Yo tuve una gran madre. Era una señora estupenda. Le quería y ella me quería a mí... Siempre fue muy buena conmigo y me gustaba corresponderle. Nunca pude hacer nada incorrecto, lo cual es un gran problema. Tal vez por eso tenga esta personalidad. A sus ojos, nunca podía hacer nada malo", dijo el presidente en 2020 sobre su madre, que murió en 2000.
La desconocida historia de la madre de Donald Trump
El Incidente en Japón y el Cambio de Perspectiva
En 1990, Donald Trump no era todavía el fenómeno político que hoy conocemos. Era, sobre todo, un empresario con problemas financieros. Sus negocios inmobiliarios estaban apalancados, el mercado de bienes raíces atravesaba una crisis y necesitaba liquidez desesperadamente.
Fue en ese contexto que decidió viajar a Japón, acompañado de su entonces esposa Ivana, a bordo de su lujoso yate Trump Princess. No era un viaje de placer. Su objetivo era claro: convencer a los bancos japoneses de que financiaran sus proyectos.
Pero el plan fracasó. Japón le cerró la puerta. Los bancos nipones, que en aquel momento dominaban el mundo financiero, no estaban interesados en rescatar a un empresario estadounidense en apuros. La negativa fue un golpe a su orgullo, pero también un punto de inflexión. Según quienes lo conocieron en esa época, ese rechazo cambió su percepción sobre la relación económica entre EEUU y sus aliados.
Del Rechazo al Ataque Mediático
Poco después, Trump inició una ofensiva pública contra Japón y otros países que, según él, estaban "exprimiendo" la economía estadounidense. Durante meses, recorrió los principales programas de televisión denunciando lo que consideraba un "abuso" de las potencias extranjeras.
No se limitó a la televisión: en 1987 pagó 100.000 dólares de su propio bolsillo para publicar una carta abierta en los tres principales periódicos del país -'The New York Times', 'The Washington Post' y 'The Boston Globe'-, en la que acusaba a Japón de haberse aprovechado de EEUU durante años. "El mundo se ríe de los políticos de Estados Unidos", escribió.
Las Semillas de una Futura Presidencia
Las ideas que Trump defendía en esos años no eran muy distintas a las que sostendría décadas después desde la Casa Blanca. En 1987, en una entrevista con Larry King en 'CNN', dejó una frase que bien podría haber dicho en 2016 o incluso hoy: "Mucha gente está cansada de ver a otros países estafar a Estados Unidos. Este es un gran país".
Un año después, en una entrevista con Oprah Winfrey, fue aún más directo. Oprah le preguntó "¿qué harías diferente, Donald?", a lo que él contestó: "Dejamos que Japón introduzca sus productos en nuestro mercado. Eso no es libre comercio. Haría pagar a nuestros aliados un precio justo".
De la Televisión a la Casa Blanca
Lo que en los 80 y 90 eran solo declaraciones en entrevistas y cartas abiertas, en 2016 se convirtió en política oficial. Ya como presidente, Trump impuso aranceles a China, a la Unión Europea y hasta a Canadá y México, bajo el argumento de que EEUU había sido explotado comercialmente durante décadas.
Sus políticas proteccionistas fueron un pilar central de su administración, y ahora, de nuevo en la presidencia, ha dejado claro que los aranceles volverán a ser una de sus principales herramientas económicas.
El mundo observa con atención sus próximos movimientos. Pero quizás, todo se decidió aquel día en 1990, cuando los bancos japoneses le dijeron que no.
