Pocos cuentos son tan populares y conocidos como Blancanieves. Desde su primera publicación en 1812, este relato ha influido en innumerables generaciones de lectores y ha servido de inspiración para numerosas adaptaciones.
El contexto histórico y cultural
A inicios del siglo XIX, Prusia estaba en guerra contra la Francia de Napoleón y el país vivía un periodo de exaltación nacional. En ese contexto de búsqueda de las raíces alemanas, dos jóvenes hermanos, Wilhelm y Jacob Grimm, recibieron el encargo de recopilar historias populares de las diferentes regiones que ayudaran a fomentar ese espíritu nacional.
El origen de uno de los libros de literatura infantil más populares de la historia se encuentra en la colección de poesías basadas en cuentos populares alemanes de los escritores Clemens Brentano y Achim von Arnim, que aparecería en tres volúmenes, entre 1805 y 1808.
Brentano y Arnim formaban parte del círculo romántico de Heidelberg y eran fieles seguidores de las teorías de Johann Gottfried Herder, quien mantenía que la poesía era el alma o el espíritu del pueblo, por lo que era necesario recopilar los testimonios de las literaturas populares desaparecidas a fin de recuperar y entender ese espíritu, diferente en cada nación.
Siguiendo estos postulados, los dos amigos se esforzaron por recuperar los tesoros de la antigua poesía popular alemana, que se creían perdidos, para rescatarlos y entregarlos de nuevo al pueblo.
En 1806, Brentano escribió desde Heidelberg a su cuñado, Friedrich Carl von Savigny, profesor en la Universidad de Marburgo, para preguntarle si conocía a alguien en Kassel que pudiera darse una vuelta por la biblioteca y ver si había allí algún que otro antiguo poema que le pudiera copiar. Savigny pensó enseguida en uno de sus estudiantes, un joven de 21 años llamado Jacob Grimm, quien aceptó el encargo junto a su hermano Wilhelm, un año menor.
La recopilación de los cuentos: "Cuentos de niños y del hogar"
Jacob y Wilhelm eran naturales de Hanau, en el Principado de Hesse-Kassel. Con poco más de diez años Jacob y Wilhelm habían perdido a su padre, funcionario de profesión, lo que sumió a su familia numerosa (en total eran seis hermanos) en graves dificultades económicas. Tan sólo gracias al apoyo de una tía que residía en la corte pudieron continuar sus estudios y trasladarse en 1802 a Marburgo para estudiar Derecho. No podían imaginar que allí descubrirían una vocación que determinaría sus vidas.
En efecto, el encargo de Brentano llevaría a Jacob y Wilhelm Grimm a embarcarse en un proyecto propio de gran ambición: elaborar una recopilación de cuentos populares a la que dieron el nombre de Cuentos de niños y del hogar (en alemán Kinder und Hausmärchen). En cuanto los hermanos empezaron a trabajar en los cuentos, se dieron cuenta de que eran una reliquia del pasado alemán de la que no se podía prescindir.
A finales de 1806 o comienzos de 1807, los hermanos estaban trabajando ya en la recopilación de los textos. Inicialmente se apoyaron en relatos orales, porque este procedimiento prometía más posibilidades de obtener buenos resultados, y no dejaron de esforzarse por rastrear y buscar nuevos relatores, sobre todo mujeres mayores del campo. Pero encontrarlas y hacerse con los tan deseados cuentos fue a veces una tarea llena de dificultades.
Hoy sabemos que no todos los cuentos de los hermanos Grimm están basados en relatos orales. Algunos eran variantes, orales y escritas, de recopilaciones de cuentos publicadas previamente, como las de madame D’Aulnoy, Charles Perrault, Gianfrancesco Straparola, Giambattista Basile y el clásico de la literatura árabe lasMil y una noches, así como de las primeras colecciones de cuentos alemanes: las de Johann Karl August Musäus y Benedikte Naubert.
Las mujeres detrás de los cuentos
En cualquier caso, fueron más de veinte las personas que contribuyeron con sus relatos. Entre ellas se cuentan las seis hijas del farmacéutico Wild, vecino de los Grimm en Kassel (una de ellas, Dorothea, contraería matrimonio con Wilhelm), así como Friederike Mannel, las hermanas Hassenpflug, las seis hijas de la familia Haxthausen y también las hermanas Droste-Hülshoff, una de las cuales, Annette, se convertiría en la poetisa más relevante del siglo XIX alemán. Pero la que más cuentos aportó a la colección fue, sin duda alguna, Dorothea Viehmann (de soltera Pierson), hija de un inmigrante hugonote, que residía en las cercanías de la ciudad de Kassel.
Así pues, todo el material de los cuentos, con muy escasas excepciones, fue aportado exclusivamente por mujeres. El hecho es significativo porque no debe olvidarse que muchas de ellas habían recibido una educación afrancesada, bien por su claro origen hugonote, bien porque por aquel entonces estaba de moda educar en la cultura francesa a las hijas de las clases más distinguidas de la sociedad.
De este modo, no resulta extraño que algunos de los cuentos transmitidos por estas mujeres fueran, en realidad, versiones de los cuentos de hadas franceses, que habían llegado a Alemania a través de las colecciones de madame D’Aulnoy y otras, y eran utilizados con frecuencia para que los niños aprendieran la lengua del país vecino. Pero más importante, si cabe, es el hecho de que las narradoras de los cuentos no fueron precisamente campesinas, sino mujeres de la alta burguesía y con una buena formación.
A finales de 1812, los hermanos publicaron su colección gracias al acuerdo al que llegó Achim von Arnim con un impresor de Berlín. El reconocimiento no se hizo esperar, y el 14 de octubre de ese mismo año Wilhelm Grimm escribía a su hermano: "Los cuentos nos han hecho famosos en todo el mundo".
El éxito y la evolución de los cuentos
A lo largo de unos cuarenta años aproximadamente se publicaron sucesivas ediciones de la obra. De 1807 a 1810, fue Jacob quien más trabajó en los cuentos y quien empezó a publicarlos en periódicos y almanaques como testimonio de la pervivencia oral de antiguos mitos y epopeyas alemanes. Pero sería Wilhelm quien, posteriormente, empezaría a publicarlos en almanaques para niños, sentando con ello las bases para el que sería después su público principal.
Wilhelm fue perfilando el estilo, y en ocasiones retocó algunos detalles de las historias que podrían no resultar del todo convenientes para los jóvenes lectores. Por ejemplo, en la primera versión de Blancanieves la reina malvada no era la madrastra de la niña, sino su propia madre, al igual que en la edición de 1812 de Hansel y Gretel era la madre, y no la madrastra, la que enviaba los niños al bosque para que murieran allí de inanición o devorados por las fieras.
Esas primeras versiones eran mucho más crudas que las edulcoradas que conocemos ahora. Su función moralizante hacía que en la versión de Cenicienta, por ejemplo, las hermanas se cortan los dedos de los pies y los talones por expreso deseo de la madre para que les entrara el zapato. Además, las palomas benefactoras de Cenicienta les sacan a cada una un ojo al entrar y otro al salir de la iglesia el día de la boda de la doncella, con lo que quedan ciegas de por vida.
La combinación de la recopilación científica de Jacob y la reelaboración estilística de Wilhelm produjo la magnífica obra que todos conocemos y que tan importante puesto ocupa en la literatura occidental, convirtiendo los cuentos de los hermanos Grimm en el libro alemán más editado y más traducido de todos los tiempos.
Blancanieves: Un cuento con múltiples interpretaciones
Durante los primeros compases del siglo XIX, los hermanos Grimm publicaron ‘Blancanieves’, uno de los cuentos más populares de la literatura universal que engrosó su famosa recopilación ‘Cuentos de la infancia y del hogar’. La historia que lo inspiró pertenecía al folclore alemán, y durante cientos de años se ha argumentado que el personaje central estaba basado en la noble alemana del siglo XVI, Margaretha von Waldeck, hija del conde de Waldeck-Wildungen, quien se cree que tuvo un romance con Felipe II de España, antes de que este accediera al trono.
Algunas coincidencias como la muerte de la joven a los 21 años a causa de un envenenamiento premeditado, así como la mala relación que guardaba con su madrastra, pudieron estar relacionadas con el origen del cuento. Del mismo modo, la ciudad en la que creció, Bad Wildungen, era famosa por sus minas de cobre, en las que habitualmente eran enviados a trabajar niños pequeños que veían su desarrollo físicos mermado a causa de la desnutrición y las deplorables condiciones laborales, lo que daría lugar al mito de los siete enanitos mineros.
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¿Quién fue la verdadera Blancanieves?
Con el tiempo han salido varias teorías que apuntan a que su historia se inspiró en la vida de una mujer real que pudiera tener dos identidades: la baronesa María Sophia von Erthal y la condesa Margaretha von Waldeck, ambas con destinos distintos.
- Maria Sophia von Erthal: Maria Sophia von Erthal nació en 1729 en Lohr am Main, en Baviera, y los Grimm vivieron cerca de Hanau, que está a solo 50 kilómetros. Además, Lohr era un famoso centro de cristalería y espejos en esa época. El barón era dueño de la fábrica de espejos y le regaló a su segunda mujer un espejo en el que podían repetirse las palabras pronunciadas frente a él debido a la reverberación. También cerca de allí hay un bosque y en las afueras de la ciudad también hay una mina, en desuso desde hace tiempo, que se encuentra cruzando siete colinas, las que Blancanieves atravesó al huir en el cuento.
- Margaretha von Waldeck: Nació antes, en 1533, y era la hija del conde de Waldeck y su primera esposa. El conde era el dueño de varias minas de cobre, donde la mayoría de los trabajadores eran niños, y se volvió a casar con una mujer a la que describían como vanidosa. El historiador alemán Eckhard Sander, en su libro Blancanieves: ¿un cuento de hadas?, cuenta que a los diecisiete años, su padre la envió a la corte de María de Hungría de Bruselas, hermana de Carlos V. Allí llamó la atención del futuro Felipe II de España. Se enamoraron y tuvieron la intención de casarse, pero ese enlace no convenía a ninguna de las partes. El caso es que después la salud de Margaretha empezó a resentirse y la llevó a morir a los veintiuno a causa de una misteriosa enfermedad.
Las adaptaciones y sus diferencias
Más allá de la literatura, su narrativa adquirió una nueva dimensión durante el años 1937, cuando Walt Disney estrenó la famosa adaptación cinematográfica de animación. Esta versión, destinada a un público infantil, suavizó y edulcoró algunas de las partes más siniestras del famoso cuento de los Grimm.
| Elemento | Cuento de los Hermanos Grimm | Adaptación de Disney |
|---|---|---|
| Motivo del asesinato | La Reina pide al cazador los pulmones y el hígado de Blancanieves para comérselos. | La Reina pide al cazador el corazón de Blancanieves como prueba. |
| Intentos de asesinato | Tres intentos: estrangulamiento con una cinta, peine envenenado y manzana envenenada. | Un intento: la manzana envenenada. |
| Resurrección | El príncipe se enamora del cadáver de Blancanieves y, al transportarlo, un golpe desprende el trozo de manzana envenenada. | El príncipe besa a Blancanieves, despertándola del sueño eterno. |
| Final | La madrastra es obligada a bailar con zapatos de hierro candente hasta morir. | La madrastra cae por un precipicio. |
Un ejemplo de ello lo encontramos en la parte de la historia en la que la Reina Malvada envía al Cazador a eliminar a Blancanieves. Mientras que en la adaptación de Disney, la Reina le pide al Cazador que le traiga su corazón como prueba del asesinato, en la adaptación de los hermanos Grimm también le pide otros órganos como los pulmones y el hígado, con la intención de cocinarlos y después comérselos en una grotesca muestra de canibalismo.
Otro de los pasajes más oscuros tiene lugar durante la parte en la que la Reina Malvada trata de acabar con su hijastra. Mientras que en la famosa adaptación cinematográfica se disfraza de anciana una sola vez para regalarle una manzana envenenada, en la literatura son tres los intentos de asesinato que la Reina Malvada protagoniza, todos ellos bajo una falsa identidad.
Los dos primeros intentos, llevados a cabo tratando de estrangularla con una cinta y clavándola un peine con las púas envenenadas en su cabeza, son frustrados por los enanitos, antes de que finalmente Blancanieves caiga abatida tras el tercer intento con la ya icónica manzana emponzoñada.
También parece inquietante la parte relacionada con el príncipe y la resurrección de Blancanieves de su sueño eterno. Si en el filme de Disney, el príncipe y Blancanieves se conocen personalmente antes de su fatal desenlace, del que precisamente será el príncipe quien la despierte con un beso de amor verdadero; en el cuento original de los hermanos Grimm el príncipe topa por casualidad en medio del bosque con el ataúd de cristal en el que reposa, enamorándose de su cadáver sin haberla conocido con vida y decidiendo llevarla consigo a su castillo para poder admirar su belleza.
Precisamente, mientras sus lacayos transportan por el bosque el ataúd, un pequeño golpe hace que el trozo de manzana envenenada se desprenda de la boca de Blancanieves, devolviéndole la vida.
Pero posiblemente, la parte más truculenta de la historia fuera directamente eliminada de la cinta de animación, ya que hacia el final del cuento, cuando Blancanieves regresa a la vida y va a celebrar su boda con el príncipe, se percata de que su malévola madrastra se encuentra entre los invitados.
Pero habían puesto ya al fuego unas zapatillas de hierro y estaban incandescentes.
