El Nacimiento del Estado Moderno y sus Características Fundamentales

Los orígenes del Estado Moderno se sitúan a mediados del siglo XV y principios del XVI. Tras la crisis de la Baja Edad Media, muchas de las estructuras tradicionales sufrieron cambios importantes, incluyendo la forma de organización política. El final de los grandes conflictos medievales reforzó las instituciones del poder regio, que aprovecharon la coyuntura para constituir un nuevo modelo de Estado, el cual sustituyó a las viejas formas de organización feudovasallática.

Este fenómeno va unido a una serie de cambios sociales, demográficos, económicos, científicos y culturales que se aglutinan generalmente en la época del Renacimiento. Analizaremos en qué consiste ese nuevo Estado, cuáles son sus bases ideológicas, cómo es la praxis del poder y de qué instrumentos se sirve para ejercerlo. Repasaremos los modelos más significativos, tanto en aquellos espacios donde triunfa como en los que fracasa.

El trabajo se va a circunscribir al periodo histórico que transcurre desde el fin de la crisis bajomedieval, cuando se hacen visibles los cambios, hasta comienzos del siglo XVI, cuando las monarquías occidentales se hallan plenamente asentadas y la nueva Europa se ve dominada por los dos grandes imperios modernos: el turco y el de Carlos V, y sacudida por la Reforma religiosa.

En la actualidad, todas las sociedades de la Tierra se hallan integradas en estas estructuras que hemos denominado Estados y sometidas a las leyes de éstos. Sin embargo, sigue habiendo sociedades que en la práctica poseen una vinculación muy débil con los Estados a los que pertenecen por ser éstos un producto caprichoso de la descolonización, lo cual se convierte en fuente de conflictos. Por otro lado, los Estados que existen en la actualidad no han surgido en circunstancias comparables. Los Estados actuales obedecen a configuraciones políticas que se han logrado siguiendo vías muy diferentes.

Los requerimientos políticos y jurídicos que acompañan a los Estados actuales hace que se dude de la existencia del Estado antes de finales de la Edad Media europea, como ya se ha dicho. A menudo, el problema se ha resuelto utilizando conceptos muy variados: Estado antiguos, Estados tradicionales, Estados modernos, etc. En los siglos XVI y XVII se produce una cristalización de las tendencias anteriores, si acaso con algunos rasgos añadidos que cobran especial importancia: asentamiento de la idea de soberanía y monopolio del poder del Estado frente a los poderes intermedios, la creciente uniformidad del derecho, la fiscalidad permanente, etc.

El paso al Estado social es consecuencia de una adaptación del anterior y tiene lugar en el período de entreguerras. Sin embargo, siguen sin resolverse algunos de los grandes problemas que caracterizaron al nacimiento del Estado moderno y que adquirieron importancia según transcurría el siglo XIX. Uno de éstos fue el propiciado por el nacionalismo y que explica el nacimiento de los llamados nacionalismos culturales que, en algunos casos, devinieron en el surgimiento de nuevos Estados.

En el mundo actual conviven Estados muy diversos que, por supuesto, no son fruto de una evolución lineal que impide vislumbrar el futuro de cada uno de ellos. El Estado moderno es la estructura política que a partir del Renacimiento encarna la organización del poder en los países occidentales europeos.

Características Principales del Estado Moderno

El Estado del siglo XVI aparece como la institución que ostenta la exclusiva legitimidad del poder público. Ese Estado surge cuando concurren en la práctica una serie de factores (administración centralizada, sistema burocrático, etc) mientras en el plano teórico se reconoce la supremacía de un monarca que recibe el poder directamente de Dios.

Esa supremacía arranca de la interpretación del origen divino del poder real. El monarca es quien está facultado para declarar la guerra y quien puede impartir justicia entre los súbditos sometidos a su autoridad. El fin genérico del Estado es la consecución del bien común, lo que significa proteger la religión y la fe, hacer cumplir el derecho y mantener la paz.

Al estado corresponde gobernar con justicia y que el derecho sea respetado, por lo que el mismo monarca jura acatar las leyes y observar el ordenamiento jurídico de los reinos. La unidad, el fortalecimiento y la imposición del Estado constituyen una razón suprema, la razón de Estado, a la que se subordinan todas las demás. Este es el mensaje político de Maquiavelo.

¿Quiere ello decir que el monarca no está limitado por nada? ¿Siquiera por las leyes? La respuesta afirmativa a esta segunda cuestión conduce a la figura del "príncipe desvinculado de las leyes", característica del absolutismo estricto. La Escuela jurídica española del siglo XVI, arbitró desde Vitoria una solución conciliadora entre el absolutismo monárquico y el propio imperio de la ley, defendiendo la necesidad de que el príncipe se sujete a ella a fin de que el poder no degenere en tiranía.

Nicolás Maquiavelo, figura clave en la teoría del Estado Moderno.

Hasta el siglo XVIII la sucesión a la Corona se rigió por las normas de derecho castellano fijadas en las Partidas. Según ellas, la Corona se transmite a los descendientes legítimos del monarca difunto, prefiriéndose los varones a las hembras y los de mayor a menor edad. En defecto de descendientes, heredan los padres, y si éstos no viven entran en juego por línea colateral los hermanos del rey que ha fallecido. En 1713 las Cortes promulgan a instancias de Felipe V una ley, la llamada Ley Sálica que deroga el anterior régimen sucesorio. Tan complejo sistema no sirvió de nada y Felipe V fue el primero en incumplirlo. La Pragmática sanción no fue promulgada, habiendo de transcurrir casi medio siglo hasta que se publicara en 1830.

Es evidente que, desde el punto de vista filosófico, el recorrido debería comenzar con El Príncipe de Maquiavelo y su voluntad de reunir el poder en un solo cuerpo. El surgimiento del Estado Moderno puede analizarse desde múltiples ópticas, de la histórica a la filosófica, y desde muchas perspectivas territoriales. El siguiente blog pretende mostrar el desarrollo del Estado Moderno centrándose en acontecimientos relevantes de las coronas inglesa, francesa y española.

El Estado es independiente, no existe un poder superior a él dentro de su jurisdicción, es soberano. Mediante la noción de soberanía se designará desde entonces la capacidad en ejercicio de ese órgano de poder político -el estado moderno- para mantener duraderamente el orden interno y la independencia respecto del exterior.

En su reciente libro “Pueblo y Poder” Joseba Ariznabarreta resumía lo que es un Estado moderno: “La soberanía, principio o fuente del poder (potestas), pertenece al estado como tal, el ejercicio del poder (dominiun), al jefe efectivo del estado, es decir, al gobierno.

Características de los Estados Modernos:

  1. Institucionalización política: Separación del poder político del religioso. El Estado dispone del monopolio del poder político (que en última instancia son las fuerzas policiales y el ejército, el monopolio de la violencia armada).
  2. Despersonalización del poder: El poder del Estado existe y se ejerce independientemente de quien lo haga en cada momento. El Estado no es una cuestión de un rey o gobernante.
  3. Formalización del poder: Derechos y jurisdicciones que evitan la arbitrariedad.
  4. Integración del Estado en la sociedad: Es difícil distinguir el pueblo de la institución.

La Paz de Westfalia y el surgimiento de la soberanía estatal.

El Estado moderno -especialmente en su versión absolutista- se ha formado paralelamente al desarrollo de la administración burocrática. Estas son las características de los llamados “Estados modernos”, se considera que lo son todos para el siglo XVII tras la Paz de Westfalia. Los Estados imperialistas se configuraron como plurinacionales hasta la Revolución Francesa de 1789 que supone el alzamiento de una nueva clase social: la burguesía.

En su libro “Vasconia” (1962), F. Krutwig lo explicaba así: “La idea de nacionalismo, tal y como nos es hoy familiar, nace con la Revolución francesa. Esta despertó el sentimiento de patria. No se quiere decir, ni mucho menos, que los pueblos no tuviesen anteriormente conciencia de su personalidad. Anteriormente, la conciencia nacional de los pueblos no era una fuerza activa, no representaba ningún sentimiento dinámico. En realidad, sería más exacto decir que con la Revolución Francesa nace la dinámica nacional.

En su libro “La cuestión vasca” Federico Krutwig argumentaba: “De esta forma los fundadores del socialismo científico desmitificaron los conceptos de “nación” y “nacionalidad” que en el uso burgués se habían convertido en unos fetiches de la burguesía vencedora especialmente después de la Revolución Francesa. Como en Alemania y en los países de cultura alemana estas palabras no habían sufrido aún la mitificación burguesa, los conceptos de nación, nacionalidad etc., tenían un sentido social diferente. En la concepción marxista, el concepto de nación (y de nacionalidad) es un concepto cultural que se desarrolla dialécticamente sobre una base étnica”.

La Edad Moderna empieza en el siglo XV coincidiendo con un enfriamiento de las temperaturas por la Pequeña Edad de Hielo que había empezado en el siglo XIV. En Europa se usa como fecha el momento en el que el sultán turco Mehmed II conquistó Constantinopla (capital del Imperio Bizantino) en 1453 (siglo XV). ¿Qué acontecimientos marcan el comienzo de la Edad Moderna?

Europa en 1444, mostrando la fragmentación política previa al Estado Moderno.

El cambio más significativo que se dio al final la Edad Media e inicios de la Moderna fue la expansión de la agricultura (principal actividad económica) aumentando la superficie cultivada y del comercio con nuevas rutas comerciales entre lugares distantes. Se enriqueció la burguesía que grupo social que se dedicaba al comercio y la artesanía, algunos se hicieron banqueros y prestaban dinero.

Aumentó el número de personas que integran el grupo social que se dedicaban al comercio y a la artesanía: la burguesía. Los burgueses vivían en las ciudades y su riqueza fue creciendo a mayor velocidad que la de la nobleza terrateniente, el grupo social más rico y poderoso. Aumentó el dinero o capital. Cuando los burgueses acumulan muchos capitales, se convierten en inversores, es decir, invierten en los negocios de otros comerciantes para obtener beneficios. En esos casos hablamos de sistema de capitalista comercial. Aunque el sistema económico principal sigue siendo el sistema económico feudal que se basa en la posesión y explotación de tierras de cultivo. El sistema capitalista comercial fue creciendo y a final de la Edad Moderna.

El comercio es la búsqueda de ganancias mediante el aumento del fondo inicial cuando uno compra mercancías a un precio favorable y las revende a un precio mayor; estas mercancías pueden ser esclavos, cereales, animales o textiles. La nobleza era el grupo dominante, ya que el 75% de la población seguía viviendo en el campo como vasallos de los señores feudales. Pero a medida que la burguesía iba aumentando sus riqueza, también iba aumentando su peso político. Esto rompió el equilibrio del sistema feudal y estallaron numerosos conflictos sociales. Revueltas campesinas contra la nobleza. En Francia se llaman Jacqueries.

Cuando los monarcas necesitaban dinero y querían poner nuevos tributos (impuestos) debían reunir a las Cortes (representantes del Reino) para poder conseguirlo sin generar revueltas. En las Cortes o parlamentos había representantes de las zonas rurales (nobles y religiosos) y de las ciudades (burgueses). El monarca les pedía tributos y a cambio les hacía concesiones en forma de privilegios territoriales o legislativos (fueros) a las ciudades y territorios.

El Estado Moderno: Las Monarquías Autoritarias

Los reyes o monarcas se aliaron con la burguesía urbana (comerciantes y banqueros) porque les proporcionaban impuestos y les pedían préstamos a los banqueros. Funcionarios reales, personas que obedecen al monarca y vigilan para que se cumplan sus órdenes. De esta forma podían encargarse de tareas que hasta ese momento hacían los nobles, como la justicia o la recaudación de impuestos.

El pensamiento clásico inspiró la nueva filosofía del humanismo porque se reflexionaba sobre el ser humano y sus intereses. Esto fue un cambio respecto al pensamiento medieval anterior, donde se pensaba sobre todo en aspectos relacionados con la religión. Desde esta nueva forma de pensar se hicieron avances científicos.

La Política y la Formación del Estado Moderno

En 1543 apareció De revolutionibus orbium coelestium, obra póstuma del monje polaco de origen alemán Copérnico. Defendió el heliocentrismo: que los planetas dan vueltas alrededor del sol y no a la inversa como se creía entonces. Lo hizo a partir de un análisis racional de la astronomía. A finales de siglo el mago Giordiano Bruno también defendió el heliocentrismo, aunque fue perseguido por la Iglesia, condenado y quemado por sus ideas religiosas heréticas (no por defender el heliocentrismo). Un siglo después el italiano Galileo defendió y empezó a aportar pruebas para demostrar el heliocentrismo lo que fue bien visto por sus contemporáneos. El problema es que intentó justificar su posición usando pasajes de la Biblia y eso fue perseguido por la Iglesia ya que sólo los teólogos podían interpretar la Biblia. Los escritores más destacados del renacimiento fueron Dante, que escribió la Divina Comedia, y el sacerdote Petrarca. Ambos fueron los primeros que dejaron de escribir en latín y comenzaron a escribir en la lengua que hablaban de su país, de esta forma hacían más accesible la cultura al pueblo. Algunos teólogos, como Erasmo de Rotterdam y el inglés Tomás Moro intentaron compaginar humanismo y religión.

Erasmo de Rotterdam, un humanista que intentó compaginar humanismo y religión.

El Renacimiento en el arte significó la recuperación de elementos del estilo clásico (Grecia y Roma). Representación de la perspectiva para generar sensación de profundidad de varias formas: con varios planos, con líneas de fuga orientadas hacia un punto de fuga, difuminando los fondos (perspectiva aérea o atmosférica), con más luz en las zonas más próximas, modelando el color para crear volumen. Nuevos temas, como los paisajes, el retrato. Los artistas italianos como Leonardo Da Vinci (autor del cuadro de la Mona Lisa o Gioconda) o Miguel Ángel (autor de la escultura de David) practicaban diversas artes y ciencias para tener una formación completa y llegar a ser un “hombre total”.

El Imperio Otomano y el Cierre de las Rutas Comerciales con Oriente

Durante los siguientes 100 años a la conquista de Constantinopla, los turcos extendieron su imperio, conocido como Imperio otomano por Oriente Próximo y por Europa oriental. El resultado fue que se contaron las rutas comerciales que conectaban Europa con Asia. El sultán Selim I, venció a los mamelucos que gobernaban en Egipto y se apoderó de sus dominios Siria, Palestina, Egipto, Cirenaica y el oeste de Arabia. A continuación el último califa abasí le cedió el derecho de usar el título de Califa, es decir, líder de todos los musulmanes.

Solimán I el magnífico, venció a los húngaros en la batalla de Mohacs (1526), conquistando la gran llanura húngara. Fue frenado en Viena, ciudad que no pudo conquistar. En el este venció a Persia y conquistó Mesopotamia. En el Mediterráneo se alió a Francia y su almirante Barbarroja venció a la flota hispana. Desde entonces Libia, Túnez y Argelia se sometieron a los otomanos.

Los turcos trajeron la pólvora a Europa. En la toma de Constantinopla usaron grandes cañones y así consiguieron destruir las murallas que durante tantos siglos habían resistido otros ataques.

La expansión del Imperio otomano o turco por Oriente Próximo (Siria, Irak, Palestina, Egipto, etc.) y por Europa estuvo favorecida por el uso de armas de fuego. Los chinos habían inventado la pólvora en el siglo IX mezclando azufre, carbón y salitre. Los europeos cristianos, conscientes de su utilidad, también adoptaron las armas de fuego desde inicios del siglo XIV. En Europa las armas de fuego evolucionaron de la bombarda al cañón y del arcabuz al mosquete. En el siglo XIV aparecen en Europa los primeros cañones pequeños llamados bombardas con un alcance de 200 metros que se usaron en tierra y se subieron a los navíos. Las bombardas podían ser de de diferentes tamaños (desde el siglo XIV) de retrocarga (carga trasera). Compuesta de 2 piezas de hierro: una principal o caña tubular y una final o recámara donde se ponía la pólvora. Primero lanzaban bolaños (bolas de piedra caliza), pero luego lanzaron proyectiles de hierro, lo que permitió reducir el calibre (tamaño). También se usaban piezas de artillería pequeñas de retrocarga (mini bombardas) llamadas falconetes o culebrinas. En el XV aparece la artillería portátil llamados arcabuces. El arcabuz era una especie de escopeta que se carga por delante (avancarga) y que acabó sustituyendo a las ballestas y a los arcos largos durante el siglo XVI. Tenía un alcance eficaz de 50 metros y se usaba contra infantería y caballería.

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